Blog_CubaSigueLaMarcha

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lunes, 1 de septiembre de 2014

-Zunzuneo y otras manías imperiales

La tradicional injerencia de Washington contra gobiernos soberanos de distintos países ha devenido afán enfermizo de espiar, conspirar y desestabilizar a otros a nivel planetario.

Remedando al conocido filósofo francés René Descartes, quien hizo célebre la frase “Pienso, luego existo”, el gobierno de los Estados Unidos — a raíz de recientes y sucesivos escándalos por espionaje y subversión sobre amigos y enemigos— pudiera hacerla suya con una pequeña modificación; entonces quedaría más o menos así: “Espío y subvierto, luego existo”.
Claro que no es lo mismo espiar a Ángela Merkel y a Francois Hollande, gobernantes respectivos de Alemania y Francia, dos cercanos aliados de Washington en la OTAN, que conspirar para subvertir el orden constituido en Bolivia, Venezuela o Cuba, por solo poner ejemplos.
Lo que al parecer no han medido las autoridades estadounidenses en su afán de mirar e intervenir en las casas de otros, han sido las reacciones airadas y las complicaciones en las relaciones de la superpotencia con sus cofrades otanistas y con otros que, por el contrario, no son bien vistos por la Casa Blanca y el Capitolio.
En lo que atañe al caso boliviano, donde se demostró que la USAID estaba detrás de no pocos afanes desestabilizadores, el presidente Evo Morales lo resolvió de forma expedita expulsando de su país a esa agencia de los Estados Unidos, cuya única y supuesta función es la colaboración con la salud y la ayuda al desarrollo de países del Tercer Mundo. Luego Ecuador haría otro tanto.
Parece que a Washington se le ha olvidado el triste destino de los llamados Cuerpos de Paz allá por los años 60 y 70, que por obra y gracia de la práctica imperial de dominación y sometimiento, agregaron a su función de beneficio a las comunidades y al desarrollo local la de espiar e intervenir en los asuntos internos de los países donde actuaban, con el propósito de cambio de régimen o apoyo a las fuerzas políticas de derecha.
En esa línea se inscribe ZunZuneo, un plan de la CIA revelado en abril pasado por la agencia estadounidense Associated Press, sobre la base del llamado “Twitter cubano”, donde a través de gratuidades, posibilidades de enlace comunicacional y otros incentivos brindados a los jóvenes, se pretendía crear una red que —a partir del estudio y clasificación de los miembros atendiendo a gustos, tendencias, estatus social y otros— los hiciera manejables a los efectos del proyecto desestabilizador concebido.
Cuando apenas se asimilaba la indignación producida por ZunZuneo, saltó a la palestra un nuevo escándalo de igual naturaleza, al conocerse otro proyecto yanqui de la USAID a través de la empresa Creative Associates, con sede en la capital norteamericana, que subcontrató a la ONG costarricense de derechos humanos Fundación Operación Gaya Internacional (FundaOGI), presidida por Fernando Murillo, para operar en Cuba.
En el 2009 Murillo encabezó un grupo de jóvenes costarricenses como él, pero también a venezolanos y peruanos que vinieron a la isla con el propósito inicial de penetrar organizaciones sociales y, sobre todo, a grupos de jóvenes con influencia en la comunidad, para captarlos y luego tratar de promover acciones sediciosas contra el Gobierno cubano, escudados bajo la falsa apariencia de la lucha contra el VIH/Sida y la protección ecológica.
Si ya con ZunZuneo se provocó una tormenta que llevó a rendir cuentas ante el Congreso en Washington al mismísimo director general de la USAID, Rajiv Shad, quien quedó muy mal parado ante las preguntas del senador Patrick J. Leahy y otros congresistas —quienes calificaron su iniciativa de “tonta, tonta, tonta” y contraproducente—, veremos qué pasa ahora.
Entretanto, el develamiento de estos defenestrados planes por la citada agencia ha renovado las alertas acerca de la “manía” imperial de serrucharles el piso a los regímenes que no sean de su agrado por practicar políticas independientes, pues el imperio aplica invariablemente el principio de: “O estás conmigo, o estás contra mí”.
Ejemplos hay muchos, pero basta con citar algunos de los más recientes y los modus operandi, que van desde la invasión pura y simple —como en Iraq en el 2003, pasando por la subversión interna para fabricar motines y “revoluciones” de colores, levantamientos armados, golpes de estado, etc., como en Libia,  Siria, y Ucrania—, hasta la agresión financiera a partir de los llamados fondos buitre que hoy sufre Argentina y que busca ponerla de rodillas para torpedear el Mercosur y luego todo el proceso integrador latinoamericano.
A pesar de los fracasos acumulados, esa política continúa, pues se acaba de conocer que una nueva versión de ZunZuneo llamada Piramideo, recibió 400 000 dólares adicionales para sus actividades, y se sabe que este programa está directamente manejado por la Oficina de Transmisiones hacia Cuba, la misma que ha operado las mal llamadas Radio y TV Martí.
Vistos estos antecedentes, donde la ética, la moral y la legalidad brillan por su ausencia, uno se pregunta si sus promotores piensan que lograrán mantener en secreto tales programas subversivos y que alguna vez serán capaces de tener éxito. De lo contrario, quizá crean que el contratista Alan Gross, preso en Cuba desde hace años por acciones desestabilizadoras, se aburre solo en su celda e intenten por estas vías mandarle uno o más compañeros a confortarlo.
Ellos no tienen por qué pensar que, una vez detenidos y juzgados esos verdaderos espías y sediciosos, se les confine en prisiones diferentes, a cientos o miles de millas de distancia una de otra, como hicieron en 2001 con los Cinco Héroes cubanos.