Blog_CubaSigueLaMarcha

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martes, 17 de julio de 2018

"Lawfare", las cárceles de la política latinoamericana


"Lawfare", las cárceles de la política latinoamericana (o cómo usar los códigos legales como balas) – Por Jorge Elbaum


El martes 3 de julio la jueza de la Corte Nacional de Justicia de Ecuador ordenó la captura del ex Presidente Rafael Correa bajo la acusación de ordenar el secuestro de un delincuente ecuatoriano, Fernando Balda, dentro del territorio de Colombia. Según la información oficial difundida por la secretaria de comunicaciones del gobierno de Lenin Moreno, la orden de detención será presentada a la brevedad a Interpol para solicitar su detención en Bruselas, donde vive actualmente con su familia el líder de la organización Revolución Ciudadana.
La solicitud del más alto tribunal  ecuatoriano se efectivizó cuatro días después de que el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, concluyera su visita a Quito y –según los medios hegemónicos locales— anunciara el fin de diez años de tensas relaciones entre ambos países, el exacto periodo en el que Correa instrumentó una política autónoma de los mandatos provenientes de Washington. La solicitud de detención coincide, también, con la recepción efectuada por el actual presidente de los técnicos del FMI –raleados durante el último decenio— y el anuncio de privatización de funciones que otrora realizaba el Banco Central, como la gestión y el control del dinero electrónico.
La visita de Pence es concordante, además, con la liberalización de las importaciones que provocó una caída del 21 por ciento del superávit comercial y el consecuente deterioro del tejido productivo. Otra de las azarosas concurrencias es el anuncio –notificado por Moreno— de limitar la denominada “ley de plusvalía” que impedía la especulación económica y financiera sobre tierras en zonas urbanas, para impedir que los pobres se vean obligados a abandonar el centro de las ciudades.
También fue (aparentemente) azaroso el anuncio sobre la potencial pérdida del status de asilado de Julian Assange, el ciber-activista que se encuentra en la embajada ecuatoriana en Londres, desde que Correa se lo concediera. El gobierno de Moreno restringió hace meses –a pedido de Estados Unidos.— la comunicabilidad de Assange para evitar que continúe con su política de democratizar la información de los centros de poder internacional, desde el interior de la delegación diplomática. Además, el último 5 de julio la cancillería de Ecuador informó que “el señor Assange debe de llegar a un entendimiento con las autoridades británicas. Ecuador es un facilitador”. Indudablemente Mike Pence fue convincente. Antes de abandonar Ecuador felicitó a Moreno por su compromiso en la lucha contra la corrupción evidenciado en el encarcelamiento –con una pena de seis años de cárcel— de su vicepresidente electo, Jorge Glas, quien se encuentra actualmente detenido en la cárcel 4 de Quito, acusado de recibir sobornos de la empresa brasileña Odebrecht. La causa contra Glas se inició a partir de un informe provisto por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos en el que se consignaban pagos por 33,6 millones de dólares, provenientes de la empresa brasileña, a las arcas de funcionarios y empresarios entre 2007 y 2016.
La documentación enviada por Washington arribó a los tribunales ecuatorianos pocos meses antes de la campaña electoral de 2016. La difusión de esas denuncias benefició electoralmente a la formula derechista de Guillermo Lasso y Andrés Páez, quienes –a pesar de las ayudas del norte— no lograron derrotar a la Alianza País, cuya fórmula la compartían Moreno y Glas. El vicepresidente electo, fue uno de los funcionarios de mayor confianza de Correa cuando el gobierno expulsó de territorio ecuatoriano a la empresa brasileña Odebrecht, en 2008, por incumplimiento de las normas en el contrato para la construcción de la represa hidroeléctrica de San Francisco.
En diciembre de 2016, cuando los documentos provenientes de Washington fueron conocidos en Quito, los analistas internacionales se interrogaban sobre la obvia contradicción que suponía recibir recompensas ilegales y al mismo tiempo expulsar a quienes se suponía que eran los coimeros (por no cumplir contratos públicos). La causa judicial por la que se ha pedido la captura de Rafael Correa se inició a partir de la denuncia del abogado Fernando Balda, que fue condenado en 2010 por injurias y calumnias contra un funcionario cercano a Correa. El mismo Balda fue sentenciado tiempo después a 12 meses de cárcel por atentar contra la seguridad del Estado. En ambos casos, para evadir la cárcel, huyó a Colombia, siendo un prófugo de la justicia ecuatoriana entre 2009 y 2010. Balda sufrió en 2012 un intento de secuestro en Bogotá por el que culpó a integrantes de los servicios de inteligencia ecuatorianos. Tres meses después, en octubre de 2012, Balda fue deportado por Colombia hacia su país natal para dar cumplimiento a las dos sentencias de prisión inconclusas por fuga.
En el marco de un evidente acuerdo jurídico-político, los gobiernos de Colombia y Ecuador se complotaron para endosarle el intento de secuestro de Balda a Correa, partiendo de la sola declaración testimonial –sin más pruebas— de un agente policial que se desempeñaba en la Dirección General de Inteligencia de Ecuador (Raúl Chicaiza), que se encuentra detenido a disposición de la justicia de Quito. Correa ha rechazado los cargos, como una farsa en el marco de una operación de lawfare (utilización de la justicia como herramienta de persecución política, o guerra jurídica).

Ecuador, Brasil, Argentina

El neoliberalismo latinoamericano ha operativizado un nuevo dispositivo orientado a perseguir a los líderes sociales y/o políticos que se oponen al pensamiento único, diseñado en los centros financieros internacionales, como aptos y funcionales para la supervivencia de sus intereses estratégicos. La judicialización de la política se viabiliza y desarrolla en los países cuya cultura política no permite –en la actualidad— la ejecución paramilitar de dichos activistas opositores, como sucede habitualmente en Colombia, México u Honduras, donde semanalmente se asesina referentes sociales. El lawfare existe –por lo tanto— donde no se puede, aún, desaparecer o asesinar. Es un recurso que suple el exterminio.
Las características de la judicialización política represiva se asientan en una dictadura de los jueces que se asumen a sí mismos como una supra-institución que no puede ser evaluada por la sociedad civil ni rectificada por ninguno de los otros poderes. Los socios estratégicos del lawfare son los principales medios de comunicación (generalmente monopólicos, como el Grupo Clarín en Argentina, la Red O ‘Globo en Brasil o Televisa en México), crecientemente articulados con las redes sociales, cuya Big Data es monitoreada por centrales de inteligencia, como queda en evidencia con el escándalo Cambridge Analytica/Facebook. El objetivo es la “desaparición” del enemigo político del neoliberalismo, que se instrumenta –inicialmente— mediante la deslegitimación al interior de la opinión pública, como paso previo a su judicialización.
El sambenito o comodín lingüístico, asociado a la cruzada contra los dirigentes políticos (que se atreven a enfrentarse a la lógica rentista y especulativa) es la afamada corrupción. Pasan a ser corruptxs todxs aquellxs que demandan la centralidad del Estado por sobre las trasnacionales, las empresas o las corporaciones. Son pasibles de ser judicializados quienes reivindican lo público por sobre lo mercantil y quienes establecen política de desarrollo productivo como modelos sustitutos a las aperturas comerciales, que tienden a destruir tejidos productivos locales. Serán víctimas prioritarias del lawfare quienes consideren que hay un territorio de lo político asociado a lo valorativo, superior a la eficiencia y la lógica tecnocrática de los expertos (formados habitualmente en microclimas favorables a intereses transnacionales).
El lawfare es la superación de la imparcialidad jurídica. Es el estado de excepción al servicio de la lucha contra la centralidad del Estado y la política (equiparables ipso facto a corrupción) y ladefensa del sentido común neoliberal, auto percibido como una forma de naturalidad que los populistas (progresistas, izquierdistas, justicialistas, keynesianos, etc.) desafían. Para sus detractores –los dirigentes populares— no hay presunción de inocencia porque los medios se encargan de instalar la culpabilidad con insistencia diaria y sistemática. Eso permite encarcelar preventivamente (incluso sin peligro de fuga) o instruir una causa simplemente con la denuncia testimonial de cualquier ciudadano, e imponer jueces ad hoc destruyendo todo protocolo de jurisdicción.
En Argentina, la dirigente social Milagro Sala permanece detenida hace tres años por una causa que juzga el lanzamiento de huevos al entonces diputado Morales, hoy gobernador de Jujuy. En ese gravísimo atentado, Sala no estuvo presente. Sin embargo, para su detención fue vital el testimonio de un empleado de Morales, quien indicó que Milagro alentó ese “lanzamiento de huevos”. Julio De Vido –diputado nacional electo y ex ministro de Cristina Kirchner— permanece detenido por promover mejores condiciones de vida a los trabajadores de Rio Turbio y por supuestos sobreprecios en la adquisición de gas licuado. En ambos casos las evidencias fueron sustentadas en peritajes reconocidos como incorrectos o fraudulentos (uno de los peritos, David Cohen, fue procesado por aportar datos falsos para incriminar a los funcionarios), a pesar de lo cual no le han concedido aún la excarcelación.
Cristina Kirchner acumula tres causas estrafalarias: una ligada al memorándum de entendimiento con Irán (votado en el Congreso por más de dos centenas de legisladores de las dos Cámaras), la muerte del fiscal Nisman (en la que se busca transformar –a costa de violentar incluso las evidencias fácticas— un suicido en un homicidio) e imputaciones (risibles) ligadas a la gestión de los hoteles familiares, en el sur del país, que estaban a cargo de administradores autónomos. Carlos Zannini (ex Secretario Legal y Técnico) y Luis D’Elía (dirigente social) permanecieron 100 días en prisión preventiva por el primero de los delitos imputados a CFK.Fernando Esteche permanece encarcelado por esa misma causa, sin fecha de inicio del juicio oral y público.
En Brasil, Lula fue condenado a 13 años de prisión en el marco de una causa conocida como Lava Jato, en la que se lo acusó de “corrupción pasiva” por la tenencia de un “apartamento triplex en Guarujá”, cuya titularidad pertenece a otra persona, lugar en el que nunca vivió ni habitó ningún día de su vida. Para condenarlo, el juez de primera instancia Sergio Moro tuvo en cuenta la evidencia de un mail y un testimonio y desechó a 73 testigos que negaron la “ocupación del departamento por parte de Lula”. La contracara de esta escena es que el máximo responsable del esquema de corrupción al interior de América Latina –por coimas distribuidas por valores superiores a los 300 millones de dólares—, Marcelo Odebrecht, CEO de su empresa,permanece en arresto domiciliario desde el 17 de diciembre último gracias a delaciones premiadas brindadas a la justicia.

Tácticas de guerra

El lawfare tiene particularidades en relación con la prisión preventiva. La mayoría de las constituciones de América Latina la habilitan –en la etapa de instrucción— tan solo cuando el acusado puede obstruir la investigación de la causa de la que es imputado o si existe una posibilidad de fuga. La supervivencia del neoliberalismo ha necesitado tergiversar esa doctrina para encarcelar preventivamente como mensaje mediático disciplinador (un ex vicepresidente en pijama y esposado pasa a expresar el éxtasis del lawfare comunicacional). En todos los casos de las detenciones preventivas –incluso la causa por la que está detenido Lula, dado que aún no hay sentencia firme, porque está presentada la apelación— los jueces no han explicado los motivos que justifican dichas detenciones en el marco de los potenciales peligros de fuga u obstrucciones de las investigaciones. Ergo: marche preso.
El concepto de lawfare fue generado por el general estadounidense, asesor del Pentágono, Charles Dunlap,  quien lo definió como la táctica para utilizar la ley como medio para lograr un objetivo militar. Se trata  de transformar “códigos legales en balas”. El lawfare es menos letal, más económico, pero –en muchas oportunidades— más efectivo que acciones militares planificadasSu principio deviene de tratar de dar una apariencia de legalidad a la excepcionalidad, a la persecución y al hostigamiento. Es ajeno al sistema democrático porque lo sustituye. Elige quién no tiene que participar en él y quién debe ser excluido. Promueve el descrédito mediático a través de la utilización del tiempo jurídico: la condena no es lo importante sino el trayecto; puede resultar inocente pero la instrucción debe ocupar las primeras planas para deslegitimar una carrera y –sobre todo— el vínculo del dirigente con los sectores sociales más desfavorecidos, sobre el que hay que imponer el máximo de inversión comunicacional mediática y de redes sociales.

Los que se cambiaron de chaqueta en Miami



Los que se cambiaron de chaqueta en Miami / Por Arthur González / El Heraldo Cubano

Ser opositor al socialismo cubano es un negocio jugoso en Miami, algo que ha transformado en millonarios a no pocos.

Recientemente un artículo publicado en el libelo Nuevo Herald, expone a uno de esos personajillos que se cambiaron de casaca, para hacer de su “oposición” a la Revolución cubana un jugoso medio de vida, su nombre: Juan Antonio Blanco Gil, quien desde hace unos años funge como director de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, en Miami.
Hijo de Elena Gil, miembro del Partido Socialista Popular antes de 1959, trabajadora de la Cuban Telephon Company, y estrecha colaboradora de Fidel Castro, Juan Antonio Blanco anunció recientemente su campaña para denunciar y deportar a antiguos “represores” de la Cuba socialista, quienes posteriormente decidieron emigrar a los Estados Unidos.
Según el artículo, ese académico devenido en connotado contrarrevolucionario, cuando residía en La Habana perteneció a las Brigadas de Respuesta Rápida y antes de convertirse en “defensor” de los derechos humanos, tuvo una larga carrera dentro del gobierno socialista, primero como diplomático y después como funcionario del Departamento América, del Comité Central del Partido Comunista, dirigido por Manuel Piñero.
Al dejar ese cargo, y en su carrera hacia el dinero fácil, creó la Fundación Félix Varela, para promover una “sociedad civil” en Cuba, de acuerdo a los parámetros yanquis.
El pasado junio 2018, Blanco denunció a dos ex policías fidelistas, que ahora viven en Estados Unidos, con el objetivo de que esos supuestos “represores” fueran deportados hacia Cuba, por las autoridades migratorias.
Juan Antonio también se acogió a la Ley de Ajuste Cubano en 1997, convirtiéndose en “defensor de los derechos humanos y director de Cooperación Internacional de la organización Human Rights Internet”, lo que le permite contar con un jugoso salario.
Posteriormente, logró la plaza de subdirector visitante del Instituto de Investigaciones Cubanas (CRI) de la Universidad Internacional de la Florida y más tarde fue nombrado director ejecutivo del Centro de Iniciativas para América Latina y el Caribe en el Miami Dade College.
En el 2016 la Fundación Nacional Cubano Americana, lo contrató para el cargo de director ejecutivo de la Fundación de Derechos Humanos de Cuba, con el fin de “apoyar y empoderar” a la llamada sociedad civil cubana, para alcanzar la soñada transición hacia el capitalismo.
Desde ese cargo propició que 15 jóvenes cubanos fueran como becarios a estudiar en el Miami Dade College”, mediante un programa diseñado para formar futuros “líderes” comunitarios en Cuba.
Entre esos becarios estaban la hija y el hijo de Berta Soler, la sobrina de Guillermo Fariñas, la sobrina de Ángel Moya, esposo de Berta, Danilo Maldonado, alias El Sexto, y otros parientes de esos asalariados de los norteamericanos. Algunos se acogieron a la Ley de Ajuste y no retornaron a la Isla, violando el compromiso asumido antes de viajar. Otros fueron expulsados por bajo índice académico y conductas impropias.
El programa fue un fracaso total y suspendido ante la pérdida de dinero mal empleado, pues por cada joven cobraron 16 mil dólares, negocio redondo para aquellos que se hacen millonarios a costa de la Revolución cubana.
Coautor del libro “El asesinato de la reputación”, Juan Antonio ha iniciado una lucha para denunciar lo que él denomina “represores del gobierno cubano” que ahora viven en el sur de la Florida, pero no menciona a los asesinos, torturadores, terroristas y ladrones cubanos, que sirvieron al régimen del dictador Fulgencio Batista y posteriormente a la CIA en su guerra sucia contra Cuba y otros países latinoamericanos, como fue la Operación Cóndor, con los cuales convive en ese mismo estado.
Queriéndose congraciar con la mafia terrorista anticubana, no se atreve a denunciar a los esbirros que sumieron en sangre y dolor a Cuba, contra los cuales luchó su madre hasta la muerte.
A Juan Antonio Blanco Gil, las cosas no parecen salirle como las ideó para ganar más dinero, pues su pasado comunista, pleno de vínculos con el gobierno de Castro, lo hacen calificar para lo que él mismo diseñó contra sus coterráneos, poniendo ahora al escrutinio público sus antecedentes.
Nada que Roma paga a los traidores, pero al final los repudia y como dijo José Martí:
“A la ignominia la traición es guía”

Fidel, unidad y democracia en el Foro de Sao Paulo


Fidel Castro en la clausura del IV encuentro del Foro de Sao Paulo, La Habana, 24 de julio de 1993. Foto: Juvenal Balán / Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

La vigésimo cuarta edición del Foro de Sao Paulo, que se celebra en La Habana, está dedicada al líder de la Revolución cubana Fidel Castro y a la lucha por la integración latinoamericana y caribeña.
Sus ideas y pensamientos prevalecen en el cónclave y la importancia de la integración entre los pueblos se mantienen vigentes como una de las cuestiones escenciales por las cuáles surgió la iniciativa de Fidel Castro y el expresidente brasileño Luis Inacio Lula Da Silvade fundar el Foro de Sao Paulo en 1990.
Ese mismo año durante el acto de entrega del premio Estado de Sao Paulo a Orlando Villas Boas Fidel resaltó:
“(…) cuando se habla de unidad y de integración, se está hablando de cuestiones que son vitales para el futuro de nuestros países”.
En tal sentido, hoy el Palacio de las Convenciones de la Habana reúne a más de 400 delegados e invitados, así como representantes de movimientos y organizaciones sociales que mantienen como símbolo de la cita la presencia del ideario del líder cubano, quien en la clausura del IV Encuentro del Foro de Sao Paulo, efectuada el 24 de julio de 1993 destacó:
(…) “Es deber de la izquierda, en mi modesta opinión, crear conciencia de la necesidad de la integración y de la unión de América Latina. Ninguna región del mundo tiene tantas cosas en común” (…)
Con la misma importancia que cuando surgió, hoy en el encuentro se debaten desafíos que conducen a alternativas contra el peor enemigo de la región: el neoliberalismo, y en torno a ello, expresó Fidel:
“(…) el neoliberalismo no es una teoría del desarrollo, el neoliberalismo es la doctrina del saqueo total de nuestros pueblos; el neoliberalismo no nos promete nada porque, incluso, en los países desarrollados y súper desarrollados, el neoliberalismo no ha resuelto nada y están cambiando gobiernos porque no han podido resolver, ni siquiera, el problema del desempleo”.
A esa idea agregó: “Nunca hubo más pobres en América Latina, nunca hubo mayor desempleo en América Latina, nunca hubo mayor desigualdad en América Latina, pudiéramos decir que nunca hubo más desatención a la educación, más desatención a la salud, más desatención a la pobreza, a los desamparados; nunca hubo más niños sin hogar, nunca hubo más niños en la calle, nunca hubo un mayor incremento de la violencia social, nunca hubo un mayor incremento de los vicios, de las drogas, del tráfico de drogas; nunca hubo una mayor renuncia —se puede decir— a valores que fueron siempre sagrados para todos nosotros, los latinoamericanos (…)”
Como si fuera en el contexto histórico actual todos esos fenómenos continúan expandiéndose por todo el continente con la imperiosa necesidad de luchar contra la política imperialista hacia los pueblos de la región, como diría el líder histórico:
“Creo que tenemos el deber de ser políticos, creo que tenemos el deber de ser inteligentes, porque si no utilizamos la inteligencia no llegamos a ninguna parte; pero, al mismo tiempo, tenemos el deber de ser serios, tenemos el deber de defender los principios y, realmente, en ninguna circunstancia podemos sacrificar un principio en aras de una quimera, y hoy la política futura de Estados Unidos con relación a América Latina es una incógnita, puede ser una quimera”.
El XIV foro de Sao Paulo busca en el legado del Comandante Fidel Castro la vía para fortalecer la unión latinoamericana y Caribeña y en ella dar continuidad al proceso revolucionario y socialista llevado a cabo por los gobiernos de izquierda de la región.
“(…) para construir el socialismo hace falta la patria, hace falta la Revolución, preservar la patria y la Revolución es preservar las mejores conquistas y preservar las esperanzas del socialismo. Esas esperanzas las preservaremos y el socialismo que construyamos será más perfecto”.

Fidel Castro junto a Luiz Inacio Lula Da Silva en la clausura del IV encuentro del Foro de Sao Paulo, La Habana, 24 de julio de 1993. Foto: Revista Bohemia / Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

https://chichaalacubana.wordpress.com/2018/07/16/fidel-unidad-y-democracia-en-el-foro-de-sao-paulo-video/

http://www.cubadebate.cu/especiales/2018/07/16/fidel-unidad-y-democracia-en-el-foro-de-sao-paulo-video/#.W04uhtJ6TIU

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http://www.radiosantacruz.icrt.cu/fidel-unidad-y-democracia-en-el-foro-de-sao-paulo-video/

https://theworldnews.net/cu-news/fidel-unidad-y-democracia-en-el-foro-de-sao-paulo-video

http://razonesdecuba.cubadebate.cu/articulos/fidel-unidad-y-democracia-en-el-foro-de-sao-paulo/

Publicado por: David Díaz Ríos  CubaSigueLaMarcha / CubaEstrellaQueIlumina /

¿La era de la posverdad o de la multiplicación de las mismas mentiras?: Campañas mediáticas contra los procesos progresistas latinoamericanos



Escrito por  Randy Alonso Falcón
Vivimos tiempos de intensa batalla de ideas, como hace ya tiempo nos convocara Fidel(1). Si en los finales del pasado siglo nos vendieron la receta del posmodernismo, como un llamado al quietismo, al individualismo feroz, al fin de las utopías; ahora, convierten en término de moda a la posverdad(2). Los medios de comunicación lo utilizan repetidamente y un grupo de teóricos debate ardientemente su significado y alcance. El diccionario de Oxford lo proclamó como el término en inglés (post-truth) más usado en el 2016. La Real Academia Española lo santificó en el 2017. Detrás de la avalancha, se pretende secuestrar, una vez más, a la víctima más frecuente de todos los conflictos: LA VERDAD.
Para el filósofo británico A. C. Grayling(3) el mundo de la posverdad afecta negativamente la “conversación pública” y la democracia. “Es una cultura en donde unos pocos reclamos de Twitter tienen el mismo peso que una biblioteca llena de investigaciones. Todo es relativo. Se inventan historias todo el tiempo”

Se intenta correr la frontera de las mentiras, invertir los campos de la moralidad, agrandar la prevalencia del individualismo. Se abre paso a la hegemonía de lo que el reconocido intelectual polaco Zygmunt Bauman(4) denominó, a fines del siglo pasado, como la “modernidad líquida” (5), donde nada es sólido: ni el Estado – Nación; ni la familia, ni el empleo. “Es el momento de la desregulación, de la flexibilización, de la liberalización de todos los mercados” – señalaba. “No hay pautas estables, ni predeterminadas en esta versión privatizada de la modernidad. Y cuando lo público ya no existe como sólido, el peso de la construcción de pautas y la responsabilidad del fracaso caen total y fatalmente sobre los hombros del individuo”.

Con la Posverdad se nos induce a aceptar que la verdad ha sido superada, que la hemos dejado atrás. Se nos vende la idea de la imposibilidad de la emancipación, del triunfo de las apariencias sobre lo cierto, de la inexorable obsolescencia de la ética.
¿Pero vivimos realmente la era de la Posverdad?¿O es simplemente el tiempo de la multiplicación de las mismas mentiras de antaño, gracias a la existencia e interacción de las modernas infraestructuras tecnológicas, las prácticas comunicativas actuales, incluídas las redes sociales digitales, y los comportamientos sociales predominantes?

Cuba: Asedio mediático permanente

Mirándolo desde Cuba, no valen de mucho los calificativos. La trayectoria de los grandes medios y las campañas mediáticas desde el imperio y sus aliados contra este país, han sido invariablemente las mismas desde el triunfo revolucionario mismo en 1959. Manipulaciones, groseras mentiras, medias verdades, imágenes sacadas como de un Parque Jurásico, se han repetido una y otra vez por casi 60 años.
Se demonizó el ajusticiamiento de los criminales batistianos que asesinaron a miles de hijos de Cuba; se manipuló la nacionalización legal y justa de empresas norteamericanas que dominaban la mayor parte de la economía del país; se propagó la imagen de Cuba como obediente satélite soviético; se tergiversó el propósito de la presencia internacionalista cubana en África (que preservó la independencia de Angola, contribuyó a la liberación e independencia de Namibia y ayudó a la derrota del oprobioso Apartheid en Sudáfrica); y se contó una y otra vez las Horas Finales de Castro (6), o del socialismo en Cuba
Los grandes medios impresos o los libelos locales en Miami, las agencias noticiosas y la radio de onda corta, sirvieron en las primeras décadas de la Revolución como vehículos principales y casi diarios de las campañas contra Cuba. Más que espacios de comunicación eran instrumentos serviles de propaganda y agresión. Vale recordar como The New York Times censuró un amplio reportaje sobre el reclutamiento de la fuerza mercenaria que habría de invadir Cuba en 1961(7), para no revelar el involucramiento del Gobierno de EE.UU en ese plan, o aquel escandaloso y risible despacho de la agencia UPI, digno para el estudio de la mofa en las escuelas de periodismo, en el que se hablaba del desembarco exitoso de aquella fuerza mercenaria en el inexistente Puerto de Bayamo.
Simbólico para estos tiempos es que la primera ofensiva mediática de la Revolución Cubana, tan temprana como el 21 y 22 de enero de 1959, se llamó OPERACIÓN VERDAD; cuando Fidel convocó a más de tres centenares de periodistas de diversas partes del mundo para esclarecer la justeza de los procesos emprendidos contra los criminales batistianos y exponer con firmeza los principios del naciente proceso revolucionario.
De aquellas jornadas, saldría la idea de crear los primeros medios internacionales de la Revolución: la agencia de noticias Prensa Latina y la emisora de onda corta Radio Habana Cuba.
Al frente de Prensa Latina estaría el periodista y revolucionario argentino Jorge Ricardo Massetti (8), amigo y discípulo del Che, quien en el proceso fundador de la Agencia dejaría trazado, con claridad meridiana, su principio de actuación: “Nosotros somos objetivos pero no imparciales. Consideramos que es una cobardía ser imparcial, porque no se puede ser imparcial entre el bien y el mal”.(9)

Nuevos Tiempos, nuevas Tecnologías: el monopolio de siempre

La era de la información o la Sociedad Informacional en que vivimos – como indistintamente la denominan los estudiosos – ha sido escenario para cambios sustanciales en los modos y la velocidad de hacer la comunicación. La Internet ha extendido el alcance de los medios, ha convertido en hecho instantáneo a la noticia, ha ampliado las fuentes de emisión y multiplicado el volumen de la información que circula. Pero hay cosas que no han cambiado: el poder mediático sigue en manos de unos pocos, la manipulación y la mentira continúan siendo armas de uso predilecto contra quienes se plantean enfrentar el dominio hegemónico del capital y el mercado; se prosigue imponiendo y estandarizando ideas, símbolos, culturas.
Un puñado de oligarcas de la finanza y la industria, pertenecientes a esa élite transnacional del 1% que suele reunirse en Davos o en Bilderberg, controla cada vez más los medios de comunicación y los mensajes que se emiten. Allí se han instalado también los magnates de las nuevas tecnologías y las redes sociales digitales, como el hombre más rico del mundo en la actualidad, Jeff Bezos (10), dueño de Amazon, de la compañía de turismo espacial Blue Origin y también ahora del Washington Post, el segundo medio mejor posicionado en el Ranking de Alexa para EE.UU.
Unos pocos emporios son los dueños de los grandes periódicos y televisoras en la abundante selva mediática estadounidense (11); tan sólo cinco grupos controlan la prensa francesa de gran público. No pocos medios latinoamericanos están bajo el control de grupos estadounidenses y españoles.
Ya en 1843, en su Monografía de la Prensa Parisina, Honoré de Balzac advertía que cuando un hombre de negocios compra un periódico (un medio de comunicación diríamos hoy) lo hace “… o para defender un sistema político cuyo triunfo le interesa, o para convertirse él mismo en político, haciéndose temer”.
Las insidias, las falsedades, el manejo mediático, que antes se ejercía desde las agencias, la radio o las publicaciones impresas, ahora se difunden ampliamente desde televisoras satelitales, sitios digitales de origen diverso, o a través de las multimillonarias audiencias de las redes sociales.
Los poderes mediáticos globales manejan también los hilos de los medios de comunicación locales. Los mensajes y opiniones que se emiten en Washington, Nueva York, Miami o Madrid se reproducen con inmediatez y profusión en los medios dominantes en Latinoamérica, buena parte de cuyas acciones están en manos de grupos empresariales, financieros o mediáticos de Estados Unidos o España.

Los medios como Partidos políticos_Instrumentos de Guerra

En la confrontación ideológica y militar de la globalización, los medios de comunicación y las redes sociales digitales actúan como fuerza política y arma de combate. Se utilizan convenientemente para la provocación, la exaltación y el ablandamiento en las situaciones de conflicto.
Hay que recordar el papel de las televisoras y periódicos de la oligarquía venezolana en la coordinación y la ejecución del Golpe de Estado contra el Presidente Hugo Chávez en abril 2002.
Tampoco olvidar como The New York Times y The Washington Post fueron utilizados convenientemente para justificar la invasión a Irak en marzo de 2003. En el diario de la urbe neoyorkina, por aquellos días, podían leerse titulares como: “Arsenal secreto: en busca de las bacterias de guerra” o “Un iraquí habla de los nuevos emplazamientos de armas químicas y nucleares”. Aquellos artículos los firmaba la periodista estrella del Times Judith Miller, quien reconoció que recibía la información del llamado Congreso Nacional Iraquí, organización con sede en Washington y financiada por la CIA. Los servicios secretos intoxicaban la información para atemorizar al público estadounidense y propiciar el escenario de guerra.
De manera similar lo han hecho en las guerras de Libia y Siria o en la frenética ofensiva total contra la Revolución Bolivariana en Venezuela: inventar el escenario, generar la incertidumbre, promover el odio, atizar la violencia.
En el Manual del Ejército de EE.UU para la Guerra No Convencional de 2010(12) se define claramente la conexión medios – guerras: “El aspecto más importante de una insurgencia exitosa es la viabilidad del mensaje. Es esencial que el mensaje llegue a las personas y tenga un significado para su modo de vida. La insurgencia no puede ganar apoyo pasivo o activo sin alcanzar estas metas. Esto hace que el lenguaje, la cultura y la geografía de las masas sean particularmente importantes”.
También reafirma que “… la ideología como conjunto interrelacionado de creencias, valores y normas, es utilizada para manipular e influir en el comportamiento de los individuos dentro del grupo”.
El Manual define un escalamiento de acciones para llevar al quebrantamiento moral, la rendición o la derrota por las armas del gobierno enemigo. Entre ellas señala por orden de escalada:

– Creación de una atmósfera de amplio descontento mediante la propaganda y los esfuerzos políticos y sicológicos para desacreditar al gobierno.

– Agitación, crear opinión púbica favorable (evocando causa nacional), crear desconfianza en las instituciones establecidas.
– Intensificación de la propaganda, preparación sicológica de la población para la rebelión.
¿No se les parece esto demasiado a lo que ha ocurrido en Venezuela y a lo que ahora ocurre en Nicaragua?
Y por cierto, en el propio Manual del Ejército estadounidense se establece que uno de los primeros objetivos a aniquilar por la insurgencia (léase los aliados de Washington) son los medios de comunicación del adversario. En la Fase 6 de la estrategia se incluye como una de las operaciones a ejecutar: “Seleccionar como blancos la infraestructura del área de retaguardia, tales como almacenes de combustibles y municiones, patios de ferrocarriles, aeródromos, vías fluviales, plantas de generación de energía eléctrica, así como las instalaciones de radio, televisión y de otros medios masivos de comunicación”.

Sataniza, que da frutos

La nueva estrategia imperial para coartar el avance los procesos progresistas de la región e impedir la proyección política y electoral de los líderes populares, es el uso de los estamentos judiciales, preparados y moldeados con el financiamiento y las academias y talleres del imperio, para encauzar a aquellos que pueden ser un freno a la restauración conservadora y neoliberal en Latinoamérica y a la injerencia estadounidense en la región. En ese perverso camino, tienen como aliados principales a los grupos mediáticos de la derecha latinoamericana.
El Poder Judicial, bajo el supuesto manto del enfrentamiento a la corrupción, se han convertido en los últimos años es poderoso espacio donde se despliegan, casi sin límites, estrategias de desestabilización y persecución política. Se aprovecha el hecho de que es este el único poder que no se deriva de la voluntad popular, sino de complejos y amañados procesos de concursos o designaciones políticas, y que posee privilegios exclusivos y aberrantes. No por gusto, las maniobras de la derecha boliviana para abortar el proceso de elección popular de los jueces impulsado en ese país por el gobierno del presidente Evo Morales.
La judicialización de la política, como se le ha denominado a esta estrategia de manipulación de la justicia, viene acompañada del activo papel de los medios de comunicación para denostar a los procesos populares y desprestigiar a sus líderes. Se busca el escarnio y la destrucción de la imagen pública, para facilitar el ambiente en que lograr la inhabilitación política de los adversarios más reconocidos de la derecha furibunda de la región.
Así han arremetido contra Lula, Dilma, Cristina, Correa, Lugo, Milagros Salas. Como punta de lanza, las intensas campañas mediáticas de Globo, Clarín, el Grupo El Comercio. Para ejemplo, la alharaca armada por TV Globo hace unos días, cuando un juez brasileño aceptó la petición de Habeas Corpus para Lula. El todopoderoso imperio de la comunicación en Brasil se escandalizó por la decisión y casi llama al linchamiento de la autoridad judicial.(13)
Actúan además, en creciente articulación con las redes sociales digitales, mayoritariamente escoriadas hacia la derecha, cuyos datos son monitoreados por los órganos de inteligencia y laboratorios mediáticos, como quedó evidenciado en el escándalo de Cambridge Analytica y su recopilación de millones de datos de Facebook.

Las Redes Sociales Digitales como ecosistema informativo y ghetto ideológico

A la hegemonía analógica y digital de los medios tradicionales, se suma ahora el acelerado proceso de acaparamiento del mundo de la información, el entretenimiento y la publicidad por parte de monopolios tecnológicos como Facebook, Google (y su matriz Alphabet), Apple, Amazon y otros pocos.
Facebook, por ejemplo, se ha erigido prácticamente en un estado virtual con leyes propias y sin fronteras. Más de 2 260 millones de usuarios activos mensuales tiene su red social estrella; equivalente a casi un tercio de la población mundial y a más personas que las que habitan en EE.UU, China y Rusia juntos.
En los días que corren, estas redes sociales en el espacio público digital son canales fundamentales de distribución de la información a escala global, aunque ha disminuido respecto a años anteriores dado los nuevos algoritmos de Facebook y otros factores, según revelan los estudios de Reuters del Digital News Report (15).
Pero también son fuentes riquísimas de recolección de datos sobre los gustos, preferencias, aptitudes y estados de ánimo de sus millones de usuarios. Una Big Data que después usan en su provecho empresas, políticos y agencias de Inteligencia.
En su arrollador devenir, estas redes sociales actúan como grandes editores de contenido, que deciden cuáles serán privilegiados y quienes serán expuestos a ellos; manipulan algoritmos para empujar determinadas informaciones; reparten y sirven para repartir premios y castigos (en un bochornoso juego de censura – autocensura).
Como apunta el Pew Research Center, las “…compañías tecnológicas como Facebook y Apple han devenido en actores integrales, sino determinantes, en todos los ámbitos, suplantando las selecciones y propósitos de los medios noticiosos, con sus propias decisiones y objetivos”.
Se arrogan el derecho de censurar, por desnudo, la icónica foto de la niña quemada por el napalm arrojado por bombarderos yanquis en Viet Nam, mientras permiten la viralidad de los videos de la oposición venezolana, llenos de violencia hasta el paroxismo de quemar vivos a decenas de personas. Reproducen abiertamente las campañas de financiamiento de esa oposición golpista, mientras bloquean temporalmente la cuenta en Facebook de la Dra. Mariela Castro, por considerar inapropiado que difundiera la cuenta bancaria abierta en Cuba para recibir donaciones financieras para ayudar a los cientos de miles de cubanos damnificados por el paso hace unas semanas del más poderosos huracán que se haya registrado en la zona del Atlántico.
Sirven a la vez de vehículo para empujar la autocensura. No pocas veces, quienes se manifiestan al margen de las tesis dominantes, reciben ofensivas descalificaciones que actúan como aviso o intento de intimidación para otros. Así, la censura ya no la ejercen sólo gobiernos, poderes económicos, políticos o mediáticos, sino que también grupos de ciudadanos (generalmente de derecha o con posiciones extremas) actúan como represores de ideas, que no toleran opiniones discrepantes, se realimentan entre sí, y son capaces de linchar a quienes a su juicio atentan contra lo que ellos consideran incontrovertible.
El uso manipulador y violento de las redes sociales ha sido convenientemente ejecutado dentro de las estrategias imperiales y de la derecha continental contra Venezuela, Cuba, Bolivia y otros procesos progresistas de la región. Ello no preocupa, para nada, a los Zuckecberg, Page y otros jerarcas de los TICs, que sí andan presurosos tratando de recomponer su imagen en EE.UU y Europa, después de las numerosas denuncias sobre el papel que tuvieron en los resultados de la contienda electoral estadounidense, el referéndum del Brexit y otros relevantes procesos.

Estrategias de Laboratorio

Laboratorios mediáticos, ancladas en universidades o empresas privadas, trabajan incesantemente para construir imaginarios y fabricar “realidades”. Así lo han hecho contra los procesos en Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina. Usan las herramientas de la psicometría, los fabulosos elementos que aporta el uso de la Big Data, apelan a la creciente conectividad para llegar a más audiencias y segmentar estas con mensajes particularizados, bien estudiados, que manipulan las emociones y los resortes subjetivos de los individuos, en una suerte de “Divide y Vencerás” con banda ancha.
Multimillonarias cifras se invierten en estos centros de investigación, desde donde se organizan campañas políticas y mediáticas. A ello se une la actuación de los servicios de inteligencia del imperio y otras potencias, el Comando Ciberespacial del Pentágono y los propios emporios de las telecomunicaciones, tan vinculados a las estrategias e intereses del gobierno estadounidense.
Lo ocurrido en Venezuela desde 2017 y en Nicaragua en lo últimos meses, refleja las técnicas diversas y las sofisticadas metodologías que hoy se usan para intervenir contra los procesos progresistas de la región, basados fundamentalmente en el uso intensivo de las plataformas sociales, junto a la actuación manipuladora y perversa de los pulpos mediáticos tradicionales.
Contra Cuba se ejercen iguales estrategias subversivas, quizás con escala diferente. Un altísimo por ciento de los no menos de 20 millones de dólares que EE.UU destina cada año para programas injerencistas y subversivos en Cuba tienen como componente principal y/o objetivo las tecnologías de las telecomunicaciones y el espacio público digital cubano. Conocidos fueron los programas Zunzuneo y Piramideo, conducidos por la USAID (una suerte de CIA de civil) y otras agencias del gobierno estadounidense, con el auxilio de empresas contratistas y supuestas ONG.
Ahora, con el apoyo de varios gobiernos europeos, – en una tercerización de la subversión -, financian medios digitales privados y organizaciones políticas con engañosas plataformas ideológicas, organizan cursos de instrucción y seducción para jóvenes periodistas cubanos y les otorgan generosas becas universitarias, estructuran programas destinados a la comunicación con el segmento más joven de la población cubana.
Junto a ello, persisten en sostener los engendros anticubanos mal llamados Radio y TV Martí, para los que destinan más de 30 millones de dólares anuales; parte de los cuales usan para estrategias de comunicación en la web.

¿Qué hacer? Nuestra capacidad de respuesta

En un mensaje a los periodistas cubanos, el 2 de julio de 2008, el Comandante en Jefe Fidel Castro señalaba con claridad el principal desafío de nuestros tiempos para quienes ejercemos la comunicaciòn: “La verdad en nuestros tiempos navega por mares tempestuosos (…) ¡Ese es el desafío de los periodistas cubanos!”. Y lo es también para los periodistas honestos y los intelectuales comprometidos de nuestra región.
A la monopolización informativa, los cuantiosos recursos financieros, científicos y tecnológicos, la amplitud y alcance de la estrategia del adversario, se une nuestras dificultades para expandir nuestro mensaje, conectar comunicativamente con los diversos sectores, asumir los desarrollos que ha alcanzado la comunicación contemporánea. Son parte de los varios y profundos retos que tenemos desde la izquierda y el campo progresista en la estratégica batalla mediática, que como parte de la lucha ideológica, se libra palmo a palmo en Nuestra América.
En el excelente análisis de la situación latinoamericana actual que hace en su artículo. “¿Fin del ciclo progresista o proceso por oleadas revolucionarias?”, el Vicepresidente boliviano Álvaro García Linera previene a nuestros procesos de uno de sus principales desafíos: “En gestión de gobierno a veces priorizamos la acción política contra las fuerzas opositoras, la mera gestión administrativa o incluso la búsqueda de éxitos económicos para los procesos. Pero si todo ello lo hacemos sin una batalla cultural, politización social o impulso de una significación lógica y moral del mundo que se está construyendo, la buena gestión política, administrativa e incluso económica se traducirá en un debilitamiento del gobierno, un alejamiento de los sectores populares y un crecimiento de la resignificación conservadora en las explicaciones del mundo, en la precepción popular”.
“Precisamente ese es uno de los problemas más importantes por los que están atravesando los gobiernos progresistas y revolucionarios: redistribución de la riqueza sin politización social.”
[…] “…si esta ampliación de la capacidad de consumo, de la capacidad de justicia social, no viene acompañada con la politización social revolucionaria, con la consolidación de una narrativa cultural, con la victoria de un orden lógico y moral del mundo, producidos por el propio proceso revolucionario, no se está ganando el sentido común dominante. Lo que se habrá logrado es crear una nueva clase media con capacidad de consumo, con capacidad de satisfacción, pero portadora del viejo sentido común conservador.”
“El gran reto que todo proceso revolucionario duradero tiene, es acompañar la redistribución de la riqueza, la ampliación de la capacidad de consumo, la ampliación de la satisfacción material de los trabajadores, con un nuevo sentido común y con una nueva manera cotidiana de representar, orientar y actuar en el mundo, que renueve los valores de la lucha colectiva, la solidaridad y lo común como patrimonio moral.”
Frente a tal escenario de la batalla mediática urge repensar nuestras estrategias comunicativas, coordinar esfuerzos entre los medios de comunicación (tradicionales, comunitarios y alternativos) que apostamos por una América Latina más justa y unida, fortalecer los medios públicos y de los movimientos sociales, innovar y hacer más creativa nuestra comunicación pero que sea más efectiva, dar voz a los comunicadores populares, fortalecer nuestra presencia en el espacio público digital para democratizarlo y difundir nuestras ideas, haciendo énfasis en el combate en las redes sociales.
Los gobiernos progresistas de la región necesitan de una estrategia comunicacional clara y a la ofensiva, que se convierta en una fortaleza de su gestión y en magnífica vía para la batalla de ideas intensa que se nos plantea.
Hemos mostrado que tenemos capacidad y manera de hacer efectivas. Ahí está TeleSur, La Jornada, Página 12, las radios comunitarias, sitios digitales como el de Alainet, Red58, Brasil de Fato o Cubadebate, desde donde modestamente damos nuestra batalla.
Venezuela mostró que también se pueden dar batallas victoriosas en las redes sociales, pese a su evidente derechización y manipulación. La Revolución bolivariana plantó cara en las redes digitales con su militancia popular, activa, preparada, organizada. Al lado de cada etiqueta que la contrarrevolución convirtió en trending topic durante estos meses de guerra total, las fuerzas revolucionarias pusieron una o más etiquetas de respuesta.
Recomiendo leer el artículo de Red58: ¿Por qué Venezuela salió victoriosa en la más reciente guerra de cuarta generación?, que reprodujimos también en Cubadebate.
Fue una batalla que Chávez impulsó desde su cuenta en Twitter de @Chavezcanganga, y que ahora sigue Maduro. O como lo hace brillantemente el presidente Evo Morales, con sus sabios y directos mensajes en su cuenta de Twitter @Evoespueblo.
Pero necesitamos que en esos espacios estén también nuestra gente humilde, la más comprometida, la más combativa, los más preteridos, incluso en las redes. Nuestros pueblos deben asumir esos espacios virtuales no como meros espectadores, sino como activos participantes desde las ideas. Entender sus prácticas, aprovechar sus algoritmos, socializar las mejores experiencias, adentrarnos en los laberintos del big data, son parte de nuestros desafíos.
¡Sembrar ideas!¡Sembrar ideas!¡Sembrar ideas!, como un día nos convocó Fidel.
NOTAS:

(1) “…tiempo tendrán para comprender y reconocer la importancia de esta batalla de ideas. Pudiéramos llamarla hasta de un modo más sencillo, la batalla de la verdad contra la mentira (Aplausos); la batalla del humanismo contra la deshumanización; la batalla de la hermandad y la fraternidad contra el más grosero egoísmo; la batalla de la libertad contra la tiranía; la batalla de la cultura contra la ignorancia; la batalla de la igualdad contra la más infame desigualdad; la batalla de la justicia contra la más brutal injusticia; la batalla por nuestro pueblo y la batalla por otros pueblos…” en Castro Ruz, Fidel: Discurso en la clausura del Tercer Congreso Pioneril, efectuada en el Palacio de las Convenciones, el 9 de julio del 2001. Consultado enhttp://www.fidelcastro.cu/es/discursos/discurso-en-la-clausura-del-iii-congreso-pioneril-efectuada-en-el-palacio-de-convenciones
(2) Para la Real Academia Española la Posverdad es una “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”, enhttp://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=posverdad.
(3) Ver su biografía enhttps://es.wikipedia.org/wiki/Anthony_C._Grayling
(4) Bauman tuvo notable influencia en el movimiento altermundista en la década de los 90. Ver su biografía enhttps://es.wikipedia.org/wiki/Zygmunt_Bauman
(5) Vea una explicación en video sobre el concepto baumiano de Modernidad Líquida enhttps://www.youtube.com/watch?v=aWOGAnxPmy0
(6) En 1992, el periodista argentino radicado en EE.UU Andrés Oppenhaimer publicó el libro ‘La hora final de Castro. La historia secreta detrás de la inminente caída del comunismo en Cuba”. Han pasado 26 años, otras ediciones del libro, falleció Fidel con 90 años, y la Revolución Cubana sigue.
(8) Verhttps://www.ecured.cu/Jorge_Ricardo_Masetti
(9) Ver Artículo de Massetti del 12 de enero de 1960, recogido enhttp://bohemia.cu/historia/2017/05/masseti-no-se-puede-ser-imparcial-entre-el-bien-y-el-mal/
(11) En Estados Unidos hay 6 grandes grupos mediáticos, que controlan el 90% de los medios: Disney (incluye American Broadcasting Company -ABC-, Marvel, Lucasfilm, Disney Channel, etc.), Comcast (vinculada a la familia Roberts;21 posee entre otros NBC -antes controlado por General Electric-, Telemundo y Universal Pictures), News Corporation (anglo-australiano-estadounidense, vinculado a Rupert Murdoch), dividido actualmente en FOX (21st Century Fox, National Geographic Channel, STAR TV -STAR India, STAR Greater China y Fox International Channels Asia-,22 LAP TV, Sky plc, Endemol) y News Corp (HarperCollins, Dow Jones -edita The Wall Street Journal-, New York Post, y las divisiones británica -News UK-23 y australiana -News Corp Australia-24), Time Warner (vinculada a Turner Broadcasting System -Ted Turner-: Warner Bros., Time, AOL, CNN, Cartoon Network, HBO, etc.), National Amusements (posee CBS Corporation y Viacom -que a su vez posee Paramount Pictures, DreamWorks, MTV, Nickelodeon, etc.-); vinculado a la familia Redstone
(12) Ver Manual de Campaña de las Fuerzas de Operaciones Especiales norteamericanas sobre la Guerra No Convencional (FM 3-05.130) enhttp://www.cubadefensa.cu/sites/default/files/circular_TC1801.pdf
(13) Cuenta Emir Sader: “TV Globo suspendió la cobertura al detalle que hacía del rescate de los niños en Tailandia, para noticiar, con pánico, que Lula sería liberado de inmediato. Pasaron entonces a deducir las consecuencias de que Lula fuera liberado, de que aun así no podría ser candidato, pero que saldría a hacer campaña por todo el país por su candidato y que ello cambiaría totalmente el escenario electoral..
Llamaron a sus juristas, para alegar de la supuesta ilegalidad de la medida del juez, aguardando una reacción de Sergio Moro, quien, sin poder para ello y disfrutando de sus vacaciones en Portugal, mandó instrucciones al delegado y difundió su opinión de que la decisión no debiera ser cumplida. Empezó en ese momento una escalada de escaramuzas entre el juez que reiteró la decisión de liberación de Lula, puso plazo –las 17:30 horas– para que se cumpliera, y jueces contrarios a liberación de Lula. Jueces de vacaciones, medios de comunicación, movilizaciones populares en todas las grandes ciudades de Brasil, incluso en Curitiba, aguardando la liberación y en Sao Bernardo do Campo, cerca de la casa de Lula.” Verhttps://www.alainet.org/es/articulo/193970
(14) Ver estadísticas actuales en tiempo real enhttp://www.internetlivestats.com/watch/facebook-users/
(15) Ver http://www.digitalnewsreport.org/

Fuentes: