Blog_CubaSigueLaMarcha

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martes, 11 de diciembre de 2018

La Guerra en Internet contra Cuba [2 artículos]




El Task Force y la guerra en Internet contra Cuba / Por Manuel Henríquez Lagarde  / Cambios en Cuba


Tal y como se había anunciado el Grupo de Trabajo de Internet para Cuba (GTIC) o Task Force, sostuvo su segunda reunión pública este jueves para, de acuerdo con el memorándum presidencial de seguridad nacional del 16 de junio de 2017 del Presidente Trump, “Fortalecimiento de la política de los Estados Unidos hacia Cuba”, promover a través de Internet “el flujo de información libre y sin regulaciones hacia Cuba y dentro de la isla”.
Según informó la periodista de Radio Martí, Michelle Saguéentre los temas tratados en la injerencista reunión estuvo: “la promoción de intercambios de aprendizaje para el desarrollo tecnológico, trabajar con organizaciones no gubernamentales para promover el conocimiento de tecnologías de información, además del uso de tecnologías para la evasión de la censura”.
Las “recomendaciones también incluían reducir barreras a las exportaciones estadounidenses (leáse bloqueo) y un diálogo con el gobierno cubano para compartir información y alentarle a que mejore el acceso a Internet”.
De acuerdo con la misma fuente, estas recomendaciones fueron rechazadas por parte de los presentes. En tal sentido, John Suárez, de Freedom House, una añeja tapadera de la CIA, señaló que era positivo que el GTIC quiera buscar maneras de hacer llegar a los cubanos el acceso libre a Internet, pero reconociendo “la naturaleza represiva del régimen”, consideró negativa “la idea de tener un diálogo entre el régimen cubano, los diplomáticos cubanos, los instrumentos de represión, con empresarios y compañías de tecnología”.
De igual forma el director de la Oficina de Transmisiones a Cuba, Tomás Regalado, actual director de Radio TV Martí y miembro del equipo de trabajo sobre Internet en Cuba, pidió al Comité que eliminara cualquier recomendación de dialogar con el régimen cubano.
El reporte de Radio Martí, sin embargo, no dice nada sobre si en la reunión, que tuvo lugar el mismo día en que se implementó el acceso a Internet en los móviles en Cuba, se tuvieron en cuenta las estrategías de “información” hacia la Isla, hechas públicas recientemente en los documentos presupuestarios para los años fiscales 2018 y 2019 de la Junta de Gobernadores de Radiodifusión de los Estados Unidos, donde se plantean los planes de usar cuentas cubanas de Facebook «nativas» y «sin marca» para difundir contenido creado por el gobierno de EEUU sin informar a los usuarios cubanos de Facebook:
Debido al bloqueo web de la Radio y TV Martí en la isla, la estrategia digital de la OCB ha cambiado a las redes sociales consistente con las prácticas que ubican a YouTube, Google y Facebook entre los sitios más visitados en Cuba. Con el uso de la tecnología AVRA, los programas de Radio Martí se transformaron en radio visual y se transmitieron a través de Facebook Live junto con la programación de TV Martí. Esto proporciona a la OCB una distribución adicional eficiente y rentable, tanto para su radio (radio visual) como para el contenido de TV.
En el año fiscal 2018, la OCB está creando en la isla equipos digitales para que creen cuentas de Facebook ficticias para diseminar información. Las páginas abiertas en Cuba aumentan las posibilidades de aparecer en las noticias de los usuarios cubanos de Facebook. La misma estrategia se replicará en otras redes sociales.
En la información públicada por la periodista Michelle Sagué tampoco se menciona si, cuando se habló sobre la censura en Internetejercida por Cuba, alguien hizo alusión a las duras sanciones tomadas por esa emisora contra los periodistas que pusieron al descubierto, en uno de sus programas televisivos, el apoyo financiero del multimillonario George Soros a supuestas organizaciones no gubernamentales para la subversión de gobiernos al margen de la esfera hegemónica de EEUU.
Al parecer por alto pasó también cuáles son los planes del Task Force para cumplir uno de sus principales objetivos: el de promover a los llamados sitios “independientes” de la Internet en Cuba. Paradójica “independencia” declarada bajo la égida del Subsecretario Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Dale Eppler, la Oficina de Difusión de Cuba, la Comisión Federal de Comunicaciones, la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información del Departamento de Comercio, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Freedom House y la Información Consejo de Industria Tecnológica.


Los duros y los cínicos se pelean por usar la Internet como arma contra Cuba /  Por Rosa Miriam Elizalde

El Grupo de Tareas de Internet para Cuba del Departamento de Estado, reunido por segunda vez desde su primer encuentro en febrero, terminó sin acuerdo. La línea dura, que exige más dinero del contribuyente para acabar como sea con el gobierno revolucionario, se enfrentó a la de los cínicos, que quieren lo mismo, pero llevándose por delante todo criterio moral y con la compensación del mercado.
Del encuentro el pasado miércoles en Washington ha trascendido la indignación del jefe de la gubernamental Oficina de Transmisiones para Cuba de Estados Unidos, Tomás Regalado. El ex alcalde de Miami dijo a cuanto periodista se le atravesó en el camino estar totalmente en contra de que las empresas estadounidenses de telecomunicaciones tengan intercambios comerciales con el gobierno cubano, aunque sea para clavarle un puñal por la espalda.
Regalado calificó de “inaceptables” que “ciertos elementos” que integran la comisión, solicitaran al gobierno de EEUU “que aliviara unas partes del embargo a fin de que Cuba tuviese acceso a infraestructura de Internet. Con él, otros duros se apuraron en declarar más o menos lo mismo, y dieron por sentado que ese punto de vista se impuso frente a los que promueven la vía negociadora con La Habana.
No es nueva esta pelea entre los duros y los cínicos por la “democratización” de Cuba vía Internet. Ambos grupos alternan sus proyectos de subversión y ya va siendo una regularidad que cuando los ultraconservadores logran imponer sus estrategias para Cuba en el ciberespacio, es porque el gobierno de Estados Unidos ha pasado a la defensiva. Apenas se percibe en la Casa Blanca posibilidades de desarrollo en la isla con el empleo de las llamadas nuevas tecnologías, termina la retórica del Tío Sam bondadoso que pacta hasta con el diablo para mejorar “el acceso a la libre información”, y la mano dura del bloqueo tecnológico se cierra amenazadoramente.
Pero cuando el cálculo de los estrategas es que la Revolución está en riesgo, enseguida reaparece la narrativa de que Internet es una oportunidad para revertir el proceso cubano. Los cínicos entran en el juego y el gobierno de Estados Unidos levanta algunas de las barreras que antes clavaron los duros.

Un poco de historia


Desde que la Internet comenzó a ser el sistema nervioso central de la sociedad contemporánea, los duros y los cínicos se alternaron con acciones defensivas u ofensivas, según los pronósticos dominantes para Cuba en Washington.
Mientras Europa y la mayoría de los países de América Latina comenzaron a conectarse a Internet a mediados de los años 80 del siglo pasado, Cuba estuvo sometida durante más de una década a una política de “filtración de ruta” de la National Science Foundation (NCF) que bloqueaba los enlaces desde y hacia la isla en territorio estadounidense. Los indicadores sociales y económicos de la nación caribeña eran entonces los mejores de la región.
Con el Período Especial -la crisis que sobrevino tras el “desmerengamiento” de Europa del Este-, la situación cambió dramáticamente. Estados Unidos calculó que el socialismo en Cuba tenía los días contados. Era el turno de los cínicos.
En octubre de 1996 se hizo efectivo el permiso para enlazar a Cuba a la red internacional bajo la Ley de la Democracia Cubana (Ley Torricelli), aprobada cuatro años antes. Aunque daba carta blanca al tráfico de información, mantuvo límites draconianos para las personas naturales o jurídicas estadounidenses que favorecieran el comercio electrónico, el turismo o cualquier otra área que generara beneficios económicos a los cubanos, incluyendo la provisión de tecnologías. Prohibió explícitamente inversiones en “las redes de comunicaciones domésticas dentro de Cuba”, en particular “la contribución (incluida la donación de fondos o de cualquier cosa de valor […] y el otorgamiento de préstamos para ese fin”.
A pesar de las restricciones que duran hasta hoy para el uso de los servicios comerciales que soporta la red, los cínicos habían logrado abrir una rendija en el blindaje del bloqueo impuesto por los duros. Las oportunidades económicas se abrirían más temprano que tarde con estos cambios, se especuló por aquellos días.
Lo que pocos saben es que el lobby de AT&T fue determinante para que la Ley Torricelli incluyera la cláusula del acceso de Cuba aInternet. La empresa de telecomunicaciones combinaba la carnada comercial con el entusiasmo por destruir a la Revolución. Los intereses de la compañía venían de lejos. En 1921, AT&T inauguró el primer cable submarino entre La Habana y Cayo Hueso. Tras el triunfo del Primero de Enero de 1959, el tráfico telefónico entre ambos países se convirtió en un objetivo del bloqueo estadounidense, aunque se le permitió al gigante tecnológico continuar las operaciones con el gobierno cubano a través de las conexiones que ya existían. Sin embargo, el gobierno estadounidense prohibió cualquier modernización de estas. Las leyes establecieron que todos los ingresos correspondientes a la participación cubana en el tráfico telefónico bilateral no podían pagarse al gobierno de la isla, sino que se depositarían en una cuenta en Estados Unidos.
Con el tiempo, las conexiones del cable de 1921 se volvieron irremediablemente anticuadas. La Comisión Federal de Comunicaciones de EEUU estimó que de 60 millones de intentos de llamadas anuales, se completaba menos del 1 por ciento. Esta situación cambió después de que la Ley Torricelli diera el giro importante en la política de comunicaciones de Estados Unidos a la isla.
Pero los duros darían otro golpe de tuerca en febrero de 2001, siete meses antes del ataque a las Torres Gemelas, cuando el director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), almirante Thomas R. Wilson, identificó al gobierno cubano como un posible“ciberatacante”, lo que convirtió a Cuba en el primer país de la Historia que ha sido acusado como tal, en un momento en que toda la nación caribeña tenía menos capacidad de conexión que un solo hotel en Miami.
En mayo de ese año, Geoff Demarest, de la Oficina de Estudios de Ejércitos Extranjeros (Foreign Military Studies Office), adscrita al Departamento de Defensa, publicó un análisis sobre la “transición en Cuba” donde admitía que “la alfabetización informática está generalizada en la isla”, los “cubanos podían sacar ventaja” de Internet y “si el pensamiento [del gobierno estadounidense] era acelerar la transición de Cuba a la libertad [gracias al acceso concedido con la Ley Torricelli], esto no funcionó”. Los halcones del Pentágono habían llegado a la conclusión de que, a corto plazo, Cuba estaría en condiciones de dar un salto en su desarrollo tecnológico, científico y económico. El gobierno de EEUU estaba, otra vez, a la defensiva.
Esta actitud comenzó a reajustarse a partir de 2003, con la escalada de las tensiones entre Cuba y Estados Unidos en el contexto de la guerra en Iraq y las provocaciones y amenazas del gobierno de George W. Bush contra la isla, lo que obligó a la dirección de la Revolución a concentrarse en este escenario. Sopesaron, además, las limitadas inversiones en la extensión de la red, la divulgación de regulaciones ministeriales que acotaban el acceso, la escasa conexión fuera de las instituciones, los altos precios del servicio de conectividad en centros turísticos y cierta sobredimensión de la percepción de riesgo de Internet.
Los cínicos volvieron a imponerse, ahora con los republicanos en el poder. El Informe de la Comisión para la asistencia a una Cuba Libre, del 6 mayo de 2004, contempló “alentar a gobiernos de terceros países para que brinden a los cubanos acceso público aInternet desde sus misiones diplomáticas en la isla”. La actualización de este Plan, anunciado por George W. Bush el 10 julio de 2006, avanzó aún más en este camino al centrar su estrategia en la decisión de “romper el bloqueo informativo”, para la cual otorgó veinte millones de dólares anuales al Departamento de Estado, dedicados fundamentalmente a proporcionar “información no censurada a través de emisiones convencionales y vía satélite e Internet”.
El 14 de febrero de 2006, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, creó oficialmente el Grupo de Tareas para la Libertad de laInternet Global (GIFT), que, bajo la retórica libertaria, tuvo entre sus objetivos principales monitorear a Irán, China y Cuba las veinticuatro horas del día y elaborar para ellos estrategias específicas con la facultad de convocar equipos multidisciplinarios capaces de hacer viables las decisiones del gobierno estadounidense y de crear, entre otros recursos, herramientas altamente especializadas contra “la censura”.
Hillary Clinton, quien remplazó a Condoleezza en el cargo, dio la orden de revitalizar el GIFT “como foro para abordar las amenazas a la libertad de Internet en todo el mundo, e instó a las empresas y medios de los Estados Unidos a asumir un papel proactivo para desafiar a los gobiernos extranjeros que practican la censura y la vigilancia”.
Desde 2008, y de manera sostenida, el gobierno de Barack Obama dirigió hacia el ciberespacio cubano la mayoría del presupuesto público destinado a la política de “cambio de régimen” en la isla. Las regulaciones emitidas en septiembre de 2009 por la Oficina de Industria y Seguridad crearon una excepción a la licencia de exportación a Cuba para “dispositivos de comunicación donados” — teléfonos celulares, tarjetas SIM, PDA, computadoras portátiles y de escritorio, memorias flash, equipos Bluetooth, y dispositivos de conexión inalámbrica a Internet. De pronto se tenía la impresión gaseosa de que en este ámbito el bloqueo no existía.
Obama amplió el plan diseñado por Bush y elaboró una política de “oportunidades” para el sector de las telecomunicaciones en Cuba. El 17 de diciembre de 2014, la Casa Blanca llegó a publicar una hoja informativa titulada Charting a New Course on Cuba que afirmaba que “los proveedores de telecomunicaciones podrán establecer los mecanismos necesarios, incluida la infraestructura, en Cuba para proporcionar servicios comerciales de telecomunicaciones e Internet, que mejorarán las telecomunicaciones” entre ambos países.
El 21 de marzo de 2016, en una entrevista con ABC News en La Habana, el Presidente estadounidense aseguró que para que la isla “pueda prosperar, tenemos que traer las nuevas tecnologías a Cuba”. A duras penas disimuló que el concepto de prosperidad estaba asociado a la libre empresa y al fin del socialismo en el Caribe, un objetivo que parecía estar a la vuelta de la esquina. Los cínicos gozaban un momento de gloria.

¿Vuelve el reinado de los duros?


La primera reunión del Grupo de Tareas tuvo lugar el 7 de febrero de 2018 en el Departamento de Estado, con el objetivo de“examinar los retos y oportunidades tecnológicas para expandir el acceso a Internet en Cuba” en dos subcomisiones, una que investiga el papel de los medios y la libertad de información, y otra centrada en la ampliación del acceso de la nación caribeña a la red de redes. En el público asistente por invitación al encuentro del Cuba Internet Task Force (CITF) coincidieron representantes de los duros y de los cínicos, y entre estos últimos, algunos con inversiones en medios privados digitales en Cuba que sobreviven en un limbo legal.
Diez meses después y ante los mismos asistentes, ambas subcomisiones presentaron un informe preliminar con recomendaciones que, según el ex alcalde Regalado, “han tomado un viraje total” respecto a la línea precedente -la de los cínicos. El documento final con las recomendaciones para “democratizar” vía Internet, deberán estar sobre la mesa del secretario de Estado, Mike Pompeo, en mayo de 2019.
Regalado se opone a la facción que une el deseo de cambiar a Cuba con la conveniencia económica en materia de subversión en Internet. Por cierto, habla de su participación en la “Fuerza de Tarea”, término militar con el que se denomina el Cuba Internet Task Force (CITF) del Departamento de Estado.
Esta reunión coincidió con la apertura del servicio de datos móviles en la isla (3G), que ha tenido enorme acogida entre los cubanos. El rendimiento del servicio es lo suficientemente bueno para prever que el acceso móvil será más conveniente y cómodo que los puntos de acceso WiFi actuales o las salas de navegación, por lo que se convertirá en la forma en que la mayoría de los cubanos se conectan en línea. Jorge Luis Perdomo, Ministro de Comunicaciones, aseguró que la próxima etapa será extender la tecnología 4G, que permitirá mayor y mejor calidad en el acceso.
Buenas noticias para los cubanos en el escenario digital; malas noticias para los cínicos del telecom estadounidense, republicanos y demócratas. Como hemos visto, la política de la Internet como arma subversiva, utilizada por Estados Unidos desde hace más de 30 años contra Cuba, no depende tanto de qué partido se sienta en la Casa Blanca, como de la percepción que se instale sobre el destino de la Revolución.
Se cumple la regularidad. Los duros ya están en zafarrancho de combate para evitar que Cuba se conecte con el mundo bajo sus propias reglas. La Administración Trump está a la defensiva.



Disidentes no, asalariados de Washington sí



Disidentes no, asalariados de Washington sí / Por Arthur González


Especialistas yanquis en guerra psicológica, se encargan de conformar las campañas propagandísticas contra Cuba, Venezuela, Nicaragua, Irán, Rusia y China, con el único propósito de deformar la realidad y que el gran público se crea las mentiras que difunden para establecer matrices de opinión contra los países que no son aceptados por Estados Unidos, al mantener su independencia y soberanía.
Para lograrlo, gastan millones de dólares en pagar a sus agentes reclutados entre editores, periodistas, dueños de revistas y diarios importantes en el mundo, tal y como hicieron hace años cuando la CIA desarrolló la conocida Operación Mockingbird, iniciada en la década de los años 50 del siglo XX, dirigida por Frank Wisner, de la dirección de planes de la CIA.
Como parte de esa Operación, estuvo el reclutamiento por la CIA de un numeroso grupo de conocidos periodistas de importantes órganos de prensa, con el fin de difundir al mundo informaciones manipuladas para crear matrices de opinión favorables a sus planes, mediante la conformación de amplias campañas de prensa.
Cuba es víctima de esa Operación desde 1959, cuando periodistas reclutados para ese trabajo, divulgaron noticias falsas y tergiversadas sobre la Revolución cubana, con el propósito de lograr su aislamiento internacional, mientras callaron e ignoraron los crímenes cometidos por la dictadura de Fulgencio Batista.
Entre los periodistas reclutados por la CIA estaban: Henry Luce; Philip Grahan; Arthur Hays Sulzberger; Andrew Saint-George y Jules Dubois y entre los órganos de prensa se destacan: The Washington Post; The New York Times; CBS; The Chicago Tribune; The Washington Star y las revistas Time y Life, entre los más significativos.
El primer plan de Acciones Encubiertas de la CIA contra Cuba, aprobado por el presidente D. Wright Eisenhower, en marzo de 1960, se inicia con una medida que afirma textualmente: “crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro, que se declare públicamente como tal”.
A partir de ese momento Estados Unidos comienza a financiar con cientos de millones de dólares, una contrarrevolución fabricada por ellos y que fuese capaz de derrocar a la Revolución popular, algo que en 60 años no han podido lograr, al carecer de una razón autentica y solo moverse por el dinero que reciben desde Washington.
Cada presidente de turno en la Casa Blanca, ha destinado decenas de millones para esa “disidencia” construida por ellos, pero quien más dinero asignó con tales fines fue Barack Obama, pues en sus ocho años de presidente aprobó 160 millones de dólares, que solo sirvieron para enriquecer a los principales actores de la mafia terrorista anticubana de Miami y sus cachorros en Cuba, quienes aprovechan esos dólares para mantener altos niveles de vida, adquirir residencias, autos, disfrutar de vacaciones en hoteles de lujo en las mejores playas y cenar en excelentes restaurantes de la Isla.
Donald Trump a su llegada a la sala oval, quiso recortar parte del presupuesto, pero finalmente cedió ante las presiones de la ultraderecha, y el pasado 2 de diciembre 2018 envío de una “ayuda” de 750 mil dólares para “el apoyo de los prisioneros políticos en Cuba”, todo en el marco de la celebración del día de los Derechos Humanos el 10 de diciembre, al declarar: “Mi gobierno está abocado a asegurar los derechos humanos en Cuba y estrechar nuestros lazos culturales con todos nuestros socios de América Latina”.
Ante la impotencia de no poder derrocar al socialismo en Cuba, no saben que nuevas medias pueden aplicar, porque ni la guerra económica y financiera, la biológica, las cruzadas de prensa, la fabricación de organizaciones contrarrevolucionarias, invasiones mercenarias, ejecución de actos terroristas de todo tipo y diversos planes de subversión política dirigidos a los jóvenes, entre ellosZunzuneo, Conmotion, Raíces de EsperanzaBecas para la conformación de Líderes Comunitarios, Cuba Emprende y Cuba Decide, han obtenido los resultados para los cuales fueron  diseñados y financiados.
Sin dudas al presidente Trump no le dicen la verdad, pues de saberlo seguramente no enviaría un centavo más a quienes solo saben vivir del cuento, tal como informó en cable secreto el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, al asegurar:
“Muchos grupos de oposición son dominados por individuos con encumbrados egos que no trabajan bien en equipo, por lo que pueden ser fácilmente manipulados por la Seguridad Cubana”.
“Es preciso que busquemos en otra parte, incluso dentro del propio gobierno, para identificar a los más probables sucesores del régimen de Castro”.
“Es preciso que los opositores empiecen por lograr cierto grado de unidad de objetivos como oposición, o al menos que dejen de gastar tanta energía en serrucharse el piso los unos a los otros”.
“Si bien la búsqueda de recursos es su principal preocupación, la segunda más importante parece ser limitar o marginar las actividades de sus antiguos aliados, de manera de reservarse el poder y el acceso a los escasos recursos.”
Estados Unidos puede continuar malgastando su dinero en esos llamados “disidentes”, porque, con lo afirmado por el Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, ya se sabe a dónde va a parar ese abundante presupuesto…
Por esos motivos, nunca podrán vencer al pueblo cubano que luchó para obtener su verdadera independencia de los Estados Unidos.
Con razón dijo José Martí:
“Solo lo genuino es fructífero”.

https://heraldocubano.wordpress.com/2018/12/10/disidentes-no-asalariados-de-washington-si/


miércoles, 5 de diciembre de 2018

Fidel, el eterno y más temido adversario del imperio



Fidel, el eterno y más temido adversario del imperio / Por Patricio Montesinos*


Quizás algunos ilusos, descolocados y enemigos acérrimos de Cuba pensaron que la Revolución de la mayor de las Antillas se iría a bolina tras la partida física de su líder histórico, Fidel Castro, pero otra vez se equivocaron, y nuevamente de qué manera.
Durante casi 60 años, los sucesivos regímenes de Estados Unidos, secundados por no pocos de sus conocidos aliados y gobiernos títeres de América Latina y otras regiones, apostaron a lo que siempre denominaron la era post-Castro.
Pues bien, Fidel ya no está físicamente desde hace dos años entre los que habitamos en este convulso planeta tierra, sin embargo, se ha multiplicado entre millones de cubanos y ciudadanos de todos los continentes que le rinden homenaje, y hacen suyos sus preceptos de independencia, soberanía, dignidad, solidaridad y humanismo.
El Comandante en Jefe, como nunca lo dejarán de llamar sus compatriotas y los innumerables amigos de la nación caribeña, fue, es y será siempre un gigante universal de las ideas, y el más temido adversario del imperio en el pasado siglo, en la presente centuria y en las que están por venir. Que nadie dude de ello.
No por gusto Washington y terroristas a su servicio intentaron asesinarlo en más de 600 ocasiones sin conseguirlo, y Fidel se fue el día que quiso, después de decirle una y otra vez a los gobernantes del Norte brutal y revuelto que a Cuba jamás podrán doblegar.
Desafió a cuanto inquilino pasó por la Casa Blanca, y enseñó a su pueblo, como reza un refrán popular que de los cobardes nunca se ha escrito nada.
Entrenó a los cubanos para disimiles futuras batallas, y dejó como uno de sus principales legados el de la unidad, vital para andar por senderos escabrosos y a pesar de cualquier amenaza conseguir la victoria.
Hoy las nuevas generaciones de fidelistas en Cuba transitan por caminos difíciles, todavía bloqueados y amenazados por Estados Unidos, empero convencidos de que siguiendo los pasos firmes y seguros del Comandante en Jefe continuarán triunfando.
La juventud en la mayor de las Antillas lo ha demostrado una vez más en estos últimos días, en ocasión de los homenajes a Fidel por el segundo aniversario de su partida física. Inundaron, junto a seguidores de todas las latitudes, las redes sociales con imágenes y frases históricas de su guía.
Ha sido realmente impresionante, y una tremendísima lección para ilusos, descolocados y enemigos de Cuba.
Recuerdo ahora a un colega amigo que me repetía: Fidel, tras su desaparición física, será más temido por el imperio porque sus preceptos se convertirán en banderas que ondearán eternamente, y nuevos jinetes las portarán en la primera trinchera del combate de las ideas.
*Patricio Montesinos: Periodista español residente en La Paz, Bolivia. Es corresponsal de Cubadebate.

Fuentes:





Lawfare y guerra híbrida: la disputa geopolítica en América Latina




Lawfare y guerra híbrida: la disputa geopolítica en América Latina / Por Silvina M. Romano y Arantxa Tirado




La mega causa del Lava Jato en Brasil, que condujo al golpe contra el gobierno de Dilma Rousseff y al reciente encarcelamiento de Lula da Silva; las causas abiertas contra Cristina Fernández de Kirchner y ex-funcionarios de su gobierno en Argentina; el encarcelamiento del ex-vicepresidente Jorge Glas y la amenaza de juicio penal contra el ex-presidente Rafael Correa en Ecuador, tal como trascendió esta última semana, son algunos ejemplos de la presencia del lawfare en la región.
El lawfare puede ser definido como una persecución política por la vía judicial. En América Latina es cada vez más frecuente la utilización de esta estrategia, en un proceso de reflujo de los gobiernos progresistas y el avance de la derecha neoliberal.
Esta persecución tiene como objetivo la expulsión/aniquilación de sectores, personalidades y proyectos de la esfera política formal; es decir, “eliminar al adversario por la vía judicial[1].
Debe recordarse que el concepto de lawfare proviene del ámbito militar, acuñado por el general Charles Dunlap, para quien el concepto “describe un método de guerra no convencional en el que la ley es usada como un medio para conseguir un objetivo militar”[2]. Se trata de una “guerra” que, en este caso, se dirime en el terreno jurídico/legal y, por ello, hay características que adquieren visibilidad e importancia bajo la lupa de la geopolítica (en general, ausente en las discusiones de la opinión pública).
Hasta ahora, el lawfare -ejemplificado de manera muy gráfica en el impeachment a Dilma Rousseff y el encarcelamiento de Lula Da Silva en Brasil- se muestra como un mecanismo que ha ganado legitimidad y aceptación para la reinstalación de la vía neoliberal, en tanto camino exitoso para combatir la “corrupción endémica en la clase política” -retórica que suele asociarse especialmente a partidos y gobiernos progresistas-.

La “corrupción” como detonante


Esta “lucha contra la corrupción” fue enarbolada tempranamente por organismos e instituciones que han trabajado arduamente para instalar el neoliberalismo como única vía posible en América Latina: Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID)[3].
El ajuste estructural iniciado en los’80 fue, en buena medida, justificado por la necesidad de cortar el “derroche” del Estado y aguar la fiesta a los políticos corruptos, lo que se extendió a “los políticos”, en general.
El resultado buscado era (y sigue siendo) que la lógica empresarial sea el horizonte de la praxis política[4]Se trata de deslegitimar la esfera de lo público, contraponiendo lo público -asociado a la politización, la corrupción y la ineficiencia- frente a lo privado, que sería aséptico ideológicamente, impoluto y eficiente.
Con la llegada de gobiernos progresistas, los medios de comunicación hegemónicos retomaron esta bandera como uno de los principales argumentos contra las administraciones públicas: el derroche del Estado, el enriquecimiento de los líderes a costa de las masas empobrecidas, etc.
Lo que a inicios del siglo XXI era algo más bien “incipiente” e intermitente, adquirió protagonismo y permanencia al concluir la primera década. La corrupción se fue transformando en el discurso aglutinador de todos los errores y males de los gobiernos de turno: medios masivos, voces expertas de think tanks y ONGs destinaron tiempo, análisis, informes y opiniones en las redes sociales y medios hegemónicos afines sobre este fenómeno que se muestra como un “cáncer” que carcome las bases de la democracia[5].
En los últimos años, la “guerra contra la corrupción” jugó un rol fundamental en el giro de timón a nivel regional, contribuyendo al retorno de las derechas (por la vía del golpe o de elecciones) al liderazgo en la esfera política formal. Los nuevos gobiernos en Brasil, Argentina o Ecuador se pronuncian inequívocamente del lado de la “ley”, comprometidos a acabar con la malversación de fondos estatales, con el derroche y la ineficiencia de los años de progresismo.
Un dato curioso es que, desde el ámbito militar, se postula que la corrupción constituye una de las principales amenazas para la seguridad continental, uno de los problemas más graves de América Latina que afectaría a EE.UU. El almirante Kurt Tidd, comandante del Comando Sur, así lo ha advertido en sus alocuciones al Congreso de EE.UU. y en diversos informes;[6] su antecesor y actual jefe de gabinete de Trump, John F. Kelly, apuntaba algo similar hace un par de años[7]Según esta visión, la corrupción es peor que el narcotráfico, porque mina los pilares de la democracia.
Algunos analistas llegan a afirmar que la corrupción en América Latina hace más permeable al Estado y abre las puertas a la penetración de grupos terroristas, lo que implica un desafío geopolítico para EE.UU. dada su vecindad.[8] Desde esta concepción de corrupción como amenaza a la democracia y a la seguridad, se construye un vínculo con el lawfare. Lucha contra la corrupción y guerra jurídica confluyen no sólo en el ámbito de la manufacturación de consentimiento pautada desde los medios de comunicación hegemónicos, sino en esferas menos visibles a los ojos de la opinión pública: la de los intereses geopolíticos y geoeconómicos.

Lawfare como estrategia de guerra híbrida para el cambio de régimen


Desde inicios del siglo XXI está cobrando fuerza un nuevo concepto entre los analistas militares, el de “guerra híbrida”. Si bien todavía es un término que necesita mayor precisión y asentamiento, existe cierto consenso en que la guerra híbrida sería una combinación de la guerra regular, de la guerra irregular y la asimétrica.
Se trata de un tipo de guerra que puede ser ejercida por actores estatales o no estatales que actúan “incorporando todo el espectro de modos de guerra, incluyendo todas las capacidades militares convencionales, tácticas y unidades de combate no convencionales, de acciones terroristas, caos desafiante, violencias discriminatorias, ciberguerra, guerra financiera, mediática, etc.”[9]
La ventaja de su uso para los actores estatales radica en pueden realizar acciones de guerra “que pueden ser en, gran medida, no imputables y, por tanto, aplicables en aquellas situaciones en las que acciones más abiertas -y atendiendo a su grado de exposición-, podrían generar rechazo”.[10] Recordemos que las intervenciones en la década de los ’90 en la ex Yugoslavia o en Irak sacaron a la luz el “punto débil del liderazgo occidental”, “la alta sensibilidad a la opinión pública”.[11]
El lawfare constituye, por tanto, un instrumento de la guerra híbrida encaminado al propósito de “erosionar y deslegitimar el prestigio interno y externo, la reputación y el apoyo de una fuerza militar superior, un aparato estatal u organizaciones internacionales”.[12] En este caso, manipulando la ley para llevar a cabo cambios de régimen que tendrían mayores costos políticos, en términos de imagen pública, si se dieran a través de los golpes militares tradicionales.
El hecho de que la mayoría de procesos judiciales, sentencias, denuncias o insinuaciones por casos de corrupción, se concentren en ex-mandatarios o mandatarios latinoamericanos de gobiernos progresistas (aunque no exclusivamente), da pistas de que nos encontramos ante una novedosa estrategia de disputa geopolítica.
Cabe recordar que durante el ciclo político que se inaugura con la victoria electoral de Hugo Chávez en Venezuela en 1998 -seguida de distintos triunfos de una plural izquierda regional- los países gobernados por la izquierda en América Latina emprendieron una serie de políticas soberanas tanto en lo político, como en lo económico y lo militar, en distintos grados e intensidades.
Estas políticas fueron reforzadas con la creación de organismos de integración y/o concertación política de carácter latinoamericanista que mostraban una visión geopolítica alternativa a la de los intereses estadounidenses. Los golpes de Estado judiciales, o las derrotas electorales empezaron a modificar el mapa político dando lugar a una reversión conservadora.
De hecho, parte del giro a la derecha en los gobiernos de la región se ha materializado en importantes modificaciones en el plano geopolítico, considerando especialmente la carrera por acceso a recursos estratégicos (petróleo, agua, biodiversidad). Ello, a su vez, se plasma en modificaciones de lineamientos de seguridad y defensa que van redefiniendo roles de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) a nivel nacional-regional (incluida la función y visibilidad de los militares en la esfera política) y sus vínculos a nivel internacional: ejercicios de entrenamiento y capacitación, compra de armas, desarrollo científico-tecnológico asociado al complejo industrial de la seguridad, etc. Todo esto opera en paralelo y como complemento del giro hacia la derecha.

Algunos ejemplos


En el caso de Brasil, como hemos advertido en varias oportunidades,[13] los intereses del complejo industrial militar de EE.UU., las petroleras y empresas de desarrollo de tecnologías de seguridad y ciberseguridad (incluidas las empresas israelíes) han adquirido gran protagonismo desde el golpe a Dilma Rousseff, apuntalado por discursos y prácticas que legitiman esta presencia.[14]
En Argentina, el martes 5 de junio el bloque oficialista presionó para sesionar sobre el desafuero de Cristina Fernández de Kirchner, en el marco de la causa Nisman (la votación se pospuso hasta fin de año). Por un lado, es una continuidad del lawfare contra el Gobierno anterior, con el objetivo de expulsar de la esfera política formal a una de las líderes de la oposición. Recientemente, la Cámara Federal argentina volvió a arremeter contra la ex-presidenta argumentando que el fiscal Alberto Nisman fue asesinado y que el motivo fue la denuncia del fiscal contra el Gobierno de Cristina Fernández por haber firmado un memorándum con Irán.[15]
La asociación (sin pruebas) de la ex-mandataria con el caso Nisman abre un enlace con el “terrorismo internacional” (siendo Irán una amenaza clave) en un proceso de alineación del actual gobierno de Macri al discurso y recetas de la guerra contra las drogas + guerra contra el terrorismo, impulsada desde EE.UU. Esto se tradujo en una mayor articulación con fuerzas de seguridad estadounidense en la Triple Frontera (incluida la Administración de Control de Drogas, DEA) para la lucha antinarcóticos, y por la presunta presencia de Hezbollah (en actividades delictivas, lavado de dinero, etc.)[16]. La Argentina, a su vez, está liderando el comité antiterrorista en la OEA[17].
En Ecuador, por su parte, el ex vicepresidente Jorge Glas se encuentra encarcelado por presuntos delitos de corrupción con la empresa brasileña Odebrecht,[18] una de las grandes protagonistas de la “cruzada contra la corrupción” -en buena medida pautada desde el Departamento de Justicia de EE.UU.[19]-. El caso Glas se enmarca en un giro de timón dado por la gestión de Moreno hacia posturas amigables con el derrotero neoliberal, incluyendo un acercamiento EE.UU. que incluye, entre otras cuestiones, el haberle quitado la seguridad adicional a Julian Assange, refugiado en la Embajada ecuatoriana en Londres.
En este cambio de rumbo, que procura mostrar distancia respecto a la anterior gestión, resulta fundamental “ajusticiar” al máximo representante del previo proyecto de país, Rafael Correa. En las primeras semanas de junio, el Fiscal General, a través de la Corte Nacional de Justicia, lanzó un pedido de enjuiciamiento penal contra Correa por su supuesta implicación en una causa de secuestro. De acuerdo a representantes de la bancada correísta, la declaración es improcedente porque debería ser la Asamblea Nacional la que emita dicha autorización[20].
En Venezuela, la creación de un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en el “exilio”, paralelo al existente en territorio venezolanoy avalado por la OEA, podría ser utilizado como “tribunal híbrido” dispuesto a intervenir, amparándose en la doctrina de la “responsabilidad de proteger” que justificó “intervenciones humanitarias” de EE.UU. en Haití o la ex Yugoslavia[21].

A modo de cierre


Estos ejemplos permiten introducirnos en la hipótesis de las guerras híbridas como conjunto de estrategias que operan -a veces de modo paralelo y combinado- en espacios en disputa con recursos estratégicos clave, donde existen tensiones políticas y escenarios “inestables”, de polarización o de conflictividad. Con ellos recuperamos el argumento inicial sobre lawfare, rescatando su costado militar y recordando que “es una forma de presionar legalmente al opositor actuando, en muchas ocasiones, de modo conjunto con operaciones militares que obligarán al enemigo a defenderse en diferentes áreas”[22].
Desde esta perspectiva y atendiendo al modo en que se viene implementando el lawfare en la región, entendemos que la guerra jurídica forma parte de un concepto más amplio (en tiempo y espacio) de guerra, la denominada “guerra híbrida”. De hecho, el concepto acuñado por el General Dunlap fue publicado por primera vez en un libro titulado Unrestricted Warfare, es decir, guerra irrestricta (o de amplio alcance) que podría, sin demasiado problema, coincidir con objetivos y alcance de la guerra híbrida.
En conclusión, en América Latina, a la guerra convencional contra el “narcotráfico” y el “terrorismo” (con un indudable trasfondo de intereses geopolíticos en juego), debemos sumar la guerra jurídica, en el marco de una guerra híbrida librada contra los procesos de cambio que atentan contra la vía neoliberal.
Esta guerra jurídica es sólo una de las modalidades que se están aplicando para modificar el mapa económico, político y de seguridad latinoamericano, pues una de las características de la guerra híbrida es la simultaneidad de tácticas, objetivos y escenarios bélicos.
Las guerras híbridas han llegado para quedarse, de modo que su estudio y comprensión son clave para anticipar y poner en evidencia sus mecanismos de funcionamiento.[23]

[1] www.celag.org/wp-content/uploads/2017/03/LawfareT.pdf 
[2]http://harvardnsj.org/2012/04/offensive-lawfare-and-the-current-conflict/
[3] https://openscholarship.wustl.edu/law_globalstudies/vol4/iss3/8/
[4] http://estadoycomunes.iaen.edu.ec/index.php/EstadoyComunes/article/view/183
[5] Vitullo, Gabriel (2012) (org) A ideología do ‘Terceiro Setor’. Ensaios críticos. Natal: Universidad Federal do Rio Grande do Norte, pp. 193-221
[6]http://www.southcom.mil/Portals/7/Documents/Posture%20Statements/SOUTHCOM_2018_Posture_Statement_FINAL.PDF?ver=2018-02-15-090330-243
[7] http://csis.org/multimedia/leading-nexus-development-and-defense
[8] https://www.intdemocratic.org/es/2017/06/corruption-in-latin-america-is-a-geo-political-challenge/ 
[9] Andrei Josan, Cristina (2015) “Hybrid wars in the age of asymmetric conflicts”. Review of Air Force Academy. N°1, Vol 28, p. 50.
[10] García Guindo, Miguel y Martínez-Valera González, Gabriel (2015). “La guerra híbrida: nociones preliminares y su repercusión en el planeamiento de los países y organizaciones occidentales”. Documento de Trabajo del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), 02/2015, Granada, pp. 16-17.
[11] Ibid, p. 5.
[12] Dov Bachmann, Sacha and Munoz Mosquera, Andres B (2015). “Lawfare and hybrid warfare- how Russia is using the law as weapon”. Amicus Curiae, Issue 102, Summer, p. 2.
[13] https://www.celag.org/brasil-y-el-cono-sur-en-la-geopolitica-estadounidense/
[14] https://www.celag.org/eeuu-avanza-sobre-el-brasil-de-temer/
[15] https://www.pagina12.com.ar/119049-que-falta-de-respeto-que-atropello-a-la-razon
[16] https://www.infobae.com/america/america-latina/2018/05/16/alerta-en-estados-unidos-por-un-informe-que-asegura-que-hezbollah-esta-lavando-dinero-en-la-triple-frontera/
[17] https://actualidad.rt.com/actualidad/272636-cooperar-subordinar-argentina-agenda-seguridad-norteamericana
[18] https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/manuella-libardi/odebrecht-largest-corruption-network-in-latin-america
[19] https://www.celag.org/la-corrupcion-problema-america-latina-2/
[20] https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/politica/3/correistas-pleno-asamblea-juicio-penal-rafael-correa
[21] https://www.geopolitica.ru/en/article/hybrid-warfare-hybrid-lawfare
[22] Nonne, Gregory (2010) “Lawfare or strategic communications?” Case Western Reserve Journal of International Law, vol 43, N°1, p. 74.
[23] https://www.geopolitica.ru/en/article/hybrid-wars-and-democratic-security

–https://cronicon.net/wp/lawfare-y-guerra-hibrida-la-disputa-geopolitica-en-america-latina/