Blog_CubaSigueLaMarcha

Blog_CubaSigueLaMarcha

miércoles, 11 de abril de 2018

Cuba y su realidad: La opinión de un político latinoamericano




Cuba y su realidad: La opinión de un político latinoamericano / Por Marco Velázquez Cristo / PostCuba

El artículo que a continuación reproducimos íntegramente publicado en la versión digital del diario Clarín de Argentina, el 11 de abril de este año, titulado: Cuba, por la reinserción pacífica,  en el que su autor Aduardo Duhalde expresidente de esa nación latinoamericana, se plantea preguntas, que muchos dentro de Cuba, que dicen ser revolucionarios y actúan como lo contrario deberían hacerse.


Bruno Rodríguez, ministro cubano de Exteriores, y Federica Mogherini, jefa de la diplomacia europea, en el acuerdo de diálogo y cooperación entre la UE y Cuba, en 2016. (EFE)
Duhalde que no es un político de extrema izquierda, analiza los temas sobre la isla desde una óptica considerablemente más objetiva y desprejuiciada que los personajes que mencioné.
Si un político que no es cubano, ni socialista y tampoco vive en la isla es capaz de aproximarse con claridad a la realidad cubana, compararla adecudamente con la de otros paises y valorar  la influencia del entorno internacional adverso en ella, la pregunta que se impone es: ¿Qué les impide a los “superrevolucionarios” internos hacer lo mismo?
En mi opinión ellos son capaces de apreciar el escenario actual del país como cualquier otro observador, lo que ocurre es que este no refleja la Cuba que ellos desean, por eso para intentar llevarla a la que añoran, crean una virtual en la cual el socialismo ha fracasado y la única opción para salvarla es reinstaurar el capitalismo. Ese es el verdadero fin y del proviene su fingida ceguera.  

El artículo de Duhalde:

En octubre del año pasado fui invitado a asistir como expositor al Segundo Diálogo Presidencial, organizado en Miami por la Cátedra Mezerhane sobre Democracia, Estado de Derecho y Derechos Humanos del Miami Dade College, bajo el título “¿Hacia la reinvención de los partidos políticos?”.
Participamos un grupo de ex presidentes de América Latina, el secretario general de la OEA Luis Almagro, el ex primer ministro de España José María Aznar y otros altos funcionarios y ex funcionarios de la región.
En el transcurso de la reunión, se nos propuso a los invitados firmar una declaración en la que se condenaba en durísimos términos al actual gobierno cubano y se convocaba a desconocer el resultado de las próximas elecciones a realizarse en la isla.
Me negué a firmar ese documento porque sostengo que las naciones de América Latina debemos mantener una posición firme de defensa de nuestros derechos, proponiendo soluciones que pasen por el diálogo de iguales, privilegiando el respeto por los derechos soberanos de cada país y excluyendo explícitamente las intervenciones armadas, sobre todo las de potencias extranjeras. También rechacé, por supuesto, el Premio Payá 2018, que se otorgó a quienes firmaron y que se entregará en Lima durante la VIII Cumbre de las Américas que se celebra por estos días.
Las épocas en que los EE.UU se concebían a sí mismos como los gendarmes del mundo, imponiendo un criterio propio –basado en su conveniencia- de cómo debían manejarse el resto de los países e interviniendo en los asuntos internos de las otras naciones son parte de un pasado al que nadie desea regresar.
Los latinoamericanos en particular sufrimos la aplicación de la “doctrina del enemigo interno”, impulsada desde la Escuela de las Américas en Panamá, que dio como resultado las dictaduras sangrientas que asolaron nuestros países en la década del setenta.
Nos costó tres décadas retomar el camino de la democracia. Por eso, nadie recibió con mayor alegría que nosotros el cambio de rumbo de la política exterior estadounidense respecto de Cuba que culminó en las iniciativas de apertura y diálogo de la presidencia de Obama.
En ese contexto, hoy parecen absolutamente fuera de lugar, por desubicadas y ahistóricas, las actitudes de la actual administración, que ha adoptado la prepotencia y la falta de respeto como estilo y el levantamiento de muros y la imposición de exclusiones como estrategia, y pretende imponerlos a partir de presiones y alianzas espurias.
Esas actitudes significan un lamentable retroceso en los avances logrados para finalizar con el bochornoso bloqueo que Estados Unidos impuso a Cuba en la década del 60 y que la ha mantenido aislada del continente.
Por otra parte ¿Desde qué pedestal juzgamos a Cuba? ¿Desde unos Estados Unidos con una crisis social y moral descomunal, donde el racismo, el consumo de droga y la violencia sin sentido se cobran miles de vidas anuales?
¿Desde una América Latina azotada por la miseria, la desigualdad, la violencia, la inseguridad y la corrupción y con una clase política con menos del 20% de aprobación entre sus ciudadanos?
¿Con qué países comparamos a Cuba? ¿Con los países europeos? Por supuesto, en Cuba y en toda América Latina el nivel de vida promedio es inferior al de Europa. Pero si la comparamos con sus pares como Haití, República Dominicana, el Salvador, Nicaragua e incluso con todos los países de la región, tomando en cuenta su tamaño y las condiciones de aislamiento a las que ha sido sometida, su desempeño no es para nada malo.
Cuba tiene, entre otras cosas, el más bajo nivel de analfabetos de toda América (incluido Estados Unidos) y un 4.4 % de mortandad infantil, la más baja de América, menos que, por ejemplo, El Salvador (16.8%), México (11.6%), Argentina (9.8%), Chile (6.6%) y Estados Unidos (5.8%).
¿Que Cuba tiene problemas políticos, sociales y económicos serios? Por supuesto. ¿Y quién no? Así las cosas, parece mucho más sensata y adecuada al momento histórico la actual política de la Unión Europea respecto de Cuba.
Explico: el 12 de diciembre de 2016 se firmó el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la UE y Cuba, abriendo un horizonte de impulso y actualización a las relaciones políticas y posibilitando una mayor colaboración en beneficio de los pueblos cubano y europeo.
En el marco de ese acuerdo, se establecieron instancias de diálogo en áreas como Derechos Humanos, Relaciones Comerciales, Cooperación para el Desarrollo y Ayuda Humanitaria. Ese creo que debería ser el rumbo a seguir hoy en la búsqueda de la reinserción de Cuba en el mundo, y no los intentos lamentables de la administración Trump de aislarnos, imponiendo sus políticas arbitrarias por la vía de la amenaza y la extorsión.
Así y solamente así nos ayudaremos entre países hermanos a transitar hacia realidades más felices, con el menor conflicto y el menor dolor posible. Y eso no se logra con descalificaciones y amenazas ni mucho menos con intervenciones armadas abiertas o encubiertas, sino con diálogo, discusión y respeto por el otro. Todo con la mira puesta en la búsqueda de acuerdos y consensos.

Cumbre de Lima, Perú: América Latina muy poco que esperar



Por Waldo Mendiluza / Cumbre de Lima, América Latina muy poco que esperar
América Latina: muy poco que esperar de la Cumbre
#CumbrePerú, América Latina muy poco que esperar


En tiempos del regreso de recetas neoliberales, de cruzadas contra líderes progresistas y de Donald Trump en la Casa Blanca, la VIII Cumbre de las Américas, en Lima, parece ofrecer muy poco a quienes aspiran a una Latinoamérica unida y menos desigual.
 De por sí, estas citas continentales que comenzaron en Miami en 1994 no han sido más que una pieza dentro de la visión estadounidense de América Latina, a la cual círculos de poder en el país norteño ven como su traspatio, postura avalada por la revitalizada Doctrina Monroe (proyección hegemónica e intervencionista hacia la región).
A propósito de la VIII Cumbre, Prensa Latina dialogó con especialistas del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (Cehseu), de la Universidad de La Habana.
El doctor en Ciencias Históricas Ernesto Domínguez y la máster en Historia Contemporánea y Relaciones Internacionales Dalia González coincidieron en señalar que estos foros son parte de la concepción hemisférica de Estados Unidos.
Los vemos como parte del ‘sistema interamericano’ bajo dirección estadounidense, aunque las cumbres las convocan y organizan países, es la Organización de Estados Americanos (OEA) la que provee el mecanismo para gestionar sus procesos, advirtieron.
Los expertos llamaron, además, la atención acerca de las coincidencias entre los temas a tratar en esas reuniones trienales y los ejes de la política exterior de Washington, ‘aunque estos no son tan fáciles de definir, más allá de las estrategias generales’.
LA ADMINISTRACIÓN TRUMP
Desde su llegada a la Oficina Oval, el 20 de enero de 2017, el presidente republicano, Donald Trump, ha gobernado rodeado de polémicas y con posiciones que levantan críticas internas y externas.
Hacia América Latina y el Caribe, su conducta bien pudiera catalogarse de agresiva, con posturas que van desde el empeño en levantar un muro en la frontera con México, las ofensas a los inmigrantes y el repudiado calificativo de ‘países de mierda’ a El Salvador y Haití.
Trump también ha liderado la cruzada contra Venezuela, incluso con amenazas de intervención militar, y promovido el retroceso en las relaciones con Cuba, después del acercamiento iniciado por su predecesor, Barack Obama, apostando por recrudecer el bloqueo económico aplicado a la isla por más de medio siglo, el regreso de la retórica y el estímulo directo a la subversión.
Según Domínguez y González, si bien las políticas de Trump no resultan nada fáciles de predecir, está claro su empeño en eliminar en todo lo posible ‘lo que se conoce como el legado de Obama’, quien hacia la región y el mundo trató de generar una imagen de diálogo y cierto apego al multilateralismo, aunque sin renunciar a la IV Flota, al Plan Colombia y a las bases militares.
Para el también investigador del Cehseu, el doctor en Ciencias Económicas Luis René Fernández, Trump y su administración se alejan cada vez más del multilateralismo, lo que lo coloca en una posición difícil de cara a la VIII Cumbre de las Américas, que tendrá su segmento de alto nivel el 13 y 14 de abril.
La cumbre por su naturaleza es multilateral, pero está administración parece decantarse por la negociación bilateral, además de por la polarización y la división interna, agregó.
Aún en un escenario marcado por el retorno al poder de gobiernos de derecha y de recetas neoliberales -ya sea mediante las urnas o los llamados golpes blandos- la nueva administración norteamericana las tiene complicado en el evento hemisférico, que hoy acoge foros de la sociedad civil.
Trump ni siquiera parece tener el apoyo de organizaciones de la derecha latinoamericana, porque su discurso no se ajusta a la visión multilateral y el predominio del diálogo y la comunicación que se supone acompañen a las cumbres de las Américas, opinó Fernández.
El presidente divide, segmenta y agrede, y promueve una particular hostilidad contra Cuba y Venezuela, lo cual no lo colocan en posición de apostar por mejores relaciones hemisféricas, además demuestra con sus actuaciones interés en renovar el enfoque de la Guerra Fría, insistió.
De cualquier manera, la Casa Blanca, la Doctrina Monroe y la subordinación de las élites regionales a Washington no encajan en el ambiente que implica la declaración de América Latina y el Caribe como una zona de paz, lograda en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada en enero de 2014 en la capital cubana.
ESPACIO DE BATALLA IDEOLÓGICA
Más de un centenar de representantes de la sociedad civil cubana participan desde este martes en Lima en los foros enmarcados en la VIII Cumbre, presencia que atribuyen a la necesidad de alzar la voz en defensa de las causas justas.
Vamos a este foro en un escenario bastante difícil y complejo, tan complejo como el que le tocó vivir a José Martí en sus tiempos. Por eso vamos cargados con el corazón y la mente llena de las ideas del maestro de esa América que el soñó del río Bravo hasta la Patagonia, unida y antiimperialista, afirmó a Prensa Latina el reverendo Joel Ortega.
El domingo pasado, poco antes de viajar hacia Lima, el presidente del Consejo de Iglesias de Cuba adelantó que en la capital peruana, estudiantes, trabajadores, mujeres, religiosos y otros sectores de la isla denunciarán al sistema capitalista y sus monopolios por la corrupción que generan y el daño que causan.
Están destruyendo el planeta y sembrando pobreza y desigualdades, queremos denunciar esto, no podemos permitir que nuestra América sea el traspatio de un imperio, queremos que sea ejemplo de solidaridad, de hermandad entre los hombres y donde todos seamos iguales, subrayó.
Por su parte, el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, Raúl Alejandro Palmero, afirmó que en la VIII Cumbre la sociedad civil de la mayor de las Antillas será voz de los que sufren en un contexto de auge del neoliberalismo y de los sistemas hegemónicos.
Defenderemos también a Venezuela y su Revolución Bolivariana, excluidas de la cumbre; los estudiantes cubanos seremos venezolanos cada vez que haga falta, dijo.
Fuentes:

EEUU: Pruebas de que la NED financia y orienta la subversión en Cuba







Pruebas de que la NED financia y orienta la subversión en Cuba


Por Percy Francisco Alvarado/Descubriendo Verdades



A mis manos han llegado dos documentos que, no por viejos, tienen el valor de demostrar cómo la National Endowment for Democracy (NED) –ente que sirve de pantalla al gobierno de Estados Unidos– siempre ha estado involucrada en organizar, dirigir y financiar la subversión contra la institucionalidad en Cuba.
En los mismos están involucrados el Centro de Investigación y Capacitación de Emprendedores Sociales (CISES), dirigido por la argentina Micaela Hierro Dori y su beneficiario conocido como Red Latinoamericana de jóvenes por la Democracia en Cuba-Mesa de Diálogo.
Ambos documentos demuestran que la finalidad de la NED y sus engendros es propiciar la captación de jóvenes cubanos para realizar actividades subversivas e involucrar a diversos sectores juveniles en otras naciones latinoamericanas, particularmente en Argentina, Chile, Ecuador, El Salvador, México, Venezuela y Uruguay, entre otros.
El CICES se encargará de trazar estrategias de los planes desestabilizadores y de la capacitación de los contrarrevolucionarios internos. Pretendían incluir en sus planes hasta 200 jóvenes en la Isla.
El primero de ellos es el acuerdo entre la NED y el CISES 2013-222 –gestionado por los funcionarios de la NED Aimel Ríos Wong, Claire Selsky y Silvia Vest, por la NED, y por la Mica Dori por el CICES–. Aunque la cifra de la financiación para el período 01-02-2013 al 31-01-2014 es de 58,576, otras partidas provenientes de otros entes USA se han sumado a este empeño.
El otro documento que involucra a la NED y al CISES con respecto a la Red Latinoamericana de jóvenes por la Democracia en Cuba-Mesa de Diálogo abarca el período entre el 1 de febrero del 2014 hasta el 31 de enero del 2015. Para solicitar nuevos financiamientos el CISES, justifica su solicitud de la siguiente forma:
“El fin del proyecto es fortalecer el diálogo y el liderazgo juvenil para impulsar el proceso de democratización de Cuba y su inserción a la comunidad internacional basado en los valores democráticos, de libertad de mercado y el respeto de los derechos humanos. El propósito es impulsar una Mesa de Dialogo de Juventud Cubana, apoyando especialmente a jóvenes líderes de Juventud Activa Cuba Unida (JACU), Movimiento Cristiano de Liberación (MCL), Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), y Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia (MCJD) entre otros jóvenes de distintos grupos de la sociedad civil y partidos politicos. Para ello, por un lado, se continuara con las actividades desarrolladas por los miembros de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia en Cuba conformada en 2013, que se verá ampliada y fortalecida durante el año 2014. Los jóvenes de 9 países de la región (Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, México, Panamá, Venezuela y Uruguay) organizaran eventos en universidades y con organizaciones sociales de jóvenes y la juventud de partidos politicos para concientizar y difundir la realidad de Cuba y vincularlos con los jóvenes cubanos. En segundo lugar, se capacitará a jóvenes integrantes de la Mesa de Dialogo de Juventud Cubana invitándolos a los distintos países de la región para que estos organicen luego a su regreso actividades con jóvenes de al menos doce provincias de Cuba.”
En este caso estiman como beneficiarios directos a 50 jóvenes cubanos y a 150 como beneficiarios indirectos.
Estos planes han contado con el apoyo directo de CADAL, OEA, la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) o YABT, la Fundación Konrad Adenauer, la juventud del partido mexicano PAN, los partidos Blanco y Colorado de Uruguay, el Partido Demócrata Cristiano de Chile y la universidades Católicas de Chile y Valparaíso, los venezolanos COPEI, Fuerza Joven, Universidad Central de Venezuela y Primero Justicia, así como la salvadoreña CREO. Se suman también las argentinas Jóvenes PRO y la Fundación Pensar, varias organizaciones colombianas, así como Súmate Panamá y la red Alumni de la Universidad de Georgetown.
Los involucrados directos en estos planes han sido los argentinos Gabriel Salvia y Micaela Hierro Dori, los venezolana Nazly Escalona y Nicolás Cárdenas, el chileno Francisco Jería, la colombiana Diana Pérez Baron, el ecuatoriano Julio Clavijo, la salvadoreña Cristina López, la mexicana Alma Delia Ramírez Sabat, el panameño Raúl Rivera, el uruguayo Nicolás Albertoni Gómez, así como otros adherentes: Federico Morales, Georgina Paulino, Mariangeles Maldonado, Francisco Quintana (Argentina); Diego Calderón Gajardo, José Antonio Rosas y Raúl Morales (Chile); Juan Sebastián Gómez, Rocío Arango y Alejandro Guerrero (Colombia); Andrés Arenas (Ecuador); Ricardo Avelar, Luis Artiga y Julio Velázquez (El Salvador); Alberto Gutiérrez y Juan Carlos Modragón (México), Paola Gómez y Gerardo Arias (Panamá); Carlos Scull e Isabella Comas (Venezuela); y los uruguayos Felipe Algorta, Santiago Estévez, Christian Núñez, Diego Echeverría y Martín Elgue.
El apoyo a la contrarrevolución cubana interna preveía un fuerte trabajo en las redes sociales, envío de celulares, recargas telefónicas y otras ayudas.
Quien tenga dudas de que estos mismos planes se han estado gestando, esta vez con el protagonismo de Rosa María Payá, Luis Almagro y Marco Rubio, puede manejar estos antecedentes de lo que es hoy la JuventudLAC y cómo la NED y la derecha latinoamericana están implicados en el apoyo a la subversión contra Cuba.
Fuentes:

EE.UU.:La corrupción de un presidente y su camarilla mafiosa cubanoamericana


La corrupción de un presidente y su camarilla mafiosa cubanoamericana / Por Miguel Angel García Alzugaray
marco-rubio
Donald Trump, fue demandado el año pasado ante una corte federal del estado de Maryland, bajo la acusación de cometer actos de corrupción, pues no se distanció de sus negocios.
La demanda fue presentada por los fiscales generales del Distrito de Columbia y de Maryland, pero de manera conjunta, los fiscales generales de la ciudad de Washington y Maryland interpusieron una demanda contra el presidente acusándolo no solo de corrupción, sino de no someterse a la Constitución.
Trump había dicho que dejaría sus negocios a cargo de un fideicomiso y que sus hijos administrarían las empresas, sin embargo, los propios fiscales indicaron que Trump recibe informes periódicos sobre el estado de sus negocios.
La Constitución de Estados Unidos prohíbe, claramente, que un funcionario público reciba donaciones, premios, estipendios o títulos provenientes de gobiernos extranjeros, en cambio, a través de su hotel a pocas cuadras de la Casa Blanca ocurre exactamente lo contrario. Trump recibe acusaciones por violar cláusulas anti-corrupción de la constitución con el hecho de que acepta millones de dólares en pagos y beneficios de gobiernos extranjeros desde que se mudó a la Casa Blanca. Asimismo, empresas hoteleras se quejan de una competencia desleal.
Los fiscales dijeron haber iniciado la demanda a causa del silencio cómplice del Congreso de mayoría republicana, el cual no estaría cumpliendo con el precepto constitucional de control y balance de poderes.
¡Y que decir de Marco Rubio!, el “amiguito íntimo” miamense del presidente Trump. Según señaló un informe de la Comisión General de Elecciones, Rubio tomó un total de 98,300 dólares en “donaciones” para la campaña, provenientes de la ahora Secretaria de Educación, Betsy DeVos, acusada de haber ganado el puesto por corrupción.
Betsy DeVos, una multimillonaria sin ningún tipo de experiencia, fue acusada por obtener el puesto mediante pequeños sobornos en forma de “donaciones” con los que obtuvo los votos correspondientes. Entre los “sobornados”, Marco Rubio fue el senador que más dinero obtuvo con 98,300 dólares, dato reflejado en una lista del Center for American Progress (CAP).
De manera muy curiosa, el CAP o Centro Americano del Progreso reflejó que DeVos ha sido muy abierta en afirmar declaraciones que tarde o temprano le costarían el escarnio público. Según informó The New Yorker, esta funcionaria señaló, en noviembre, que había “dejado de ofenderse con las acusaciones de que compraron influencia”, además dijo: “admito que tienen razón… Esperamos un retorno de nuestra inversión”. Aunque la cita no se refería directamente a este problema, sí mostraba su deseo de un Gobierno dominado por conservadores.
Pero ella no es la única, sobresalen otros casos.
En el pasado reciente, Marco Rubio y su colega Ileana Ros-Lehtinen (la loba feroz), destacada en el Congreso estadounidense por sus ataques contra Cuba y la América Latina progresista, se quitaron la máscara para intentar salvar de una humillante y pronosticada derrota al representante cubanoamericano David Rivera, nombrado “el miembro más corrupto del Congreso”.
El grupo independiente Ciudadanos Responsables por la Ética (Citizens for Responsible Ethics) de Washington, atribuyó a Rivera, este poco envidiable título, lo que tuvo el efecto de rayar un poco más su ya deteriorada imagen en plena campaña.
Para colmo, la Comisión de Ética de La Florida denunció que Rivera cometió 11 faltas mientras se desempeñaba en la Legislatura estatal, entre las que sobresale: someter información financiera falsa, malversar fondos de campaña y ocultar un contrato de consultoría de cerca de $1 millón.
La fiscalía federal de Miami presentó por entonces una brocheta de cargos contra el político que iban desde el lavado de dinero, de vinculación con el crimen organizado y hurto mayor.
En materia de elecciones, Rivera – heredero de la cultura electoral batistiana – tenía varias manchas en el expediente. Una de ellas es bastante impactante. En el 2002, en plena campaña, se le acusó de haber chocado voluntariamente con un camión del servicio federal de correo que transportaba, a última hora, folletos de propaganda de su principal adversario
El sur de la Florida siempre tuvo desde años la mala fama de hacer elecciones como se hacían en Cuba en la época “dorada” del dictador Fulgencio Batista y de sus socio mafioso Meyer Lansky.
Ros-Lehtinen y Rubio, confirmaron entonces públicamente su apoyo y hasta su confianza a su semejante en peligro.
Ros-Lehtinen, durante largo tiempo jefa de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes donde se dedicara a difamar de Cuba, Venezuela y Nicaragua y a sublimar a Israel, cumplió la tarea con un correo electrónico enviado a la prensa mafiosa local. En su mensaje afirmó que el campeón de la corrupción se destacaba por sus “iniciativas” y buen nivel de preparación en las reuniones y audiencias” de esta misma comisión, olvidándose del expediente de Rivera.
En tanto Marco Rubio, el niño prodigio “latino”, dejó el trabajo a su portavoz, Alex Burgos, que extendió el apoyo del senador a todos los candidatos republicanos.
“El senador Rubio está apoyando a todos los candidatos republicanos al Congreso en Florida y ha grabado llamadas de varios de ellos, incluyendo a David Rivera, Karen Harrington, Steve Southerland y Allen West, entre otros”, balbuceó Burgos, a pesar de que Rubio y Rivera tienen fama de ser viejos socios desde siempre.
Soborno, robos de boletas, manipulaciones de listas electorales, son los tradicionales métodos utilizados para implementar la democracia mafiosa en un país que se pretende un modelo universal en esta esfera y muchas más.
La sucia politiquería norteamericana privilegió durante las últimas elecciones la compra de “votos de ausentes” gracias al cual se autoriza la votación anticipada por correo con boletos bajo el pretexto de favorecer la participación. Pura casualidad, es en el condado de Ros-Lehtinen, que los investigadores del FBI descubrieron que se generalizaba el fenómeno de venta de boletos gracias al cual un político puede ampliar artificialmente su “popularidad”.
Por su parte, la relación cada vez más fuerte de Marco Rubio con Alvaro Uribe, ex presidente colombiano, se convirtió poco a poco en una alianza que ahora hace fruncir el ceño a más de un observador.
Es que Rubio y Uribe, además de ensañarse contra Venezuela y sus aliados, llevan episodios en su historial que les vinculan, de una manera u otra, al narcotráfico… lo que abre bien grande la puerta a delicadas conjeturas.
Hay un suceso en la vida familiar de Rubio que marcó su adolescencia de manera indeleble, y del cual se niega a hablar. Hace un par de años, el programa televisivo Univisión Investiga se encargó de recordárselo.
Cuando tenía 16 años, la policía irrumpió en su universo, en el medio de la operación antinarcóticos más importante de 1987 en el sur de La Florida, para nada menos que arrestar a su hermana Bárbara y su esposo, Orlando Cicilia.
De acuerdo con documentos públicos revelados por Univisión, la fiscalía federal de Miami ordenó la confiscación de la casa de Bárbara por ser usada para “actividades criminales”. Por lo mismo, la otra propiedad de la pareja, en North Miami Beach, también fue objeto de una orden de incautación.
Y el cuñado Orlando terminó en la cárcel con una condena a 25 años por “conspiración para distribuir cocaína y marihuana”.
Horrible detalle: el grupo de narcotraficantes con el cual “trabajaba” la pareja – el del conocido traficante cubanoamericano Mario Tabraue – estuvo implicado en la muerte de un informante federal. El juicio de Tabraue contó con el testimonio de que había intentado desmembrar el cadáver del colaborador de la policía con un machete.
Tabraue era el capo de un multimillonario imperio de la cocaína de Miami. Su villa palaciega y despiadado sindicato de la droga han evocado comparaciones con la película estadounidense “Scarface”.
Orlando Cicilia salió en libertad en noviembre de 2000 por reducción de pena.  Vive hoy en la propia casa de la madre de Rubio en Miami y figura en los registros como copropietario de esa residencia.
Tabraue fue condenado a 100 años de prisión pero resultó beneficiado con una reducción del 85 por ciento de la pena y hoy está libre.
No se asusten. Tales “reducciones de penas” son comunes en el narco-universo de La Florida, el estado donde Marco Rubio prosperó, protegido de prominentes miembros de la mafia cubanoamericana. Esa jauría domina desde hace medio siglo la vida política no solo de Miami y de New Jersey, sino también de Washington, donde sus más conocidos miembros (Bob Menéndez, Ileana Ros-Lehtinen) orientan a menudo la política exterior de la nación.
Cuando fue interrogado sobre las incidencias “narco” de su pasado, Rubio – que logró buscarse un escaño en el Senado de Estados Unidos – se negó a contestar. Según sus voceros, el tema no debe ser motivo de “escrutinio periodístico”.
En el Congreso, Rubio parece a prueba de balas. Ni las numerosas infracciones a las reglas de los fondos de campaña que cometió ni sus relaciones con su colega corrupto Rivera lograron descarrillar a este niño lindo de Ros-Lehtinen, verdadera bruja de esta selva política floridana.
Orlando Cicilia, el narco cuñado, se había casado en 1980 con Bárbara Rubio en Nevada, donde vivían los padres del senador. Mario, el padre de Marco Rubio – emigrado de Cuba en los años 50 – trabajaba de barman en Las Vegas y Oria, su madre, era mucama del Imperial Palace, cuando decidieron mudarse a Miami, una ciudad plagada por el narcotráfico.
Algo muy lejano a la leyenda de “víctima del régimen castrista” que Rubio intentó fabricarse durante años cuando vivía de la retórica anticubana, un negocio que entonces prosperaba en la Miami de los nostálgicos de la dictadura de Fulgencio Batista.