Blog_CubaSigueLaMarcha

Blog_CubaSigueLaMarcha

lunes, 22 de septiembre de 2014

EE.UU. contra Cuba: obsesión fatal

El bloqueo estadounidense ha costado al pueblo cubano 1 billón 157 327 millones de dólares. 
Ya próximo el otoño, el Gobierno estadounidense como que se prepara para recibir el lunes 22 de septiembre la ya acostumbrada paliza en Naciones Unidas por su criminal bloqueo contra Cuba, motivo por el cual esa ilegal política de guerra económica que ha costado al pueblo cubano 1 billón 157 327 millones de dólares, ha sido condenada en 22 ocasiones por el organismo mundial, la última en el 2013 con los votos de 188 de sus 193 estados miembros.
No se trata solo de “llover sobre mojado” en lo que a la aplicación de lo que en USA llaman embargo se refiere, pues hay elementos nuevos en relación con administraciones anteriores, introducidos por el actual presidente Barack Obama y, además, el momento político actual a nivel global muestra variaciones a partir de la generalización y exacerbación de esas prácticas de represión y chantaje por parte de la Casa Blanca, en perjuicio de terceros.
En lo que a Cuba respecta, Obama ha llevado al paroxismo la persecución de las transacciones y operaciones financieras de la nación caribeña en la arena internacional, con especial énfasis en la segunda mitad del pasado año y los primeros ocho meses del 2014, batiendo sus propios récordes negativos de violación de las leyes y normativas sustentadas por la ONU y la Organización Mundial de Comercio, entre otras.
Si antes las multas contra quienes transgredían los límites arbitrarios del bloqueo, aunque altas, se ceñían a cifras razonables, con algunos cientos de miles o millones de dólares, a partir de hace algún tiempo llegaron a los más de 450 millones del billete verde impuesto al banco suizo UBS, récord que recientemente fue destrozado por los casi 10 000 millones de penalización de que fue víctima el francés BNP Paribas.
Bien mirado, el hecho puede tener varias lecturas. Unas de ellas, castigar más duramente a quienes se atreven a seguir manteniendo negocios con la isla; otra, servir de lección y advertencia para aquellos que planean emprender inversiones en Cuba a fin de que las suspendan y, naturalmente, siempre la esperanza de poder rendir por hambre y necesidad a nuestro pueblo, lo que según la carta de la ONU clasifica como delito de genocidio.
Por desgracia, en lo que a Cuba atañe, esta política criminal ha estado teniendo éxito. Cuando lo del banco suizo, se pensó que el gobierno del país helvético intervendría ante la Organización Mundial del Comercio para impedir el atropello contra una institución financiera paradigmática y que movería otros resortes, pero no lo hizo y el UBS tuvo que pagar…
Suiza, tradicionalmente neutral, es una nación pequeña y poco poblada ubicada en el centro de Europa y no pudo —o no quiso— medir fuerzas con el gigante trasatlántico en defensa de las leyes que rigen el comercio mundial.
El país galo, por su parte, es una potencia nuclear y económica, miembro de la Unión Europea, cuyo presidente, Francois Hollande, ante la noticia de la multa al BNP Paribas, primero reaccionó airado y luego se limitó a pedir una reducción del monto a pagar por el banco francés, a sabiendas de que el proceder de la OFAC norteamericana va contra las leyes internacionales, las comunitarias de la Unión Europea y las francesas en particular.
Hay que decir que lo del Paribas ha sido seguido por “capitulaciones” de instituciones como la del Banco de Irlanda, negado incluso a tramitar transferencias para ciudadanos de ese país radicados en Cuba, mientras en Dominicana, El Salvador y otras naciones de la región centroamericana y caribeña, casas comerciales y empresas financieras o petroleras como la Shell en Santo Domingo, han cortado sus vínculos con entidades de la isla.
La obcecación norteamericana por recrudecer el bloqueo contra Cuba ha rebasado ya todos los límites, y ahora, con el objetivo de justificar esa guerra económica condenada por la casi totalidad de los miembros de la ONU, el Presidente Obama acaba de firmar una vez más —de forma rutinaria— el arbitrario documento que declara a nuestro país culpable de fomentar o apoyar el terrorismo.
En ese obstinado y ciego proceder contra la mayor de las Antillas, el mandatario yanqui ha dejado pequeño incluso a alguien que clasificaba como irracional en su ensañamiento hacia la isla vecina, llegando al extremo de prohibir remesas y decidir los grados de consanguinidad entre los miembros de una misma familia: nada menos que George Herbert Walker Bush, su antecesor en el cargo.
Pero la vida ha demostrado que cada cual, de acuerdo con sus actos, ocupará  remisiblemente su lugar en la historia, y por su obsesión fatal contra Cuba Obama pasará a sus anales como otro presidente fracasado en su afán de destruirnos, y Estados Unidos continuará ampliando su triste récord de palizas masivas recibidas en el hemiciclo de la Asamblea General de las Naciones Unidas.