Blog_CubaSigueLaMarcha

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viernes, 5 de diciembre de 2014

El anexionismo de siempre

Criticar a los gobiernos es cosa fácil. Como el ser humano es imperfecto, y refleja dicha imperfección en los gobiernos… no hace falta mucha observación desde la oposición para descubrir aquí y allá abusos, ineficiencia y corrupción.
La oposición cubana, que no ha logrado mas allá de las criticas al gobierno presentar una alternativa patriótica y viable, se descompone antes de crecer y ganar corazones. Esto no es porque le falte acceso a la televisión publica como a menudo se queja, sino porque no se atreve a presentarse en las urnas. Todo ciudadano cubano, puede proponerse a si mismo en las asambleas de vecinos para representar al pueblo. Ya he dicho esto antes y muchos antes de mi lo han dicho también. Los disidentes hasta ahora prefieren ser populares en los canales privados de televisión en Miami, desde donde la derecha política impone su visión ideológica sin consultas populares.
La TV de Miami llega a Cuba por varias vías y esos disidentes desconocidos en sus propios barrios, se presentan a un publico que no los ha visto participar en las asambleas vecinales, pero que proponen desde un extraña distancia virtual desmantelar todo el sistema político cubano para poner en su lugar un modelo construido fuera del país. El paquete de propaganda subversiva viene adornado con quejas y reclamos de libertad desde una supuesta sociedad civil, pero en realidad no es la voz de dicha sociedad, como tampoco son verdaderos disidentes quienes presentan esas “demandas”, sino títeres asalariados para representar un papel falsificador en busquedad de un golpe demoledor contra toda la sociedad cubana.
Cuba presentada como sociedad cerrada y violadora de derechos humanos en lo interno, es parte de una imagen que se quiere inculcar para justificar la intervención desde afuera. Soy de la opinión que indudablemente el modelo cubano debe ser mejorado. Esto, sin embargo, debe suceder de forma natural a partir de una soberanía sostenida por la virtud interna.
Esos cambios necesarios NUNCA deben ocurrir por presiones y/o amenazas externas.