Blog_CubaSigueLaMarcha

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lunes, 28 de marzo de 2016

Artículo de Fidel: El hermano Obama

Artículo de Fidel: El hermano Obama

Los reyes de España nos trajeron a los conquistadores y dueños, cuyas huellas quedaron en los hatos circulares de tierra asignados a los buscadores de oro en las arenas de los ríos, una forma abusiva y bochornosa de explotación cuyos vestigios se pueden divisar desde el aire en muchos lugares del país.

El turismo hoy, en gran parte, consiste en mostrar las delicias de los paisajes y saborear las exquisiteces alimentarias de nuestros mares, y siempre que se comparta con el capital privado de las grandes corporaciones extranjeras, cuyas ganancias si no alcanzan los miles de millones de dólares per cápita no son dignas de atención alguna.

Ya que me vi obligado a mencionar el tema, debo añadir, principalmente para los jóvenes, que pocas personas se percatan de la importancia de tal condición en este momento singular de la historia humana. No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían. Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano. Una de las características de este es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados.

Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria. En parte, los cubanos tuvimos el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí. Me pregunto incluso si tenía que caer o no en Dos Ríos, cuando dijo “para mí es hora”, y cargó contra las fuerzas españolas atrincheradas en una sólida línea de fuego. No quería regresar a Estados Unidos y no había quién lo hiciera regresar. Alguien arrancó algunas hojas de su diario. ¿Quién cargó con esa pérfida culpa, que fue sin duda obra de algún intrigante inescrupuloso? Se conocen diferencias entre los Jefes, pero jamás indisciplinas. “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, declaró el glorioso líder negro Antonio Maceo. Se reconoce igualmente en Máximo Gómez, el jefe militar más disciplinado y discreto de nuestra historia.

Mirándolo desde otro ángulo, cómo no admirarse de la indignación de Bonifacio Byrne cuando, desde la distante embarcación que lo traía de regreso a Cuba, al divisar otra bandera junto a la de la estrella solitaria, declaró: “Mi bandera es aquella que no ha sido jamás mercenaria…”, para añadir de inmediato una de las más bellas frases que escuché nunca: “Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!...”. Tampoco olvidaré las encendidas palabras de Camilo Cienfuegos aquella noche, cuando a varias decenas de metros bazucas y ametralladoras de origen norteamericano, en manos contrarrevolucionarias, apuntaban hacia la terraza donde estábamos parados. Obama había nacido en agosto de 1961, como él mismo explicó. Más de medio siglo transcurriría desde aquel momento.

Veamos sin embargo cómo piensa hoy nuestro ilustre visitante:

“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano”.

De inmediato un diluvio de conceptos, enteramente novedosos para la mayoría de nosotros:

“Ambos vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”. Prosiguió el Presidente norteamericano. “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”.

Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana. Esta pasaría a la historia por la batalla que libró en Angola contra el apartheid, poniendo fin a la presencia de armas nucleares en un continente de más de mil millones de habitantes. No era ese el objetivo de nuestra solidaridad, sino ayudar a los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y otros del dominio colonial fascista de Portugal.

En 1961, apenas un año y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país. Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos. De la brigada de asalto proyanki, en ninguna parte consta que se hubiese podido evacuar un solo mercenario. Aviones yankis de combate fueron presentados ante Naciones Unidas como equipos cubanos sublevados.

Es de sobra conocida la experiencia militar y el poderío de ese país. En África creyeron igualmente que la Cuba revolucionaria sería puesta fácilmente fuera de combate. El ataque por el Sur de Angola por parte de las brigadas motorizadas de Sudáfrica racista los lleva hasta las proximidades de Luanda, la capital de este país. Ahí se inicia una lucha que se prolongó no menos de 15 años. No hablaría siquiera de esto, a menos que tuviera el deber elemental de responder al discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

No intentaré tampoco dar detalles, solo enfatizar que allí se escribió una página honrosa de la lucha por la liberación del ser humano. De cierta forma yo deseaba que la conducta de Obama fuese correcta. Su origen humilde y su inteligencia natural eran evidentes. Mandela estaba preso de por vida y se había convertido en un gigante de la lucha por la dignidad humana. Un día llegó a mis manos una copia del libro en que se narra parte de la vida de Mandela y ¡oh, sorpresa!: estaba prologado por Barack Obama. Lo ojeé rápidamente. Era increíble el tamaño de la minúscula letra de Mandela precisando datos. Vale la pena haber conocido hombres como aquel.

Sobre el episodio de Sudáfrica debo señalar otra experiencia. Yo estaba realmente interesado en conocer más detalles sobre la forma en que los sudafricanos habían adquirido las armas nucleares. Solo tenía la información muy precisa de que no pasaban de 10 o 12 bombas. Una fuente segura sería el profesor e investigador Piero Gleijeses, quien había redactado el texto de “Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976”; un trabajo excelente. Yo sabía que él era la fuente más segura de lo ocurrido y así se lo comuniqué; me respondió que él no había hablado más del asunto, porque en el texto había respondido a las preguntas del compañero Jorge Risquet, quien había sido embajador o colaborador cubano en Angola, muy amigo suyo. Localicé a Risquet; ya en otras importantes ocupaciones estaba terminando un curso del que le faltaban varias semanas. Esa tarea coincidió con un viaje bastante reciente de Piero a nuestro país; le había advertido a este que Risquet tenía ya algunos años y su salud no era óptima. A los pocos días ocurrió lo que yo temía. Risquet empeoró y falleció. Cuando Piero llegó no había nada que hacer excepto promesas, pero ya yo había logrado información sobre lo que se relacionaba con esa arma y la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel.

No sé qué tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. Ignoro qué sabía o no, aunque es muy dudoso que no supiera absolutamente nada. Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana.

Hay una cuestión importante:

Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.

Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?

Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.


Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.

160327 El hermano Obama (firma)
Fidel Castro Ruz

Marzo 27 de 2016

10 y 25 p.m.

Fuentes:



http://www.trabajadores.cu/20160328/articulo-fidel-hermano-obama/

Fidel Castro estropea la euforia de los voceros de Estados Unidos



Norelys Morales Aguilera.-- El pasado 10 de marzo, la Casa Blanca descartó que fuera a producirse una reunión entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el exmandatario cubano Fidel Castro, durante la visita del Presidente a La Habana.

En una entrevista con la agencia de noticias Reuters, el asesor adjunto de Seguridad Nacional del presidente Obama, Ben Rhodes, dijo que por el contrario, el mandatario se reuniría, como hizo, con "disidentes" cubanos después de completar eventos oficiales con el actual jefe de Estado, Raúl Castro. [1]

Sin embargo, el monopolio mediático supranacional, ni siquiera se aventuró a suponer cuál podría ser la voluntad del líder cubano Fidel Castro, demostrando una vez más que lo que llaman 'balance' es un eufemismo más de la manipulación. Algún día lo sabremos, y quizás hasta el propio Fidel lo cuente, porque en su fecundo reposo, se da la libertad de expresar su pensamiento y sigue iluminando, como no lo creen asesores y estrategas de la realpolitik de Estados Unidos.

La prueba irrebatible ha sido la reacción desafinada de los voceros del Departamento de Estado y de la Casa Blanca, John Kirby y Josh Earnest, respectivamente [2], luego del articulo de Fidel “El hermano Obama"[3], en un interesante y cuidado texto que esperábamos los revolucionarios cubanos, cuya esencia está resumida en una frase: “No necesitamos que el imperio nos regale nada”.

Kirby trató de restar importancia al papel de liderazgo histórico de Fidel al descartar, primero que todo, que EEUU no espera que sus reflexiones repercutan en la normalización de relaciones entre Washington y La Habana. Claro que no, si Fidel trató durante años, por diferentes vías públicas y diplomáticas, de que las relaciones entre ambos países mejoraran, pero ahora les alerta de que los cubanos no son bobos.

Por su parte, Earnest, dijo que la crítica de Fidel al discurso de Obama demuestra que la visita del mandatario tuvo el efecto previsto por los norteamericanos, en el sentido de "aumentar la presión" para que el gobierno cubano mejore su respeto a los derechos humanos. "El hecho de que el expresidente se sintiera obligado a responder de forma tan contundente es una indicación del significativo impacto de la visita del presidente Obama a Cuba", concluyó.

¿"Aumentar la presión"? Sí, usted ha leído bien. Esta sigue siendo "... la revolución de las reflexiones" calificada así por el José Martí, que los asesores de Obama desconocen y no están dispuestos a conocer, mientras que a los cubanos nos acompaña. Ninguna teoría ni retórica justifica tales desplantes, si pensaramos con seriedad que Estados Unidos quiere ayudar al pueblo de Cuba.

Es interesante saber que en un sucinto memorando la Casa Blanca divulgó el informe confeccionado por el presidente Barack Obama, de sus impresiones sobre su breve visita a La Habana. [4]

Solo le interesó señalar aquellos aspectos en que se proyectó su viaje, como el contacto con los “disidentes” y trabajadores no estatales.

“Me hablaron de sus esperanzas y sus luchas, hablamos sobre lo que podemos hacer juntos para ayudar a los cubanos a mejorar sus vidas”.

“Tuvimos una maravillosa cena en uno de los paladares de La Habana, los restaurantes familiares donde los estadounidenses y los cubanos podrían reunirse y hablar sobre plátanos tostones”.

“Voy a recordar el espíritu innovador de los empresarios de Cuba, especialmente a los cuentapropistas que ejecutan sus propios pequeños negocios, como el alquiler de habitaciones, salones de belleza, peluquerías y servicios de taxi”.

¿Será otro chiste del ejecutor del soft power que un país cualquiera pueda acceder al desarrollo bloqueado y solo con pequeños negocios, que fueron incentivados en la Isla -no a instancias de EE.UU.- a partir de concebir el perfeccionamiento además, de las empresas estatales y servicios públicos como la salud y la educación, que Obama no tuvo más remedio que elogiar en su discurso al pueblo cubano?

Claro, que Fidel Castro le estropeó la euforia a los voceros, no solo por su probada genialidad política, sino que los hechos también lo confirman.

Solo dos ejemplos:
  1. El 25 de marzo 2015 Roberta Jacobson, en ese momento subsecretaria de Estado, informó que el Presidente había solicitado al Congreso 2 mil millones de dólares para Latinoamérica y de esa suma 53,5 millones se destinarán para la Iniciativa Regional de Seguridad, (CBSI), y una buena cantidad se emplea en programas de promoción de “la libertad de prensa y los derechos humanos” en Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua.
  2. A solo 72 horas de culminar la visita oficial de Obama a la Isla, el Departamento de Estado informó un programa de orientación de prácticas comunitarias, respaldado con 753 mil 89 dólares, para jóvenes líderes emergentes de la llamada sociedad civil de Cuba. [5] 
Más claro, ni el agua pura de los montes cubanos.

Notas

[1] http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160309_obama_castro_visita_cuba_eeuu_all
[2] http://www.animalpolitico.com/2016/03/eu-responde-a-carta-de-fidel-castro-y-asegura-que-esta-refleja-el-impacto-que-tuvo-la-visita-de-obama-a-cuba/
[3] http://islamiacu.blogspot.com/2016/03/fidel-castro-el-hermano-obama.html
[4] https://enlamismacostura.wordpress.com/2016/03/29/informe-obama-visita-cuba
[5] https://enlamismacostura.wordpress.com/2016/03/29/departamento-de-estado-financia-la-oposicion-cubana/

sábado, 26 de marzo de 2016

Obama a mitad del camino



















Por José F. González Curiel / Universidad Sancti Spiritus













Soy de los que defienden a capa y espada el proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, aunque el término “normal” siempre será cuestionado cuando de vínculos políticos entre gobiernos diferentes se trate; soy de los creen que las posturas extremas pasaron de moda; que las nuevas generaciones de los nacidos aquí y allá van asumiendo también posturas diferentes ante el asunto y soy de los que siempre ha manifestado en las redes sociales, que el camino apenas se inicia, por lo que lograr la supuesta normalidad no será nunca a la manera del camaroncito duro.

La visita de Obama cubrió mis expectativas personales, que no eran más de las que un presidente norteamericano puede hacer para dejar su legado al final del mandato, pero con una carta de entrega pendiente a sus sucesores candidatos demócratas en el proceso electoral que ya está en marcha.

En su lógica de desatar y atar, como el pescador que da cordel y recoge, el presidente norteamericano mezcló públicamente el reconocimiento a las virtudes de Cuba con algunos de nuestros defectos, pero se quedó a mitad del camino.

¿Hasta dónde avanzó?

En su rechazo al terrorismo y su proyección de “cerrar filas, al margen de nacionalidad, raza o creencias religiosas, en la lucha contra este flagelo…”, lo cual constituye un reconocimiento de las acciones de Cuba en contra de este mal, por lo que fue excluida de su supuesta y cuestionable lista de países patrocinadores del terrorismo; lista hecha por el primer país en tirar las bombas atómicas, el país donde se persigue a los que publican las violaciones a los derechos humanos de su gobierno y de su ejército en todas partes del mundo, un país donde muchos negros son asesinados por policías en las calles, el país donde se pasean confesos organizadores de voladuras de aviones y de poner bombas en nuestros hoteles…Pero al fin, su pronunciamiento es adecuado.

El “saludo de paz” y el reconocer que “he venido aquí a enterrar los últimos remanentes de la Guerra Fría en las Américas” baja el tono de la retórica tradicional de ambas partes, postura similar a la asumida por el Gobierno de Cuba, asunto muy necesario para cumplir con las verdaderas expectativas de todos los cubanos, excepto los pocos que desde Miami hacen de la guerra “caliente” un negocio millonario.

De igual forma es halagüeño su reconocimiento de que “los Estados Unidos y Cuba son como dos hermanos que han estado distanciados por muchos años, aunque llevemos la misma sangre”. Ello presupone que “a pesar de nuestras diferencias, cubanos y estadounidenses comparten valores comunes en sus vidas”. Los nexos culturales constituyen eslabones mediadores que pueden favorecer una relación de mutua colaboración entre pueblos y gobiernos. Falta que las heridas de los cubanos de ambos lados no ahoguen en sangre la buena voluntad de un proceso racional y necesario como el que vivimos hoy.

También es alentador su pronunciamiento claro: “Como Presidente de los Estados Unidos, he exhortado a nuestro Congreso a levantar el embargo”. Razones le sobran para ello, incluyendo los intereses de sus propios nacionales de invertir libremente en Cuba, lo que también es violación de un derecho humano de los norteamericanos.

Reafirmó sus virtudes que ya conocíamos, pero ahora las vimos más de cerca y cuando le escuchaba pensaba en la normativa que pueda garantizar la continuidad de este proceso con las venideras administraciones y afloraban a mi mente aquellas tantas cosas que nunca me han gustado de aquel sistema político que también tiene sus imperfecciones…

¿Dónde se quedó a mitad de camino?

En su visión histórica de que “las azules aguas bajo el Air Force One, fueron una vez surcadas por acorazados hacia esta isla para liberar a Cuba, pero también para ejercer control sobre ella”. La primera mitad es muy relativa y discutible al desconocer el esfuerzo de los patriotas en tres guerras (la de los diez años, la chiquita y la de 1895) y la situación real a la que las luchas por la independencia, liderada por los propios cubanos había impuesto a una España semidesgastada y atrasada en todos los órdenes. No fueron los acorazados norteamericanos los que vinieron a liberarnos así de simple. La segunda mitad es real: el verdadero objetivo de la intervención militar norteamericana, como epílogo de la guerra de 1895, fue el control norteamericano sobre Cuba.

Nada nuevo en el enfoque de los derechos humanos desde la visión neoliberal, con fuerte énfasis en los derechos civiles y políticos, como los del pluripartidismo como sinónimo de democracia, la elección directa del Presidente en un sistema político como el nuestro que no es presidencialista, y otros tantos, minimizando los derechos garantizados por Cuba a todos los ciudadanos en el orden económico, social y cultural, aunque se refirió a algunos de ellos como logros de la Revolución de forma somera. Al respecto apuntaba: “Cuba ha enfatizado el papel y los derechos del Estado; los Estados Unidos fueron fundados en los derechos de la persona individual.”

Se equivoca al referirse a los derechos “del Estado”. Los derechos priorizados por Cuba, como la educación, la salud, la cultura, el deporte, el trabajo, la seguridad social, el medioambiente sano, entre otros, son también derechos del ciudadano concreto. Más bien debió decir la sociedad porque en un proyecto colectivista como el nuestro lo social se da en y a través de lo individual.

A medias dejó el enfoque de los cambios que han ocurrido en la sociedad cubana de 1959 hasta la fecha. Clásicamente “se le fue la guagua” –como se dice en Cuba al que descubre algo que ya está descubierto- al pedir “que cada persona debe ser igual ante la ley”.

Todos los niños merecen la dignidad que viene con la educación y la atención a la salud, y comida en la mesa y un techo sobre sus cabezas. Creo que los ciudadanos deben tener la libertad de decir lo que piensan sin miedo, de organizarse y criticar a su gobierno, y de protestar pacíficamente; y que el Estado de Derecho no debe incluir detenciones arbitrarias de las personas que ejercen esos derechos.

Creo que cada persona debe tener la libertad de practicar su religión en paz y públicamente…” Evidentemente le falta información sobre Cuba y sobre los problemas aún no resueltos en los Estados Unidos de hoy… Incluso, al referirse a la lista de asuntos que sobre los Estados Unidos le preocupa a Cuba minimizó el asunto diciendo que Raúl Castro tenía una lista más larga y mencionó solo algunos.

Quien sea realista no creerá la categórica afirmación de Obama de que “en los Estados Unidos, tenemos un claro monumento a lo que el pueblo cubano es capaz de construir: se llama Miami. Aquí en La Habana, vemos ese mismo talento en los cuentapropistas, las cooperativas, los autos antiguos que todavía ruedan.”
Vamos por parte. Primero: si bien los cubanos de Miami son cubanos, son nuestros emigrados, son parte de nosotros mismos y van buscando prosperidad económica por sobre todas las cosas, los cubanos que permanecemos en Cuba hemos estudiado profundamente el asunto y no es precisamente Miami el prototipo de las aspiraciones nacionalistas. Segundo: no todo el que va triunfa, se adapta, mejora…Tercero: el monumento al que aspira el cubano –y eso está debidamente estudiado- es a vivir en su tierra, con su familia, trabajar y vivir honorablemente del resultado de su trabajo, sin menosprecio de los muchos monumentos que Cuba tiene hoy para sus hijos, reconocidos por todas las instituciones serias del mundo.

Por otra parte se queda a medias el Presidente cuando de manera desbalanceada pone sus esperanzas de progresos solo en el sector no estatal. La mejor manera que hemos tenido los cubanos de sobrevivir al bloqueo- “embargo” ha sido desde los fondos sociales de consumo distribuir los resultados del trabajo en una economía donde predomina la propiedad social –cooperativa y estatal- y donde los derechos fundamentales que Obama minimiza se garantizan por el Estado de manera presupuestada.

En el mundo entero el llamado cuentapropismo en el vocabulario cubano es economía de subsistencia y en la medida en que avanza la privatización y el mercado como formas de regular y dominar la economía crecen los desbalances sociales generadores de crisis de todo tipo. Además, el sector no estatal no tiene actualmente la capacidad de inversión que necesita un progreso rápido de la economía nacional ni garantiza una distribución adecuada de la riqueza social, con lo cual volveríamos a los problemas ya superados de la historia anterior a 1959. Basta para entender este asunto con mirar a nuestros vecinos que han tomado el camino abiertamente neoliberal, porque nuestro espejo no puede ser Alemania, Francia ni los propios Estados Unidos…se equivoca quien piense así y hay que educar para que no nos pase como a los argentinos en los últimos meses.

Es ambigua y variopinta su apelación “a los jóvenes cubanos, que son los que van a levantar algo, a construir algo nuevo”, como si Cuba fuera una ruina que hay donde todo está en el suelo; algo así como quedan los lugares que son atacados por sus drones o por sus bombas inteligentes. En Cuba hay muchas cosas que cambiar, pero lo haremos a nuestra imagen y semejanza, con la participación de todos en tantos y tantos debates libres y democráticos sobre el camino a seguir. Creemos en los jóvenes, pero para seguir levantando el edificio; es insultante y carente de credibilidad hablar de “levantar algo…” como si nada estuviera en pie.
¿Dónde se equivocó?

Dijo textualmente que “Cuba no tiene que ser definida por ser adversario de los Estados Unidos, más de lo que los Estados Unidos deben ser definidos por ser adversarios de Cuba”. Fue a buscar el balance donde no lo hay. Veamos: es Estados Unidos quien tiene una ley “de embargo”- bloqueo contra Cuba pero en Cuba no hay ley que afecte a Estados Unidos; fue Estados Unidos el principal implicado en la invasión de Girón, desde Cuba no se ha apoyado directamente ninguna invasión contra Estados Unidos; fueron los aviones de Estados Unidos los que sistemáticamente violaron el espacio aéreo cubano y no al revés; los Estados Unidos, teniendo cohetes nucleares en Turquía usaron toda sus fuerzas cuando la crisis de octubre para que la URSS no los tuviera en Cuba; fue desde Estados Unidos que se apoyó y financió las bandas de alzados contra la Revolución en los años 60 y digo bandas porque realmente su modo de operación dedicado a matar maestros, campesinos, sabotear sin atacar ninguna posición del ejército los hicieron realmente bandidos de poca monta; es Estados Unidos quien ocupa ilegalmente una base naval en Cuba pero Cuba no tiene bases militares en Estados Unidos; es Estados Unidos el país desde donde se realizan transmisiones radiales y televisivas para subvertir el orden en Cuba pero desde Cuba no se realizan esas transmisiones; es Estados Unidos quien financia todo tipo de acciones contra Cuba, no al revés; es Estados Unidos el país que alberga a los terroristas que han tumbado aviones y han puesto bombas, los que han organizados los tines de infiltración armada para sabotear instalaciones y matar hijos de este pueblo, por lo que si somos honestos, debían incluirse ellos mismos como Estado patrocinador del terrorismo hasta este minuto.

¿Qué puede entonces pedirle Obama a Cuba?. Solo cosas que son decisiones soberanas de los cubanos y que no afectan a Estados Unidos, porque si pasó la época de la guerra fría, entonces las acusaciones históricas de fomentar los movimientos guerrilleros en América o de recibir personas no gratas al imperio ya son aguas pasadas, sin embargo, muchas de las cosas que Estados Unidos tiene que cambiar y que afectan directamente a Cuba están aún por ver.

Al final, la visita de Obama no es más que parte del principio del fin de una historia de anomalías y del inicio del camino de la racionalidad. Sería bueno también que alguien haga un discurso en cualquier lugar de Estados Unidos sobre las cosas que allá no están bien…Pero bienvenida la visita de un hombre que ya hace historia y la lucha de los cubanos –opinión aparte- debe ser el de la normalización “con todos y para el bien de todos”

Fuentes:



















Obama y el contrapunteo con la rosa blanca [1/2]. Por Norelys Morales Aguilera. Blog IslaMía




jueves, 24 de marzo de 2016

El presidente Obama, el flautista y los ratones


EL DUENDE (Max Lesnik) / Radio Miami 

Nadie puede negar que fuera gran discurso el que pronunció en el Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso” el presidente norteamericano Barack Obama. Como pieza oratoria fue magnífica y como todo buen comunicador el orador encantó con sus palabras a un auditorio que fue más allá de los presentes en escena, porque el acto fue trasmitido en vivo y en directo a todo el pueblo cubano y más allá de los mares a través de la televisión oficial cubana.

Obama en el gran Teatro de La Habana

Si el Presidente norteamericano logró los objetivos que se propuso, hay que verlo en el tiempo. Hay que decirlo sin rodeos de ninguna clase y con palabras de respeto y cortesía, de la misma manera que el Obama embadurnó su estilete verbal con dulce miel de halagos y reconocimientos al  pueblo cubano, para introducir después su mortífero veneno.


No hay que llamarse a engaños. La visita del Presidente Obama a La Habana no es otra cosa que la misma guerra contra la Revolución, pero por otros medios. Obama fue a Cuba a vender el injusto  sistema capitalista norteamericano como sustituto del socialismo cubano, que con todos sus  defectos e imperfecciones, rige una sociedad más justa y humanista que cualquier otra en América Latina, aun a pesar de las piedras que por más de medio siglo le ha interpuesto en su camino el  gobierno de Estados Unidos, con sus reiteradas agresiones que han ido desde una invasión militar  fraguada por la CIA en Playa Girón, hasta la Ley del Embargo-Bloqueo a Cuba, así como las olas  de atentados con bombas terroristas dirigidas desde Miami por esos mismos poderosos exilados de  la derecha cubana que el propio Presidente Obama trató de presentar en su discurso como “generosos amantes del pueblo cubano”.


Para el Presidente Obama la música  cubana no es la del negro bárbaro del ritmo, el inolvidable  Benny Moré que vivió en su país hasta el último suspiro de su inspiración criolla, sino la voz  dolarizada de una Celia  Cruz, la que se prestó a bautizar con el nombre de “salsa” a la música  cubana, para desnaturalizar su esencia de pura cubanía, a lo que se añade el sonido híbrido del Miami metálico de un Emilio Estefan.


No es la conga verdadera del  carnaval santiaguero con su trompeta china chillona, sino el   falso ritmo de lo cubano "Made in USA”, que ni es Chicha ni limonada. Y eso fue lo que quiso  vender Obama en sus discurso de La  Habana, que como un buen vendedor de carros de uso nos propone un viejo y destartalado “Almendrón” como si fuera un Mercedes Benz nuevo del año. El  clásico gato por liebre.

Aplausos y más  aplausos de mi parte para el Presidente Barack Obama por su visita a La Habana. Porque tuvo el valor de hacer lo que ningún otro presidente norteamericano se ha atrevido a hacer en sesenta años: Ir a Cuba en son de paz. Pero no hay que ser tan ingenuos como para pensar que no había segundas intenciones en sus palabras de amistad para con el pueblo cubano. Obama también tocó la flauta de Hamelin para sus ratones de la llamada “Disidencia interna”, para los cuales tuvo palabras de promesas y aliento, aparte del dinero que se les viene dando como pago por sus servicios.


Habló Barack Obama en La Habana de maravillas, pero ahí sigue el Bloqueo norteamericano a Cuba. Siguen en el aire Radio y TV Martí con su negra propaganda sucia contra Cuba. Ahí está eterna la ilegal Base Naval de Guantánamo que Obama no promete en su discurso que se le va a devolver a la nación cubana, como sigue vigente en el presupuesto federal norteamericano el dinero para sufragar a una oposición fabricada de ratones a la cual el Presidente Obama les llama “patriotas cubanos luchadores por la libertad”.


Alguien con agudeza pudiera  decir que Obama fue a Cuba en busca de descubrir un Gorbachov que  le abra la puerta de entrada y de un Boris Yeltsin que liquide traidoramente a la Revolución. Es que con los ratones no  basta.


Al final de la jornada Obama no se entrevistó con el líder de la Revolución. Del juego de pelota  el Presidente norteamericano se fue de La Habana sin entrevistarse con Fidel que hubiera sido para él un encuentro con la historia. 


¿No quiso él o fue Fidel el que no quiso? La pregunta queda en el aire. Y también la respuesta cubana al discurso de Obama. Por lo menos yo, ya di la mía. Alguien tiene que decirlo, aunque se agüe la fiesta en Washington y en La Habana.

Fuentes:


http://radio-miami.org/2016/03/23/6370/

http://fanalcubano.blogspot.com/2016/03/obama-el-flautista-y-los-ratones.html

http://www.contrainjerencia.com/?p=115686

http://guajiritasoy.blogspot.com/2016/03/obamaencuba-el-flautista-y-los-ratones.html

ARTÍCULO RELACIONADO:

EL DUENDE (Max Lesnik) / ¿Secreto de Estado la reunión de Obama con los ratones?


Publicado por:  David Díaz Ríos / @daviddr5129 / CubaSigueLaMarcha.blogspot.com

martes, 22 de marzo de 2016

Obama no quiere interferir en la soberanía de Cuba, pero se reune con sus asalariados


obama-mercenarios


Como era de esperarse, el presidente Barack Obama –luego de hablar supuestamente con franqueza y honestidad sobre no tener intención de propiciar cambios en Cuba que lesionen su soberanía– se encuentra manteniendo una reunión a puertas cerradas con trece (13) contrarrevolucionarios involucrados en planes subversivos y desestabilizadores contra nuestra Patria.
A la misma fueron invitados los contrarrevolucionarios José Daniel Ferrer, Manuel Cuesta Morúa, Elizardo Sánchez Santacruz, Zaqueo Báez, Dagoberto Valdés, Miriam Leyva, Berta Soler, Antonio Rodiles, Guillermo Fariñas, entre otros.
Luego de brindarles su apoyo, el cual se ha traducido en la implementación de una ayuda de 30 millones de USD en el presente año fiscal, Obama dijo sentir admiración por los mismos y su “lucha”
Obama ha hecho gala, una vez más, de una histriónica y controvertida hipocresía.




Cultivar una rosa blanca, los derechos humanos, el smart power y la visita de Obama en Cuba

En la reunión con el presidente Obama: Dagoberto Valdés, Berta Soler, Laritza Diversent, José Daniel Ferrer, Juana Mora Cedeño, Antonio Rodiles Angel Yunier Remon, Guillermo “Coco” Fariñas, Nelson Álvarez Matute, Miriam Celaya González, Manuel Cuesta Morua, Miriam Leiva Viamonte y Elizardo Sánchez.

A pocos minutos de concluido el discurso del presidente Barack Obama en el Gran Teatro de La Habana, comenzó la reunión del mandatario con representantes de la contrarrevolución, mal llamada sociedad civil de Cuba, en la embajada norteamericana en la isla.
El contraste de mensajes del día podría dejarnos con alguna duda. Una hora antes, Obama comenzaba su discurso declamando los versos sencillos de José Marti “Cultivo una rosa blanca”. Versos que no han trascendido a la historia porque los haya declamado fuera de contexto un presidente norteamericano, sino por su contenido anti-imperialista, la esencia misma del ideario martiano.
Para alguien que siga las interioridades de la visita de Obama en Cuba, será fácil descifrar su comportamiento, cual se vislumbraba en el horizonte desde antes de la llegada del mandatario norteamericano a la isla. Y luego se repite una y otra vez.
Primero la llamada telefónica al programa de Pánfilo, casualmente el show humorístico de mayor raiting de teleaudiencia en Cuba. El manejo de códigos del argot popular como el tradicional “que bolá”, tanto en redes sociales como en diferentes momentos de los discursos pronunciados en la isla. Palabras en español durante sus intervenciones, siendo mas atractivo para el subconsciente de las personas el esfuerzo y “buen gesto” de Barack Obama al hablar un idioma que no domina, que el contenido de lo propiamente dicho. Las fotografías en la histórica Plaza de la Revolución con el Che a las espaldas; y así hasta llegar al poema del Héroe Nacional José Marti, escrito para un amigo sincero.
No puedo dejar de pensar en los fragmentos publicados hace más de 40 años por Allen Dulles en el Arte de la Inteligencia, que viene siendo algo así como una metodología para derrocar a los gobiernos revolucionarios y progresistas en el mundo:
…”Debemos lograr que los agredidos nos reciban con los brazos abiertos, pero estamos hablando de ciencia, de una ciencia para ganar en un nuevo escenario la mente de los hombres. Antes que los portaaviones y los misiles, llegan los símbolos, los que venderemos como  universales, glamurosos, modernos, heraldos de la eterna juventud y la felicidad ilimitada”.
Si algo ha demostrado Barack Obama en sus dos mandatos presidenciales en Estados Unidos es el dominio que tiene del smart power. Estrategia que intentaran aplicar en Cuba en los próximos años. Más bien, para recrudecer su implementación porque los programas subversivos destinados a la isla ya se han convertido en un componente tradicional de la Casa Blanca.
Al momento del encuentro con la contrarrevolución, ampliamente cubierto por la prensa internacional acreditada en Cuba, Obama retoma la retórica de siempre. Agradece a los participantes y les reconoce una supuesta valentía porque “a menudo se requiere mucho de esto para hacer activismo en Cuba”.
Obama habla como si no sobraran los argumentos y las evidencias para sostener que todos estos personajes, los 13 disidentes y sus camarillas que no participaron en el encuentro, son pagados, dirigidos y manipulados por estructuras del gobierno de Estados Unidos que van desde la CIA hasta la derecha en Miami. Nos referimos a personajes como Berta Soler, Guillermo Fariñas, Elizardo Sánchez, José Daniel Ferrer, Manuel Cuesta Morúa, Dagoberto Valdés, Yoani Sánchez, entre otros, que no pasan de ser asalariados y pensionados del gobierno norteamericano, disfrutando las dulces gratuidades y bondades del sistema socialista en Cuba.
Obama va más allá y expone que “parte de la política de Estados Unidos con respecto a Cuba es que no podemos reunirnos solamente con el presidente Castro, o tener únicamente relaciones de gobierno a gobierno. Tenemos que poder escuchar directamente al pueblo cubano y asegurarnos de que tenga una voz”.
En tan solo dos días, la tercera clave de la seguridad nacional norteamericana no se hizo esperar en Cuba. La misma que autodesigna al gobierno de Estados Unidos para actuar como garante de todo proceso democrático en el mundo, por ese otro rasgo mesiánico y extraterritorial que caracteriza el ejercicio de su política exterior hace más de 200 años. Y prefiero no caer en la tan citada teoría de la representatividad, pero ¿acaso 13 disidentes son la voz de 11 millones de cubanos?
Como declarara Raúl Castro, este es un tema en el que seguiremos teniendo profundas diferencias políticas y no es justo que se politice.  El gobierno de Cuba es tan ético en el ejercicio de la política desde la época de la Sierra Maestra, que nuestro mandatario fue incapaz de mencionar en su respuesta sobre Derechos Humanos, los sobrados ejemplos de violaciones que existen en Estados Unidos, y van desde la violencia en las escuelas primarias por el uso indiscriminado de armas y estupefacientes, la cifra de desempleados, el costo de la salud, los 50 millones de niños que no asisten a la escuela, hasta el incremento desmedido de Homless, por solo citar algunos.
La prensa internacional y los detractores de nuestro gobierno intentan sembrar como matriz de opinión que esta reunión tuvo lugar por ser una exigencia de Barack Obama para realizar su viaje a Cuba. Que nadie se engañe con esta campaña, Barack Obama puede visitar Cuba una y otra vez, que siempre encontrará el mismo ambiente democrático .El gobierno cubano, en el ejercicio de su soberanía, aceptó de buen agrado la disposición del mandatario norteamericano para realizar esta visita, en el marco del proceso hacia el restablecimiento y normalización de las relaciones entre ambos países.
Reuniones como esta Barack Obama podría intentar organizar cientos. Al final es una forma de crearle espacio y legitimar a los personajes que han sido creados por la propia política norteamericana en los laboratorios de la CIA. No será el gobierno cubano quien intente obstaculizar la libertad de expresión, siempre que se practique con respeto y bajo el orden de las leyes dictadas por el país.
Para Cuba cualquier cubano cuenta, pero un cubano que sea genuino y sincero, no 13 contrarrevolucionarios bien vestidos y perfumados que asisten a rendir tributo para mantener su salario, amparados en un patriotismo que dicen practicar y sentir. Como si el patriotismo fuera el envase de la última línea que ingresó en el mercado la Coca Cola.
Todavía queda camino por recorrer para afirmar que Barack Obama es un amigo sincero, tendiendo su mano franca a Cuba. Reconocemos los avances que se aprecian en las conversaciones, pero aun quedan medidas por tomar al alcance del ejecutivo norteamericano que no han sido dictadas en relación con el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos a Cuba, la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo, el cese de la política de subversión que ejerce la USAID, el IRI, el NDI, la NED y otras agencias norteamericanas contra Cuba, entre otras.
Desde esta orilla decimos adiós al mandatario norteamericano con la misma cordialidad con que lo recibimos el pasado 20 de marzo. Que esta visita sirva para demostrarle al mundo la grandeza de Cuba y sus ideales de lucha. Hoy Cuba, somos millones. La siguiente parada los Rolling Stones en la Ciudad Deportiva, porque somos así, sencillamente cubanos.
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