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martes, 30 de agosto de 2016

Mijaíl Gorbachov pierde la memoria


Por Arthur González / El Heraldo Cubano
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Los años pasan y la memoria va perdiéndose junto con el tiempo, y al parecer eso le sucede al ex presidente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, aquel que fuera recibido en Londres por Margaret Tacher, conocida como la “Dama de Hierro”, y quedara deslumbrado con el sistema capitalista.

Al cumplirse el 25º Aniversario de los sucesos de 1991, le concedió una entrevista a la agencia Interfax el 20 de agosto del 2016, en las que afirmó que la URSS no se desintegró por las consecuencias del “Golpe de Agosto” de 1991, sino por las contradicciones y las viejas formas del Estado soviético.

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Según sus actuales criterios, “al centro le faltaban capacidades para vigilar y hacerlo todo y mandar, mientras que en las Repúblicas soviéticas ya se habían creado sus propios grupos económicos populares y crecido las élites, perfilándose así un desajuste”.

Cuando se leen esas aseveraciones de quien fuera el jefe del Estado más poderoso del mundo socialista, uno se pregunta ¿qué papel jugaba entonces como 1er secretario del PCUS y jefe de Estado?


Todos conocen que fue él quien inició la llamada Perestroika y la Glasnost, procesos necesarios encaminados a perfeccionar el socialismo y actualizarlo a la realidad mundial, pero realmente sus verdaderos intereses fueron otros.


Ahora 25 años después le expresó a la agencia Interfax:


“El motín no fue un fenómeno que ocurriera una sola vez, hubo intentos de socavar el proceso de la Perestroika, obstaculizar la democratización de todo el sistema político en más de una ocasión. Yo los veía y tomaba medidas lo suficientemente eficaces como para que no tuvieran éxito, y estaba seguro de poder controlar a los que se oponían a los cambios”.


“Casualmente” Gorbachov, unos días antes, decidió tomarse dos semanas de descanso en la residencia oficial ubicada en la península de Crimea, bien lejos de Moscú, a pesar de que conocía perfectamente de la complicada situación por la que atravesaba su país.


Todo hace pensar que su salida hacia Crimea fue premeditada para facilitar la sublevación y no verse implicado en ese proceso que culminó con la desintegración de la URSS, algo en lo que Estados Unidos venía trabajando junto con sus aliados de la OTAN, desde finalizada la 2ª guerra mundial.


Ahora Gorbachov, como si no tuviera responsabilidad alguna en aquellos sucesos, declara:


“Occidente no quería que la URSS llegara a ser un potente Estado democrático. Una Unión así habría sido una garantía de que no surgiera una política de medidas unilaterales, la del predominio de EE.UU., y parte de los políticos estadounidenses veían en mí un obstáculo para sus planes”.


Pero estas nuevas declaraciones hacen suponer que ha perdido la memoria, pues en el año 2000 pronunció un discurso en la Universidad norteamericana de Turquía, en la que hizo declaraciones calificadas por algunos analistas políticos de “confesiones judaicas”.


En ese discurso Gorbachov confesó públicamente:

“El objetivo de mi vida fue aniquilar el comunismo, la dictadura insoportable sobre la gente”.


“Mi esposa me apoyó plenamente y entendió, incluso antes que yo, la necesidad de hacerlo. Para lograr ese objetivo aproveche mi posición como 1er secretario del PCUS y jefe de Estado. Mi esposa me empujó para que poco a poco ocupara cada vez más, una alta posición en la URSS”.


“Cuando conocí personalmente a Occidente comprendí que no podía renunciar a la tarea planteada y para alcanzarla, debí sustituir a toda la dirección del PCUS y de la URSS, así como a la dirección de todos los países socialistas”.


“Logré encontrar compañeros de lucha para materializar esos objetivos, entre ellos a A. N. Yakolev y E. A. Sheverdnadze, cuyos méritos en nuestra tarea común fue sencillamente incalculable”.


¿No recordará el ex 1er secretario del PCUS esas confesiones?


Lo cierto es que Gorbachov si colaboró con los planes yanquis trazado por el “Programa Democracia”, dado a conocer precisamente en Londres, por el propio presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, más la influencia que ejercieron sobre su esposa, lo cual dieron los resultados ya conocidos.


Hay que recordar cómo le hicieron creer a Raisa Gorbachova, que era una de las 10 mujeres mejores vestidas del mundo, los regalos de marcas famosas no faltaron en sus visitas al exterior, y tal como reconoció Gorbachov en Turquía, ella tuvo una fuerte influencia sobre sus posiciones ideológicas y los pasos que dio para contribuir al derrumbe del socialismo europeo.


25 años después Mijaíl Gorbachov podrá decir otra cosa, pero sus palabras ante los estudiantes universitarios en Ankara hablan por sí solas y le dan un peso importante al desmembramiento de la URSS y del conocido campo socialista, algo que buscaba afanosamente Estados Unidos.


Recordemos las afirmaciones de Allen Dulles, sobre la URSS cuando aún era el director de la CIA:


“Sembrando el caos en la Unión Soviética, sin que sea percibido, sustituiremos sus valores por otros falsos y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreducible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su autoconciencia”.


“En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios…”

Esos propósitos se cumplieron y encontraron en Gorbachov y su esposa Raisa, aliados inmejorables.


Más temprano que tarde la verdad será conocida en algunos de los cientos de documentos que desclasifica la CIA, solo entonces Gorbachov podrá ser correctamente juzgado por la historia.


Certero fue José Martí cuando afirmó:



lunes, 15 de agosto de 2016

¿Por qué la Ética no es Noticia?...

¿Por qué la Ética no es Noticia?
Cómo se las ingenia el capitalismo para hacer invisibles los horrores que están a la vista



A pesar de que la Industria de la Guerra campea impúdica e impune por todo el planeta, ninguna de las corrientes y definiciones “al uso” de la Ética ocupa las “primeras planas” de la prensa. Salvo episodios de conveniencia comercial, para temas mayormente intrascendentes, la Ética y sus comités son materia de olvido sistemático. Eso expresa con toda claridad qué realmente le interesa a la ideología de la clase dominante enemiga acérrima de la vida, del planeta, de la honestidad y de la verdad. Arte paradojal de licuar valores sociales con silencio propagandista. Y lo pasan por la tele.
¿Por qué la ética no es noticia?
Urge esclarecer los innumerables problemas que la Industria de la Guerra que nos ha impuesto. Urge la crítica sobre los valores belicistas y su violencia como praxis hegemónica global. Y también urge un mundo en Paz y con Ética nueva como ciencia indispensable para el análisis científico del conjunto de las relaciones sociales, sus penurias, sus contradicciones y sus planes de salida del Capitalismo. Ciencia Ética con rigor teórico, creatividad y búsqueda de nuevos horizontes pero con fidelidad a lo mejor del espíritu de los clásicos, de la Ética emancipadora que debe servir a la humanidad frente a las aberraciones macabras de la Industria de la Guerra en “tiempo real”.

No vamos a enloquecer a pesar de lo irracional de la “modernidad” maquillada con desarrollo tecno-científico mercantil insaciable; anárquico, inequitativo, anti-democrático, gobernado por la mediática monopólica, el secuestro de la economía, la privatización y transnacionalización de los monopolios productivos. El desempleo descarnado, la esclavitud y la humillación de millones de personas sometidas a los caprichos del mercado, a las aberraciones de la propiedad privada y a la acumulación del capital, mundialmente.

La Ética hoy, que no es “noticia”, es una necesidad prioritaria contra las matazones de un negocio apocalíptico. Vivimos una época urgida de libertad, igualdad y fraternidad contra la irracionalidad del negocio de la Guerra. La Ética no es “cabecera” de los diarios como vía para la realización de un nuevo paradigma de relaciones sociales. No es noticia la Ética dirigida a emancipar toda la vida intelectual desde la esfera de las ciencias –también- para nutrirse con esperanzas y credibilidad nueva producto de su propia praxis bajo el conjunto de condiciones concretas que se desarrollan en el período histórico actual.

Es que el desafío de la Ética contra la lógica del mercado bélico no es la negación de las relaciones económicas sino su control socializado con justicia social y contra la versión burguesa que no toma en cuenta el desarrollo armónico de las naciones ni le importa la pobreza extrema que hoy existe por la explotación feroz y el secuestro de la plusvalía cada día más cínico e impune. La Industria de la Guerra (perogrulladas aparte) no conduce sino al colapso de la vida toda. Es una industria que todo lo convierte en mercancía destructiva para derrotar, también, a los valores en sus condiciones actuales de existencia y demoler lo racional para manipular en clave alienante todas las potencialidades humanas. No es ocioso exigir los aportes de la Ética para crear un mundo nuevo, el mundo de lo social y de la dignidad humana, lo mismo individual que colectiva. La reivindicación de la Ética es un clamor humano, que exige su realización política para la comprensión crítica y la superación de la sociedad capitalista sus procesos políticos, económicos y morales. Ética en defensa de la Humanidad.

Siendo como es la Industria de la Guerra, la actividad económica más fuerte del planeta y que no sólo implica la fabricación de armas sino el desarrollo de especialidades médicas, textiles, químicas, físicas… la Ética que necesitamos es la del espíritu crítico para defender el derecho a discrepar de la muerte impuesta, para asegúranos valores en la participación y en la socialización en nuevas vías revolucionarias hasta devolvernos el derecho al desarrollo de la creatividad y forjar una nueva sociedad. Ya que la Ética se ha quedado con “poco público” en los mass media dominantes, una tarea urgente es lograr que el trabajo humano recobre su verdadero sentido humano y que la Ética sea el medio de satisfacer una alta necesidad de dirección revolucionaria y no un simple medio de juicios individualistas, relativistas y universalistas.

Hoy más que nunca el papel de la Ética es rejuvenecerse como herramienta social, como forma de la praxis transformadora del mundo y contribuya a elevar la conciencia de la realidad para ser útil en la construcción de una nueva sociedad. Muchas verdades burguesas se han venido a tierra, cientos de dispositivos ideológicos de clase no han resistido el contraste con la realidad y algunas esperanzas oligarcas se hayan desvanecido bajo el soplete de la lucha de clases. No obstante el negocio de la Guerra sigue intacto. Reclamemos con insistencia una Ética para la supervivencia de la humanidad.

Nos urge una Ética como herramienta de análisis científico que no sea a-política, que no sea indiferente al conflicto histórico entre las clases sociales y que no sea sólo para la contemplación. Ética con carácter histórico para responder a las necesidades concretas en expresión normativa y dialéctica, que entrañe la crítica al capitalismo y resalte los valores de comportamiento práctico para convertir en transformación real la lucha. Ética imbricada con la praxis para la crítica de lo existente, concretamente del capitalismo, y crítica de todos los males sociales engendrados por él. Ética para la acción directa en lo “deseable, lo posible y lo realizable”. Sánchez Vázquez dixit.

Es verdad que la Ética por sí misma no garantiza que la transformación del mundo se cumpla, pero ese es su reto si pretende ser Ética nueva como programa humanista que no quede en ilusión, imposible de realizar, en una entelequia o en un fracaso. Ética para los actos organizados y efectivos que se dirijan a la práctica y, en particular, para resolver la crisis de dirección revolucionaria que es determinante hasta hoy.

Contra toda ética camaleónico-reformista de fuente subjetivista, consumista o individualista… contra los antivalores de la esclavitud de cuerpos y conciencias, contra el inmediatismo relativista, contra el empirismo y contra el criticismo… la Ética para la emancipación es más necesaria que nunca porque el capitalismo, en su expresión como Industria de la Guerra, no hace más que empeorarlo todo incesantemente. El capitalismo no es eterno por eso la perspectiva de una Ética renovada “necesaria, deseable y posible” es cada día más una urgencia para el presente. No podemos seguir esperando, estamos bajo la metralla y bajo los bombardeos que son letales y que son un gran negocio burgués. Hay que hacer visible lo que no se aunque esté a la vista.

Fuentes:

http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/08/11/por-que-la-etica-no-es-noticia-como-se-las-ingenia-el-capitalismo-para-hacer-invisibles-los-horrores-que-estan-a-la-vista/





Fidel Castro asiste gala cultural Teatro Carlos Marx por su 90 cumpleaños [FOTOS y VIDEOS]

Fidel asistió a la gala cultural por su cumpleaños 90, en compañía de Raúl Castro y Nicolás Maduro. (Foto: ACN)
Fidel asistió a la gala cultural por su cumpleaños 90, en compañía de Raúl Castro y Nicolás Maduro. (Foto: Radio Rebelde)
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La gran ovación que recibió Fidel Castro a su llegada al teatro, donde también estuvieron los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y Venezuela, Nicolás Maduro, se repitió en muchos momentos del espectáculo que vinculó la vida y obra del líder con la del Héroe Nacional de Cuba, José Martí.
Cuba festejó este sábado 13 de agosto del 2016 el cumpleaños número 90 del comandante Fidel Castro, líder histórico de la Revolución Cubana, el cual a asistió una gala cultural protagonizada por la Compañía de Teatro Infantil La Colmenita que estrenó el espectáculo “Fidel entre nosotros” en el Teatro Carlos Marx como regalo por su 90 cumpleaños. También estaban presentes el presidente cubano, Raúl Castro, y el mandatario venezolano, Nicolás Maduro.

Asaltantes al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y expedicionarios que llegaron a Cuba en el yate Granma el 2 de diciembre de 1956 para comenzar la lucha armada contra la dictadura de Fulgencio Batista se encontraban entre el público, así como Héroes de la República y del Trabajo, dirigentes del Partido Comunista de Cuba, el Estado, el Gobierno y las organizaciones políticas y de masas, y familiares de víctimas del terrorismo.

Asisten, además, trabajadores de los distintos sectores de la sociedad, miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, estudiantes y representantes del cuerpo diplomático, entre otros.

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Fidel conversa con Nicolás Maduro durante la Gala "Fidel entre Nosotros"
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La Compañía de Teatro Infantil La Colmenita estrenó el espectáculo “Fidel entre nosotros”. (Foto: Radio Rebelde)
Cuba cantó Felicidades Fidel el día de su cumpleaños 90. (Foto: Radio Rebelde)

Fuentes:


http://www.cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/54303-asiste-fidel-a-gala-cultural-por-su-90-cumpleanos-fotos-video

http://www.escambray.cu/2016/asiste-fidel-a-gala-cultural-por-su-90-cumpleanos/

http://moncadalectores.blogspot.com/2016/08/amplia-ovacion-recibe-fidel-en-teatro.html
http://www.cubainformacion.tv/index.php/en-portada/70320-Cuba-Fidel-Castro-es-recibido-con-ovaciones-en-el-teatro-Carlos-Marx

http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/08/13/fidel-castro-asiste-a-gala-cultural-por-su-cumpleanos-90/#.V7G8Flt6TDc

http://www.telesurtv.net/multimedia/Fotos-de-la-gala-cultural-por-cumpleanos-90-de-Fidel-Castro-20160813-0049.html


Publicado por:  David Díaz Ríos CubaSigueLaMarcha.blogspot.com 

jueves, 11 de agosto de 2016

Compensaciones económicas entre los Gobiernos de Estados Unidos y Cuba

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El pasado 28 de julio 2016 se llevó a cabo en Washington la  reunión informativa entre funcionarios de los Gobiernos de Estados Unidos y Cuba, para abordar el tema de las compensaciones que solicitan ambos países por las nacionalizaciones a ciudadanos y empresas de norteamericanas ejecutadas tras el triunfo de la Revolución cubana, y por los daños humanos y aquellos derivados de la tenaz y persistente guerra económica, financiera y comercial emprendida contra la Isla desde hace 58 años.
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Los Estados Unidos le reclaman a Cuba compensaciones para 6 mil ciudadanos y compañías estadounidenses, por un monto ascendente a mil novecientos millones de dólares, que a los precios actuales llegan a contabilizar ocho mil millones de dólares.
La parte cubana presentó la cifra que fijaron los tribunales cubanos acordes con la práctica del Derecho Internacional, por más de trecientos mil millones de dólares por daños humanos y económicos.
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A partir de la desclasificación de cientos de documentos de la CIA y del Gobierno de Estados Unidos, Cuba cuenta con pruebas irrefutables de los daños causados por los Programas de Acciones Encubiertas y otros aprobados al más alto nivel gubernamental, para dañar la economía cubana, incluidas operaciones de guerra biológica contra la flora, la fauna y los seres humanos.
Por otra parte, figuran planes de terrorismo de Estado contra toda la infraestructura industrial, el transporte, las comunicaciones, puentes, carreteras, líneas férreas e incluso los planes para asesinar a sus principales líderes, especialmente a Fidel Castro, hechos investigados y comprobados por la Comisión Church del Senado de los Estados Unidos, en 1975.
El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Abelardo Moreno, quien encabezó la delegación cubana, reconoció que el asunto es de “elevada complejidad política, técnica y jurídica; serán negociaciones complejas y hay que seguir los tiempos adecuados, no podemos forzar los tiempos para llegar a un acuerdo”.
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El Gobierno revolucionario siempre estuvo dispuesto a compensar a las personas jurídicas y naturales extranjeras por las nacionalizaciones efectuadas, como fueron los casos de las propiedades canadienses, españolas y de otros tres países europeos.
En cuanto a las estadounidenses, la posición hostil de Washington hacia Cuba, unido al rompimiento de relaciones diplomáticas y consulares, más los actos organizados para derrocar a la Revolución, impidieron la aplicación práctica de fórmulas compensatorias.


Para el Gobierno de Estados Unidos el tema no es nuevo.
Durante la organización de pasos para una posible normalización de relaciones con Cuba en 1973, Harry Shlaudeman, asesor del sub secretario de Estado para Asuntos Interamericanos, envió un documento secreto al secretario de Estado, William Roger, donde afirmó:
“Ambas partes creen que la normalización será un proceso prolongado de trabajo, de acuerdo con una agenda compleja, encaminado hacia el objetivo final de establecer relaciones diplomáticas”.
“Es casi seguro que ese proceso se vea acompañado por el tema de las compensaciones de las propiedades nacionalizadas. Nuestro interés es dejar atrás el tema de Cuba y no prolongarlo indefinidamente”.
“En todos los casos pertinentes, incluidos los acuerdos recientes con la República Popular China y Alemania Oriental, el tema de la compensación se ha dejado para después.  …se sugiere que restablezcamos las relaciones diplomáticas y consulares como parte de una negociación inicial que incluya un levantamiento parcial del “bloqueo”, y el compromiso mutuo de no interveción y negociación para solucionar las reclamaciones”.
[…] Un enfoque más común sería pensar en términos de una posible negociación que se centrara en poner fin al embargo, a cambio de un acuerdo para la compensación de las propiedades nacionalizadas. La secuencia comenzaría con algunas concesiones unilaterales mínimas de nuestra parte, quizás el fin de las sanciones a terceros países y las exportaciones, se procedería con una declaración de principios conjunta de carácter político (la no intervension, “compromiso y respeto mutuos”) y continuaría con una amplia agenda te temas bilaterales”.
[…] Las acusaciones contra Cuba han sido radicadas por la Comisión para la Solución de Reclamaciones al Extranjero por un total de casi 1,8 millones de dólares; (el valor de las reclamaciones radicadas asciende a un total de 3, 300 millones de dólares). Los resultados de la Comisión son inapelables…”
[…] podemos esperar que Cuba riposte las reclamaciones y exija compensaciones por los daños causados por el “bloqueo”, los “ataques de la CIA” y cosas similares. Es evidente que no hay otra perspectiva razonable que no sean las más prolongadas y difíciles negociaciones y un pago de 100 centavos por cada dólar reclamado es algo concebible”.
Este documento demuestra que pero la vida les ha jugado una mala pasada pues la desclasificación de Programas Encubiertos de la CIA, respaldan jurídicamente las exigencias de Cuba.
Un documento probatorio lo es el Memorando para el director de la CIA, del 11 de diciembre de 1959, firmado por el Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, J.C. King, el cual apunta:
[…] “Se le debe dar una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro…
Otro es el documento preparado por la Agencia Central de Inteligencia para el Grupo Permanente del Consejo Nacional de Seguridad, del 8 de junio de 1963, titulado “Política Encubierta y Programa Integrado de Acciones propuestas hacia Cuba”, donde en sus acápites se plantea ejecutar:
Acciones de represalias económicas. Sabotaje general y hostigamiento. Recolección encubierta de inteligencia. Acciones de propaganda para estimular sabotajes simples de poco riesgo y otras formas de resistencia activa y pasiva. Promover la fragmentación del régimen, que posiblemente conduzca a un golpe interno y la terminación de la vida económica de Cuba.
Lo que define la naturaleza del país “campeón” de los Derechos Humanos es la siguiente sentencia de dicho documento, al asegurar:
“Cada acción tendrá sus peligros: habrá fracasos con la consecuente pérdida de vida y acusaciones contra EE.UU. que resultarán en críticas en casa y afuera. Ninguna de esas consecuencias esperadas deberá hacernos cambiar nuestro curso si el programa expuesto puede esperarse tenga éxito”.
Está claro que las negociaciones serán muy complejas por las presiones de la mafia terrorista anticubana en el Congreso, pero no podrán ocultar los crímenes cometidos contra el pueblo cubano por el solo hecho de escoger su libertad, porque como afirmó José Martí:
“La libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”
Fuente:

Arthur González / El Heraldo Cubano


Contrarrevolucionarios plattistas inician campaña anticubana



Reconociendo la incapacidad de la contrarrevolución interna, dividida y aislada del pueblo cubano, el llamado Foro por los Derechos y Libertades (ForoDyL) –con pleno consentimiento y alianza con grupúsculos radicados en el exterior– ha iniciado la campaña Cuba importa, mediante la cual buscan que los actuales candidatos a la presidencia norteamericana les “saquen las castañas del fuego”, al solicitarles su apoyo para propiciar la caída del socialismo en la Isla. La dependencia y traición alcanza un parangón sin límites en esta maliciosa campaña cargada de entreguismo y sumisión.

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El citado Foro está integrado por grupúsculos como el Partido por la Unidad Democrática Cristiana, el Frente de Acción Cívica Orlando Zapata Tamayo, el Frente Nacional de Resistencia Cívica Orlando Zapata Tamayo, las damas de Blanco Laura Pollán. Estado de SATS, la Asociación de Presos y Expresos Políticos en Cuba, Amigos de la Rosa Blanca y el Comité de Atención a Familiares de Presos Políticos (CAAFP).


Varios grupúsculos que integran esta llamada plataforma buscan que Hillary Clinton y Donald Trump se comprometan, de ganar las elecciones, para lograr “una Cuba estable, libre y democrática”. Asimismo incluyen mensajes para el presidente Obama. Para ello han insertado  en su sitio varias fotos con llamados subliminales a los votantes norteamericanos en los que aparecen el presidente cubano Raúl Castro y los mandatarios de Rusia (Vladimir Putin) y China (Xi Jinping), alentando peligrosos designios sobre estas alianzas, según los viejos cánones de la pasada guerra fría. Todas estas fotos ya seleccionadas pueden ser enviadas a sus destinarios vía Twitter.

La pretensión de los manipuladores de opinión en las redes sociales es lograr la satanización de Cuba en el pueblo norteamericano y forzar a los contendientes presidenciales a radicalizar sus posturas hacia la Isla. A la par, está implícita la deslegitimización del proceso de acercamiento diplomático entre las dos naciones, la cual debe ser reconformada en interés de la derecha norteamericana y del sentimiento plattista de estos mercenarios.

No está exenta la amenaza descarada a los futuros mandatarios al advertir en una de los mensajes: "Castro debe irse o seguiremos llegando".

Esta nueva intentona de guerra mediática muestra que la contrarrevolución interna busca el apoyo de USA para propiciar un cambio en Cuba mediante la acción foránea e injerencista, mostrándose capaz de vender su soberanía al amo imperial del Norte.

Fuentes:




miércoles, 3 de agosto de 2016

Cuba: país deseado y país posible



Por Luis Toledo Sande

Con el triunfo revolucionario de 1959 alcanzó Cuba la independencia y la soberanía. Si desde entonces son una realidad, no una meta, preservarlas sigue siendo un reto. Para vencerlo debe no solo seguir cuidando la defensa nacional frente a enemigos externos, sino también lograr la eficiencia económica y el funcionamiento sin los cuales tampoco podría satisfacer las necesidades materiales y espirituales de la población.
En el camino hay obstáculos que el pensamiento pragmático podría considerar invencibles. Pero la propia existencia de Cuba como nación soberana e independiente es fruto de haberse planteado su vanguardia revolucionaria, a finales del siglo XIX, lo que entonces el pragmatismo estimaría irrealizable: 
independizar al país del colonialismo español y del imperialismo estadounidense, para que este último no se fortaleciera con la expansión para la cual se preparaba. Impedirla era necesario para que nuestra América toda se librara de esa amenaza, y para salvar en el mundo un equilibrio que ya peligraba.

De esa meta, abrazada por José Martí como centro del proyecto revolucionario concebido por él para liberar a la patria, vino la voluntad emancipadora que condujo al triunfo de enero de 1959, gracias al cual se empezó a revertir la frustración impuesta a Cuba por la intervención estadounidense que en 1898 le arrebató la victoria contra el colonialismo español. Dicha voluntad se afincó en la identificación con los pobres, decisivos en la lucha independentista, de la cual, salvo excepciones, los más ricos se desentendían.
Grandes obstáculos tendría que enfrentar Cuba para mantener después de 1959 —y desde el 15 de abril de 1961 como proyecto socialista explícito— las banderas de la justicia social en un contexto planetario dominado por la preponderancia, en crisis pero vigente, del imperialismo. Encarar con esperanza de éxito semejantes obstáculos sigue demandando la mayor claridad posible al entender, explicar y, sobre todo, enfrentar la realidad.
Los recursos intelectivos empleados en ese empeño deben servir para generar luz, no confusiones entre realidades y metas. Por sí solos no hacen maravillas ni sustituyen el pensamiento. Entre ellos, en el mundo se ha convertido en moda la matriz DAFO (sigla de debilidades, amenazas, facilidades y oportunidades ), cuyos orígenes se ubican hacia los años 70 del pasado siglo en los Estados Unidos, al servicio de la competencia empresarial y mercantil, y que —como otros— puede ser una herramienta útil, no una vara mágica.

Los textos aportan buena guía cuando sustentan con precisión las ideas y no se intenta suplantar con ellos la realidad. Lector voraz, Martí expresó: “ el libro que más me interesa es el de la vida, que es también el más difícil de leer, y el que más se ha de consultar en todo lo que se refiere a la política, que al fin y al cabo es el arte de asegurar al hombre el goce de sus facultades naturales en el bienestar de la existencia” .

Cuba, en cuya historia se han fundido enseñanzas del legado martiano y del marxista, ha sido rica en documentos extraordinarios. Sin ánimo exhaustivo, y solo considerando la etapa llamada por antonomasia Revolución Cubana —la desatada el 26 de julio de 1953—, cítense La historia me absolverá , la Primera y la Segunda Declaración de La Habana , y el Informe central y la Plataforma programática que, aprobados en el Primer Congreso del Partido, dieron base para la nueva Constitución de la República de Cuba .

En el Sexto Congreso de esa organización se aprobaron, luego de amplia y fértil consulta popular, los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución , antesala del reciente Proyecto de Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista.

Ambos documentos responden a la necesidad de actualizar el modelo económico, y aunque el segundo se aprobó, como proyecto que aún es , en el Séptimo Congreso, ahora se busca perfeccionarlo con la necesaria discusión colectiva, democrática, en las filas del Partido y en organizaciones de masas.

En lo relativo a los cambios o transformaciones en el modelo de desarrollo socialista, sería posible hallar un verbo más feliz que actualizar , asociado a lo cronológico, mientras en el mundo de hoy el Meridiano de Greenwich de la economía pasa por el capitalismo, que no es ni debe ser la brújula para Cuba. Pero lo seguro es que el país necesita replantearse su funcionamiento económico, y hablar de lo económico remite a otras esferas inseparables de la economía pero que no terminan en ella.

Será necesario contar con las posibilidades objetivas calculables, y con la fuerza de la voluntad, que concentra pensamiento y es tan indispensable para guiar a un pueblo como nocivos pueden resultar los extremos del voluntarismo, que asoma hasta en formulaciones eufemísticas. De ahí lo estimulante de saber que en el más reciente Congreso del Partido se reconoció la necesidad de llamar a las cosas por su nombre. Aunque el concepto de propiedad privada suscite aprensiones y disgustos, una empresa privada no deja de serlo porque se le aplique otra denominación. Palabras y buenas intenciones no bastan para encauzar los cambios que vienen dándose en la estructura de clases del país.

Frente a la afirmación, categórica, según la cual n o se permite la concentración de la propiedad y la riqueza en personas naturales o jurídicas no estatales, confiando en que se aplica celosamente lo legislado de acuerdo con los principios de nuestro socialismo, ya ha habido señalamientos atendibles. Lo es, por ejemplo, el que precisa que la concentración de la propiedad puede, formalmente al menos, impedirse con leyes, pero no sucede lo mismo con la riqueza lograda en áreas de propiedad privada. Ni hablar de la que viene del robo, cualquiera que sea el área donde este se ejerza.

La seguridad que pudiera tenerse con la idea de que en Cuba la Segunda Ley de Reforma Agraria erradicó el latifundio, pudiera llevar a reforzar una confusión frecuente venida del uso: la que homologa terrateniente y latifundista.  Pero por etimología un terrateniente es quien posee tierras, y hoy en Cuba un propietario puede ganar enormes cantidades de dinero con la productividad de parcelas relativamente pequeñas, de un lado, y, del otro, por la insuficiente competencia que les hace lo producido en tierras de administración estatal.

Se cuenta de lugares donde, frente a intentos de promover investigaciones sobre casos de enriquecimiento, se han levantado voces que advierten: 

“¡Cuidado, ese productor está asegurando la comida del pueblo!” A veces ni siquiera se trata quizás de alimentos básicos, sino de condimentos que, elaborados en condiciones de dudosa salubridad, se compran incluso para usar en centros de elaboración de la comida en instituciones de salud. No se debe desoír a quienes se preocupan porque en esas transacciones se pueden enriquecer desmedidamente los intermediarios, y las comisiones logradas por los responsables de la compra pudieran llegar quién sabe hasta qué punto y hasta quiénes.

Una somera mirada en algunos territorios sugiere que los propietarios enriquecidos en la actualidad superan a muchos de sus predecesores hasta en la tenencia de recursos tecnológicos: camiones, tractores y otras maquinarias, aparte de autos de paseo, motos y más. ¿Habrá que prohibirlo? Seguramente no, pero mucho menos se debe ignorar. En cuanto a ingresos y a bienes poseídos, tampoco se deben desatender los reclamos de que se apliquen los controles pertinentes a los funcionarios del sector estatal.

Aunque lamentablemente la información pública no cubra de la manera y con la intensidad adecuadas los hechos delictivos, resulta cada vez más ostensible la necesidad de prevenir y erradicar la corrupción que crece, y de la cual no se debe excluir ilusamente por decreto a quienes tienen la responsabilidad de velar por el orden social y las contribuciones fiscales. El haber asociado la supervivencia con una especie de corrupción menuda y generalizada, y tenida por poco peligrosa, puede generar deformaciones mayúsculas y preparar el terreno para grados de corrupción mucho mayores. Y si esta puede causar estragos severos en la propiedad socialista, ¿cómo poner en duda su capacidad para impedir que se hagan plena realidad los beneficios sociales que se esperan de la propiedad privada?

El pragmatismo economicista es inútil para cuidar valores éticos como los encarnados en el Fidel Castro que, con espíritu martiano, advertía lo que esquemáticamente se puede sintetizar así: “En torno a la riqueza se genera corrupción”. Como norma, los ricos o en proceso de enriquecerse tienen admiradores, émulos, sirvientes, cómplices. Su influencia es política —actúa sobre la polis, sobre la sociedad—, aunque en determinadas circunstancias no les interese dedicarse al quehacer político, pues les resultaría menos rentable que sus negocios. Por muy heterogénea que su composición resulte, ¿será casual que el imperio les asigne el lugar que les reserva en sus planes con respecto a Cuba?

Los efectos de la influencia de los enriquecidos no desaparecen ni menguan mecánicamente porque el enriquecimiento se legalice. Ni siquiera faltarán quienes reciban en usufructo tierras que ponen a producir con prácticas que pueden terminar en el lavado de dinero, porque operan con recursos sustraídos de entidades estatales.

Dar por cierto el carácter de propietarios comunes de los ciudadanos que trabajan en las diferentes formas no estatales de propiedad puede abonar errores conceptuales y prácticos. De inicio, revela insuficiente claridad en torno a los replanteamientos que se están produciendo en la estructura de clases de la nación, y a partir de ahí se puede soslayar que en el sector no estatal hay propietarios y empleados, dueños y asalariados y, por tanto, dígase de una vez, explotadores y explotados, plusvalía mediante.

Algunos se sentirán felices de ser explotados a cambio de montos salariales muy superiores a los recibidos por quienes trabajan en el sector, fundamental y mayoritario, de la propiedad social de todo el pueblo. Pero eso no autoriza a olvidar la realidad, ni a edulcorarla, ni a creer que el asalariado está bien defendido en una misma sección sindical junto al dueño que le saca la plusvalía, además de imponerle determinadas condiciones laborales.

Fuera del ámbito de la propiedad social —donde todo el pueblo es el poseedor y no debe ser sustituido por el Estado, que tiene el deber de representarlo—, la condición de propietarios comunes puede darse en cooperativas, si todos sus integrantes tienen similar ubicación en el proceso productivo y en la obtención de las ganancias. Pero ¿tienen todas las cooperativas una homogeneidad tal? En cualquier caso, ellas son formas de propiedad colectiva, pero también privada, algo que frecuentemente parece ignorarse.

En general, la existencia de plusvalía y de explotación —que existen objetivamente, a contrapelo de las mejores intenciones asociadas a un proyecto socialista— demanda perfeccionar leyes y códigos laborales. En lo determinante, los que están en boga se pensaron para relaciones laborales en que no había, o no abundaban, propietarios privados y las ganancias se destinaban a los grandes servicios públicos y la defensa nacional, salvo desvíos debidos a la corrupción o a mecanismos administrativos fallidos.

En las actuales circunstancias el Estado y especialmente los sindicatos deben ampliar y profundizar la atención a quienes, ubicados fuera del área estatal, pueden empezar a sufrir —o ya sufren— la pérdida de conquistas históricas de los trabajadores, alcanzadas en larga y a veces cruenta lucha contra el capital. No basta considerar que la existencia de las formas no estatales está condicionada por los objetivos del desarrollo socialista.

En eso no hay magia. Es necesario cuidar hasta los detalles que más insignificantes parezcan, así en los hechos como en las formulaciones en torno a ellos. Tal vez el tiempo que —de 1968 para acá— se dedicó a reducir al mínimo la propiedad privada, haya suscitado prejuicios, dificultades o nieblas al concebir su revitalización, e incluso al nombrarlas. Se creyó necesario insistir en que se debía prestigiar a las pequeñas o ya no tan pequeñas formas de propiedad privada, en el supuesto de que el prestigio revolucionario de la propiedad social se traslada automáticamente a quienes laboran en ella.

La realidad ha mostrado que en la valoración pública la solvencia económica realza el reconocimiento de puestos de trabajo. Aunque pésimo y doloroso, resulta ilustrativo el chiste del profesional altamente calificado que, al embriagarse, expresaba delirios de grandeza creyéndose maletero de un hotel donde percibía propinas en moneda dura.

La idealización puede aumentar si se suman promociones que presenten a la propiedad privada sobre determinados medios de producción solamente como un aporte al empleo, a la eficiencia de la economía y al bienestar. Aumenta, sobre todo, si no se precisa que, aunque esas formas de propiedad privada sean necesarias en un contexto donde predominen las relaciones socialistas, es necesario asegurar los mecanismos dirigidos a prevenir excesos como el egoísmo, el sálvese quien pueda, la influencia corruptora y hasta el racismo.
Para tales excesos, y para otros, como el caciquismo, la entronización de la burocracia y el nepotismo —que, al igual que aquellos, también pueden infectar la propiedad social— no habrá tal vez antídoto de mayor eficacia que la más resuelta y responsable democracia participativa. Hablar de socialismo democrático sería una redundancia innecesaria si no fuera porque en el mundo se ha confirmado que un proyecto declaradamente socialista puede adquirir deformaciones profundas, y llegar a modos de realeza, incluso a perpetuar sentidos dinásticos de organización social propios del feudalismo.

Esos males no deben considerarse exclusivos de determinadas formaciones culturales. Son tendencias de la humanidad afincadas en el hecho de que “la tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos” (palabras de Carlos Marx). Y el peso de la tradición se refuerza al unirse con “los intereses y hábitos de mando de los opresores” (palabras de Martí). No basta plantearse una democracia más o menos abstracta.

En el socialismo al cual se aspira en Cuba, no en el que pueda confundirse con el capitalismo de estado, la democracia es vital, imprescindible, y debe distinguirse por su carácter participativo: por la activa y responsable intervención del pueblo en los debates, en la toma de decisiones, en la discusión —con influencia fértil, no meramente para debatir criterios y hacer catarsis— sobre la administración de los recursos en las áreas de trabajo de propiedad social. La democracia socialista debe tener el funcionamiento y el poder que la diferencien de otras, como la burguesa, tan enaltecida por la propaganda capitalista.

Para negar tal enaltecimiento, hay hechos rotundos: un ejemplo es la burla sufrida por el pueblo griego en el referendo que la Unión Europea revirtió; otro, el golpe dado al pueblo francés, para beneficio de la empresa privada, con la reforma laboral impuesta por un gobierno que también macula el rótulo socialista con la realidad de la peor socialdemocracia y la obediencia al neoliberalismo.

Cuando —desmintiendo trampas fomentadas por la manipulación mediática capitalista— en Cuba se reconoce la existencia de una sociedad civil, se le facilitan al funcionamiento democrático otras claridades fundamentales: la menor de ellas no sería reconocer las interrelaciones y también las diferencias entre los derechos y deberes de la sociedad civil y la razón de estado.

Aquella puede sentirse profundamente identificada con el Estado, que encamina la administración de la propiedad de todo el pueblo, y que —con la participación también del pueblo todo— asegura la defensa nacional y la calidad de las relaciones internacionales. Pero se le deben garantizar el espacio y los recursos necesarios para expresar, digamos, el repudio merecido por hechos que ocurran en países con cuyos gobiernos tiene relaciones el de Cuba. De lo contrario, pueden establecerse silencios de implicaciones nocivas contra la ética.

Eso no concierne solo al plano internacional. Cuando resulta urgente erradicar la corrupción —fuerza que mina el cuerpo social y sobresale entre las que pudieran derrocar, desde dentro , el proyecto de transformación revolucionaria—, se necesita potenciar el sentido ético de la existencia. Dimensiones políticas, económico-financieras, sociales, demográficas, territoriales, científico-tecnológicas, formativo-culturales, de protección y conservación de los recursos y el medioambiente, la política comunicacional —tan necesitada de verdaderos cambios—, la política misma y en general todas las vertientes que influyen sobre la marcha de la nación, demandan cultivar de modo consciente la eticidad.

Esas aspiraciones dependen, en gran parte, de la calidad de la educación. Que esta no se incluyera de modo explícito, destacado incluso, entre las vertientes que se consideren estratégicas para el desarrollo del país, haría pensar en olvido o en indeseable influjo del economicismo: de concepciones económicas torpes. 

De haber sido la educación uno de los principales campos de batalla de la obra revolucionaria le ha venido a Cuba, entre otros frutos, el desarrollo científico del cual le viene una de sus principales fuentes de ingresos.

Pero la educación no termina en ese propósito. Para que su utilidad sea plena debe mantener y perfeccionar su papel —con el mayor abarcamiento y la mayor profundidad posibles, a base de rigor científico y cultivo de los valores espirituales— en la formación ideológica y cultural del pueblo, necesaria para que la nación tenga seguro el conjunto de sus logros.

Consolidar los principios del socialismo y lograr un alto desarrollo económico y social son metas indispensables para salvaguardar y fortalecer la independencia y la soberanía que Cuba logró con el triunfo de la Revolución en 1959. No hubo fuerza imperial capaz de impedir la victoria del Ejército Rebelde, los mambises de entonces, aunque solamente haya sido porque al comienzo el imperio menospreció el alcance que esa victoria tendría.

Ahora el imperio admite que más de medio siglo de política abiertamente hostil contra Cuba no le ha servido para lograr sus planes. El carácter y el alcance de sus propósitos pueden calcularse en comparación con los severos daños causados por acciones armadas y terroristas, y por el bloqueo aún vigente, al pueblo cubano, con el fin de asfixiarlo por hambre para que responsabilice de ello al Estado y se levante contra él

Pero, aun logrando un socialismo de verdad próspero, democrático y sustentable, este sería muy manco si no consiguiera para la población una existencia grata, un ambiente que, libre de trabas burocráticas y basado en la buena convivencia y en la disciplina social, asegure la dinámica y la atmósfera de un país vivible. No basta que ese país sea deseado y posible: urge hacerlo real, verdadero, en la cotidianidad.

Fuentes: