Blog_CubaSigueLaMarcha

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miércoles, 11 de octubre de 2017

Cuba frente a los que odian y destruyen



Cuba frente a los que odian y destruyen / Por Rolando López del Amo / Segunda Cita


José Martí decía que los hombres iban en dos bandos opuestos. Uno era el de los que odian y destruyen. El otro el de los que aman y fundan. El señor Donald Trump pertenece al primero. El pueblo de Cuba, al segundo. Martí también advertía que una persona ignorante en el poder sería la víctima de quienes conocían y alababan sus defectos. Esto último también puede aplicársele al señor TrumpPero, por encima de sus características personales, él es el representante de los intereses imperialistas quienes, como nos enseñó el Che, son los que convierten a los hombres en fieras sedientas de sangre.

El Che nos enseñó que no se debía  confiar en el imperialismo. Nada, dijo rotundamente aquella noche en acto en el que tuve el privilegio de estar presente.

Derrotar a la revolución cubana victoriosa el primero de enero de 1959 ha sido la obsesión de todas las administraciones estadounidenses desde entonces. Cada administración con su estilo.

Las más inteligentes, a mi modo de ver, fueron las de Jimmy Carter, cuando se crearon oficinas de intereses en ambos países, y la de Barack Obama que restableció las relaciones diplomáticas e inició un diálogo respetuoso. La peor fue, aparte de la de Clinton cuando se aprobó la ley Helms Burton, la de George W. Bush, que llevó a extremos abusivos las restricciones a los ciudadanos de origen cubano residentes en los EEUU. Ahora la administración de Donald Trump parece querer desmontar todo lo alcanzado durante la administración de su predecesor y retrotraerla a los peores tiempos.

Las reales posiciones de Trump hacia Cuba comenzaron a mostrarse desde la muerte de Fidel, cuando escribió un comentario irrespetuoso y sucio sobre muestro máximo dirigente. Después comenzó la manipulación del “incidente acústico” con la expulsión de dos  funcionarios de nuestra embajada en Washington el pasado mes de mayo. Más tarde, en junio, el show montado en Miami con los derrotados mercenarios de Playa Girón, donde anunció un paquete de medidas anticubanas. En septiembre se dieron a conocer nuevas medidas para desalentar los intercambios bilaterales, especialmente la visita de norteamericanos a Cuba y los intercambios económicos. Más tarde, el ataque a Cuba en la sesión inicial del actual período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Posteriormente, después de haber sufrido el paso del ciclón más destructivo de nuestra historia que afectó a la casi totalidad de las provincias cubanas, el “incidente acústico” se convierte en “ataque acústico” contra funcionarios de la embajada de los EEUU en Cuba y la administración Trump decidió retirar de Cuba el sesenta por ciento de sus empleados y anunció que suspendía la entrega de visas para que viajen a su país los ciudadanos cubanos, incorporándonos, de facto, a la lista de países anunciada días antes que incluía, no sólo países islámicos, sino a Venezuela y la RPD de Corea. Ademá se recomendó a los norteamericanos que no viajaran a Cuba porque, según Trump, en ella “pasan cosas muy malas”. Como si no fuera suficiente, se produce la expulsión de quince diplomáticos de nuestra embajada en Washington, con la excusa de equiparar el número de funcionarios yanquis en Cuba, como si fuera una acción de reciprocidad, cuando todo ha sido una actuación unilateral del gobierno de los EEUU, pues Cuba no expulsó a nadie. Cuba no reciprocó cuando expulsaron a los dos primeros cubanos en mayo.

El sentido de estas acciones se parece mucho a ciertas acciones realizadas en el pasado para justificar acciones militares. En 1898 hundieron el acorazado Maine en el puerto de La Habana para justificar su intervención en la guerra por la independencia de Cuba. También, en el siglo XX, fabricaron el incidente del Golfo de Tonkín para hacerle la guerra a Vietnam. De igual forma inventaron la posesión de armas de destrucción masiva por el régimen de Sadam Hussein para invadir Iraq. Después vino lo de la Torres Gemelas en New York para invadir a Afganistán en el siglo XXI.

Que el presidente Trump está aplicando hacia Cuba la política deseada por la mafia congresional de Marco Rubio, Díaz Balart e Ileana Ross, es inobjetable. Por lo pronto tratan de impedir el contacto pueblo a pueblo porque este le ha permitido a decenas de miles de ciudadanos estadounidenses ponerse en contacto con nuestra realidad y a no pocos hombres de negocios y políticos de ese país comprender los beneficios de la normalización de las relaciones bilaterales, no sólo en ese orden, sino también en el orden internacional.

Ahora la administración Trump parece haber optado por el “gran garrote”, la política de exterior de inicios del siglo XX.

El restablecimiento de las relaciones entre Cuba y los EEUU se produjo en un momento de avance de las fuerzas progresistas en nuestro continente. Ahora es otra la situación, como sabemos. La OEA está administrada por un asalariado yanqui, dos grandes países de la América del Sur perdieron sus gobiernos progresistas y Venezuela es objeto de un ataque en todos los frentes para liquidar la revolución bolivariana y aparece un nuevo ambiente de fractura interna en Ecuador. El gobierno de Bolivia resiste con Evo al frente y se convierte en el nuevo blanco del secretario general de la OEA. Contra Nicaragua se manifiestan las abiertas intenciones imperialistas de tratar de desestabilizar al gobierno sandinista de unidad nacional. En este nuevo contexto el gobierno de los EEUU ha apostado por el enfrentamiento con el gobierno de Cuba. Creen que ha llegado su hora.

Cometen un grave error, uno más en el conjunto de errores de esta administración en menos de un año de gobierno.

El pueblo cubano tiene un profundo sentido patriótico y los cambios que trajo la revolución cubana, sobre todo en materia de dignidad nacional, ya no podrán ser derrotados.

Llevamos muchos años de lucha por la independencia y la justicia social y por la solidaridad internacional. Ni siquiera en medio de las difíciles circunstancias actuales después del paso de Irma, hemos dejado de prestar colaboración a pueblos hermanos damnificados en el Caribe, Dominica y Antigua y Barbuda, o al querido México, como no hace mucho lo hicimos con el Perú, y se mantiene la oferta de ayuda a Puerto Rico, la isla hermana.

El magnate Trump, quien ha mostrado ser hábil en amasar fortuna individual y ser un comunicador de la mediocridad de los peores programas de la televisión estadounidense, los llamados “reality show”, ha puesto en evidencia sus peores defectos, a saber, su incultura, su racismo y xenofobia, su machismo ridículo, su arrogancia, su inconsistencia, su veleidad, su gusto por la mentira. El interior de su círculo de gobierno es de una inestabilidad  reconocida. Los cambios de personas en tan breve tiempo demuestran la lucha interna entre quienes lo rodean. Sí ha sido constante en servir al complejo militar-industrial y al lobby judeo-israelita.

En poco tiempo se ha ganado Trump ser un presidente con bajo nivel de aceptación por las minorías negra, latinoamericana, musulmana, más grandes figuras del arte, el deporte, la ciencia. Ha creado problemas con sus aliados de Norteamérica, europeos y asiáticos y con la comunidad internacional en su conjunto. Es una calamidad nacional e internacional. Sólo que, desgraciadamente, su vice representa también las peores posiciones políticas de ese país.

América Latina y el Caribe ya le aguantaron el brazo cuando habló de agresión militar contra Venezuela. Nuestra región que se declaró zona de paz sabe bien lo que es la ausencia de ella y los esfuerzos que se han hecho y se hacen para que prevalezca la proclama adoptada por la CELAC en La Habana.

En cuanto a Cuba, hemos vivido momentos muy difíciles a los largo de estos años, el mayor de ellos la crisis de octubre, año y meses después de haber derrotado la invasión mercenaria de Bahía de Cochinos.

Seguiremos adelante perfeccionando nuestro trabajo, inspirados en el ejemplo del Che y las enseñanzas y espíritu de lucha y victoria que nos inculcó Fidel, para construir el socialismo próspero y sostenible propuesto por los Congresos del Partido Comunista de Cuba bajo la dirección del compañero Raúl. 



Trump, las sanciones y la libertad de Cuba

Trump, las sanciones y la libertad de Cuba / Por  M. H. Lagarde 

En una ceremonia, celebrada este viernes en la Sala Este de la Casa Blanca en la que participaron más de 200 líderes de negocios, comunitarios y religiosos de la comunidad hispana en EEUU, el presidente Donal Trump volvió a reafirmar su política agresiva contra Cuba.

“No levantaremos las sanciones al régimen cubano” hasta que no haya “libertad” en la isla, y si no se producen “reformas fundamentales” en Cuba. Según él “el comunismo es pasado” y “la libertad es el futuro”.

Al parecer las sanciones a las que se refirió Trump son las del más de medio siglo de bloqueo contra Cuba que, como su antecesor, Barack Obama, reconoció al restablecer las relaciones con Cuba, resultaron una política fallida para acabar con la revolución cubana y nada tienen que ver con las sanciones a la reunificación familiar y al turismo con el pretexto de ciencia ficción de los llamados “ataques acústicos”. Curiosamente, casi al mismo tiempo en que Trump pronunciaba su última anatema contra Cuba algunas agencias de prensa reportaban que algunos turistas norteamericanos se habían declarado"víctimas" de tales "ataques".

Nadie aclaró sin embargo qué tipo de libertad es la que Trump desea para la Isla. Si descartamos que se trata de la conquistada por los cubanos el primero de enero, que, por lo visto, debe ser para él también algo del pasado, el mandatario dejó en el aire la duda si se trataba de la libertad con que cuenta la policía de su país para asesinar negros a mansalva o a la de los "hijos de puta", como él mismo los llamó, atletas de la NFL de hincarse en protesta por tales crímenes al sonar el himno de Estados Unidos al comienzo de los partidos de futbol.

No se sabe tampoco si se refería también a la de apoyar descaradamente a los grupos supremacistas blancos que proliferan en ese país, la de expresarse, rifle en mano, matando a casi 60 personas desde la habitación de un hotel de Las Vegas, o la libertad con la que cuenta su propio hijo de aparecer en anuncios para vender armas con silenciador. 

Si de esas libertades se trata, demás está decir que al presidente norteamericano, quien padece de los ataques de mentiras de la mafia anticubana de Miami, no le quedará más remedio que resignarse a vivir con el ejemplo de Cuba clavado en la garganta. No será por cierto el primero al que la pequeña y digna Isla del Caribe se le atraganta.
Fuentes:

viernes, 6 de octubre de 2017

Estas cifras retratan la peligrosa pasión de EE.UU. por las armas de fuego



Estas son las cifras que retratan la peligrosa pasión de EE.UU. por las armas de fuego



Estados Unidos no solo es el líder mundial en materia de propiedad de armas, también es el país que sufre 11 veces más tiroteos masivos que cualquier otro país desarrollado, según un estudio de 2014 publicado en el International Journal of Criminal Justice Sciences.
Estas son algunas de las estadísticas relativas a tenencia de armas y violencia con armas en EEUU, después de que el ataque contra un concierto de country en Las Vegas se haya convertido en el tiroteo masivo más mortífero de la historia.

88 armas por cada 100 personas

Esta es la tasa de tenencia de armas en EEUU, la mayor con mucha diferencia de todo el mundo, según una investigación de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito publicada en 2012. El país que ocupa la segunda posición es Yemen, que tiene 54,8 armas por cada 100 personas.

La mitad de los civiles armados vive en EEUU

La proporción de civiles armados en EEUU respecto del total mundial es abrumadora. Con menos del 5% de la población mundial, EEUU es el hogar de alrededor del 35-50% de civiles propietarios de armas de todo el mundo, según la Small Arms Survey de 2007.

Más de 30.000

El número de estadounidenses que mueren por disparos de armas de fuego cada año. Alrededor de dos tercios de esta cifra son suicidios.

Más de 100.000

El número de personas que terminan heridas por armas de fuego cada año en EEUU, según un estudio publicado en la revista Health Affairs.

25 veces

Los estadounidenses tienen en general “una probabilidad 25 veces mayor de ser asesinados con una pistola que la gente en otro países desarrollados”, sostienen los defensores del control de armas.

70%

Proporción de asesinatos en EEUU en los que una pistola es el arma utilizada, según las estadísticas que maneja el FBI.

71%

Aumento del número de posesión de armas de fuego en EEUU desde 1994.

38%

Aumento del número total de armas de fuego en EEUU desde 1994.

3%

Proporción de personas que poseen la mitad de las armas del país, según un resumen no publicado de los resultados de la encuesta de las universidades de Harvard y Northeastern. Anclando a este grupo están los superpropietarios de armas de EEUU, se estima que 7,7 millones de estadounidenses poseen entre ocho y 140 armas de fuego cada uno.

2.800 millones de dólares

Son los gastos médicos anuales que utiliza EEUU para tratar los disparos de bala, según un estudio. Si se consideran conjuntamente la pérdida de ingresos y los gastos de hospitalización, los autores del estudio dicen que los gastos provocados por los tiroteos en EEUU pueden llegar a ser de 45.000 millones de dólares al año.

73%

Proporción de asesinatos por arma de fuego entre todos los asesinatos que se produjeron en 2016, la más alta registrada en toda la historia de EEUU, según las estadísticas del FBI. Mientras que los asesinatos en EEUU están muy por debajo de los máximos históricos, los asesinatos con armas de fuego cada vez representan una mayor parte del número total.

400.000

El número de armas robadas cada año en EEUU, según el resumen no publicado de los resultados de una encuesta de las universidades de Harvard y Northeastern. La National Crime Victimization Survey ha cifrado su estimación en 230.000 armas robadas al año.

32%

La proporción de hombres estadounidenses que dijeron ser propietarios de un arma en el año 2015, en comparación con el 42% del año 1994, según el estudio de Harvard y Northeastern.

12%

La proporción de mujeres estadounidenses que dijeron ser propietarias de un arma en el año 2015, en comparación con el 9% de 1994.

127

Número de ciudades y pueblos de EEUU responsables de la mitad de los homicidios por armas de fuego en el año 2015, según un análisis geográfico realizado por the Guardian.

Menos de un cuarto

La proporción de la población del país en esas 127 ciudades y pueblos.

Marco Rubio y "Mike" Pompeo pidieron luz verde a Trump para operación de bandera falsa contra Cuba



Marco Rubio y Michael Richard "Mike" Pompeo Mike Pompeo pidieron luz verde a Trump para operación de bandera falsa contra Cuba / Percy Alvarado / Descubriendo Verdades

Tal como era de esperar dentro de las nuevas medidas anticubanas que va implementando la administración Trump, la misma ordenó la salida de 15 funcionarios de la embajada cubana en Washington, so pretexto de dar respuesta a los supuestos “ataques” acústicos que han sufrido al menos 22 de los diplomáticos estadounidenses en Cuba. El Departamento de Estado ya ha seleccionado los nombres de estos quince diplomáticos cubanos, sin saberse a ciencia cierta los criterios empleados para tal selección.
Como advertí no hace mucho todo indica que ninguna agencia norteamericana de inteligencia ha podido aportar una prueba concreta de la responsabilidad de Cuba, o de alguien en específico, en este dudoso asunto, a todas luces aparentemente fabricado por la CIA como una operación de bandera falsa.
Lo interesante del caso es que en el diseño de esta operación han participado dos personajes abiertamente siniestros dentro de la derecha ultraconservadora norteamericana, el mafioso senador cubanoamericano Marco Rubio y el director general de la CIA, Michael Richard “Mike “Pompeo, íntimos amigos lejos del ojo público, quienes presentaron al presidente Trump el proyecto de operación secreta. Aunque ya se había manejado por sectores de la ultraderecha ponerlos en marcha durante la administración Obama –más interesado el mismo en desarrollar las relaciones diplomáticas entre las dos naciones–, dichos planes fueron congelados hasta que asumiera la presidencia Donald Trump.
A partir de la asunción de Trump la CIA tuvo luz verde para implementar esta operación, mientras de Marco Rubio –devenido en la práctica como asesor exclusivo de Trump para temas cubanos y latinoamericanos– se encargaría de caldear los ánimos anticubanos y de la manipulación mediática del asunto en cuestión. Quien no recuerda su amenaza efectuada hace unos días: “El Departamento de Estado debe llevar a cabo su propia investigación independiente del régimen de Raúl Castro y presentar un informe completo al Congreso”. A la par, preparaba el terreno para la expulsión masiva de diplomáticos cubanos, al declarar: “A la luz de estos dañinos ataques contra el personal diplomático estadounidense en Cuba, es débil, inaceptable e indignante que el Departamento de Estado de los Estados Unidos permita a Raúl Castro mantener como él quiera a muchos de sus agentes en los Estados Unidos.”
Sin embargo, ocultaron inicialmente que muchos de los supuestos afectados por los “ataques” sónicos fueran parte de un enorme y variado grupo de oficiales de diversas agencias del entramado de la inteligencia USA, quienes fueron preparados con anterioridad para cumplir misiones específicas sobre el terreno en Cuba, una de ellas estar dispuestos a ser victimizados mediáticamente en lugar de dedicarse al espionaje, misión para la que fueron enviados a La Habana. La operación así lo exigía.
Lo cierto del caso es que, a falta de pruebas concretas y públicas, la implicación de Mike Pompeo, ultraderechista hasta la médula como Marco Rubio y experto en asuntos de inteligencia, como jefe de la CIA, hace sentir en uno el tufillo de que todo este enredo es una burda patraña exacerbada mediáticamente por los grandes medios implicados en la guerra mediática anticubana, para buscar el enfriamiento de las relaciones de EE UU y Cuba.
Ya habíamos visto con anterioridad la manipulación del dueto Rubio-Pompeo hacia Trump con respecto al tema cubano en tres momentos anteriores, en los cuales bajo la tutela de Rubio, Pompeo colaboró abiertamente en la conspiración mediática anticubana:
1) El 12 de mayo de 2017 Rubio usó a Pompeo, al igual que al jefe del FBI, Andrew McCabe, en una sesión del Comité de Inteligencia del Senado, para usar a ambos funcionarios con el fin de desacreditar al gobierno cubano con la falsa presunción de que el mismo pretende influir en un grupo de empresarios y líderes norteamericanos para que los mismos presionen a la administración de Trump para favorecer el acercamiento entre ambas naciones, incluida la eliminación del criminal bloqueo contra la Isla.
2) A instancias de Rubio, Pompeo abrió las puertas de la CIA el 19 de junio a un grupo de fracasados mercenarios de la bochornosa Brigada 2506, algunos de ellos ex agentes de la CIA como Félix Ismael Rodríguez, implicado en el asesinato de Ernesto Guevara en Bolivia en 1967.
3) Marco Rubio y Pompeo, dando cumplimiento a una promesa hecha a los miembros de la fracasada brigada mercenaria en su visita a la CIA dos meses antes, procuraron una visita de los mismos al presidente Trump, en la Casa Blanca, a principios de agosto de este año.
Este tipo de operación de bandera falsa organizada por la CIA y la extrema derecha USA poco tuvo de encubierta, al contar con el apoyo y la manipulación de los medios implicados en la histérica guerra ideológica contra Cuba. Lo falso, empero, son los supuestos daños ocurridos a agentes de la CIA sobre el terreno. 
Lo falso y manipulado también es recurrir a una inventada transgresión por parte de Cuba a la Convención de Viena sobre protección a diplomáticos para congelar el proceso de acercamiento iniciado por Obama y la parte cubana.
Como las operaciones de bandera falsa son operaciones encubiertas que se usan para atrapar espías, mediante el uso de un agente que posa como espía del otro lado, baste decir que fue AP quien desnudó la malintencionada presencia de espías gringos en Cuba.
El tiro les salió por la culata en este sentido.
Cuba hasta el momento no ha hecho declaración alguna. El sabio espera y no se apresura cuando sabe que la verdad, tarde o temprano, saldrá a la luz.
Fuentes:

Ortografía en tiempos de correos electrónicos y redes sociales



Ortografía en tiempos de email / Miriam Velázquez Rodríguez / Blog Desenlace


Me escribió: — tu eres genial.
Le respondí: — No. Tú eres genial.
Ahora ella cree que me gusta y yo solo estaba corrigiendo su ortografía.
Este chiste corto, plasmado en una postal, circula por internet para mostrar la importancia de escribir bien en cualquier soporte que se haga. Abundan otras tarjetas similares. Así, por ejemplo, hay una en la que se compara a la mala ortografía con un enemigo silencioso, pues, “la gente te lee, mira el error, piensa mal de ti, pero no te dice nada”.
Y es que, con el uso cada vez más expandido de los correos electrónicos y las redes sociales, la ortografía ha quedado relegada. El hecho de querer escribir más con menos caracteres y hacerlo de forma rápida induce a que las personas trastoquen la q por k, omitan la h, y hasta las tildes casi en su totalidad.
Sin embargo, obvian que aun cuando la comunicación electrónica se caracteriza por la inmediatez, ello no justifica la sarta de errores que a diario nos encontramos quienes navegamos por la red de redes. Incluso, en no pocas ocasiones, las ideas mal redactadas conducen a equívocos.
Ser cuidadosos a la hora de trasmitir un mensaje deviene señal de respeto hacia a los destinatarios y hacia nosotros mismos. Las reglas y normas del idioma existen, precisamente, para facilitar la lectura y comprensión de lo que se desea informar. Cuando enviamos a alguien un correo o plasmamos determinada publicación en cualquier red social con incorrecciones de esa índole, exigimos de los receptores un esfuerzo mayor, además de que la buena escritura se fija a través de la vista y, por tanto, contribuimos a asentar esos dislates.
Hace algún tiempo, el empresario de Internet Charles Ducombe descubrió, a través del análisis de una web, que con una mala ortografía las ventas podían caer hasta un 50 por ciento, pues, según declaró a la BBC, cuando se usa esta vía para expender un producto o comunicar, el 99 % del tiempo se usa la palabra escrita. Por ello, a la hora de contratar personal para sus páginas digitales un requisito era escribir correctamente, lo cual redundaría en la credibilidad del sitio.
Así, como las empresas, los usuarios de las redes sociales o participantes en foros, si desean ganar respeto en una comunidad virtual, deben ser muy celosos a la hora de reflejar los vocablos en su mensaje.
En opinión de Álvaro Peláez, de la Fundación del Español Urgente (Fundéu): “En este proceso en el que la escritura se convierte en pública, adquiere un valor diferenciador. Si leemos una opinión bien escrita, otra mal escrita y en ningún caso conocemos al autor, lo normal es hacerle más caso a la primera. Mucha gente es consciente de esto y hace el esfuerzo en mejorar”.
Mark Zuckerberg, creador de Facebook, anunció, por su parte, en 2015, que su red social no permitiría que los usuarios con mala ortografía siguieran en ella y que se les cerraría la cuenta a quienes atentasen de esta manera contra la normal comunicación.
Y de eso se trata, pues, de recobrar el hábito de escribir de modo apropiado en cualquier soporte, con una sintaxis correcta y una gramática propia del idioma que se emplea.

Trump: Los gestos del desprecio



Profesor José Francisco Echemendía Gallego / Universidad de Sancti Spíritus / Intranet UNISS




En los tiempos que vivimos en nuestra “contaminada y única nave espacial”, como ha calificado a nuestro planeta el periodista y conductor de  televisión Walter Martínez, son más frecuentes, más intensos y catastróficos los fenómenos naturales que afectan a la humanidad en cualquier latitud; casi todos ellos signados por un denominador común: el cambio climático.
También contribuye a que todo se conozca, y de qué manera, por el desarrollo tecnológico alcanzado en las comunicaciones a nivel global; en consonancia, los que habitamos este mundo nos dolemos ante las desgracias de otros, aun cuando vivan muy distantes, hablen otra lengua y tengan otra cultura; nos solidarizamos, estamos pendientes de cómo marchan las cosas, de cuánta ayuda reciben; y hasta si podemos colaborar de alguna manera. Todo eso ha ido condicionando una actitud, una manera de enfrentar estos hechos y de evaluar las posiciones que los gobiernos, organizaciones, gobernantes y políticos asumen ante ellos.
Este ejercicio ha sido ampliamente practicado en los últimos dos meses en toda la región del Caribe, parte de Centroamérica y Estados Unidos, con la presencia de 4 huracanes, tres de ellos de gran intensidad, y dos terremotos en México. En la mayoría de los estados afectados los daños causados han sido de gran consideración, valoradas en miles de millones de dólares las pérdidas económicas, y el costo invaluable de cerca de 400 vidas humanas.
En la mayoría de los estados insulares del Caribe la situación se presenta crítica, aun cuando la solidaridad de muchos gobiernos y pueblos se ha puesto de manifiesto. El caso de Puerto Rico, azotado despiadadamente por el huracán María es elocuente, la llamada “Isla del encanto” fue literalmente devastada por un fenómeno natural que agudizó hasta extremos insospechados lo que ya venía haciendo la “tormenta” económica que viven los boricuas desde hace algunos años.
La isla, con una deuda de cerca de 73 mil millones de dólares, este año se declaró en quiebra, por lo que el gobierno del Estado Libre Asociado carece de fondos para enfrentar los efectos de la catástrofe, y por ello, desde el momento en que se sabía inevitable el impacto del huracán, su gobernador Ricardo Rosselló Nevares comenzó a solicitar ayuda al gobierno federal de los EE.UU., actitud que imitó inmediatamente la alcaldesa de San Juan Carmen Yolín Cruz, quien además fue muy crítica con el presidente Trump por la demora de la ayuda.
El presidente norteamericano, haciendo gala de su excelente escala de prioridades, anunció el 26 de septiembre que visitaría la isla para el martes 3 de octubre, nada más y nada menos que trece días después del paso del meteoro. Pero lo peor de todo, desde mi punto de vista, fue la postura asumida por el mandatario, que dice exactamente el lugar que ocupan los puertorriqueños en la mente y el corazón de la élite gobernante en EE.UU.; basten los siguientes ejemplos:
  • Minimizó la magnitud del desastre al compararla con lo ocurrido en Nueva Orleans cuando el huracán Katrina en 2005, al decir: “Cada muerte es un horror, pero si miramos una verdadera catástrofe como Katrina y nos fijamos en los cientos y cientos de personas que murieron y lo que pasó aquí con una tormenta que fue totalmente imponente… ¿Cuántos muertos tienen ustedes? Dieciséis contra miles”.
  • Declaró además: “Odio decirlo, Puerto Rico, pero ustedes dejaron nuestro presupuesto un poco fuera de control porque hemos gastado mucho dinero en Puerto Rico. Y eso está bien, hemos salvado muchas vidas”, y poco después en un intercambio con militares expresó: “Increíble trabajo. Tan increíble que estamos ordenando cientos de millones de dólares de nuevos aviones para la Fuerza Aérea, especialmente F-35”.
  • El gesto despreciativo, casi burlesco y ofensivo al lanzar a los presentes paquetes de papel higiénico como si fueran pelotas de baloncesto (lo más lamentable es que en las fotos se puede ver a algunos ciudadanos que, como decimos por acá, “le ríen la gracia”; claro esos no son los de Yabucoa, Guayamas, Isabela o Aguadilla.
Si mi abuelo hubiera estado vivo, de seguro le hubiera escuchado decir: “Vivir para ver”.

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No confío en la política de Estados Unidos…




No confío en la política de Estados Unidos…

El fantoche de Marco Rubio, senador por la Florida, supuesto instigador y artífice, junto con siniestros personajes más encumbrados que él, de la actual crisis en las relaciones entre ambos países.

Tal parecía que la decisión del presidente Barack Obama de establecer un nuevo método de política con el pueblo y gobierno cubanos y la aceptación de ese reto por el gobierno cubano presidido por Raúl Castro, anunciado el 17 de diciembre de 2014, era producto de un consenso de aquellas fuerzas que ejercen el poder en Estados Unidos debido, como dijera el presidente Obama y repitieran muchos otros altos dirigentes estadounidenses, que las políticas seguidas desde enero de 1959 y hasta ese momento—56 años-- por los gobiernos de Estados Unidos por destruir la Revolución del pueblo cubano y así su independencia y demás derechos que emanan de su soberanía habían fracasado.

A pesar de ese bienvenido cambio, el gobierno de Estados Unidos mantuvo la política genocida de Bloqueo y otras injustas e injerencistas políticas, resabios de lo que esperábamos que fuera una etapa superada de las relaciones entre ambos pueblos y gobiernos.

Fidel, en aquella profunda carta a la FEU, citada al comienzo de este pequeño trabajo, en que nos recordó su suspicacia sobre las políticas del gobierno del imperio, continúa “[…] ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra. Defender la paz es un deber de todos.”

Y en ese espíritu, con cierta y natural desconfianza, el pueblo revolucionario cubano y su dirigencia, puede decirse, sin prisa pero sin pausa, se dio a la tarea de ganar la paz. Paso a paso, durante más de treinta y dos meses se fueron suscribiendo acuerdos bilaterales de mutuos intereses y beneficios, y fue creándose un ambiente de más confianza y cordialidad entre ambos gobiernos y pueblos.

Pero en esta última semana, contundentes decisiones por parte del gobierno del presidente Trump han logrado restaurar el incierto y amenazante ambiente de las fallidas políticas de guerra.

Las minuciosas declaraciones del ministro cubano de Relaciones Exteriores, el 3 de octubre pasado, en La Habana, después que la Administración de Trump ordenara a 15 diplomáticos cubanos a abandonar Estados Unidos, dejó al descubierto lo que muchos sospechábamos, que toda esta situación es una patraña inventada por el gobierno de Washington para facilitar desmantelar las relaciones con Cuba. En las palabras del Ministro: “De acuerdo con la información disponible, no existen evidencias de la alegados incidentes ni de las causas y el origen de las afectaciones de salud notificadas por los diplomáticos estadounidenses y sus familiares. Tampoco se han identificado posibles autores ni personas con motivaciones o medios para justificar este tipo de acciones.”
De más estar reiterar el más estricto cumplimiento por parte de Cuba a los acuerdos internacionales relacionados a la integridad de los diplomáticos acreditados ante el gobierno cubano.


Muy al contrario, han sido diplomáticos cubanos de Cuba en Estados Unidos los que han sido, amenazados, agredidos y asesinados, y sus sedes diplomáticas bombardeadas en territorio estadounidense a través de largas décadas.

Sin olvidar que también han sido diplomáticos cubanos (e incluso familiares que los acompañaban en el cumplimiento de sus misiones) y sedes diplomáticas cubanas en varios países de nuestra región y el resto del mundo, los que han sido públicamente amenazados, agredidos, secuestrados, torturados y asesinados por terroristas de la extrema derecha cubanoamericana al servicio, control y financiamiento de las agencias de inteligencia de Estados Unidos también a través de largas décadas, como parte de una criminal política de Terrorismo de Estado de Estados Unidos contra el pueblo cubano, que hoy, desgraciadamente, continúa vigente.

Esos terroristas de la derecha cubanoamericana, perpetradores de tantos atroces crímenes, quienes aquí en Miami viven libres e impunes, bajo la protección de los gobiernos de Estados Unidos, en momentos como los actuales deben regocijarse de ser testigos del aparente triunfo de la restauración por parte de Washington de las políticas de odio contra el pueblo cubano.

Su nuevo héroe, íntimo de ellos y de sus dueños, es al fantoche de Marco Rubio, senador por la Florida, supuesto instigador y artífice, junto con siniestros personajes más encumbrados que él, de la actual crisis en las relaciones entre ambos países.

Entonces, con todo de lo que Estados Unidos ha sido y es responsable por su maléfica política de Terrorismo de Estado mantenida por casi 57 años contra el pueblo cubano, este otro gobierno estadounidense viene ahora cínicamente a esgrimir que ha tomado las recientes medidas en contra de Cuba dado que el gobierno cubano no se adhiere a las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas en lo que se refiere a la protección a la integrad de los diplomáticos acreditados en Cuba… Es por eso, entre otras innumerables cuestiones, que yo tampoco confío en la política de Estados Unidos.

Como emigrados cubanos que vivimos en este país, nos corresponde denunciar y repudiar las decisiones tomadas por la Administración de Trump en contra del derecho del pueblo cubano, de nuestras familias en Cuba, de vivir y desarrollarse en paz.

A estas alturas del cuento es incuestionable que la sólida mayoría de la comunidad cubana, nosotros y nuestros descendientes, nuestros hijos, hijas, nietas y nietos, radicados en Estados Unidos, específicamente en aquí en Miami, abogan y apoyan una política más justa, de absoluto respeto y de diálogo entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba; una política que garantice la armonía entre ambos pueblos; una que nos permita ejercer libremente nuestro inalienable derecho a podernos relacionar sin temores con nuestra familia en Cuba, con los nuestros en Cuba, con la sociedad cubana, si así quisiéramos.

Es el momento de que el consenso de las fuerzas que ejercen el poder en este país que hizo posible que el presidente de Estados Unidos, anunciara el 17 de diciembre de 2014, una nueva política con Cuba, basada en el respeto absoluto a la independencia y soberanía del pueblo cubano, y así descartaran por inservibles a los intereses nacionales estadounidenses las políticas de guerra anteriores, --actualmente sumadas a la incuestionable inmensa mayoría de la opinión pública estadounidense--, se movilicen, ejerzan poder, y obliguen a la inepta y destartalada Administración de Trump a resumir una política juiciosa con Cuba.

Fuentes: