Blog_CubaSigueLaMarcha

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viernes, 8 de julio de 2016

¿Una nueva esperanza para el petróleo cubano?



Cuba, Estados Unidos y México dieron esta semana los primeros pasos para delimitar la última frontera pendiente en sus aguas territoriales.

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Según un comunicado de la cancillería mexicana, entre el 5 y el 7 de julio pasado se llevó a cabo en el Distrito Federal la primera ronda de consultas sobre la definición de las fronteras del llamado Hoyo de la Dona Oriental del Golfo de México.
Se trata de un área de aproximadamente 20 000 km² que se extiende más allá de las respectivas 200 millas de zona económica exclusiva de las tres naciones.
Las partes acordaron reunirse en los próximos meses para avanzar en la construcción de los acuerdos definitivos.
Un entendimiento podría destrabar la explotación de los hidrocarburos en la zona e impactar en la economía regional, especialmente en la de Cuba, que lleva varios años intentando dar un salto en su producción petrolera.

EL ORO NEGRO CUBANO

Tanto México como Estados Unidos extraen considerables cantidades de petróleo y gas del golfo. Para los norteamericanos representa cerca del 17 % de toda su producción y el 14 % de las reservas; mientras que los aztecas extraen unos 2,5 millones de barriles anuales, principalmente de sus aguas someras.
Según los especialistas, la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de la Mayor de las Antillas comparte los mismos escenarios, igual roca madre, reservorios y sellos que sus vecinos.

Cuba apenas produce la mitad de los cerca de 140 mil barriles diarios que consume, en la mayoría de los casos con pozos perforados desde tierra.
La Habana tiene los ojos puestos desde hace años en sus aguas profundas en el Golfo de México. Un estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) realizado en el 2004 evaluó en 4,600 millones de barriles de petróleo y 9,8 billones de pies cúbicos de gas natural el potencial de la cuenca norte.
Otros estudios elevan ese potencial hasta 20 mil millones de barriles, lo que ubicaría a la isla a la par de países tradicionalmente petroleras como Ecuador y Colombia.

UN NUEVO ESCENARIO


Una de las peculiaridades de la Scarabeo 9 es que menos del 10 % de sus componentes se fabricaron en Estados Unidos.
Aunque nadie pone en duda la existencia de los recursos, hasta ahora han sido infructuosas las pocas perforaciones en la ZEE de Cuba.

La buena noticia es que otros países como Noruega también pasaron por años de espera y decenas de intentos fallidos antes de dar el salto a potencias petroleras. Y la mala, que los bajos precios actuales del crudo desestimulan las inversiones en aguas profundas, con altos costos añadidos.

El gran obstáculo es el bloqueo económico de los Estados Unidos, que impide la participación de los gigantes de la industria en el mercado cubano e impone fuertes riesgos financieros a quienes lo intentan.
La plataforma Scarabeo 9 — con la que se llevaron a cabo varias perforaciones en la ZEE en el año 2012 — tuvo que cumplir con difíciles condiciones como no utilizar más de un 10 % de componentes estadounidenses.
Pero el deshielo de las relaciones entre La Habana y Washington podría cambiar el panorama y una señal clara podría venir de un acuerdo sobre la Dona Oriental.
Las empresas petroleras estadounidense tienen vedado perforar en un perímetro de 100 a 125 millas alrededor del estado de la Florida. De ahí que un acuerdo tripartito podría convertir a la Dona Oriental en una plataforma para la exploración de todos los recursos en la zona oriental del Golfo de México.
La claridad legal también despejaría todas las dudas sobre los cuadrantes de la zona económica exclusiva cubana cercanos a la Dona, los cuales hasta el momento están prácticamente inexplorados.
Las empresas petroleras estadounidenses han mostrado algún interés, pero su nivel de cabildeo a favor del fin de las sanciones a Cuba es incomparable al de otros sectores como la agricultura.
Las discusiones que se llevaron a cabo en México y que continuarán pronto podrían hacerles cambiar de opinión.

Por Sergio Alejandro Gómez
Fuentes:

jueves, 7 de julio de 2016

La impertinencia de “los americanos”



La impertinencia de “los americanos” Por Luis Toledo Sande  



Los nexos entre pensamiento y lenguaje alcanzan especial relieve en asuntos históricos, políticos y culturales. Sería erróneo resignarse ante el mal uso de términos y conceptos, y, aún peor, soslayar o menospreciar debates en temas como las relaciones de los pueblos de nuestra América y los Estados Unidos.
En ese terreno se requiere claridad acerca del origen, el devenir y los propósitos –pasados y actuales, y hacia el futuro– de la nación construida sobre las que fueron Trece Colonias británicas. Se formó a base del exterminio o la segregación –en “reservas” similares al apartheid impuesto en Sudáfrica por los herederos de la colonización inglesa– de los pobladores originarios de las tierras inicialmente ocupadas por dichas Colonias.
Tras la violenta conquista del Oeste –manipulada por la creciente maquinaria cultural con que los conquistadores satanizaron a las víctimas y se presentaron como los misioneros y garantes de la civilización– la nación usurpadora siguió desbordando fronteras. A México le arrebató más de la mitad del territorio, valiéndose del conflicto azuzado por un personaje sombrío, Augustus K. Cutting. En él vio José Martí, adelantado conocedor de aquella sociedad, el símbolo de una patria que primó sobre la representable con el nombre de Abraham Lincoln, la que tampoco era para idealizar.
El “leñador de ojos piadosos” retratado en Madre América –discurso martiano centrado en deshacer mistificaciones imperiales– no frenó la orientación dominante de su país. Triunfó una libertad conceptuada por Martí como “señorial y sectaria, de puño de encaje y de dosel de terciopelo, más de la localidad que de la humanidad, una libertad que bambolea, egoísta e injusta, sobre los hombros de una raza esclava”.
El presidente se prestigió con la lucha antiesclavista que unificó a su nación en un capitalismo de corte moderno. Pero, con respecto a Cuba, “pudo oír sin ira que un demagogo le aconsejara comprar, para vertedero de los negros armados que le ayudaron a asegurar la unión, el pueblo de niños fervientes y de entusiastas vírgenes que, en su pasión por la libertad, había de ostentar poco después, sin miedo a los tenientes madrileños, el luto de Lincoln”. Del propio Martí –quien fuera uno de aquellos niños– son esas palabras en otro texto nacido, como el discurso antes citado, de las graves preocupaciones que le causaba un congreso internacional sobre el que este artículo ha de volver.
Recursos verbales para avasallar pueblos
El afán de aquel país por dominar todo el continente se plasmó en su autobautizo. La misma dificultad de hallar un topónimo distintivo, y de sesgo nacional, para la amalgama de territorios usurpados, le facilitó nombrarse de un modo simbólicamente provechoso para sus planes. No sería los Estados Unidos de un área de América, ni siquiera de una tan vasta como la América del Norte, sino de toda la América, acto “inocente” con el cual, de paso, se adueñaba también del gentilicio americano.
Otras naciones se constituirían también como uniones de estados; pero tenían y reconocían lindes que permitirían prescindir del sintagma Estados Unidos al nombrarlas. Así México y Brasil, y esta última lo cambió en 1968 por el de República Federativa. En la nación forjada sobre las otrora Trece Colonias, al omitir los Estados Unidos se llamaría América. Sus pobladores serían los americanos, y ello reduciría a los de otras tierras del continente y sus islas a ser americanos de segunda, si acaso.
El engendro lo reforzaría la inercia de las traducciones, unida al deslumbramiento que en muchas mentes generó una nación que alcanzó para sí la independencia, pero menospreciaría, o impediría, la de otros pueblos. Muy pronto se añadió la propaganda de esa nación para vender su imagen –con su capitalismo y su fase imperialista– como supuesto paradigma.
Tal modelo va desde la ropa y las comidas –aunque las haya chatarra y causantes de obesidad– hasta la tecnología y el arte, calzado todo con la hegemonía del dólar y la expansión del inglés como lingua francaimperial. En la venta de su imagen la potencia en desarrollo capitalizó victorias bélicas debidas sobre todo al sacrificio de otros pueblos, en especial la del soviético en el aplastamiento del fascismo en la Segunda Guerra Mundial.
Como parte de la ofensiva y los logros del imperio en el terreno cultural, sus engañifas han minado la expresión hasta el punto de mellar el habla cotidiana y aun textos de revolucionarios preparados y consecuentes. Por desprevención o por menosprecio del valor de las palabras, no faltan quienes, incluso con responsabilidades específicas en la lucha antimperialista, se traguen ruedas de molino enmascaradas en algo tan “insignificante” o “secundario” como el uso impropio del lenguaje.
Retos lingüísticos y vitales
Al margen de las intenciones, desde otro ángulo tal desprevención viene a ser como si en público exigiéramos respeto y luego, en privado, aceptáramos ser tildados de tontos, o algo peor. Un asunto como ese –que no es cuestión de guerritas verbales– no se encara adecuadamente con prohibiciones ni con decretos impositivos. Como el hecho cultural que es, se debe instalar en la conciencia y tratarse con persuasión bien fundada.
Actuar acertadamente en esa esfera puede plantear retos expresivos –que hasta se esgrimen para justificar inercias o facilismos–, pero lo que es de fondo es de fondo. Un gentilicio parcial y poco protocolar como yanqui funciona, a veces irónicamente, para repudiar excesos de los Estados Unidos, aunque también se use para que un texto no se plague de repeticiones.
Si yanqui no siempre es una solución satisfactoria, tampoco lo es norteamericano. Vale, por ejemplo, decirel país norteamericano –e incluso americano– y el europeo si antes se ha mencionado a los Estados Unidos y a Francia, por ejemplo. Este país no es el único en Europa, y aquel no es el único en la América del Norte, ocupada igualmente por otros, aunque uno de ellos, México, sea y se sienta esencialmente latinoamericano, como en el otro, Canadá, lo es Québec, extensa área francófona.
Las relaciones entre América y Europa son también complejas. Inglaterra, o más exactamente el Reino Unido –potencia ya no hegemónica y que tiene con su hija putativa en la América del Norte una coincidencia nominal, United, asociable al parentesco entre ambas–, sugiere otros matices. Martí llamó América europea a los Estados Unidos para señalar la filiación que los distanciaba de nuestra América mestiza, onuestra madre América, expresión a la que debe su título habitual el discurso citado.
A la raigambre europea, británica, de los Estados Unidos aludió igualmente al llamarlos la Roma americanay república cesárea. Con esos rótulos condenaba el expansionismo imperialista y el signo opresor característicos de “la patria de Cutting”, no solo del Cutting individuo, como podría inferirse de un texto publicado en La Habana en vísperas de la visita del presidente Barack Obama, y en el que se glosó mal –se falseó–la “Vindicación de Cuba” escrita por Martí en 1889 para combatir insultos anticubanos de la prensa estadounidense.
Más allá de un continente
Si la separación de Gran Bretaña de la Unión Europea se consuma y no corre la suerte de los referendos burlados, quizás las alianzas y subordinaciones reinantes se tornen más ostensibles. ¿No valdría entonces, con mayor base que hoy, hablar de una Inglaterra “estadounidense”? Téngase en cuenta que, a pesar del poderío de la Unión Europea, creada para contrarrestar el empuje económico de los Estados Unidos, con laOTAN ese país domina gran parte de Europa: ¿una Europa “estadounidense”?
De semejante urdimbre no se debe menospreciar detalle alguno, y en ello se ubica el cuidado que se ha tenido al acuñarse la América Latina y el Caribe. En gran medida es una expresión pleonástica, porque el Caribe, tanto el continental como el insular, en su inmensa mayoría es latino, pues sus idiomas son romances: español, portugués, francés o –el caso de Haití– una variante criolla (creole) de esta lengua. Pero la denominación es, sobre todo, justa: hay pueblos del Caribe que no son de condición latina, pues se expresan en inglés y en holandés –o en sus creoles–, idiomas en los cuales el gentilicio estadounidense es American y Amerikaan, respectivamente.
Sin ceder a una digresión tentadora pero desmesurada, apúntese que –con las especificidades propias– también han generado complejidades terminológicas similares otras federaciones de territorios que desbordan una nacionalidad determinada, aunque esta sea dominante en algún sentido. El nombreFederación Helvética, uno de los dados a Suiza, se debe a Helvecia, topónimo latino que ostentó la región –ubicada en la otrora Galia– donde se ubica aquel país plurinacional y plurilingüístico.
Un ejemplo particularmente ilustrativo para el tema es la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, nombrada así por motivos políticos e ideológicos, y heredera de reminiscencias coloniales contrarias al internacionalismo de sus más lúcidos fundadores, empezando por Lenin. Cuando por inercia o intenciones diversas se llamaba rusos a sus pobladores que no pertenecían a Rusia –central y dominante en la Unión–, ellos se sentían mal nombrados, si no ofendidos. Razones tenían.
Precisión necesaria
El cuidado al emplear la América latina y el Caribe no es menos importante que precisar de qué se habla al decir ruso o rusa. Resulta especialmente necesario para no regalar a los Estados Unidos topónimos y gentilicios de un continente del cual la potencia imperialista no es ni se debe favorecer que siga creyéndose dueña.
Para los pueblos latinoamericanos y caribeños en general se trata de cuidar su cultura, la valoración de su historia, su identidad, el respeto que deben reclamar para sí y darse ellos mismos. Cubanos y cubanas de cualquier ocupación –qué decir si tienen responsabilidades concretas en la política–, deben tomarlo como cuestión de principio y raíz. ¿No se aprendió en Cuba a nombrar bloqueo lo que el imperio y sus voceros –o desinformados o insensibles sobre ese punto– llaman embargo?
Es un asunto inmerso en la lucha antimperialista y, dentro de ella, en la defensa de pueblos contra las agresiones que les han venido y aún les vienen de los Estados Unidos, como el mencionado bloqueo a Cuba. No se habla de caprichitos propios de filólogos maniáticos o fabricantes de alucinaciones. El imperialismo no es un fantasma, ni cuestión de quisquillas formales.
Ante él –como ante la guerra, plaga con que lucra– mantenerse indiferente resulta criminal: “es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente”, para decirlo con la canción de León Gieco difundida por Mercedes Sosa. Ni siempre se aplica “los americanos” a los Estados Unidos con el tino irónico de otra canción argentina, la de Alberto Cortez prohibida en 1971 –se ha dicho– por la dictadura de su país.
Martí, gran fundador antimperialista, estuvo al tanto de las trampas culturales del monstruo, incluidas las lingüísticas, en sus estrategias de dominación. Las denunció, por ejemplo, entre 1889 y 1890, “aquel invierno de angustia” que menciona en el pórtico de Versos sencillos refiriéndose al ya aludido congreso internacional con que los Estados Unidos buscaban uncir a nuestra América por medio del comercio. Para ello estimulaban un panamericanismo imperialista contrario al deseable para pueblos que, además de un continente, comparten competencias deportivas e instituciones panamericanas fértiles.
En la “dramaturgia” del foro el gobierno anfitrión ideó un tren-palacio para deslumbrar a los delegados hispanoamericanos. Martí caracterizó la estratagema citando al poderoso vocero imperial The New York Herald: “Es un tanto curiosa la idea de echar a andar en ferrocarril, para que vean cómo machacamos el hierro y hacemos zapatos, a veintisiete diplomáticos, y hombres de marca, de países donde no se acaba de nacer”.
Contra camelos imperiales
Tretas como esa explican el elogio de Martí al digno representante de Argentina, a quien enalteció por haber sabido responder la convocatoria –“América para los americanos”– hecha por los artífices del congreso. Cuando Roque Sáenz Peña “dijo, como quien reta, la última frase de su discurso sobre el Zollverein [arbitraje propuesto por los Estados Unidos en el camino de lo que un siglo después conduciría al ALCA], la frase que es un estandarte, y allí fue una barrera: ‘Sea la América para la humanidad’, –todos, como agradecidos, se pusieron en pie, comprendieron lo que no se decía, y le tendieron las manos”.
Hasta su muerte en Dos Ríos, Martí asumió como deber mayor la lucha contra los planes de los Estados Unidos. Su ejemplo debería servir para no menospreciar nada –“ni tantito así”, dígase con otro revolucionario de su estirpe– de un tema ubicado en la lucha en que a los pueblos de nuestra América, y a Cuba en particular, les va la salvación o la muerte histórica.
Asumir tales verdades no implica desatar hostilidad alguna contra el pueblo de los Estados Unidos, ni oponerse a las buenas relaciones –¡ojalá fueran las predominantes!– de su gobierno con el resto del mundo. Supone, sí, tratar las cosas como son, y no decirle al vino pan, ni pan al vino.
Con lo esbozado hasta aquí no se ha pretendido agotar el tema ni en sus causas ni en sus implicaciones. Más habría que decir en asuntos como la denominación, no menos que redundante, de cubano-americanos(y sus derivados) aplicada a personas cubanas o nacidas de estas y que residen en los Estados Unidos. Si alguien es cubano, ya es americano. En todo caso, lo adecuado sería cubano-estadounidenses.
Para no volver a los matices sobre bloqueo y embargo, cabe preguntar si en Cuba se aceptan manipulaciones como la de llamar régimen a su sistema social, y otras maneras tendenciosas propaladas por los medios dominantes en los Estados Unidos. Las tácticas de esa potencia, que parten de su autosublimación, incluyen descalificar, o insultar, a dirigentes cubanos.
Donde no necesariamente solo medios propagandísticos enemigos, sino también el distanciamiento afectivo, la inercia y ciertas normas o tradiciones protocolares zarandean un apellido cuyo origen recuerda un campamento militar, en la Cuba revolucionaria se prefiere un nombre de pila asociado, en el imaginario consciente o inconsciente, a la lealtad. ¿Por qué no tener cuidados y cultivar matizaciones similares al nombrar realidades como siglos ya de historia y, con implicaciones que los desbordan, todo un continente y sus pobladores?
Fuentes:

martes, 5 de julio de 2016

¿”Período Especial Parte II” o “Guerra Sicológica Parte n + 1”? [ 2 artículos]

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¿”Período Especial Parte II” o “Guerra Sicológica Parte n + 1”?   Por Iroel Sánchez / La Pupila Insomne

Cierta prensa lleva  días anunciando un regreso de los apagones y el desabastecimiento profundo. “Período Especial II Parte” le llaman, para ilustrar que vuelve la situación de los años noventa del siglo pasado cuando abruptamente Cuba perdió el 75% de su comercio exterior, el Producto Interno Bruto cayó un 35% y el dólar llegó a cotizarse a 150 pesos cubanos. Pero parece la cosa no es tan así y nuevamente se quedarán esperando “la hora final” de la Revolución cubana.
La emisora oficial del gobierno de EEUU vs Cuba habla de un "Período Espacial II"
La emisora oficial del gobierno de EEUU vs Cuba anuncia un “Período Especial II”
Este 5 de julio de 2016, cuando transcurren varios eventos culturales en todo el país y esta noche hay concierto de Silvio Rodríguez como parte de un festival titulado “Vida, te perdono”, el diario Granma publica -para frustración de los agoreros- estas declaraciones del Ministro de Economía Marino Murillo, quien aseguró que “las disposiciones para enfrentar la actual situación evitarán los apagones a la población y las afectaciones a los servicios básicos” y “reiteró el respaldo a las medidas tomadas para aumentar la capacidad de compra del peso cubano”, todo igualito al “Período Especial”:
“En el segundo semestre, el país enfrentará restricciones en la economía lo cual conlleva a la toma de un grupo de medidas. No obstante, se mantendrán asegurados los servicios vitales a la población, el equilibrio monetario in­terno —a partir de respaldar con todo lo posible la circulación mercantil minorista—, así como las medidas diseñadas para aumentar la capaci­dad de compra del peso cubano y el programa inver­sionista vinculado al desarrollo futuro de Cuba.
“Así expresó Marino Murillo Jorge, miembro del Buró Político y vicepresidente del Consejo de Ministros, durante su intervención en la Co­misión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional del Poder Popular, la cual analizó, en su jornada matutina, el cumplimiento del Plan de la Economía durante el primer semestre del 2016.
“Entre las causas que han tensionado la disponibilidad de divisas del país figuran, según el titular de Economía y Planifica­ción, la caída de los precios del petróleo y el níquel, los incumplimientos de la producción azucarera y de los ingresos previstos en el plan.
“Ante esta situación, explicó, resulta imprescindible disminuir los gastos líquidos, al máximo de las posibilidades, y explotar las nume­rosas reservas existentes en los inventarios, pues la economía dispone hoy de 1 200 millones de in­ventarios útiles por encima de los niveles previstos.
“Marino Murillo también llamó la atención so­bre los problemas presentados con la disponibilidad de portadores energéticos, coyuntura que exige un estricto ahorro y un uso eficiente de la energía y los combustibles.
““Las disposiciones para enfrentar la actual situación evitarán los apagones a la población y las afectaciones a los servicios básicos”, puntualizó.
“”Sobre el programa inversionista resaltó que se respaldarán aquellas obras vinculadas con el desarrollo futuro del país. También reiteró el respaldo a las medidas tomadas para aumentar la capacidad de compra del peso cubano. Res­pec­to al impacto de estas, apuntó, se han incrementado las ventas de los productos cuyos precios fueron rebajados: pollo, chícharo, aceite, y arroz, entre otros.
“”En los casos necesarios se ha incrementado la contratación de las importaciones para evitar los desabastecimientos.”
El ex NBA Shaquille O’Neal, en La Habana, como enviado del Departamento de Estado para la "normalización".
El ex NBA Shaquille O’Neal, en La Habana, como enviado del Departamento de Estado para la “normalización”.
Vida, perdona a quien crea a la misma prensa que ha mentido decenas de veces acerca del fallecimiento de Fidel y sobre muchos asuntos más relacionados con Cuba en los que no les ha funcionado la profecía autocumplida.
¿Es “Período Especial Parte II” como dice el Buró de Transmisiones a Cuba del gobierno de Estados Unidos o “Guerra Sicológica Parte n + 1″, de la misma administración que mantiene el bloqueo contra Cuba y empuja la desestabilización en Venezuela, nuestro principal aliado económico, mientras no cesa de enviar artistas y deportistas a La Habana como señales de una “normalización” que deja intactos sus principales instrumentos de agresión contra el pueblo cubano?
Vida, perdona a quien crea a la misma prensa que ha mentido decenas de veces acerca del fallecimiento de Fidel y sobre muchos asuntos más relacionados con Cuba en los que no les ha funcionado la profecía autocumplida.
¿Es “Período Especial Parte II” como dice el Buró de Transmisiones a Cuba del gobierno de Estados Unidos o “Guerra Sicológica Parte n + 1″, de la misma administración que mantiene el bloqueo contra Cuba y empuja la desestabilización en Venezuela, nuestro principal aliado económico, mientras no cesa de enviar artistas y deportistas a La Habana como señales de una “normalización” que deja intactos sus principales instrumentos de agresión contra el pueblo cubano?
Érase una vez una “guayaba”…Por Marcos Torres / Blog Las Torres de Marcos


Hay tres cosas que no se le pueden mencionar a un cubano. Primero: que se acabó el café; segundo: que se fue el agua en medio del baño; y por último: que va a haber un apagón.
Los cubanos tenemos una fuerte aversión hacia esta palabra que sólo podría entender alguien que precisamente haya vivido en la Cuba de los 90, cuando eran “alumbrones” y no “apagones” precisamente lo que sucedía, cuando el gobierno norteamericano se empeñaba en rendir por hambre y necesidades a nuestro pueblo, cosa que, evidentemente, no lograron.

Desde hace unos días los medios anticubanos (entre ellos Diario de Cuba… “again”) están replicando un “chisme” dónde se quiere hacer ver que Cuba retornaría al “período especial” y a los recortes de combustible para la generación de energía, rescatando precisamente el fantasma de los apagones, algo que, como ya recordé, es tema harto sensible para el cubano y para esto emplean supuestas “fuentes” de “no-se-sabe-cuales” centros de trabajo, teorizando sobre el verano y los recortes de combustible, y sobre nuestras relaciones con Venezuela, y el programa de los médicos allá… En fin: toda una maquinaria para “demostrar” el “fracaso de la política económica de la Revolución” y además lo vinculan de una manera bizarra y manipuladora, a la intervención de Karina Marrón en la UPEC.
A ver… Vamos por partes.
La situación en Venezuela es compleja. Cierto. Pero también lo es que aún y cuando esa nación no pudiera pagar lo pactado, la decisión (¡ténganlo por seguro!), no sería otra que mantener la colaboración a costa, incluso, de nuestro bienestar. Esa es una conquista que los revolucionarios convencidos de hoy estamos dispuestos a mantener dónde sea, que no es otra la solidaridad (entiéndase internacionalismo proletario) que hemos alcanzado no solo allí, sino con otros pueblos del mundo.
En otro orden de cosas, pudiéramos decir, que sí, ciertamente hay recortes en el consumo de combustibles y portadores energéticos, pero se deben a la necesidad de darle al cubano un mejor verano, con los recursos de los que disponemos, justo hoy que es necesario ahorrar. Volver a los apagones no será jamás una opción dentro de esta ecuación, cuando de lo que se trata, justamente, es de no afectar al pueblo cubano en lo más mínimo.
Siempre hay quienes claman por un nuevo “maleconazo” manifestando que se están gestando condiciones para un “estallido social”, o los que desconfían a ultranza de las medidas estatales y piden, furibundos, por explicaciones (que ya tienen) de “no-se-quién”, como por ejemplo el triste caso de Natasha Vázquez en “Sputnik Mundo”, a la que digo, cortésmente, que existe todo un hospital psiquiátrico, esperando para atender sus delirios neuróticos.
Na’, caballero’, que hay gente dispuesta a meter cualquier “guayabón”, para ver que provecho pueden sacar del asunto. Así es y será mientras exista una política norteamericana de doble rasero, y mientras haya personas dispuestas a hacerle el juego a la mentira.

Analicemos a fondo el concepto de Revolución de Fidel, para convertirlo en guía para la acción



Por Néstor del Prado / Para que un buen concepto o precepto no se convierta en letra muerta, o mera reiteración formalista, es necesario penetrar en sus esencias y convertirlo en guía para la acción. Hace unos años realicé una experiencia con un grupo de más de 120 jóvenes que se preparaban para integrar una brigada de cambio, como reserva de dirigentes de base de una importante organización. Discutimos a fondo este relevante concepto dado por Fidel, creo que aprendí más de lo que enseñé en diálogo vivo y pleno de sinceridad. Propongo que entre todos pensemos para hacer mejor las cosas.


La palabra revolución, en minúscula no representa un hecho histórico consumado, es un proceso en que un grupo de seres humanos, que pueden llegar a ser el grupo invencible integrado por la mayoría de un país, se proponen alcanzar grandes objetivos o metas.
Algunos de aquellos jóvenes pensaban que Fidel estaba definiendo a nuestra Revolución. Esa definición rebasa nuestras fronteras.

Fidel Castro el Primero de Mayo de 2000

Revolución es sentido del momento histórico;
Para llegar a conclusiones consistentes es imprescindible valorar las circunstancias y realidades que están ocurriendo en Cuba y en el mundo, los peligros y las oportunidades, lo que los hombres y mujeres sin excepción, piensan y hacen, desean o rechazan; eso es tener sentido del momento histórico.
es cambiar todo lo que debe ser cambiado;
Debemos partir del principio que lo único permanente es el cambio; cambio en primer lugar de la mentalidad que es lo más difícil de cambiar; cambiar para mejorar, aunque no siempre los cambios tienen desenlaces felices, pero la mejor manera de involucionar es el inmovilismo, el temor al cambio. No por gusto dijo todo, es decir evitar quedarnos en cambios parciales o incompletos que al final queda en más de lo mismo. Al decir debe, alerta que cambiar por cambiar, no es el propósito.
es igualdad y libertad plenas;
Igualdad entendida como que todos tengan las mismas oportunidades de desarrollarse; libertad como conciencia de la necesidad, como el valor más preciado de todo ser humano. Pero no igualdad ni libertad a media, sino plenas, es decir de manera profunda y consecuente.
es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos;
Considero que es uno de los preceptos de mayor alcance, ya que es el ser humano el objeto y sujeto de cualquier obra que nos propongamos realizar. Es cierto que la complejidad de la naturaleza humana, su diversidad bio-psico-social, lleva en ocasiones a comportamientos impredecibles o incomprensibles.
es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos;
La emancipación la interpreto en todo su alcance libertario, independentista, como seres humanos y como nación. Pero la segunda parte es esencial, ya que sabemos que lo que nos regalan no tributa a la formación consciente ni a la solución duradera.
es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional;
Muy importante delimitación por lo que debemos luchar, tanto en el ámbito de la naturaleza, sin agredirla por supuesto, como en la vida en sociedad. Con un enfoque no solo nacional, ya que hoy en día es imposible evitar la globalización. Estoy seguro que aquí Fidel asume la importancia de la ciencia y la tecnología para lidiar con esas poderosas fuerzas dominantes.
es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio;
Se sobreentiende que se trata de valores éticos y morales. Es fuerte la expresión de al precio de cualquier sacrificio, pero la considero muy importante, ya que sabemos que algunos le ponen precio a propuestas indignas para vivir más cómodos, para evitar sacrificarse. Nuestro José Martí y el Che Guevara, son ejemplos cimeros de este precepto.
es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo;
Estos valores humanos tienen especial significado. La modestia es sin discusión una importante virtud, pero ha de ser verdadera, no la muy abundante falsa modestia que esconde incapacidad y falta de voluntad para no dejarse vencer ante las dificultades. El desinterés es polisémico, la interpretación contextual indica que la persona no debe actuar para recibir dádivas sino para sentir la satisfacción del deber cumplido. Siempre he preferido evitar este término, ya que la actuación honesta no está reñida con el interés que le debemos poner a la tarea que acometamos. El altruismo excluye al concepto del interés malo, es como el caso del colesterol, hay uno bueno y otro malo; el altruismo lleva una fuerte carga de generosidad. La solidaridad es uno de los valores que más hemos practicado y que otros muchos han practicado con nosotros. El heroísmo como sinónimo de valentía, arrojo, osadía, en ocasiones resulta imprescindible para convertir lo imposible en posible; el heroísmo circunstancial es el más reconocido, pero el heroísmo de cada día es el que nos hará triunfadores.
es luchar con audacia, inteligencia y realismo;
La lucha es inherente a las aspiraciones de todo ser humano; al complementarla con el cómo, Fidel utiliza tres palabras que no se deben separar. La audacia sin realismo suele conducir al optimismo fatuo; sin inteligencia los problemas son resueltos en apariencia, la inteligencia natural y cultivada es garantía de progreso y de crecimiento humano.
es no mentir jamás ni violar principios éticos;
Otro de los preceptos fuertes, de elevada carga ontológica y axiológica. Jamás, palabra muy exigente, pero como dije en una ocasión, Fidel no está diseñado para ocultarle la verdad al pueblo; está siendo consecuente con su comportamiento de siempre. Para que este precepto surta buenos resultados, es necesario tener bien identificado qué es un principio ético y qué no lo es. No admite discusión que la violación de principios éticos, verdaderamente compartidos, inician una decadencia humana muy dañina.
es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas.
Un precepto profundamente martiano. “Una idea justa desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”. “La palabra es para decir la verdad, no para encubrirla”. Hoy más que antes cobra importancia este precepto fidelista, en que la batalla de ideas no se puede relegar a un segundo plano respecto a la batalla económica; han de marchar juntas y en total sinergia.
Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.
Este párrafo final resume y resalta aspectos trascendentales de ayer, de hoy y de mañana. Vuelve a una esencia martiana. “Patria es humanidad”. Unidad que interpreto con el enfoque de Raúl, que combate la falsa unanimidad, esa que carcome la unidad y la torna vulnerable.
Casi terminando vuelvo al egregio Eusebio Leal, que en el 2010 escribió y cito: “Cuando releí esas palabras vi que muchos se detienen en el concepto de que hay que cambiar todo lo que sea necesario cambiar, pero hay una que es un poco más críptica y enigmática: “había que enfrentar poderosas fuerzas externas e internas”. ¿Cuáles eran las internas? Los que están con la cabeza, pero no con el corazón. Un día le preguntaba un diputado al doctor Raúl Roa en la Asamblea: “¿qué quiere decir usted, doctor, cuando habla ‘estar concorde’?” Estar concorde quiere decir “estar con el corazón”. Viene del latín corde, y quiere decir concorde, quiere decir fraternidad. Pero también quiere decir compromiso.
Como se puede inferir, no se trata de un análisis exhaustivo, ni catedrático de tan abarcador y profundo concepto; otros podrían escribir algo de más valor, pero mi intención principal ha sido motivar el debate para que estos pensamientos no sean letra muerta, y se conviertan en guía para la acción consciente, creativa y tenaz de todos los cubanos.

Concepto de Revolución (Video original)

El concepto de Revolución y el pueblo de Cuba

Néstor del Prado
Néstor del Prado. Es Director de formación y difusión del conocimiento de GECYT (Empresa de Gestión del conocimiento y la Tecnología).

Fuentes: