Blog_CubaSigueLaMarcha

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lunes, 6 de junio de 2016

La guerra psicológica y la lucha ideológica






En estos días, al calor de los últimos acontecimientos políticos ocurridos en nuestro país, -el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos- muchas personas se preocupan y con razón, de las capacidades del Imperio para desestabilizar nuestra sociedad desde adentro y me pareció oportuno precisar el concepto de guerra psicológica, y el de lucha ideológica, en tanto conociéndolos estaremos en mejores condiciones de enfrentar y superar los nuevos combates que se avecinan.

El concepto de “guerra psicológica” se comenzó a formar en Estados Unidos a finales de la década del 40, en el pasado siglo, con el inició de lo que se denominó la “guerra fría”. Es precisamente en 1951 que va a figurar por primera vez en el diccionario del Ejército norteamericano bajo la siguiente definición:

“La guerra psicológica, es el conjunto de acciones emprendidas por parte de una o varias naciones en la propaganda y otros medios de información contra grupos enemigos, neutrales o amigos de la población, para influir en sus concepciones, sentimientos, opiniones y conductas, de manera que apoyen la política y los objetivos de la nación o grupo de naciones a la cual sirve esta guerra psicológica”.

Probablemente por ello, uno de los adalides de la “guerra fría”, representante legal de la conocida “United Fruit Company”, John Foster Dulles, secretario de Estado de aquel país en los años cincuenta, expresara un poco después:

“Hemos gastado millones de dólares preparándonos para la guerra de las armas, pero hemos gastado poco para la guerra de las ideas y ahora sufrimos fracasos que no se pueden compensar con nuestro poderío militar”.

En la misma época, el director de la Agencia de Información de Estados Unidos, USIA enriquecía el concepto con la siguiente idea:

“La simple introducción de la duda, en el cerebro de las personas, ya significa un gran éxito”

La guerra psicológica es pues, un conjunto de acciones enemigas, que utilizando los medios masivos de comunicación e información, pretenden influir en grupos de personas o sociedades, y hacer variar sus sentimientos, opiniones y conducta. Su fin es socavar y desestabilizar al país, organización o persona objeto del proyecto. En otras palabras, la “guerra psicológica” es el arte de la manipulación de la conciencia social. Es necesario desenmascararla y denunciarla sistemáticamente, por todos los medios a nuestro alcance.

Un ejemplo de lo que por estas vías el enemigo ha realizado fue la ley de la “patria potestad” de 1961, una acción de guerra psicológica en la cual la CIA y sus aliados de entonces, lograron a través de diversos medios, (propaganda, rumores, falsificación de documentos oficiales, programaciones radiales, etc.) confundir y atemorizar a un sector de la población cubana con el fin de que enviaran a sus hijos a Estados Unidos y así sacaron del país a más de 15,000 niños en tanto sus padres, aterrados por las calumnias circuladas, creyeron que el gobierno revolucionario iba a “reeducar” a sus hijos en la URSS y quitarles sobre ellos la patria potestad.

Cuba en todos estos años ha sido un laboratorio para estos “guerreros fríos”. Entre los actos preparatorios para la invasión mercenaria de Bahía de Cochinos la CIA creo una radio, localizada en un cayo de Honduras que se denominó Radio Swan, cuya misión consistía en transmitir las 24 horas del día noticias manipuladas, rumores, campañas de descredito y todo aquello que contribuyera a confundir a los cubanos, de manera de desarmarlos en vísperas de la agresión. Más recientemente la mal llamada Radio y TV Martí la sustituyó en tales fines.

Millones de octavillas han arribado a nuestras costas o han sido regadas desde el aire en función de estos objetivos, mientras que en el extranjero, expertos, politólogos, conferencistas, cineastas y documentalistas han trabajado con iguales propósitos. Ha sido una guerra en toda la extensión de la palabra, pero sin hacer un solo disparo.

En la década de los ochenta, durante la feroz y despiadada guerra desatada por Estados Unidos contra Nicaragua, la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, inventó, para las fuerzas contrarrevolucionarias un “Manual de Operaciones para la Guerra Psicológica” para entrenar a sus “guerrilleros” que entre otras muchos conceptos, incluidos el asesinato político, puntualizaba:

“La guerra de guerrillas es esencialmente una guerra política. Por eso sus áreas de operaciones exceden los límites territoriales de las guerras convencionales, para adentrarse en la conciencia del hombre (….) el ser humano debe ser considerado como el objetivo prioritario de la guerra política, y concebido como el blanco militar de la guerra de guerrillas, el ser humano tiene su punto más crítico en la mente. Una vez alcanzada su mente, ha sido vencido el animal político, sin recibir necesariamente balas. La guerra de guerrillas nace y crece en un ambiente político; en el combate constante por dominar esa área de mentalidad política que es inherente a todo ser humano, y que colectivamente constituye el “ambiente” en que se mueve la guerra de guerrillas, y que es donde, precisamente, se define su triunfo o fracaso. Esta concepción de guerra de guerrillas como guerra política, convierte a las operaciones psicológicas en el factor determinante en los resultados. El blanco es entonces, las mentes de la población, de toda la población, nuestras propias fuerzas, las del enemigo y la población civil”.

Esta definición treinta años después de las primeras operaciones, explica la experiencia adquirida por los servicios y organismos especializados de Estados Unidos en su actuar contra nuestros pueblos. Numerosas instituciones “no gubernamentales” (ONG) han surgido a la palestra pública, con tales fines. Entre ellas el Fondo Nacional la Democracia (National Endowment for Democracy – NED), el Instituto Internacional Republicano (International Republic Institute- IRI), junto a la archireaccionaria “Heritage Foundation”, ocupan un lugar privilegiado. Fabrican artículos, campañas, imágenes de personas y todo lo que imaginar se pueda, para lograr sus fines: confundir, engañar, desviar. Por otra parte, en cada embajada norteamericana, dependiendo de la CIA, la USIA u otra agencia especializada, una sección se ocupa del trabajo con los medios masivos y las campañas mediáticas.

Cada día aparecen en la prensa capitalista, o en otros novedosos medios, (incluyendo la red de redes), noticias, debates o artículos de opinión, relativos a conflictos políticos, sociales, laborales o de otra naturaleza, con tonos críticos, que en aparente neutralidad enjuician tal o cual situación o la actuación de determinada personalidad política o de cualquier esfera social, con las secretas intenciones de formar o crear un estado de opinión determinado. Así, día tras día, se van acumulando informaciones en nuestras psiquis, que más tarde devienen en juicios, estados de ánimos, opiniones adversas, contradicciones, que tienen la finalidad de actuar sobre un escenario determinado, modificarlo o incluso cambiarlo. Es precisamente eso, lo que los especialistas han denominado “guerra psicológica”, cuyo fines políticos e ideológicos, resultan evidentes.

Al escribir estas líneas, me vienen las imágenes de aquella magnífica película norteamericana “Moviendo la cola del Perro” en que actúan Robert de Niro y Dustin Hoffman, en la cual, un presidente norteamericano, atribulado por el escándalo de una aventura amorosa, vísperas de su reelección, contrata a un productor de Hollywood para fabricar una guerra inexistente, producir héroes, y desviar así la atención de la opinión pública. Esa esa es la finalidad, hacer creer, ganando las mentes y las simpatías, lo que precisamente no existe. De manera tal, las campañas de “guerra psicológica”, lo que pretenden es descomponer una sociedad, desacreditar a sus líderes, instituciones y organizaciones de vanguardia, introducir la duda, la desconfianza, subvertir políticamente el área donde se proyecta, ablandarla, descomponerla, para después, apoderarse de ella.

Hoy se han creado nuevas modalidades y a partir del desmoronamiento del campo socialista europeo surgieron los denominados “golpes blandos”, “rebeliones populares” estimuladas por centros ideológicos externos para derrocar un gobierno existente, con el apoyo mediático internacional de sus organismos de información. A ello le han agregado la utilización de los poderes fácticos, como los casos de Honduras, Paraguay y Brasil o las campañas de desabastecimiento y descredito en Venezuela, todos con la perspectiva de erosionar la opinión pública local e internacional para realizar el cambio gubernamental perseguido.

Es decir, la guerra psicológica es esencialmente una acción externa, premeditada, con una finalidad ideológica, realizada combinando métodos clandestinos y convencionales, que pueden recurrir incluso al crimen político como lo es el caso de la líder indigenista Berta Cáceres recientemente asesinada en Honduras por sus luchas en la defensa de la tierra de sus ancestros. La lucha ideológica es la batalla de las ideas a la cual nos llamó Fidel, aquella que debemos librar contra toda forma de “guerra psicológica”, penetración ideológica, o como quieran llamarla. Es un concepto que se extiende a todas las formas del pensamiento, a las corrientes políticas, culturales, filosóficas, económicas y sociales existentes. Ella es la que traza las pautas de un régimen socioeconómico determinado y de ella derivan las acciones que en todos esos campos se desarrollan. La propagación de las ideas socialistas, el estudio del marxismo leninismo, y en nuestro caso la profundización en el pensamiento martiano y fidelista, permite exponer ideas, contrastar ejemplos, persuadir, debatir, proponer y alcanzar una sociedad más justa y equitativa. La actividad ideológica revolucionaria no puede ser esquemática o dogmática y debe conocer cuáles son los ejes de la guerra sicológica, para en consecuencia tenerlas en cuenta en su accionar, que por supuesto, persigue objetivos más abarcadores, en tanto expone las ideas sociales más avanzadas de nuestra era. Para ello será necesario que se apoye en nuestros medios de comunicación, las organizaciones políticas y de masas, canales insustituibles para dialogar con el pueblo; persuadir y convencer acerca de nuestras verdades y razones. En suma hay que discutir, pensar y analizar más, utilizar todos los espacios posibles, en los que incluimos también los centros de estudio e investigaciones del pensamiento martiano, guevarista, militar, cultural, político y económico. Y sobre todo profundizar en el pensamiento político y social de Fidel Castro, donde podemos encontrar las causas más nobles y solidarias emprendidas por nuestro pueblo en más de medio siglo.


La prensa y los medios de comunicación audiovisual, al igual que todas las organizaciones políticas y sociales del país, deben jugar un papel fundamental en esta lucha a través de la crítica, la exposición de nuestras realidades, los errores en que hemos incurrido y también reflejar los profundos cambios que la Revolución ha realizado en nuestra sociedad, la cual transitó de un ejemplo de consumismo, a uno profundamente solidario e internacionalista. Esos son nuestros mejores valores, los que convencen y persuaden, los que necesitamos para enfrentar los nuevos combates, los que están presentes en el día a día de todos los cubanos.



En la primera parte de este texto exponía que la guerra sicológica es una forma pérfida de manipular la conciencia de grupos sociales o personas, mientras que la lucha ideológica es el enfrentamiento de dos concepciones del Mundo, la burguesa y la socialista, que tiene, cada una, repercusiones en todas las manifestaciones de la ideología, trátese de la cultura, la política, la religión, etc.
Mientras la guerra sicológica se concibe con el objeto de confundir y engañar, fundamentalmente por medios subversivos, la lucha ideológica es abierta y transcurre principalmente en el terreno de las ideas, resultando su arma esencial el debate, la discusión, la confrontación de los conceptos.
La guerra sicológica no solo pretende  ganar las conciencias, sino además desacreditar, calumniar y confundir, a veces bajo una apariencia ingenua y neutral. Ejemplo de ello, son las ideas expuestas en reiteradas ocasiones por el presidente Obama al afirmar que cuando comenzó la agresión de Estados Unidos contra Cuba él no había nacido, y que por tanto no era responsable de ello, obviando el hecho de ser el jefe de la Nación agresora,  en otras palabras, lo hecho hasta hoy, es asunto del pasado, en todo caso de los historiadores.
La guerra sicológica desplegada por Estados Unidos en más de 50 años ha sido diversa, mientras que trataron de socavar la autoridad de Fidel Castro con sucesivas campañas para desacreditar su figura, paralelamente desacreditaban las leyes y medidas sociales tomadas por la Revolución. Ejemplo de ello lo constituyeron las operaciones de la CIA dirigidas a despojar al líder cubano de su barba o de provocar, por medio del suministro de LSD, una risa incontenible que los desautorizara frente a un auditorio que le escuchaba.
Caso parecido ocurrió con el Presidente Chávez de Venezuela, al que trataron de ridiculizar por todos los medios, desencadenando diversas campañas calumniosas contra su persona y su gobierno. Igual sucede hoy contra el Presidente Nicolás Maduro, al que pretenden denigrar por todas las vías.
Un caso actual, donde la manipulación de las ideas y el engaño se ponen de manifiesto lo constituyen las próximas elecciones generales en España, donde el asunto de Venezuela ha constituido el eje de la campaña para desacreditar a la coalición izquierdista “Unidos Podemos”, presentándola como apéndice de los chavistas venezolanos.
La política norteamericana con respecto al Latinoamérica sigue planteándose los mismos fines, socavar y diluir sus procesos políticos democráticos, solo que sin emplear como antes los “marines”. Nada nuevo, es la inveterada política del garrote y la zanahoria implementada por el imperio contra Cuba por más de cinco décadas.
Hay muchos ejemplos en nuestra historia de esa “política”. En 1963 el presidente John Kennedy la empleó, cuando al tiempo que escalaba en la agresión contra Cuba, buscaba canales de comunicación con las autoridades cubanas para eventuales negociaciones, claro, desde posiciones de fuerza, después de asfixiar a nuestro país con un bloqueo que aún perdura y hacer lo imposible por arrasar por medios subversivos nuestra industria, agricultura y sociedad.
Más tarde el presidente James Carter trató de hacer lo mismo, cuando quiso negociar con Cuba, atemorizado por la presencia de nuestros combatientes internacionalistas en Angola, pretendió utilizar  la retirada de estos, como moneda de cambio para un eventual restablecimiento de relaciones entre ambos países.
En el caso cubano, lo que más irrita al imperio ha sido sin dudas la vigencia del pensamiento de Fidel Castro y por ello el empeño para desmontarla. No desean solo eliminar a la persona sino también sus concepciones. Más que asesinar al hombre se pretende aniquilar sus ideas y para ello se valen de los más oscuros y deleznables métodos.
Armas especiales, venenos letales, explosivos plásticos poderosos, tabacos con sustancias peligrosas, granadas para ser lanzadas en plazas públicas, fusiles con miras telescópicas, agujas con venenos mortíferos, tan finas que su contacto con la piel no debía ser percibido, polvos para depilar la barba o provocar un estado de hilaridad que lo desacreditara públicamente,  mientas un reloj  descontaba minutos y segundos, en espera de su blanco.
Por tales razones debemos conocer los objetivos del enemigo en las condiciones actuales, cómo proyectan sus campañas y cuáles sus ejes, para poderlas desmontar y denunciar, para que nuestro pueblo las conozca, para que nuestras organizaciones políticas y sociales puedan explicarlas y denunciarlas.
Los cubanos tenemos larga experiencia al respecto, pues Fidel Castro en 50 años, con su magisterio nos enseñó el camino a seguir. En sus extensas intervenciones, puntualizaba cada idea y concepto que entendía debía ser del conocimiento y dominio  público.  Además realizaba esta labor, desmenuzando sus pensamientos de manera que no existió nadie que dejara de comprender el fondo de sus planteamientos. En otras palabras, preparó a nuestro pueblo para cumplir y desarrollar las grandes hazañas realizadas, desde la alfabetización hasta las campañas médicas que hoy realizan nuestros hombres y mujeres de la salud pública.
Fidel es y será un gladiador de la ideología y sus ideas perdurarán, no solo por su vigencia, sino por la comprensión que de ellas realizara la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Él constituye un ejemplo de cómo realizar la batalla ideas.
Si a ello sumamos todas las posibilidades que nos brindan hoy los medios audiovisuales, nos percataremos que nunca hemos estado con mejores condiciones para participar en este combate ideológico al cual el enemigo imperial nos convoca, ya sea tanto por medios subversivos, como abiertos.
Sin embargo, si partimos solo de  la justeza de la idea que nos ampara, sin combatir, debatir y analizar, no venceremos.
Los comunistas de hoy estamos en mejores condiciones de combatir, no solo por contar con las verdades necesarias, sino también, porque tenemos organizaciones políticas y de masas, instituciones culturales, representantes de la sociedad civil,  que comunicarán las ideas y los conceptos a todos los rincones del país. Estas organizaciones son vitales en la confrontación actual y no podemos permitir que el hastío o la abulia las neutralicen. El ejercicio de la discusión y el debate, escuchar y pensar han sido y serán los métodos idóneos para lograr estos fines. Digamos a nuestro victorioso Comandante en su 90 cumpleaños que somos hijos de su prédica y que estamos y estaremos siempre en las trincheras de ideas que él nos señaló.


sábado, 4 de junio de 2016

La Estrategia del Golpe de Estado Global

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Si bien Estados Unidos ha comenzado a tratar de economizar sus medios militares bajo la presidencia de Barack Obama, no por ello ha cesado de actuar militarmente en todo el mundo. La potencia imperial sigue disponiendo de un amplio sistema, a la vez abierto y secreto, que le permite intervenir casi en cualquier lugar del mundo, sistema que pone en marcha cada vez que se le ofrece la menor ocasión.

Estados Unidos de América: País soberano constituido en república federal constitucional compuesta por 50 estados y un distrito federal.Posee 9,83 millones de km² y con más de 316 millones de habitantes. Es la economía más grande del mundo en términos nominales, con un PIB estimado en 15,7 billones de dólares (una cuarta parte del PIB global nominal) y una quinta parte del PIB global en paridad de poder adquisitivo. Restableció las relaciones bilaterales con Cuba el 17 de diciembre de 2014.



La estrategia del golpe de estado Global / Por Manlio Dinucci / Red Voltaire

La potencia imperial sigue disponiendo de un amplio sistema, a la vez abierto y secreto, que le permite intervenir casi en cualquier lugar del mundo, sistema que pone en marcha cada vez que se le ofrece la menor ocasión.

¿Qué relación existe entre sociedades geográfica, histórica y culturalmente lejanas, desde Kosovo hasta Libia y Siria, desde Irak hasta Afganistán, desde Ucrania hasta Brasil y Venezuela? Lo único que tienen en común es el hecho de verse arrastradas por la estrategia global de Estados Unidos, ejemplificada en la «geografía» del Pentágono, que divide el mundo en «áreas de responsabilidad». Cada una de esas áreas está «en manos» de uno de los seis «mandos combatientes unificados» de Estados Unidos:

  • el Mando Norte (NorthCom) cubre Norteamérica,
  • el Mando Sur (SouthCom) cubre Sudamérica, [1]
  • el Mando para Europa (EuCom) cubre la región que incluye la Unión Europea y Rusia,
  • el Mando para África (AfriCom) cubre el continente africano,
  • el Mando Central (CentCom) cubre el Medio Oriente y parte de Asia,
  • el Mando del Pacífico (PaCom) cubre la región Asia/Pacífico.
  • el Mando Estratégico (StratCom) a cargo de las fuerzas nucleares,
  • el Mando de Operaciones Especiales (SoCom),
  • el Mando de Transporte (TransCom).

A los 6 mandos geográficos se agregan otros 3 que operan a escala mundial:
Al frente del Mando Europeo (EuCom) se encuentra un general o un almirante nombrado por el presidente de Estados Unidos. Este alto jefe militar estadounidense asume automáticamente el cargo de Comandante Supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa. La OTAN se ve así automáticamente incluida en la cadena de mando del Pentágono, lo cual implica que opera fundamentalmente en función de la estrategia de Estados Unidos. Esa estrategia consiste en la eliminación de todo Estado o movimiento político-social que constituya una amenaza para los intereses políticos, económicos y militares de Estados Unidos, país que, aunque sigue siendo aún la mayor potencia mundial, está perdiendo terreno ante la aparición de nuevos actores estatales y sociales.
Son numerosos los instrumentos de esta estrategia y van desde la guerra abierta –como los ataques de fuerzas aeronavales y terrestres contra Yugoslavia, Afganistán, Irak y Libia– hasta las operaciones secretas realizadas en esos países y en otros, últimamente en Siria y Ucrania. Para la realización de estas operaciones, el Pentágono dispone de las fuerzas especiales, alrededor de 70 000 especialistas que «cada día operan en más de 80 países a escala mundial». Y también tiene a su disposición un ejército secreto de mercenarios. En Afganistán, según documenta Foreign Policy,[2] el número de mercenarios del Pentágono se eleva a 29 000, o sea 3 mercenarios por cada soldado estadounidense. En Irak hay unos 8 000… 2 mercenarios por cada soldado estadounidense.
A los mercenarios del Pentágono se agregan los de la tentacular comunidad de inteligencia, que incluye, además de la CIA, otras 15 agencias federales. Los mercenarios son doblemente útiles ya que pueden asesinar y torturar sin que tales actos se atribuyan a Estados Unidos. Y cuando resultan muertos en acción, sus nombres no aparecen en la lista de bajas. Además, el Pentágono y los servicios secretos disponen de grupos a los que arman y entrenan, como los grupos islamistas utilizados para atacar Libia y Siria desde adentro y los neonazis utilizados en el golpe de Estado de Ucrania.
Otra herramienta de esta misma estrategia son las «organizaciones no gubernamentales» (ONGs) que, disponiendo de enormes medios, son utilizadas por la CIA y el Departamento de Estado para montar acciones de desestabilización interna en nombre de la «defensa de los derechos ciudadanos». En ese marco se inscribe también la acción del grupo de Bilderberg [3] –que el magistrado Ferdinando Imposimato denuncia como «uno de los responsables de la estrategia de la tensión y de las masacres» en Italia – [4]y la de la Open Society del «inversionista y filántropo George Soros», artífice de las «revoluciones de colores».[5]
En la mira de la estrategia golpista de Washington están hoy Brasil, para torpedear al grupo BRICS, y Venezuela, para socavar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Para desestabilizar Venezuela, indica el SouthCom en un documento recientemente revelado, [6] hay que crear «un escenario de tensión que permita combinar acciones callejeras con el empleo dosificado de la violencia armada».

Referencias:

[1] El SouthCom, United States Southern Command, es más conocido en Latinoamérica bajo la denominación “Comando Sur”. Nota de laRed Voltaire.
[2] “Mercenaries Are the Silent Majority of Obama’s Military”, Micah Zenko, Foreign Policy, 18 de mayo de 2016.
[3] «Lo que usted no sabe sobre el Grupo de Bilderberg», por Thierry Meyssan, Komsomolskaya Pravda (Rusia) , Red Voltaire, 15 de abril de 2011.
[4] «Terrorismo: el juez italiano Imposimato acusa al Grupo de Bilderberg», Red Voltaire, 31 de enero de 2013.
[5] «George Soros, especulador y filántropo», Red Voltaire, 3 de febrero de 2004.

[6] «Operación Venezuela Freedom-2», Red Voltaire , 22 de mayo de 2016.

Fuentes:

viernes, 3 de junio de 2016

¿Obama, Trump, Hillary? ¿El bueno, el malo y la bella?

Por Miguel Crispín Sotomayor / Rebelión / Hace algunos años, los usaestadounidenses eligieron un presidente negro, al menos eso creyeron, y votaron por él porque esperaban que por su origen y condición se ocuparía de cumplir las promesas de su campaña electoral y cambiaría lo que hasta ese momento eran prácticas habituales de ese imperio.
Algo que también muchos creyeron en el resto del mundo. Ocurrió todo lo contrario y sin embargo, los estadounidenses siguieron creyendo en él y fue reelecto para un nuevo periodo presidencial que está por terminar, sin que el imperio cambiara para bien y en muchos casos empeorara.
El presidente Barack Obama continuó las agresiones de gobiernos anteriores a otros países y creo y desarrolló las propias, como en el caso de Libia, Siria, Yemen y otros, con las consecuentes pérdidas humanas “ colaterales”, es decir, asesinato de civiles, y la destrucción y/o apropiación de sus riquezas; incrementó la expulsión de indocumentados; patrocinó los golpes de estado “blandos” en Honduras, Paraguay, y más recientemente en Brasil; declaró a Venezuela como un “peligro para la seguridad de Los Estados Unidos” con las consecuencias que ello implica; aumentó las agresiones abiertas y solapadas contra el resto de los gobiernos progresistas del continente. Ha desarrollado un enfrentamiento con Rusia y en alguna medida con China, que pueden conducir a una guerra nuclear que desaparezca a toda la humanidad. Y es bien conocida la frecuente y continua represión y asesinato de negros bajo su mandato. Esto es en parte y de manera concisa el legado que dejará el presidente Obama de sus dos mandatos presidenciales.
¿Y con Cuba?, durante varios años hizo más agresivas las medidas del bloqueo, y luego reconoció el fracaso de este para provocar el cambio de gobierno y su sistema político económico y buscando otra vía para ese propósito reestableció las relaciones diplomáticas con la Isla, las que aún están lejos de la normalidad, pues el bloqueo continúa y la base militar que utilizan como prisión en la provincia de Guantánamo, en contra de la voluntad del pueblo cubano, continúa en la misma situación.
¿Se podía esperar otra cosa de este presidente?, no. El color de su piel y sus promesas solo fue una cortina de humo para ser seleccionado precandidato y después candidato del Partido Demócrata, también pudo haberlo sido del Partido Republicano, porque las élites del poder en ese país, que son los que realmente gobiernan, fueron quienes lo seleccionaron. Y no se equivocaron, les ha servido bien.
Ahora debemos esperar que antes de dejar la presidencia, Barack Obama recuerde que es “Premio Nobel de la Paz” y reduzca las tensiones guerreristas en el planeta; aplique sus potestades como presidente para eliminar las medidas vigentes del criminal bloqueo contra Cuba; contribuya a la paz en América Latina, y utilice sus facultades para poner en libertad de su larga prisión al líder portorriqueño Oscar López Rivera y a la prisionera de conciencia Ana Belén Montes que contribuyó con sus acciones a evitar enfrentamientos entre Los Estados Unidos y Cuba , así como denunció la política norteamericana contra esta y solicitó el cambio de esa política hacia el restablecimiento de relaciones de respeto e igualdad entre ambos países. Algo que posteriormente reconoció ese gobierno como un fracaso y reestableció sus relaciones con Cuba, aunque los propósitos tengan diferencias con los planteados por ella.
Antes de finalizar el presente año se realizarán nuevas elecciones presidenciales en Los Estados Unidos.
El proceso de selección de candidatos por cada partido ha dado muestra de que una gran parte de la población reclama cambios de sistema y/o cambios en el sistema. De ahí la exitosa campaña de Donald Trump por los republicanos y de Bernie Sanders por los demócratas, aunque este último no alcance la nominación sino Hillary Clinton.
Trump ha puesto a la vista las interioridades del sistema imperante, sin la habitual hipocresía de otros políticos, algo que la élite del poder no apoya; sus discursos antinmigrantes, racistas, contra las féminas, y manifiestas contradicciones, etc. hacen temer de su comportamiento si fuera elegido presidente, en fin, es difícil predecir lo que hará realmente de alcanzar el cargo.
Con la Clinton no sucede lo mismo. Y no volvamos a equivocarnos con eso de “el primer negro presidente” y la posible “primera mujer presidenta”. De ella se sabe todo, hasta que no es celosa, es la deseada por la élite del poder para que alcance la presidencia, no hará nada distinto de lo que ha hecho, es una rabiosa defensora de la política del imperio, ha participado o apoyado cuantas agresiones ha cometido ese país, los golpes de estado contra países de América Latina, etc. Etc. Y continuará la política actual con respecto a Cuba, porque esa ya la decidieron los que realmente gobiernan en Los Estados Unidos.
Será un momento difícil para el pueblo norteamericano decidir cuál de los dos candidatos presidenciales es el menos malo. Al resto del planeta solo nos queda esperar las consecuencias de esa elección.
Fuentes:

jueves, 2 de junio de 2016

¿Economía socialista en Miami?





Los residentes en Miami Dade cada día encuentran más penurias en su economía familiar y no es porque tengan un sistema socialista como el de Cuba, ese que no se cansan de tildar de “fracasado”, ni padezcan de una guerra económica impuesta por la Casa Blanca para evitar la satisfacción de las necesidades de sus ciudadanos, como le sucede hace 58 años a los que residen en la Isla.

Los que afirman que la pobreza crece en esa ciudad no son comunistas que pretenden desprestigiar el sistema estadounidense con propaganda banal, son precisamente analistas del Metropolitan Center de la Florida International University (FIU), que publicaron recientemente un amplio informe donde plasman la verdadera situación.

Para que nadie se llame a engaño y se conozca la verdadera cara de Miami, esa que no comentan los periodistas estadounidenses que se pasan el santo día desbarrando del socialismo cubano, el informe de la FIU asegura que:

“La clase media disminuye en la mayoría de áreas urbanas, donde un estacionamiento de un negocio en Gladeview, un vecindario en el noroeste de Miami que tiene el 45 por ciento de su población por debajo del nivel de pobreza”.

Asombroso para los que ven el paraíso en Miami y buscan como alcanzarlo al precio que sea necesario.

Se asegura que el desempleo crece y se sustituye por contratos a tiempo parcial, menos estables y mal pagados, los que deben aceptar sobre todos los latinos y cubanos que han llegado en los últimos años,  que no hablan el idioma inglés ni se les reconocen sus títulos universitarios o de técnicos alcanzados en Cuba de forma gratuita.

El mayor problema a enfrentar es el alto costo de las viviendas, al ser considerado Miami como el tercer mercado a nivel nacional menos asequible a las personas de bajos ingresos.

Sin embargo, cada son más los ricos que adquieren residencias fabulosas en Miami, las cuales son mostradas al turismo como piezas museables, al carecer de museos de relevancia, todo lo contrario del Centro Histórico de La Habana, que a pesar de mostrar ausencia de mantenimiento constructivo y un acelerado deterioro, posee más de 35 museos importantes y un número similar de galerías de arte, abiertos por la Revolución.

Los especialistas del Metropolitan Center aseguran que el actual nivel de pobreza de Miami-Dade iguala al del 2010,  cuando la tasa local de desempleo llegó a un 10 por ciento, lo que trae como consecuencia inmediata, el tráfico de drogas y la violencia juvenil, haciendo de la ciudad un sitio a temer.

Subrayando los vecindarios con mayor número de pobres, con imágenes similares a cualesquiera de los que se encuentran en el tercer mundo, Gladeview, ubicado entre las áreas de Brownsville y West Little River, con 12 mil residentes, es el más pobre de todos, donde el 17% de sus habitantes carece de nivel secundario, el 45% viven por debajo del nivel de pobreza y el 20% de los niños están en iguales condiciones, debido al desempleo de sus padres.

La inflación es otros de los graves problemas que enfrenta Miami Dade, considerada como una de las más altas de todo el país, y una de las comunidades con mayor desigualdad, donde el residente promedio hoy gana menos que a comienzos del siglo XXI.

Esta situación no se divulga ni engorda campañas mediáticas contra un sistema económico y político en el que el hombre es la última carta de la baraja, y es solo una mercancía de la que se enriquece un grupo de personas cada vez menor.

La vitrina de lo que son los Estados Unidos muestra un panorama nada alentador para los próximos años, en lo que deberá influir el alto número de emigrantes cubanos que, beneficiados por la Ley de Ajuste Cubano, han logrado llegar hasta la frontera mexicana desde Ecuador, Panamá y Costa Rica.

Esos que van en busca del vellocino de oro, comprenderán que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, especialmente cuando tengan que enviar a sus hijos a escuelas públicas que no ofrecen gratuitamente los libros, lápices y otros enceres escolares, o en el momento que deban vacunarlos contra 13 enfermedades y llevarlos al dentista, todo lo cual cuesta una suma de dinero con la que vivirán empeñados por muchos años.

Razón tenía José Martí cuando dijo:



“El vino, de plátano; y si sale agrio es nuestro vino!

Fuentes:




miércoles, 1 de junio de 2016

Preparan en EE.UU. provocaciones contra Cuba

fotos de cabecillas



Guerra avisada no mata soldados, al vislumbrarse los actuales planes de los especialistas estadounidenses en Guerra no violenta, al estilo del ideólogo Gene Sharp.

De las cinco etapas previstas por Sharp, la segunda y la tercera son las que intentan aplicar ahora con mayor fuerza contra la Revolución cubana, las cuales afirman:

-Desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de “totalitarismo” contra el gobierno en el poder.

-Lucha activa por “reivindicaciones políticas y sociales”, y en la manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.

Si se analiza lo que está llevando a cabo Estados Unidos con los contrarrevolucionarios más violentos, calificados como “disidentes”, observamos que en las últimas semanas los trasladaron hacia su territorio para ofrecerles un entrenamiento acelerado, para que a su regreso ejecuten actos provocativos en las calles cubanas y causar la desestabilización del orden interno.

Para eso, pretenden aprovechar a su favor las penurias que sufre la población cubana por la sostenida guerra económica, que ha traído como consecuencias la falta de inversiones extranjeras y del necesario financiamiento externo para reanimar las producciones nacionales.

Los integrantes del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, entre ellos la CIA, consideran que este es el momento más oportuno para estimular acciones internas en la Isla y lograr que la juventud insatisfecha, se sume a las provocaciones que desarrolla la contrarrevolución financiada y sostenida por los millones de dólares anuales que aprueban para sostenerla.

Un elemento básico para sustentar esta idea es la salida masiva de Cuba de varios “opositores” como Berta Soler, Antonio Enrique González-Rodiles, José Daniel Ferrer, cabecilla de la Unión Patriótica de Cuba, Óscar Elías Biscet, quien desde hace años no se hacía notar entre la contrarrevolución interna, e Iván Hernández Carrillo, ambos ex reclusos del grupo de los 75 liberados condicionalmente en el 2011 por mediación de la iglesia católica y el gobierno español.

No es casual que unido a estas salidas, en Cuba los que ya regresaron o no han salido en las últimas semanas, estén declarando a la prensa extranjera que les sirve de plataforma divulgativa, que “el gobierno revolucionario está preparando condiciones para desatar una oleada represiva”.

Uno de los argumentos esgrimidos es que el actual acercamiento diplomático alcanzado con Washington y la Unión Europea, no consiguió avances en el capítulo de los derechos humanos.

Entre los contrarrevolucionarios que así se expresan está Hildebrando Chaviano, periodista dependiente de Estados Unidos, quien en declaraciones al libelo Diario de Cuba expuso que “la represión va a ser aplicada a distintas escalas y a cada cuál una dosis concreta, según el nivel de peligro que puedan considerar el régimen que comporta cada uno para el sistema”.

Otro de los que recibieron instrucciones para esa campaña es Guillermo Fariñas, amigo personal del asesino terrorista Luis Posada Carriles, quien asegura: “se está gestando una nueva ola represiva porque el Gobierno cubano siente que puede actuar de manera impune”.

Le sigue Eduardo Cardet, “coordinador nacional del Movimiento Cristiano Liberación”, quien también declaró: “sin lugar a dudas el régimen cubano ha recrudecido la represión contra la oposición y la disidencia en general”.

Berta Soler, una de las que acumula mayor número de provocaciones con gran respaldo internacional, declaró desde Miami que “enfrentará las acusaciones hacia ella, pero no cesará en su actuación”.

Se suman a la nueva cruzada anticubana, Antonio Enrique González- Rodiles, director del fracasado proyecto subversivo Estado de SATS, quien dijo que “el aumento de la represión no es solo con las Damas de Blanco sino con todos los activistas de la campaña #TodosMarchamos y el Foro por los Derechos y Libertades”.

“Hay que trazar nuevas estrategias porque la impunidad con la que puede actuar el régimen obliga a la oposición a encuadrar muchas cosas. Parte del éxito de las nuevas estrategias es la reacción que tiene la población de salir a apoyar a la oposición o las protestas espontáneas”.

La vetusta engañadora Martha Beatriz Roque, al regresar de Miami donde reconoció que en Cuba no existe oposición, fue llamada a capítulo por sus financistas y se sumó a la campaña, declarando: “La oposición tiene el panorama extremadamente difícil. Pero también el pueblo, que cada día está más sofocado y el régimen lo hostiga diariamente porque las medidas que toma son contrarias a sus intereses”.

Oscar Elías Biscet, desde Madrid, reconoció que: “viajará en breve a Estados Unidos para para reunirse con senadores de origen cubano y regresará a Cuba para seguir trabajando en el campo de la democracia y las libertades. La represión del Estado ha aumentado y hay un despertar del pueblo cubano y tenemos que trabajar fuertemente”.

En un anticipo de lo que será el variado plan de provocaciones, arribó nuevamente a La Habana la artista plástica Tania Bruguera, quien tiene como aval varios actos de instigación al desorden contra el Gobierno cubano. En días pasados recibió el título Doctor Honoris Causa que concede la Escuela del Instituto de Arte de Chicago (SAIC), algo no casual que incrementaría las protestas internacionales en caso de ser detenida por las violaciones que tiene proyectado acometer.

Hace unos días un contrarrevolucionario, se plantó con un cartel frente al antiguo seminario San Carlos y San Ambrosio de la Habana, en el corazón del centro histórico de la Habana Vieja, en supuesta protesta por los presos políticos y la continua represión de los Órganos de la Seguridad del Estado, en presencia de decenas de turistas.
Otro acápite del próximo proyecto provocativo fue el “taller” preparación a los activistas en temas como Democracia, Ciudadanía, Estado de Derecho, Liberalismo y Derechos Humanos, celebrado con 20 contrarrevolucionarios de Santiago de Cuba, bajo el nombre de Proyecto “Cuba Tweets Joven” promovido por la Unión Patriótica de Cuba.

El objetivo de ese curso fue “prepararlos para realizar campañas propagandísticas en las redes sociales, principalmente en Twitter, para crear estados de opinión en la población, sobre todo entre los jóvenes cubanos, para que de manera activa participen en el futuro político”.

Hay que ser tonto para no percatarse del nuevo plan, por eso mismo dijo José Martí:

“…en los Estados Unidos, en vez de apretarse las causas de unión, se aflojan; en vez de resolverse los problemas de la humanidad, se reproducen; en vez de amalgamarse en la política nacional las localidades, la dividen y la enconan; en vez de robustecerse la democracia, y salvarse del odio y miseria de las monarquías, se corrompe y aminora la democracia, y renacen, amenazantes, el odio y la miseria”.

Fuentes: