Blog_CubaSigueLaMarcha

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sábado, 5 de diciembre de 2015

Dos modelos éticos: una década después de la advertencia de Fidel

Dos modelos éticos: una década después de la advertencia de Fidel




(Tomado de la Revista Universidad de La Habana) / Enrique Ubieta Gómez / Director de la publicación La Calle del Medio, La Habana, Cuba.
Discurso de Fidel en el Aula Magna de la Universidad de La Habana el 17 de noviembre de 2005
Fidel durante su intervención en el Aula Magna de la Universidad de La Habana el 17 de noviembre de 2005



I
En 1989, hace ya un cuarto de siglo, se desmoronaban el muro de Berlín y el proyecto socialista alemán. Era el principio de la caída en serie de los Estados este-europeos, proceso que culminaría en 1991 con la implosión y la desintegración del multinacional Estado soviético. El golpe era colosal: para la idea del socialismo y para los pueblos que peleaban por un mundo otro. Los socialismos no europeos -China, Viet Nam, Cuba- tuvieron que refundarse en un mundo repentinamente unipolar, sin la solidaridad simbólica, económica o militar de un bloque global, sin la certeza de los caminos ya transitados, que en muchos aspectos se verificaban erróneos. Cuba se dispuso a sobrevivir en un período indefinido de privaciones materiales extremas, que llamó “especial”. Y lo logró.
El discurso de Fidel en el Aula Magna en 2005, hace ya diez años, expone una idea que inevitablemente subyace en el entendimiento racional de cualquier proceso histórico-revolucionario en un país aislado y a contracorriente del contexto internacional: la latente reversibilidad de sus transformaciones. Pero las revoluciones, acosadas y agredidas desde todos los flancos (mediático, económico, militar), no pueden darse el lujo de reconocer en su discurso público esa posibilidad. A partir de 1991, sin embargo, fue necesario hacerlo. En sus palabras de 2005 Fidel empieza por declarar, en tono filosófico, la posible extinción de la vida humana en un mundo contaminado y sobrexplotado, y esboza la pregunta, al parecer ajena al tema de su discurso político, de si la especie humana podría emigrar a otro planeta, para enseguida acotar: “¿Nunca se lo han preguntado? Pues en algún momento se lo van a preguntar, porque uno se pregunta muchas cosas a lo largo de la vida, pero se las pregunta sobre todo cuando hay una razón para preguntárselas” . Los que asignan la mayor trascendencia de este discurso al reconocimiento de la reversibilidad del socialismo cubano, o son ingenuos o quieren mantener la atención del lector en la puerta, por la que se entra o se sale, sin dejarlo pasar.
Fidel sabe que la victoria o la derrota de una Revolución ocurren en el terreno cultural, entendido el término en un sentido amplio. Las revoluciones solo pueden extinguirse culturalmente. La consigna que enarbola en los años posteriores al “desmerengamiento” del “socialismo real”, es elocuente: “la cultura es lo primero que hay que salvar”. No se refiere solo, como algunos interpretan, a las bellas artes y a la literatura, ni reduce el empeño a las tradiciones históricas, aunque aquellas y estas sean pilares: la cultura que debe salvarse es la que intercomunica la identidad nacional y la solidaridad socialista; la interna, que se manifiesta en los programas de la llamada “batalla de ideas” -para salvar los hoyos negros de la insolidaridad o de las desigualdades que la dura década del noventa nos legara- y la externa, en los nuevos programas médicos (pedagógicos, deportivos) internacionalistas que se inician en Centroamérica, Haití y Venezuela, la creación de la Brigada Henry Reeve (originalmente, para ofrecer ayuda a los damnificados del ciclón Katrina en Nueva Orleáns), dispuesta a colaborar en cualquier rincón del mundo y en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), bello proyecto solidario que acogería a miles de estudiantes pobres de América Latina y del Caribe, y posteriormente de África, Asia, Oceanía e incluso de los Estados Unidos. La solidaridad internacionalista tenía en ese contexto un sentido prioritariamente interno: la revitalización del socialismo. En esas coordenadas es que debe leerse y entenderse su muy comentado discurso.
De ideas es la batalla, incluso la que se propone metas materiales. “Son las ideas las que nos unen -dice Fidel en su importante discurso-, son las ideas las que nos hacen pueblo combatiente, son las ideas las que nos hacen, ya no solo individualmente, sino colectivamente, revolucionarios”. Fidel augura, a pesar de todo, el triunfo pleno. Como Agramonte o Céspedes -lo menciona en el discurso-, o como él mismo en Cinco Palmas, que creyeron posible la victoria con apenas doce hombres, dice que la nuestra es “la sociedad en la historia humana que está más cerca de poder calificarse como sociedad justa”, y vaticina que en “un mañana muy próximo, cada ciudadano vivirá fundamentalmente de su trabajo y de sus jubilaciones y pensiones”. Sigue la tradición martiana de enunciar como real, la posibilidad mejor contenida en lo inmediato visible, pero solo realizable con el esfuerzo colectivo. Y no elude la amarga verdad que deberá con urgencia enfrentarse:
¿Dónde está la justicia que no la veo? [pueden decir algunos, acota] No la veo porque aquel gana veinte veces, treinta veces más que yo como médico, o más que yo como ingeniero, o más que yo como catedrático de la universidad, ¿dónde está? Y, ¿por qué? ¿Qué produce aquel? ¿A cuántos educa? ¿A cuántos cura? ¿A cuántos hace felices con sus conocimientos, con sus libros, con su arte? ¿A cuántos hace felices construyéndoles una vivienda? ¿A cuántos hace felices cultivando algo para que puedan alimentarse? ¿A cuántos hace felices trabajando en fábricas, en industrias, en sistemas eléctricos, en sistemas de agua potable, en las calles, o en los tendidos eléctricos, o atendiendo las comunicaciones, o imprimiendo libros? ¿A cuántos?
La inversión de la pirámide social (salarial), los “parásitos” que viven a costa del sudor de los demás, los corruptos, los ladrones y los mentirosos, son enemigos del socialismo. Simultáneamente, Fidel describe las desigualdades e injusticias del capitalismo.
El discurso que conmemoramos es una pieza magistral de oratoria. Fidel conduce el análisis escalonadamente, con una eficiente progresión dramática. Aprovecha el recuerdo de un hecho intrascendente y risible -“al principio de la Revolución […] éramos tan ignorantes que hablábamos del toreo, porque lo habíamos visto allá por México y porque podía atraer el turismo. Vean cuánto sabíamos nosotros, y éramos ya, o creíamos que éramos, muy revolucionarios”- y agrega de inmediato:
Ustedes se están riendo, me alegro, porque me anima a contarles algunas cosas más.
Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo. Parecía ciencia sabida, tan sabida como el sistema eléctrico concebido por algunos que se consideraban expertos en sistemas eléctricos.
Es el primer aviso de algo que está por decir. Unos párrafos más adelante, sin embargo, matiza su afirmación:
Hoy tenemos ideas, a mi juicio, bastante claras, de cómo se debe construir el socialismo, pero necesitamos muchas ideas bien claras y muchas preguntas dirigidas a ustedes, que son los responsables, acerca de cómo se puede preservar o se preservará en el futuro el socialismo.
¿Qué sociedad sería esta, o qué digna de alegría cuando nos reunimos en un lugar como este, un día como este, si no supiéramos un mínimo de lo que debe saberse, para que en esta isla heroica, este pueblo heroico, este pueblo que ha escrito páginas no escritas por ningún otro en la historia de la humanidad preserve la Revolución?
Entonces, retoma uno de los ejes centrales de su pensamiento, compartido por los grandes revolucionarios de la historia cubana, desde Varela y Luz, pasando por Martí, hasta el Che y Fidel: la ética del revolucionario y de la Revolución. Se detiene en la crítica al socialismo soviético, desde la perspectiva ética. Sostiene que Stalin no debió pactar con Hitler, aunque ese tratado le permitía a la acorralada Unión Soviética posponer la invasión a su territorio, promovida por las restantes potencias, y el ejemplo le sirve para negar la concepción de que “el fin justifica los medios”. Por las mismas razones desaprueba la decisión del primer Partido Comunista cubano de pactar con Batista en su primer período presidencial siguiendo las indicaciones soviéticas de crear frentes amplios para enfrentar al nazi fascismo, aunque dice comprender las circunstancias de la época. “Los valores éticos son esenciales, sin valores éticos no hay valores revolucionarios” , sentencia Fidel. Y entonces lanza el segundo aviso, esta vez con una batería de preguntas:
Pienso que la experiencia del primer Estado socialista, Estado que debió arreglarse y nunca destruirse, ha sido muy amarga. No crean que no hemos pensado muchas veces en ese fenómeno increíble mediante el cual una de las más poderosas potencias del mundo, que había logrado equiparar su fuerza con la otra superpotencia, un país que pagó con la vida de más de 20 millones de ciudadanos la lucha contra el fascismo, un país que aplastó al fascismo, se derrumbara como se derrumbó.
¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? Podía añadirles una pregunta de inmediato. ¿Creen ustedes que este proceso revolucionario, socialista, puede o no derrumbarse? (Exclamaciones de: “¡No!”) ¿Lo han pensado alguna vez? ¿Lo pensaron en profundidad?
¿Conocían todas estas desigualdades de las que estoy hablando? ¿Conocían ciertos hábitos generalizados? ¿Conocían que algunos ganaban en el mes cuarenta o cincuenta veces lo que gana uno de esos médicos que está allá en las montañas de Guatemala, miembro del contingente Henry Reeve? Puede estar en otros lugares distantes de África, o estar a miles de metros de altura, en las cordilleras del Himalaya salvando vidas y gana el 5 %, el 10 %, de lo que gana un ladronzuelo de estos que vende gasolina a los nuevos ricos, que desvía recursos de los puertos en camiones y por toneladas, que roba en las tiendas en divisa, que roba en un hotel cinco estrellas, a lo mejor cambiando la botellita de ron por una que se buscó, la pone en lugar de la otra y recauda todas las divisas con las que vendió los tragos que pueden salir de una botella de un ron, más o menos bueno.
Es revelador el hecho de que una de esas preguntas, la más importante quizás, es la única respondida de forma espontánea por el auditorio, que la rechaza de inmediato. “¿Creen ustedes que este proceso revolucionario, socialista, puede o no derrumbarse?”, pregunta Fidel y enseguida se escuchan exclamaciones de “¡No!”. En su análisis el líder de la Revolución percibe los problemas, en primer lugar, como retos de carácter ético, cultural, aunque no ignora el peso del factor económico, y calcula una y otra vez los costos del despilfarro: “¿Es solo una cuestión ética?”, dice “Sí, es primero que todo una cuestión ética; pero, además, es una cuestión económica vital”.
Contrapone dos conductas: la del médico que está en las montañas de Guatemala o en la cordillera del Himalaya, salvando vidas, y la del pícaro ladronzuelo que se enriquece vendiendo “gasolina a los nuevos ricos”. Pero no responde aún, aunque insiste en que “el superpoderoso imperio” tiene “planes de transición y planes militares de acción, en determinado momento histórico” y reta a los estudiantes presentes, que son los herederos de la Revolución -no olvidemos que habla con un auditorio estudiantil-, cuando dice que “ellos [los imperialistas] están esperando un fenómeno natural y absolutamente lógico, que es el fallecimiento de alguien. En este caso me han hecho el considerable honor de pensar en mí. Será una confesión de lo que no han podido hacer durante mucho tiempo. Si yo fuera un vanidoso, podía estar orgulloso de que aquellos tipejos digan que tienen que esperar a que yo muera, y ese es el momento”. Entonces regresa a la pregunta:
Les hice una pregunta, compañeros estudiantes, que no he olvidado, ni mucho menos, y pretendo que ustedes no la olviden nunca, pero es la pregunta que dejo ahí ante las experiencias históricas que se han conocido, y les pido a todos, sin excepción, que reflexionen: ¿Puede ser o no irreversible un proceso revolucionario?, ¿cuáles serían las ideas o el grado de conciencia que harían imposible la reversión de un proceso revolucionario? Cuando los que fueron de los primeros, los veteranos, vayan desapareciendo y dando lugar a nuevas generaciones de líderes, ¿qué hacer y cómo hacerlo? Si nosotros, al fin y al cabo, hemos sido testigos de muchos errores, y ni cuenta nos dimos.
Todavía no responde. Ofrece más elementos. Una observación dolorosa queda para el estudio de historiadores y politólogos: el “tremendo” poder de los dirigentes que gozan de la confianza del pueblo puede ser destructivo, si estos se equivocan; “ha pasado más de una vez en los procesos revolucionarios”. Y enseguida se refiere a la introducción de métodos capitalistas: “uno de los grandes errores históricos”. Poco después responderá sin ambigüedades su propia pregunta: “Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”. Ante esa posible implosión autoinflingida, reclama la acción de todos los cubanos:
Nosotros estamos invitando a todo el pueblo a que coopere con una gran batalla, que no es solo la batalla del combustible, de la electricidad, es la batalla contra todos los robos, de cualquier tipo, en cualquier lugar. Repito: contra todos los robos, de cualquier tipo, en cualquier lugar [.…] Debemos estar decididos: o derrotamos todas esas desviaciones y hacemos más fuerte la Revolución destruyendo las ilusiones que puedan quedar al imperio, o podríamos decir: o vencemos radicalmente esos problemas o moriremos. Habría que reiterar en este campo la consigna de: ¡Patria o Muerte!
II
En enero de 2006, el teórico alemán residente en México, Heinz Dieterich, publica un artículo pretendidamente solidario con el socialismo cubano, que titula sin ambages, “Tres premisas para salvar la Revolución, a la muerte de Fidel”. Corto, sintético, el texto no sobrepasa las nueve cuartillas. Su objetivo es claro: discrepar de las palabras de Fidel en el Aula Magna -aunque utiliza y mezcla las palabras de otro dirigente de la Revolución, como si la discusión fuese con este- y aconsejar el camino correcto. Dieterich cree que la comunidad internacional entró en estado de shock “cuando el Comandante que durante casi cincuenta años ha aseverado que la revolución es invencible, que “el socialismo es inmortal y el Partido eterno”, de golpe afirma públicamente lo contrario”. Dieterich no discrepa de la interpretación de un tercero, sino del propio Fidel. Lo dice claramente: “La idea central expresada por Fidel en noviembre [.…] es que la lealtad del pueblo a los dirigentes y su proyecto histórico deba derivarse primordialmente de la ética (valores, ideas y convicciones) y no del consumismo”. De inmediato, propone una enmienda que desenfoca el discurso: “La contradicción correcta sería: ética y consumo, no ética y consumismo”, dice. ¿Por qué sustituye el concepto de consumismo por el de consumo?, ¿por qué existiría una contradicción entre ética y consumo? El consumo garantiza la reproducción material y espiritual de la vida humana. El consumismo en cambio alude a la cultura del tener, que es la del capitalismo; la persona vale por lo que tiene, aún cuando “sea”, es decir, a pesar de sus otros muchos valores. La rectificación escamotea el hecho cultural de que el capitalismo no se sustenta en el consumo, sino en el consumismo. Es correcto afirmar, como hace Dieterich, y refrenda este ensayo, que:
Siendo el patrón de consumo y de cultura popular hoy día predominantemente un patrón universal, no una variable nacional, el choque en Cuba se produce entre el patrón universalizado de consumo de clase media primermundista -que le llega anualmente a la población por vía de dos millones de turistas y, cotidianamente por las películas estadounidenses que transmite la televisión- y el standard de vida que permiten el nivel de las fuerzas productivas y el sistema redistributivo del país.
Pero es preciso añadir que ese patrón es consumista, enajenado y enajenador, y, por tanto, inviable para la Humanidad, desde todas las perspectivas: ecológica, social y económica. El socialismo, o es una propuesta cultural alternativa a la del capitalismo, como entiende Fidel, o es nada. Por eso resulta extraño que solicite a un país pobre y bloqueado, la aceptación -siquiera como referente-, de un modelo inalcanzable, que desvirtúa el proyecto alternativo:
En este sentido, vacunar a los jóvenes ideológicamente contra los elementos esenciales del patrón de vida que ellos consideran justo y necesario, solo alcanzará a una minoría. Más prometedor sería identificar esos elementos, entrar en un intenso debate público, sobre todo con la juventud que es el punto más neurálgico, pero no el único que debería prender los focos de alarma, un debate al estilo de los parlamentos obreros de los noventa, y consensuar el modelo de consumo viable en este momento.
Apelar a la disciplina revolucionaria y los valores éticos en las actuales circunstancias de Cuba, tener que ser como Fidel o el Che, no cambiará el panorama general de la situación, porque las condiciones objetivas no sostienen ese discurso. Para las mayorías será más eficiente discutir democráticamente las alternativas de consumo, por ejemplo, si prefieren más hospitales o transporte, o vivienda, consumo privado, etcétera, y las vías de contemporizar ese patrón con las posibilidades del país. Mayor educación, conocimiento e información no son un antídoto al consumo.
No cuestiono la necesidad de construir consensos, ni de “desformalizar” los mecanismos democráticos del socialismo cubano. Es obvio que hay que “consensuar un modelo de consumo viable”, pero Dieterich, que sigue mirando hacia su “patrón de consumo”, ignora la necesidad de revaluarlo. Como si pudiéramos y deseáramos transitar paulatinamente, tras cada avance (entendido como crecimiento o desarrollo) económico, hacia aquel modelo. No es posible, dice, “vacunar a los jóvenes ideológicamente contra los elementos esenciales de [ese] patrón de vida”; por tanto, no debemos “apelar a la disciplina revolucionaria y [a] los valores éticos en las actuales circunstancias de Cuba, tener que ser como Fidel o el Che”. Y sentencia: “mayor educación, conocimiento e información no son un antídoto al consumo (consumismo)”. Lo que Dieterich en definitiva ofrece no son “tres premisas para salvar la Revolución”, sino tres premisas para explicar su supuesta derrota. Si la guerra cultural es imposible, ¿por qué luchamos?
III
Un excelente pelotero cubano abandona su equipo ganador en plena temporada beisbolera y se escabulle hacia un país desconocido. Su razón: vender como agente libre su fuerza de trabajo deportiva a las Grandes Ligas. Por las recientes cifras pagadas a otros coterráneos y excompañeros del equipo nacional ?que “escaparon” antes, como él?, podría aspirar con justificada razón a embolsarse una cifra superior a los 40 millones de dólares. El pelotero no puede acceder a un contrato similar desde su país, porque el gobierno estadounidense prohíbe que sea contratado si antes no escenifica el show mediático de una “fuga”, y politiza su decisión. Prohíbe incluso que las federaciones latinoamericanas, subordinadas a las Grandes Ligas, lo contraten, si antes no deserta.
Ante la disyuntiva, elige la “fuga”, es decir, asume que la pelea no es suya, sino entre los gobiernos de Cuba y de Estados Unidos. Lo hace, sabiendo o desconociendo -qué importa, para los adultos no vale la inocencia- que las Grandes Ligas pagan su calidad y al mismo tiempo, el progresivo desmantelamiento del deporte alternativo en Cuba, y que el gobierno enemigo lo recibe y exhibe como refugiado político. No está de moda la palabra, pero (se) traiciona. Algunos conocidos dicen, encogiéndose de hombros: es inevitable, nada podemos hacer frente a la fiesta de los millones. El dinero manda.
Y es obvio que Cuba jamás podría ni querría pagar esa suma -si la pagara, ella misma habría desmantelado el deporte alternativo-. ¿Y qué importancia tiene para unos u otros su existencia? Pues que es una de las expresiones más exitosas de las nuevas relaciones anticapitalistas creadas por la Revolución.
Las medallas que Cuba obtuvo durante décadas en Olimpiadas y campeonatos del orbe eran de verdad, aunque la propaganda enemiga trata de disminuirlas. Junto a esas medallas están los récords de nuestros atletas. Y la decisión de estos de no traicionar el espíritu antimercantil del mal llamado deporte amateur. ¿Cuántos millones rechazaron Teófilo Stevenson y Omar Linares, o más recientemente Alfredo Despaigne, para solo citar algunos ejemplos? Hoy, los peloteros y deportistas cubanos son reconocidos como profesionales, eso está bien, lo que no significa que estén sujetos a las leyes del profesionalismo, es decir, del mercado, lo cual está mejor. Sí, es una manera consciente de ideologizar la pelota, de preservarla como juego sano, porque si no la ideologizamos, la ideologiza el mercado: transforma el juego sano en mercancía. “Sí, soy revolucionario”, dijo firme y claro Antonio Muñoz, el Gigante del Escambray, en Miami, a los interesados aduladores. “Con lo que gano en Cuba vivo”, agregó.
Hoy, nuestros peloteros ganan un salario digno que se incrementa según el rendimiento, y reciben otras facilidades materiales, pueden contratarse en el circuito profesional japonés, y -acaba de suceder con algunos de ellos- ganar en apenas una temporada hasta un millón de dólares. Pero no basta, dicen. Cuarenta millones son más que un millón. La guerra es asimétrica, porque el desafío se plantea en el terreno de los intereses materiales, que es el de ellos.
Replanteémosla en el nuestro: el de la conciencia. O se construye una muralla de principios, de razones, de afectos, o habrá triunfado la cultura del tener, el “todo vale” capitalista. ¿Acaso es inevitable? No puedo decir qué piensa o siente un médico cubano, intensivista, con varias misiones cumplidas (Guatemala, Venezuela y Haití), cuando alguien aparece en su casa, el día de su descanso, y le pregunta sin miramientos: ¿partirías mañana para Liberia, o para Guinea Conakry o para Sierra Leona, a combatir el ébola, la epidemia más letal que enfrenta hoy la Humanidad?, ¿pondrías en riesgo tu vida por esa causa? Pero puedo contar lo que, a veces, sucede: el médico acepta y en tres horas empaca y se despide de padres, esposa e hijas. Se une en La Habana a otros cientos que también han aceptado.
La prensa de la contrarrevolución -no la global, la que cotidianamente reproduce los valores de la insolidaridad, sino la subalterna, la mediocre prensa que se empeña en desmantelar la solidaridad cubana, y elogia la actitud de los peloteros que por cuarenta millones o más, creen que es lícito hacer cualquier cosa-, intenta atemorizar a sus familiares, e insinúa sin pudor que esos médicos y enfermeros viajan forzados por “el hambre”, a cambio de un pago escasamente superior. Para los cínicos, es una respuesta tranquilizadora. Los que se encogen de hombros ante cada deserción, porque, dicen, “hay que adaptarse al mundo en que vivimos”, suspiran complacidos.
Como no puedo decir qué piensa o siente un médico cubano que decide arriesgar su vida, reproduzco la respuesta del doctor Iván Rodríguez Terrero -la suya, no la de otra persona interesada- en una entrevista que le hiciera la periodista Yuliat Acosta para La Calle del Medio:
Soy consciente de que es una misión a la que sabemos que vamos, pero de la que no podemos garantizar el retorno [.…] Tus hijos están dolidos, pero se sienten orgullosos. Tu esposa está triste porque te vas y a veces las misiones traen miles de dificultades, pero a la vez se siente orgullosa. Y que mis hijos digan: ¡mi papá fue a cumplir una misión arriesgada, tuvo el valor de ir!, sirve de estímulo también para tu familia.
[….] Cuando a nosotros nos dijeron del ébola, nadie preguntó: ¿nos van a pagar? Nunca me ha preocupado eso. Mira, si me hubiese interesado el dinero hubiese dicho: no, espérate, no voy. Yo tengo ya un poco de misiones de riesgo, tengo derecho a cumplir una misión compensada con mejores condiciones. Te digo más, yo estaba de certificado, tengo un dedo del pie fracturado, eso aquí no lo sabe nadie, y me dije: ¡me voy!
Esos médicos y esos peloteros, los que rechazan las ofertas que pisotean principios y los que las aceptan, viven en la misma sociedad. El problema no es que alguien quiera ganar mucho dinero, es lo que estaría dispuesto a hacer o no para ganarlo, qué entregaría a cambio. Habrá que construir consensos para la Cuba socialista que queremos y habrá que rechazar los que construye la globalización capitalista. Los consensos no son verdades. Fidel es irrepetible, pero ello no significa que debamos domeñar los sueños. Los que creen que las cosas sin él ya no pueden ser, no confían en el pueblo y no son, por tanto, verdaderos revolucionarios ?ni entendieron a Fidel?. Coinciden con el imperialismo; es la razón por la que podemos vencerlo. Los cientos de médicos y enfermeros que partieron hacia África, son una prueba irrefutable: en el pueblo hay reservas morales que esperan, que necesitan ser convocadas. El discurso de Fidel en el Aula Magna, pronunciado hace diez años, conserva plena vigencia. Los sietemesinos leerán apenas unas líneas e inferirán que la Revolución reconocía en ellas la inminente derrota; los revolucionarios entenderán que Fidel convocaba a la batalla cultural, ética, como siempre lo hacía, para vencer. Porque no hay alternativas.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
CASTRO RUZ, FIDEL: “Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, efectuado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005”, Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado, <http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2005/esp/f171105e.html&gt; [3/1/2006].
DIETERICH, HEINZ: “Cuba: tres premisas para salvar la Revolución, a la muerte de Fidel”, <http://www.rebelion.org/noticia.php?id=25012&gt; [3/1/2006].
UBIETA GÓMEZ, ENRIQUE: Cuba, ¿revolución o reforma?, Casa Editora Abril, La Habana, 2012.
UBIETA GÓMEZ, ENRIQUE: “Las reservas morales”, jueves, 2 de abril de 2015, <http://www.cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/33363-las-reservas-morales&gt;.
NOTAS ACLARATORIAS
1. Fidel Castro Ruz: “Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, efectuado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005”, p. 2.
2. Ibídem, p. 12.
3. Ibídem, p. 13.
4. Ibídem, p. 24.
5. Ibídem, p. 35.
6. Ibídem, p. 26.
7. Ibídem, pp. 30-31.
8. Ibídem, p. 32.
9. Ibídem, p. 34.
10. Ibídem, p. 36.
11. Ibídem, pp. 47 y 57.
12. Heinz Dieterich: “Tres premisas para salvar la Revolución, a la muerte de Fidel”, Ética, consumo y conocimiento, p. 2.
13. Ibídem, pp. 2-3.
14. Ibídem, p. 3.
15. Iván Rodríguez Terrero: “Entrevista realizada por Yuliat Acosta”, citado en Enrique Ubieta: “Las reservas morales”.

¿De dónde serán Ted Cruz y Marco Rubio? Porque de Cuba, no son

¿De dónde serán Ted Cruz y Marco Rubio? Porque de Cuba, no son

Los aspirantes a presidente de Estados Unidos, Ted Cruz y Marco Rubio

Escrito por  Edmundo García (www.latardesemueve.com / @edmundogarcia65)


Me veo precisado a recomendar y resumir brevemente artículos de Jason Horowitz aparecidos en The New York Times, porque la prensa en español de Estados Unidos les ha estado pasando por alto, evitándolos.
En especial la desnortada prensa que se hace en el sur de la Florida, donde esta información sería muy útil para entender algunos problemas y orientar a los lectores, sin manipularlos.
Horowitz ha cubierto con gran acierto las campañas electorales que están desarrollando los candidatos Republicanos a la presidencia de Estados Unidos que son de origen cubanoamericano; me refiero a Ted Cruz, Senador por Texas, y Marco Rubio, Senador por la Florida. El periodista ha indagado sobre todo en la forma en que estos dos personajes tratan de sacar provecho político al origen cubano de sus familias, reinterpretando y a veces mintiendo sobre la historia verdadera.
El articulista de The New York Times también ha investigado sobre la relación entre ambos candidatos, mostrando la falsedad de la cacareada unión de los legisladores cubanoamericanos, que en verdad se recelan y vigilan para ganar el favor del establishment del partido Republicano, de los cabilderos y de los políticos tradicionales de la casta del poder en Washington DC.
El 5 de julio de este año Jason Horowitz publicó en el New York Times el artículo titulado “Marco Rubio Is Hardly a Hero in Cuba. He Likes That”. El periodista rastreó opiniones en La Habana acerca de lo que los cubanos sencillos piensan de Rubio, y llegó hasta Cabaiguán inquiriendo por los antecedentes familiares del senador.
En La Habana, entre otros, Horowitz entrevistó a un residente de 66 años llamado Héctor Montiel quien le dijo que la victoria de Rubio sería lo peor que podía pasar, pues consideraba que Rubio era anticubano de todas las formas posibles;  Montiel agregó que Hillary Clinton entendería mejor el problema cubano.
Los cubanos no olvidan las rencorosas declaraciones de Rubio sobre el proceso de normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos hecho público el 17 de diciembre del 2014; ni su rechazo a la libertad de Los Cinco héroes cubanos. Rubio, que no conoce los verdaderos sentimientos patrióticos del pueblo cubano, debería enterarse de lo que piensan de él los cubanos de la isla. Para Rubio el nacionalismo y el independentismo son fruto de la “desinformación”; con esta explicación no hace otra cosa que mostrar su ignorancia de la historia de Cuba y de las raíces sociales y políticas de la Revolución Cubana. Según dice Horowitz en su artículo, Rubio cree que la opinión crítica que existe en Cuba sobre sus posiciones se debe a una campaña montada en su contra. El senador no puede ser más frívolo e ignorante sobre los móviles de la historia.
Marco Rubio ha usado sus orígenes cubanos para ascender en la política local de Miami y en la política estatal de Florida. También se acompañó de sus padres Mario y Oriales en el año 2010 cuando lanzó su candidatura a la presidencia de Estados Unidos. Destacó su parte cubana en su autobiografía, pero de inmediato fue descubierto en la mentira de venderse como hijo de exiliados políticos perseguidos por la Revolución Cubana, demostrándose suficientemente que sus familiares llegaron a Estados Unidos antes del triunfo revolucionario, exactamente en el año 1956. Cuando en el año 2011 The Washington Post divulgó a escala nacional este dato, Rubio se salió por la tangente diciendo que realmente él lleva a Cuba “en su imaginación” y eso es lo que importa. Pero el votante norteamericano no olvida este mensaje: Rubio miente para lograr sus objetivos.
Horowitz cuenta una simpática anécdota, relacionada con comentarios del senador Rubio sobre los parientes que le quedan en el poblado de Jicotea, en Villa Clara. Al parecer el periodista viajó o investigó acerca de Jicotea, y en lugar de encontrar simpatías por Rubio documentó unos tractores con unos letreros que decían “Viva Raúl”.
En verdad los parientes de Rubio residían en Cabaiguán pero abandonaron el pueblo en 1940 y se establecieron en La Habana.
Para investigar sobre los orígenes cubanos del senador Ted Cruz, el periodista Jason Horowitz recogió en Matanzas algunas opiniones. En esa provincia una entrevistada de 34 años, nombrada Yadira Suárez, dijo no saber quién era Ted Cruz. También lo declararon otras personas, cosa que  según Horowitz demuestra el rol exagerado que el senador ha dado a Cuba en la conducción de su campaña y creación de su imagen política.
El 9 de noviembre Jason Horowitz publicó el artículo “Cuban Peers Dispute Ted Cruz’s Father’s Story of Fighting for Castro”, dedicado a precisar algunas afirmaciones que Rafael Cruz, padre del senador, ha estado haciendo para favorecer la carrera política de su hijo.
El senador Ted Cruz ha dicho que empezó a amar la libertad desde que siendo un niño escuchó hablar de las rebeldías de su padre, supuestamente un “líder” de las luchas revolucionarias de los años 50. Estas referencias han servido a Cruz para conectar emocionalmente con los votantes conservadores, especialmente con los círculos del llamado Tea Party. El problema que tiene esto es que la mayor parte de los testimonios sobre ese “liderazgo libertario” de la familia Cruz es falsa.
Rafael Cruz ha dicho, y su hijo el senador Ted ha asumido, que él se destacó en los medios revolucionarios de Santiago de Cuba alrededor del año 1956, y que tuvo amistad con Frank País.
Horowitz obtuvo testimonios de veteranos de aquella gesta revolucionaria cubana, que desmienten las egocéntricas versiones de Cruz. Leonor Arestuche, quien el gobierno cubano encomendó precisamente el cuidado de la memoria sobre esas luchas, y personas que conocieron a Cruz, dijeron que este quizás había participado en marchas y pintado algún cartel en un muro, pero ni recogió armas ni participó en acciones más comprometidas. Tal vez Rafael Cruz pudo hasta haber “rezado” por la caída de Batista, que era algo que los revolucionarios, jóvenes católicos algunos, agradecían, pero eso no lo convertía en un “líder” de la lucha por la libertad de Cuba.
Horowitz fue concluyente: No se descarta que algunas de las anécdotas “revolucionarias” de Rafael Cruz puedan encontrar algún fundamento; pero ningún veterano de aquellas luchas ni ningún historiador respetado de la Cuba actual, considera que fue un “líder” revolucionario.
Tanto Marco Rubio como Ted Cruz se han aprovechado de sus orígenes cubanos en los debates políticos para hacer la demagógica referencia al “sueño americano”; han manipulado ese dato como un escudo para presentar sus verdaderas intenciones antiinmigrantes. Ambos quieren mantener a Cuba bloqueada; los dos se oponen a la normalización de las relaciones con Estados Unidos; ninguno quiere lo mejor para el pueblo cubano ni tiene entre sus planes conocer a los cubanos de la isla de primera mano, en sus vidas verdaderas. Ninguno tiene la más mínima intención de visitar la isla. Ni antes, ni ahora, ni nunca. Por eso siempre que sale el tema apelan a la dilatoria justificación de que solo irán en el futuro, cuando existan “elecciones libres”.
Todo eso es mentira. Marco Rubio y Ted Cruz no están interesados en acercarse a los cubanos reales. Ni siquiera están interesados en su propia amistad y solidaridad política. Todo se trata de una pose electoral. Esto lo demuestra el propio Jason Horowitz en otro artículo en NYT del 1 de noviembre titulado “Ted Cruz and Marco Rubio Grow Apart as Their Ambitions Expand”.  Se los recomiendo como un puente entre los otros dos, para que vean que las referencias que ellos hacen al orgullo hispano, al orgullo latino, a la familia cubana y toda esa sensiblería sobre los orígenes, no es más que una fachada para encubrir a dos personas muy ambiciosas que sueñan con ser aceptados por la elite de poder tradicional de los Estados Unidos.
Por eso repito: Yo no sé de dónde serán Marco Rubio y Ted Cruz, pero de Cuba, no son.

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20 realidades que The New York Times no puede desconocer

20 realidades que The New York Times no puede desconocer

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Por Omar Pérez Salomón / La pupila insomne

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Todo parece indicar que llegó el momento de mover la ficha The New York Times en el tablero de ajedrez planeado y organizado desde Washington para atacar y tratar de dar un jaque mate a la Revolución cubana. No puede ser de otra manera cuando observamos el giro de su política editorial en relación con Cuba, a raíz de la publicación del editorial Es hora de conectar a Cuba a Internet, el pasado 30 de noviembre.
El cantautor cubano Silvio Rodríguez expresó en el año 2010: “Somos un país que se dedicó a alfabetizar, a construir universidades de médicos y artistas. Y ahora pretenden hacer ver que nos gusta tener pianos sin cuerdas y vientos sin zapatillas” pero como quiera que a la historia nadie la puede anular, cuanto más, desconocer, exponemos 20 realidades que desmienten lo publicado por este medio estadounidense.
  1. En 1959 todas las centrales telefónicas, equipos de transmisión y enlaces por cable eran de fabricación estadounidense. El férreo bloqueo tecnológico contra Cuba limitó el mantenimiento de la técnica instalada, la adquisición de equipos en el vecino del norte en estos 57 años, y el crecimiento de la densidad telefónica.
  2. A partir de 1959 las comunicaciones por cable entre Cuba y EE.UU. fueron bloqueadas y no precisamente por el gobierno cubano, hasta el punto que en 1986 se interrumpieron definitivamente. En esa época comienzan a proliferar los cables de fibra óptica; pero a la mayor de las Antillas no le han permitido conectarse con ninguno de las decenas de cables que pasan por sus alrededores, algunos a escasos 30 kilómetros.
  3. Cuba puso en servicio un cable submarino de fibra óptica que enlaza la isla con Venezuela y Jamaica, que permitirá mejorar la calidad de la transmisión de voz y datos, y el acceso a Internet en la medida en que se realicen inversiones en la infraestructura de telecomunicaciones del país.
  4. El 23 de octubre de 1992 se sancionó en el Congreso norteamericano la Ley Torricelli, promulgada por el ex presidente George Bush (padre), y una de las expresiones más acabadas de la línea agresiva de EEUU contra la Revolución cubana. Al mismo tiempo se pronunció a favor de “comunicaciones adecuadas entre ambos países”, en el interés de “promover cambios políticos en Cuba”.
  5. En la década de los 90 del siglo pasado la Rand Corporation – tanque pensante del Pentágono – realizó varias investigaciones donde recomiendan estimular una conexión directa IP con Internet para brindar a los cubanos un acceso interactivo a materiales del extranjero; dar una respuesta rápida a la solicitud que hiciera la empresa WilTel de un permiso para construir un cable óptico entre los Estados Unidos y Cuba, pendiente por el gobierno de EEUU desde marzo de 1994, y a otras solicitudes para brindar diferentes servicios relacionados con datos; fomentar los viajes y otras formas de intercambio técnico pues resulta difícil obtener un permiso para viajar a Cuba, evitar la restricción legislativa en materia de comunicaciones a la manera de la Ley Helms-Burton y permitir la inversión directa de empresas estadounidenses en la infraestructura cubana, ofreciendo equipos y servicios, cuestión prohibida por Washington desde 1959 luego del triunfo de la Revolución.
  6. La administración de Barack Obama continuó la línea de sus antecesores y reforzó el bloqueo económico y comercial contra Cuba. En el caso de las telecomunicaciones, el 13 de abril de 2009, emitió un memorando con “permisos” a los proveedores de servicios de Estados Unidos pero muy poco se ha implementado.
  7. Estados Unidos continúa confiscando activos de empresas cubanas y mantienen retenidos en bancos norteamericanos  unos 200 millones de dólares pertenecientes a empresas de telecomunicaciones de Cuba.
  8. Varios sitios y servicios en Internet están bloqueados para los usuarios que residen en Cuba.  Por ejemplo, la mayoría de los equipos de imágenes médicas son controlados o incluyen en su composición ordenadores basados en el sistema operativo Windows XP de 64 bits, que requiere ser activado con Microsoft antes de los 30 días después de instalado. La activación se puede realizar automáticamente por Internet, mediante la conexión directa del ordenador a los servidores de Microsoft o manualmente llamando por teléfono a alguna de las oficinas de dicha compañía en el mundo. Ninguna de las dos opciones está disponible para Cuba, al no tener Microsoft representación en la Isla y rechazarse la activación automática por el servidor de la compañía cuiando proviene de Cuba.
  9. Ejercen presiones sobre empresas de países “aliados” ; tal es el caso de la española Telefónica, que fue requerida en noviembre del 2011 por la Comisión del Mercado de Valores estadounidense (SEC, por sus siglas en inglés), por  supuestos negocios y contactos con la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, ETECSA.
  10. La empresa estadounidense Sprint y la cubanaETECSA no han podido implementar el servicio deroaming –que permite a viajeros de un país continuar utilizando los servicios de llamadas, mensajería y datos de su número de teléfono móvil al visitar el otro- debido a que no pueden realizar transacciones con bancos norteamericanos y los bancos de terceros países temen a las sanciones que puedan recibir por realizar estas operaciones.
  11. La Revolución ha invertido más de dos mil millones de pesos para llevar las comunicaciones hasta los lugares más apartados de la geografía cubana.
  12. Cuba cuenta con recursos humanos altamente calificados en las TIC, entre los primeros países según el informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones del año 2014.
  13. Los Joven Club de Computación en sus 28 años de trabajo han preparado de forma gratuita a más de 4, 2 millones de cubanos en temas relacionados con las TIC.
  14. Las universidades cubanas están conectadas a Internet y ampliaron sustancialmente su ancho de banda en el último año. Así mismo ocurre con los centros científicos, órganos de prensa y otras instituciones que han sido priorizadas en la creación de las condiciones técnicas a que se ha podido llegar.
  15. Cada vez más cubanos, a pesar de las limitaciones tecnológicas – escasos recursos de conectividad e infraestructura –  utilizan Facebook, Twitter y otras redes sociales como vía de comunicación con el mundo, hay más de 3 mil blogs con perfiles diferentes y alojados en plataformas nacionales.
  16. Es conocido que en menos de un año directivos deGoogle han visitado Cuba en varias ocasiones. A partir de las preguntas que realizaron en el recorrido que efectuaron por instituciones cubanas se evidenció su interés en el sector no estatal y que su principal objetivo era buscar información sobre las redes cubanas, la conectividad y programas que se desarrollan, así como presentarse como el hada madrina que puede solucionar los problemas de infraestructura para la conectividad y ampliación del ancho de banda que presenta nuestro país. La realidad es que no presentaron ningún proyecto concreto, ni respuestas a las preguntas que les realizaron en varios centros relacionadas con las limitaciones para acceder desde Cuba a varios servicios de Google.
  17. The New York Times dice que el gobierno cubano no tiene voluntad política para expandir el acceso a Internet y sin embargo Los Lineamientos del VI Congreso del Partido, aprobados en abril de 2011:  131 – dirigido a sostener y desarrollar los resultados alcanzados en el proceso de informatización de la sociedad – , el 223 – a elevar la soberanía tecnológica en el desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones –  y 226 – a ejecutar inversiones en la industria electrónica, de informática y comunicaciones que permitan mantener lo logrado y su desarrollo – , demuestran lo contrario. Además, el Primer Vicepresidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez ratificó en la clausura del I Taller Nacional de Informatización y Ciberseguridad, el pasado 20 de febrero que, “existe la voluntad y disposición efectiva del Partido y el Gobierno cubanos de desarrollar la informatización de la sociedad y poner Internet al servicio de todos, facilitando una inserción efectiva y auténtica de los cubanos en ese espacio”.
  18. Se constituirá en el primer trimestre de 2016 la Unión de Informáticos de Cuba, organización que agrupa a los profesionales de las tecnologías de la información y la comunicación.
  19. El gobierno cubano tiene concebido el programa de informatización del país, que incluye la modernización de la infraestructura de telecomunicaciones y del equipamiento informático, la actualización del marco legal, la seguridad tecnológica, el desarrollo de contenidos, aplicaciones, servicios, comercio electrónico y del capital humano.
  20. Cuba asumirá los propósitos planteados en el “Programa Conectar 2020”, para el desarrollo mundial de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones”, de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), sostuvo Ernesto Rodríguez Hernández, Director General de Informática del Ministerio de Comunicaciones de Cuba.
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Publicado por:  David Díaz Ríos
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miércoles, 2 de diciembre de 2015

10 de los mejores trucos informáticos que todos debemos conocer

10 de los mejores trucos informáticos que todos debemos conocer

En el mercado de las computadoras Brasil tiene por delante, entro otros países, a China.

Si hay una cosa en la que los usuarios de Reddit son muy buenos es con sus ingeniosos trucos, sobre todo en el área informática.
Hace unos días un Redditor preguntó a otros usuarios que trucos informáticos debería conocer todo el mundo. Hubo una avalancha de respuestas para Mac, PC, navegadores, YouTube y aplicaciones como Excel. El común denominador de todas las respuestas es que hacen más fácil y divertida la vida computacional; de todas esas respuestas aquí 10 de las más importantes.

Connecting Cuba Ministerio de las Comunicaciones

1. Restaurar una pestaña que se cerró accidentalmente.
Si lo que queremos es recuperar una pestaña que hemos cerrado, basta con pulsar “Ctrl” (o “Command” en Mac), además “Shift” y “T”, y recuperaremos nuestra pestaña que se había cerrado.

2. Realizar un recorte de solo una parte de la pantalla.
Todos conocemos la tecla “imprimir pantalla”, muy útil para capturar la pantalla, pero cuando lo que necesitamos es capturar solo una parte de esta, entonces tendremos que recurrir a lo siguiente:
En Mac, tienes que presionar la combinación de teclas: “Command” + “Shift” + “4” para poder hacer usos de la herramienta.
En Windows solo debes ir a “Inicio” y buscar la herramienta “Recortes”.

3. Repetir el último comando en Excel.
Para este pequeño truco es necesario presionar simplemente la tecla F4. Puedes comprobarlo por ti mismo, selecciona una celda y coloréala de verde, posteriormente desplázate a otra celda y presiona F4. Este truco sirve también en Word.

4. Hacer una copia de un archivo con solo arrástralo.
Todo lo que tienes que hacer para realizar una copia de un archivo en una Mac es pulsar la tecla “Alt” (“Ctrl” en una PC), luego haz clic y arrastra el archivo y tendrás la copia.

5. Hacer una búsqueda reversa de una imagen en Google.
En Google Chrome, si pulsas “S” mientras haces clic derecho en una imagen, esto hará una búsqueda reversa en Google. Eso significa que serás capaz de saber donde tiene el origen esa foto.

6. Pausar en YouTube con un solo clic o adelantar y retrasar 10 segundos.
La mayoría de nosotros sabe que para pausar un video es necesario pulsar la barra espaciadora, pero también puedes usar la Tecla “K” para el mismo cometido. Además puedes pulsar la tecla “J” para ir hacia atrás 10 segundos o la tecla “L” para adelantar 10 segundos.

7. Mover una ventana a cualquier lado de la pantalla.
Presiona la tecla “Windows” y cualquiera de las teclas de navegación (derecha, izquierda, arriba, abajo) y la ventana se moverá conforme a la tecla que presiones. Solo funciona en Windows.

8. Limpiar la caché en segundos.
Puedes borrar rápidamente tu caché con la combinación de teclas: “Ctrl” + “Shift” + “R”, además actualiza la página.

9. Bloquear la computadora rápidamente.
En Windows usa la siguiente combinación de teclas: “Windows” + “L”, con esto puedes hacer bromas.
En una Mac: “Command” + “Option” + “Eject”; o “Power” si tu computadora no tiene unidad óptica.

10. Convertir el navegador en un editor de texto simple.
Si deseas abrir un editor de texto básico en el que puedas escribir, sólo debes pegar lo siguiente en la barra de direcciones del navegador:
data:text/html, <title>Text Editor</title><body contenteditable style="font-size:2rem;font-family:georgia;line-height:1.4;max-width:60rem;margin:0 auto;padding:4rem;">


Comparte que otro truco informáticos consideras que debemos conocer.

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martes, 1 de diciembre de 2015

Como Escapar

Como Escapar

Crisis-migratoria-de-cubano
Por Yadira Escobar
Ley de Ajuste Cubano: de nuevo culpable
La fundación Cubana Americana es una enorme y costosa organización política con bastante apoyo en el gobierno de los Estados Unidos. Ahora están proponiendo salvar a los cubanos atrapados en Costa Rica y no dudo que sea para ganar corazones cubanos y así seguir invirtiendo en su proyecto de gobierno para una Cuba capitalista.
Los 4,000 cubanos que están en Costa Rica no son perseguidos políticos ni son los más pobres de Cuba. Si cada uno trae consigo como mínimo $7,000, estamos hablando de que entre todos han sacado de Cuba como mínimo, 28 millones de dólares.
Ninguno es analfabeto. Son un capital humano formado en el socialismo, pero codiciado por los políticos profesionales de la Fundación que continúan pretendiendo ocupar el centro político. Está de moda ser centristas, y es más popular aún para los países en transición.
El esposo de Yoani Sánchez se fue a Costa Rica y logró entrevistar al presidente de la república, también la pintora Tania Brugueras anduvo tirándose fotos con los cubanos, y la TV de Miami también aprovechó el momento para visitar el campamento para llevar chucherías y hacer videos de tipo político-sentimental.
El grupo de migrantes sigue en disputa, y muchos quieren sacar un beneficio de ellos, pero la solución sera cosa de gobiernos. Aquellos grupos que logren apropiarse políticamente de esta crisis, serán probablemente grupos con apoyo de gobiernos, no me cabe la menor duda.
El proyecto Costa Rica, es todavía un misterio, pero lo califico de proyecto por sus dimensiones y características artificiales. La policía de Costa Rica que recibe ayuda de los Estados Unidos para luchar contra el trafico humano y de drogas, desmanteló la red que ayudaba a los cubanos como guías, y se formó ese cuello de botella que se desbordó hacia el territorio de Nicaragua.
Aturdidos por la Ley de Ajuste Cubano, que desde más de 3,400 kilómetros le hace guiños desde antes de nacer, cometieron el error de desconocer la soberanía territorial de Nicaragua, y con cierto chovinismo una futura invitada a los canales de TV de Miami anunció en vídeo: No nos dejaron pasar por Nicaragua y tumbamos el portón. El resto es la historia de cómo se convierte en un hecho político lo que es una migración totalmente económica.
Algunos cubanos han cometido el grave error existencial de vender una casa propia, un auto y otros bienes por un sueño que para muchos se ha convertido en pesadilla.
No vale la pena arriesgarlo todo por una cosa no segura. Los cubanos necesitamos rápido un cambio de timón que ponga la brújula a dudar sobre ese imán que la atrae tanto hacia el norte. Es difícil desconocer el polo magnético, la ciencia y el cálculo no apoyan la utopía de hacer valer nuestra voluntad por encima de la atracción fatal, pero si seguimos la corriente actual no será un barco el que se pierda, sino una nación entera.


Publicado por: David Díaz Ríos
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Al despertar, el libro seguía estando allí

Al despertar, el libro seguía estando allí


Por Graziella Pogolotti* / juventud rebelde
feria internacional del libro 2015, sncti spiritus, feria del libro, literatura
En la evolución de las especies, el ser humano fue capaz de dar gigantescos saltos hacia adelante. Uno de ellos fue la conquista de la palabra, resultante de la complejísima relación entre el desarrollo del cerebro, la construcción de un aparato de fonación y las sutilezas del pensar. Mi mascota, una perra sata orillera, ladra y mueve la cola para reclamar su alimento, expresar afecto y rechazo y exigir rápida respuesta a las llamadas de la puerta y el teléfono. Le son ajenos el significado del dinero, la organización de la sociedad, el disfrute de la poesía y otros componentes esenciales de lo que llamamos cultura. Tampoco alcanza a sentir la necesidad de transformar la realidad.
La invención de la escritura en sus diversas formas fue otro considerable salto. Permitía el registro y la conservación de datos económicos para el intercambio mercantil, preservaba el testimonio de los acontecimientos significativos y favorecía la comunicación a larga distancia. El intercambio de mensajes a través de los caminos de Europa sentó las bases para una concepción humanista del mundo. Situados en distintos lugares del continente, aquellos hombres no se sentían solos. Oportuna, la aparición de la imprenta favoreció una difusión más amplia de la ciencia y de la literatura.
Ahora, la expansión de los mensajes se acrecienta a una velocidad inconcebible hace medio siglo. Algunos anuncian la muerte del libro impreso en papel aparejado al dominio absoluto del mensaje audiovisual. Hay pirómanos que sugieren la inmediata desaparición de las bibliotecas. Con autosuficiencia de aldeano vanidoso, no se han percatado de la resonancia universal alcanzada por la inauguración de la biblioteca de Alejandría, dotada de los más modernos recursos técnicos y homenaje a la que fue el gran reservorio de la sabiduría de la antigüedad. En el primer mundo, donde el acoso a las nuevas tecnologías es extenso, las bibliotecas siguen adquiriendo libros, publicaciones periódicas y documentos. Así ocurre con la Biblioteca del Congreso de Washington y con todos los centros universitarios.
Recientemente, la Universidad de Austin en Texas, invirtió una cifra millonaria en la compra de la papelería del afamado escritor colombiano Gabriel García Márquez. Según declaraciones de César Salgado, un académico bien conocido entre nosotros, el riquísimo material contiene documentos referentes a su obra literaria como otros testimonios de la vida del autor, de sus amistades, incluidos dirigentes políticos del continente, entre los que aparece, en distintas carpetas, sus vínculos con el compañero Fidel. Se trata de un patrimonio que contiene elementos significativos de la historia de nuestros países.
La noticia me trajo el recuerdo de conversaciones sostenidas hace años con el ensayista uruguayo Ángel Rama. Yo trabajaba entonces en nuestra Biblioteca Nacional, donde nos esforzábamos por recuperar los más variados fondos documentales. Angustiado por el porvenir de nuestros países, hablaba del despojo sistemático de esos tesoros por parte de instituciones norteamericanas. Validos de ruinas de familias, antaño pudientes, adquirían a buen precio valiosísimas colecciones particulares. Además de succionar nuestros bienes materiales, se adueñaban, siguiendo la tradición de todos los imperios, de valores sagrados de nuestra historia, de nuestra cultura y de nuestra vida espiritual.
Las modestas bibliotecas públicas son espacios imprescindibles en cada municipio del país. Al plantearnos los problemas que afectan el desempeño escolar de niños y jóvenes, olvidamos que la enseñanza no puede ser reproductiva, basada en pobres apuntes de clase con fórmulas que incitan al memorismo. En lo personal, no confío mucho en el estudio colectivo, salvo cuando se trata de repasar conocimientos adquiridos de antemano. El aprendizaje real requiere un entrenamiento en la capacidad de concentración. No todos disponen de las condiciones adecuadas en el hogar. En mis tiempos de estudiante, el ruido ambiental me inducía a buscar refugio en la Biblioteca Nacional, instalada entonces en el Castillo de la Fuerza. Cargaba con mis libros y solicitaba otros en consulta. La pequeña sala estaba casi vacía. Yo había encontrado mi rincón predilecto: una mesita junto a una ventana abierta hacia el puerto. De cuando en cuando, interrumpía la lectura y dejaba vagar la mirada en un paisaje animado por el movimiento de los barcos.
Se ha convertido en hábito la suplantación de los jóvenes por sus padres a la hora de realizar las tareas escolares. Según su capacidad y los medios a su alcance recopilan la información, redactan las tareas escritas y realizan los trabajos manuales. Con las mejores intenciones entorpecen el aprendizaje y cometen fraude. Durante una etapa, incapaz de valerse, el bebé depende de la leche materna. Luego, ingerirá alimentos que impongan la necesidad de masticar. Más adelante, comenzará a utilizar los cubiertos. Del mismo modo, la enseñanza debe exigir un creciente esfuerzo propio para localizar las fuentes debidas en la búsqueda de datos. Para transformarse en conocimiento, la información requiere entrenamiento para observar, comparar, formular interrogantes y elaborar conclusiones. Importa saber que el 10 de octubre es conmemoración patria. Pero lo imprescindible consiste en entender por qué.
Aquí y en otras partes, los jóvenes son cada vez más remisos a la lectura. Las razones son múltiples. Una de ellas, evidente, se deriva de la seducción ejercida por el universo audiovisual que induce a la pasividad, consecuencia de una tendencia propia del ser humano conocida como ley del menor esfuerzo. La pérdida de la práctica de la conversación entre familiares a la hora de las comidas elimina el despertar de focos de interés. Poco a poco, el habla se limita a lo elemental, casi equivalente a los reclamos de mi mascota. La reducción del léxico limita el pensamiento y adormece la creatividad porque el órgano que no se usa, se atrofia.
Habría que plantearse una pregunta esencial. ¿Hemos aprendido verdaderamente a leer? Sin dudas, estamos en condiciones de juntar letras y formar palabras. No es suficiente. Hay que descubrir el sentido de las cosas en un idioma particularmente dotado para expresar los matices de la realidad mediante la riqueza de sus tiempos y modos verbales, poseedor de una sintaxis abierta a numerosas posibilidades en su ordenamiento y en el rejuego de su régimen de subordinación. El verso y la prosa pueden encantar el oído. Para quien sabe hacerlo, leer conjuga disfrute y aprendizaje.
De no combatir esta tendencia, nuestra especie, muda y ágrafa, sucumbirá devorada por los robots inteligentes y sensibles que ya se anuncian al doblar de la esquina.
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*Crítica de arte, prestigiosa ensayista y destacada intelectual cubana, promotora de las Artes PlásticasCubanas. Presidenta del Consejo Asesor del Ministro de Cultura, Vicepresidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Miembro de la Academia Cubana de la Lengua.
Hija de uno de los íconos de la vanguardia artística de la primera mitad del siglo XX, Marcelo Pogolotti y de madre rusa. Nació en París en 1931 pero desde niña vivió en Cuba. Ser cubana, para ella, es una misión y un estado de gracia.
Es una de las más dispuestas y necesarias consejeras y asesoras de cuanto proyecto útil pueda favorecer la trama cultural de la nación. Esa vocación participativa se expresa también en las pequeñas cosas de la vida. Gusta de la conversación amena, de la música popular y no le gusta perder el hilo de una telenovela, nunca cierra las puertas a quien la procura.
A los siete años ya estaba en la capital cubana, donde estudia hasta graduarse como Doctora en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. Cursó estudios de postgrado en La Sorbona, durante un año, estudió Literatura Francesa Contemporánea. Al regresar a Cuba, matriculó en la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, donde alcanzó otro título.
Ha escrito numerosos ensayos, pero tan fundamental como su obra escrita ha sido su enorme labor en la docencia y la promoción de la cultura. Desde la cátedra de la Universidad de la Habana, a las investigaciones socioculturales vinculadas a los primeros pasos del Grupo Teatro Escambray, desde la formación de teatristas en el Instituto Superior de Arte, hasta la vicepresidencia de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, desde la Biblioteca Nacional, hasta la presidencia de la Fundación Alejo Carpentier.
Al Triunfo de la revolución se encontraba en Italia desde fines de 1958, se hallaba en una beca, residiendo en Roma por lo que aprovecho también para atender su salud. Al saber la noticia del derrocamiento de la dictadura se presento junto a otras personas que vivían en Roma en la sede de la Embajada a ocuparla. De regreso a la isla tuvo pasó por París hasta que finalmente llagó a Madrid, donde el Gobierno Revolucionario situó aviones para facilitar el regreso de los cubanos en Europa. Durante el vuelo conoció a Fayad Jamis, que ya era poeta y pintor distinguido pese a su juventud. Al llegar a La Habana observo una euforia generalizada, los rebeldes estaban en la terminal aérea.
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Publicado por: David Díaz Ríos