Blog_CubaSigueLaMarcha

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sábado, 8 de noviembre de 2014

El ébola y la campaña mediática anticubana

Octubre y lo que va de noviembre han visto bajar la campaña mediática contrarrevolucionaria anticubana por parte de los detractores, tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales, aunque ha aumentado la virulencia y la malsana intención al abordar la participación cubana en la lucha contra el ébola en África.
El discurso político contrarrevolucionario se basa, sobre todo, en especulaciones y mentiras absurdas, encaminadas a sembrar temores entre los cubanos sobre una posible incidencia de este flagelo en el país, en manipular la suerte de nuestro personal médico y en minimizar su papel en este combate. Esta suerte de manipulación desesperada obedece al amplio reconocimiento que ha tenido Cuba, incluso por las propias autoridades norteamericanas, la ONU, la OMS y otras naciones, así como grandes medios de comunicación, por su liderazgo en esta contienda a favor de la humanidad. Esta aplastante verdad acalla a los tradicionales falsarios y provocadores.
Estos tweet son un ejemplo del reconocimiento de la labor de Cuba:






Un monitoreo de las redes sociales apuntala esta realidad.
Facebook ha estado prácticamente silenciado en cuanto a la agresión y distorsión mediática sobre el tema. Un monitoreo de las principales páginas y grupos contrarrevolucionarias en esta plataforma social es casi inexistente.
Por su parte, en Twitter, el tema del ébola y el discurso anticubano se ha visto neutralizado, salvo aislados tweets que trataron de manipular el deceso de un colaborador cubano impostando la infamia de que su muerte real había sido provocada por el ébola y que su cadáver había sido cremado en vez de ser traído hacia Cuba. Todo apuntó a cuestionar un incierto destino para nuestros colaboradores, acudiendo a la vil falacia de que se les prohíbe a los mismos el retorno de sus cenizas a la patria en caso de contagio y muerte.


En las redes sociales contrarrevolucionarias se trató de minimizar y manipular la reciente Cumbre del Alba para la adopción de acciones contra el ébola como un mero evento propagandístico para sobredimensionar el papel de Cuba y de esa institución, poniendo en duda la voluntad política de nuestras naciones para evitar el arribo de la epidemia a las mismas y el diseño de los planes de cooperación con las hermanas naciones africanas.
En esencia, las principales matrices de opinión tratadas de impostar maliciosamente fueron:
► Cuba se aprovecha de la epidemia del ébola para buscar renombre internacional.


► Poner en duda la capacidad de Cuba mediante la manipulación de su capacidad de respuesta, no solo para prevenir la entrada del ébola al país, sino también en cuanto a la capacidad de nuestro personal médico para ser efectivo en su labor solidaria en África.
► Cuestionar el sistema de salud cubana, no solo en cuanto a la preparación y capacitación de los profesionales cubanos, la inexistencia de los costosos recursos que impone el tratamiento a los infectados, la incidencia de otras pandemias en la Isla, con vistas a minimizar nuestras capacidades de respuesta y, fundamentalmente, generar temores y dudas como parte de la guerra subversiva.
 ► Manipular el absurdo de un secretismo por parte del gobierno cubano sobre la incidencia de enfermedades en el territorio nacional y la perversa ideo de que Cuba –en caso de surgir un brote de ébola-, evitaría reconocerlo y solicitar ayuda internacional.
► Han resaltado –en la misma dirección de sembrar miedo entre los cubanos-, un supuesto informe de la OMS en que se reconoce en investigaciones preliminares la posibilidad de adquirir la enfermedad aún sin estar en contacto con los infectados por el ébola. Es decir, sitúan el caso del colaborador cubano fallecido por infestación de paludismo, Jorge Juan Guerra, como un caso de infestación por ébola, aun cuando el mismo estaba en un ambiente fuera del área de infestación.
► Impostar el miedo entre nuestros colaboradores cubanos y nuestro pueblo sobre la falsa idea de que los mismos pueden ser peligrosos transmisores del ébola y otras enfermedades, tratando de vulnerar el espíritu humanista y solidario de nuestra colaboración médica con otras naciones.
► Fabrican el burdo escenario sobre el hecho de que el arribo del ébola pondría en peligro a los EE UU como resultado de un éxodo masivo de cubanos hacia ese país vecino, con lo que tratan de sembrar recelos en la parte norteamericana y que se exija, desde ya, un bloqueo naval, terrestre y aéreo totales para evitar la entrada de cubanos hacia ese destino. No caben dudas, que esta matriz de opinión está encaminada a vulnerar los ya nacientes vínculos de colaboración entre ambos países en el enfrentamiento al ébola.
► Han tratado de demeritar el reconocido liderazgo de Cuba en el enfrentamiento al ébola, argumentando que naciones como EE UU, Canadá, Francia y otros, parecen tener avances en materia de bioseguridad y en la búsqueda de una vacuna, por lo que las mismas debían ser quienes lideraran esta cruzada internacional.
► En esta misma dirección, han subvalorado la labor de Cuba en África, sobredimensionando con bombo y platillo el papel de los Estados Unidos en cuanto a la creación de centros de tratamiento para infestados y el despliegue de cerca de cuatro mil efectivos militares para realizar labores preventivas, así como otros suministros y logística especializada. Es burdo e insólito comparar el esfuerzo de una nación pequeña, carente de recursos y bloqueada, con una nación poderosa y desarrollada. El aporte cubano se refiere fundamentalmente a la presencia de personal de la salud, capital humano de amplia experiencia sobre el terreno, mientras que otras potencias e instituciones como Médicos sin Fronteras, ponen los enormes recursos humanos y logísticos de que disponen.
► La sórdida manipulación se ha centrado también en la presencia de personal médico cubano en centros de tratamiento construidos por la USAID, tradicional instrumento de injerencismo contra nuestra gobernabilidad y promotora actual de la subversión contrarrevolucionaria, viendo este hecho como un fenómeno contradictorio y cuestionable con respecto a Cuba. Tal manipulación la enfrente en un artículo
(Ver:http://percy-francisco.blogspot.com/2014/11/medicos-cubanos-en-cent...) donde expongo mi posición al respecto.


Nuevas infamias seguirán preparando contra Cuba, las que serán desenmascaradas, cayendo por su propio peso, por la verdad, por la dignidad de nuestras razones y por nuestro apego a la solidaridad y a la justicia.
Percy Francisco Alvarado Godoy

En Cuba: Economía y +

En Cuba nunca se realizó un examen a fondo, científico, crítico y autocrítico de las causas y consecuencias del fin del socialismo en la Unión Soviética. Por esa razón las reformas (actualización) que aluden a un modelo homólogo al colapsado, se emprendieron sin que hubiera un inventario de lo que había fracasado allá y, por consiguiente era necesarios cambiar acá.

La omisión explica la falta de integralidad del proceso de ajuste (limitado a la economía) y el reiterado empeño por salvar estructuras que tal vez deberían ser abandonadas y la reticencia a aplicar la directiva de: “Cambiar todo lo que deba ser cambiado”.

Además de los factores externos asociados al anticomunismo y a la agresividad imperialista, que ejercieron enorme influencia en el desempeño de la Unión Soviética y los países de Europa Oriental, el socialismo sucumbió allí por razones básicamente internas asociadas a:

1- Malformaciones congénitas. Capítulo que incluyó no sólo preceptos teóricos errados, sino también un abrumador cúmulo de interpretaciones equivocadas y decisiones locales derivadas de necesidades coyunturales y que por efectos del autoritarismo y del dogmatismo, entronizados en el entorno soviéticos, fueron convertidas en “principios” o en preceptos “científicos” incuestionables.
2- Por razones históricas conocidas, entre ellas las agresiones, el acoso y las enormes tensiones a que fue sometido el primer estado socialista y por equívocos (el estalinismo entre ellos), el socialismo llamado real se desarrolló con déficit de democracia, libertades, limitaciones y otros fenómenos negativos que nunca fueron corregidos y que, con más o menos intensidad, se expresaron en los países donde se aplicó el modelo soviético.
3- Errores conceptuales y de gestión como los excesos de centralismo, verticalismo, burocratización, autoritarismo, incorrecta definición de prioridades, culto a la personalidad, falta de idoneidad de las instituciones, incluyendo el partido, el Estado y la sociedad civil. Todo ello, en gran medida, derivado de la mala práctica de sacralizar, copiar, generalizar y aplicar a todos los países socialistas las consignas y las decisiones soviéticas.

Para ser integral y eficaz, la reforma en Cuba no puede limitarse a una “actualización” sino que debe emprender un conjunto de cambios esenciales derivados de una mirada crítica, integral y abarcadora sobre el conjunto formado por el modelo económico, político, social y cultural, de lo cual se deriva la reforma de las estructuras y las prácticas políticas.

Ello se refiere además no sólo a la economía sino también a la superestructura jurídica y política, entre otras esferas: el derecho constitucional, los procesos electorales, la actividad parlamentaria, la administración de justicia y el papel de las instituciones políticas, estatales, sociales, profesionales y de masas, sin excluir ni sacralizar a ninguna de ellas.

Es cierto que tales reformas requieren tiempo, meditación y cautela y que al aplicarlas se corren riesgos, pero también lo es que tales peligros disminuyen en la medida en que el mecanismo de toma de decisiones es más democrático y abierto, las instituciones son más eficaces y decisiva la participación de factores sociales interesados en perfeccionar el socialismo.

Cuando no ocurre así, falta transparencia y se operan las reformas con arreglo a métodos de gobierno y dirección de la sociedad, cuya ineficacia ha sido probada, los riesgos son mayores. Rectificar no es retroceder a etapas superadas, sino innovar.

El socialismo puede ser productivamente eficaz y políticamente democrático. Para lograrlo es preciso innovar y no defender o reiterar viejas fórmulas.
Por: Jorge Gómez Barata

El socialismo puede salvarse

Leyendo detenidamente el artículo de Roberto G Peralo, “La reversibilidad posible”, en el que comenta el prólogo del Dr. José A. Toledo a la obra “Cuba: propiedad social y construcción socialista”- que desgraciadamente no he tenido la oportunidad de leer- se presenta un listado de síntomas que derivan de la situación: “Cuando lo real es irracional, cuando lo real no coincide con el proyecto social y se produce una separación entre el ser y lo que debe ser y entre los hechos y la palabra”. A continuación me permito citar los síntomas:
Incapacidad de satisfacer las necesidades más elementales de la población y las exigencias que demanda él progreso social.
•Imposibilidad de una participación efectiva de los ciudadanos en el ejercicio del poder.
•Distanciamiento cada vez mayor entre gobernantes y gobernados. La presencia de élites y grupos acomodados.
•Crisis de autoridad y legitimidad. Lo que funciona no es el poder de la autoridad, sino lo contrario, la coerción como método de dirección. Al mismo tiempo la falta de reconocimiento y apoyo al poder revolucionario y a sus representantes no garantiza la legitimidad que la hace racional.
•Incremento de la burocracia, por falta de capacidad de las instituciones de coordinar y relacionarse entre si, que produce no solo descontento, sino sobre todo, constituye un impedimento en el proceso revolucionario en todas las esferas de la vida social. Los errores esenciales de la vanguardia que no son rectificados a tiempo. La aplicación errónea, irracional, incorrecta de la política por parte de algunos de los agentes del cambio que representan a la vanguardia. Los rezagos del viejo orden social y la existencia de sus representantes que no cesan en sus intentos de restauración del poder.
•La doble moral, la simulación y las posiciones vacilantes dentro de las filas de los revolucionarios sirven de caldo de cultivo a la oposición política. El apoyo aparente de las medidas orientadas por la vanguardia en los actos y en medios oficiales es desacreditado fuera de estos contextos.
A su pregunta de cuales de estos síntomas están presentes en nuestra sociedad, le respondería, con el dolor de mi alma, que todos forman parte del cortejo sintomático actual de la crisis de gobernabilidad por la que atraviesa el país.
No hay que ser muy sagaz para darse cuenta de cómo estamentos de nuestra burocracia gobernante, que aun conservan una alta cuota de poder decisorio, se dedican a torpedear, sistemáticamente, cuanta medida de cambio profundo se plantee por el General-Presidente. En ocasiones da la impresión que en Cuba existen dos gobiernos: el verdaderamente popular que promulga los necesarios cambios y el que, repitiendo el discurso renovador como un eco vacío, hace todo lo posible para que las reformas no se lleven a vía de hecho, oponiéndole los más disímiles y variados obstáculos. El nudo gordiano está ahí, en el poder que todavía posee la burocracia inmovilista.
¿Es imposible arrancarles ese poder a los burócratas? Por supuesto que no. Lo que hay que hacer es acabar con la centralización del poder, acabar de quitarle al estado la función administrativa que no le corresponde, pasar a otras formas de propiedad en todas las esferas productivas y de servicio que no sean fundamentales para el país, darle mucha más autonomía a las grandes- y digo, verdaderamente grandes y estratégicas-empresas estatales, facilitar la inversión extranjera sin coyundas ni pactos de “embudo” en todo aquello que no podamos desarrollar con nuestros recursos. Hay que lograr reducir al mínimo el desabastecimiento crónico de nuestro mercado interno y la inversión extranjera podría ayudar a resolver muchos de esos problemas. Los que nos corresponden a nosotros no se resolverán hasta que el trabajo no se convierta, de verdad, en la única fuente de ingresos y bienestar.
La demora en la creación de un mercado mayorista y las disposiciones que limitan el pleno ejercicio del comercio y la producción de las nuevas empresas cooperativistas y privadas ponen en peligro su desarrollo desde la misma cuna. En esta esfera es donde se ve, con más claridad, la acción de rémora la mano peluda de la burocracia centralista e inmovilista.
Los cambios políticos deben ir aparejados a los económicos, el papel del Poder Legislativo y Judicial es crucial en esta hora de cambios y no puede esperar las calendas griegas.
El peligro que la Revolución pueda ser destruida desde dentro es real y hay que evitarlo a toda costa. Sí se puede revertir el estado actual de la economía y del país en general, pero no resultará con placebos y paños tibios. La sociedad toda debe participar activamente de esos cambios en un gigantesco ejercicio democrático donde todos cuenten en un clima de discusión franca, abierta y reformadora para lograr un socialismo más eficiente, más justo y más sustentable “Con todos y para el bien de todos”
ANEXO:

LA REVERSIBILIDAD POSIBLE

Por: Roberto G. Peralo (roberto.peralo@umcc.cu) (@RobertoPeralo)
En mi lectura de este fin de semana encontré un análisis muy interesante del Dr. José A. Toledo García en el prólogo al libro “Cuba: propiedad social y construcción socialista“. El profesor reflexiona sobre las causas de la reversibilidad de los procesos revolucionarios. Lo considero un texto muy interesante y polémico. Pudiera servir como punto de partida para generar un buen debate revolucionario.
La presencia de una crisis revolucionaria crea las condiciones que posibilitan y dan fuerzas a la oposición política para retomar o mantenerse en el poder, recordemos que no toda situación revolucionaria conduce a la Revolución. Si la política científica socialista no logra objetivarse en las relaciones de producción y reproducción “se genera lo opuesto a la Revolución, es decir, una situación contrarrevolucionaria como un resultado objetivo del fracaso del proyecto socialista”. Cuando lo real es irracional, cuando lo real no coincide con el proyecto social, y se produce así, una separación entre el “ser” y el “deber ser” entre los “hechos y la palabra”, estamos en presencia de una situación de ingobernabilidad que fácilmente degenera en contrarrevolucionaria, que se expresa, grosso modo, en los siguientes síntomas:
•Incapacidad de satisfacer las necesidades elementales de la población y las exigencias que demanda él progreso social.
•Imposibilidad de una participación efectiva de los ciudadanos en el ejercicio del poder.
•Distanciamiento cada vez mayor entre gobernantes y gobernados. La presencia de élites y grupos acomodados.
•Crisis de autoridad y legitimidad. Lo que funciona no es el poder de la autoridad, sino lo contrario, la coerción como método de dirección. Al mismo tiempo la falta de reconocimiento y apoyo al poder revolucionario y a sus representantes no garantiza la legitimidad que la hace racional.
•Incremento de la burocracia, por falta de capacidad de las instituciones de coordinar y relacionarse entre si, que produce no solo descontento, sino sobre todo, constituye un impedimento en el proceso revolucionario en todas las esferas de la vida social. Los errores esenciales de la vanguardia que no son rectificados a tiempo. La aplicación errónea, irracional, incorrecta de la política por parte de algunos de los agentes del cambio que representan a la vanguardia. Los rezagos del viejo orden social y la existencia de sus representantes que no cesan en sus intentos de restauración del poder.
•La doble moral, la simulación y las posiciones vacilantes dentro de las filas de los revolucionarios sirven de caldo de cultivo a la oposición política. El apoyo aparente de las medidas orientadas por la vanguardia en los actos y en medios oficiales es desacreditado fuera de estos contextos.
Algunas preguntas me surgen de este interesante texto:
¿Hasta que punto la existencia de estos síntomas serán capaces de revertir un proceso revolucionario?
¿Cuáles de estos síntomas están presentes en nuestra sociedad?
¿La sociedad cuenta con algún mecanismo que le permita contrarrestar estos males?
De existir estos problemas ¿La solución serían los Lineamientos económicos o los objetivos de la Conferencia del PCC?
Si no logramos un desarrollo sostenible que permita a los ciudadanos alcanzar altos estándares de vida a través de las relaciones de producción y reproducción de un sistema socialista. ¿Se podrá garantizar la irreversibilidad del proceso revolucionario?
En el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005, Fidel afirmó sobre la posibilidad de autodestruir la Revolución. La única forma de evitarlo es ser capaces de reconocer nuestros propios errores, identificar las causas que nos limitan resolverlo y llenarnos de valor y deshacernos de esas causas.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Yoani Sánchez y la bandera yanqui

Fuente:

Lo que las encuestas no dicen…

Recientemente el diario digital Martínoticias, con base en Miami, ha difundido noticias sobre las inconformidades de grupos brasileños con la presencia de médicos cubanos en el gigante sudamericano.
Para ello, el “periodista” Enrique Aguado, autor del artículo, se apoya en cierta encuesta publicada por el Consejo Regional de Medicina en Sao Paulo. Según la pesquisa no se está cumpliendo los protocolos fijados para el Programa “Más Médicos”. A partir de esto, reporta protestas e inconformidades de la comunidad médica brasileña.
En primer lugar, la atención médica que prestan los galenos cubanos está dirigida a las zonas más necesitadas precisamente por ser regiones humildes y de difícil acceso. Según datos oficiales del Consejo Federal de Medicina en un estudio realizado en 2011, Brasil cuenta con 1,9 médicos por cada mil habitantes, en Cuba esta cifra es de 6,4 por cada 1000.
La medicina en Cuba está ampliamente certificada por la Organización Mundial de la Salud, aval tiene de sobra. Actualmente, decenas de países en condiciones precarias y algunos nada modestos, cuentan con personal cubano prestando servicios de salud. Desde el año 2005, fue creado el contingente Henry Reeve para atender situaciones de desastres. Pakistán, Haití y hasta Estados Unidos, aunque este último no aceptara este acto enormemente solidario, han contado con el conocimiento y la experiencia del contingente.
Recordemos qué país en América Latina fue requerido por Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud, para responder a la crisis del ébola. Hoy día, Cuba es el país que más ha aportado al combate de esta mortal enfermedad, sin contar con grandes recursos para ello.
Los médicos cubanos van a Brasil a prestar servicios básicos, de manera preventiva, a combatir parásitos y diarreas. Ninguno de los galenos de la isla piensa suplantar a un especialista brasileño en un hospital de lujo, solo piensa ocupar ese espacio que es necesario para la población más pobre y apartada.
Según otra encuesta, pero del gobierno, el 95% de las personas atendidas expresaron satisfacción por el programa, que de los más de 14 000 médicos, alrededor de 11 000 son cubanos. Como aspectos más positivos están, el aumento del número de consultas en un 58%, la presencia en los puestos de salud en un 33% y la buena atención ofrecida en un 37%.
Estas son las opiniones que realmente importan en las encuestas, las personas que no tenían un acceso seguro y de calidad a la salud primaria y ahora son atendidas, mejorando su nivel de vida. Los más de 3 000 municipios beneficiados en la periferia de las ciudades, selva amazónica y en el nordeste del país, tienen una opinión bien diferente a las declaraciones de Radio y TV Martí.
Esta parte de la población brasileña no consta dentro de las encuestas para demostrar la labor que, más allá de ser un financiamiento a Cuba como declarara el ex-candidato presidencial Aecio Neves, expresa la solidaridad de la Revolución cubana con los más desposeídos. La reciente elección de Dilma Rouseff aprueba el Programa “Más Médicos” y confirma el camino seguido por el Partido de los Trabajadores como modelo de país.
Argyle/Cuba Online

jueves, 6 de noviembre de 2014

Las reservas morales

Escrito por  Enrique Ubieta Gómez / La isla desconocida
Los cientos de médicos y enfermeros que partieron hacia África, son una prueba irrefutable: en el pueblo hay reservas morales...

I

Un excelente pelotero cubano abandona su equipo ganador en plena temporada beisbolera y se escabulle hacia un país desconocido. Su razón: vender como agente libre su fuerza de trabajo deportiva a las Grandes Ligas. Por las recientes cifras pagadas a otros coterráneos y ex compañeros del equipo nacional –que “escaparon” antes, como él–, podría aspirar con justificada razón a embolsarse una cifra superior a los cuarenta millones de dólares. El pelotero no puede acceder a un contrato similar desde su país, porque el gobierno estadounidense prohíbe que sea contratado si antes no escenifica el show mediático de una “fuga”, y politiza su decisión. Prohíbe incluso que las federaciones latinoamericanas, subordinadas a las Grandes Ligas, lo contraten, si antes no deserta.

Ante la disyuntiva, elige la “fuga”, es decir, asume que la pelea no es suya, sino entre los gobiernos de Cuba y de Estados Unidos. Lo hace, sabiendo o desconociendo (qué importa, para los adultos no vale la inocencia) que las Grandes Ligas pagan su calidad y al mismo tiempo, el progresivo desmantelamiento del deporte alternativo en Cuba, y que el gobierno enemigo lo recibe y exhibe como “refugiado político”. No está de moda la palabra, pero (se) traiciona. Algunos conocidos dicen, encogiéndose de hombros: es inevitable, nada podemos hacer frente a la fiesta de los millones. El dinero manda. Y es obvio que Cuba jamás podría ni querría pagar esa suma (si la pagara, ella misma habría desmantelado el deporte alternativo). ¿Y qué importancia tiene para unos u otros su existencia? Pues que es una de las expresiones más exitosas de las nuevas relaciones anticapitalistas creadas por la Revolución.

Las medallas que Cuba obtuvo durante décadas en Olimpiadas y campeonatos del orbe eran de verdad, aunque la propaganda enemiga trata de disminuirlas. Junto a esas medallas están los records de nuestros atletas. Y la decisión de estos de no traicionar el espíritu antimercantil del mal llamado deporte amateur. ¿Cuántos millones rechazaron Teófilo Stevenson y Omar Linares, o más recientemente Alfredo Despaigne, para solo citar algunos ejemplos? Hoy, los peloteros y deportistas cubanos son reconocidos como profesionales, eso está bien, lo que no significa que estén sujetos a las leyes del profesionalismo, es decir, del mercado, lo cual está mejor. Sí, es una manera conciente de ideologizar la pelota, de preservarla como juego sano, porque si no la ideologizamos, la ideologiza el mercado: transforma el juego sano en mercancía. “Sí, soy revolucionario”, dijo firme y claro Antonio Muñoz, el Gigante del Escambray, en Miami, a los interesados aduladores. “Con lo que gano en Cuba vivo”, agregó.

Hoy, nuestros peloteros ganan un salario digno que se incrementa según el rendimiento, y reciben otras facilidades materiales, pueden contratarse en el circuito profesional japonés, y –acaba de suceder con algunos de ellos– ganar en apenas una temporada hasta un millón de dólares. Pero no basta, dicen. Cuarenta millones son más que un millón. La guerra es asimétrica, porque el desafío se plantea en el terreno de los intereses materiales, que es el de ellos. Replanteémosla en el nuestro: el de la conciencia. O se construye una muralla de principios, de razones, de afectos, o habrá triunfado la cultura del tener, el “todo vale” capitalista. ¿Acaso es inevitable?

II
No puedo decir qué piensa o siente un médico cubano, intensivista, con varias misiones cumplidas (Guatemala, Venezuela, Haití), cuando alguien aparece en su casa, el día de su descanso, y le pregunta sin miramientos: ¿partirías mañana para Liberia, o para Guinea Conakry o para Sierra Leona, a combatir el ébola, la epidemia más letal que enfrenta hoy la Humanidad?, ¿pondrías en riesgo tu vida por esa causa? Pero puedo contar lo que, a veces, sucede: el médico acepta y en tres horas empaca y se despide de padres, esposa e hijas. Se une en La Habana a otros cientos que también han aceptado.

La prensa de la contrarrevolución –no la global, la que cotidianamente reproduce los valores de la insolidaridad, sino la subalterna, la mediocre prensa que se empeña en desmantelar la Solidaridad cubana, y elogia la actitud de los peloteros que por cuarenta millones o más, creen que es lícito hacer cualquier cosa–, intenta atemorizar a sus familiares, e insinúa sin pudor que esos médicos y enfermeros viajan forzados por “el hambre”, a cambio de un pago escasamente superior. Para los cínicos, es una respuesta tranquilizadora. Los que se encogen de hombros ante cada deserción, porque, dicen, “hay que adaptarse al mundo en que vivimos”, suspiran complacidos.

Como no puedo decir qué piensa o siente un médico cubano que decide arriesgar su vida, reproduzco la respuesta del doctor Iván Rodríguez Terrero –la suya, no la de otra persona interesada– en una entrevista que le hiciera la periodista Yuliat Acosta para La Calle del Medio:

“Soy consciente de que es una misión a la que sabemos que vamos, pero de la que no podemos garantizar el retorno. (…) Tus hijos están dolidos, pero se sienten orgullosos. Tu esposa está triste porque te vas y a veces las misiones traen miles de dificultades, pero a la vez se siente orgullosa. Y que mis hijos digan: ¡mi papá fue a cumplir una misión arriesgada, tuvo el valor de ir!, sirve de estímulo también para tu familia.

(…) Cuando a nosotros nos dijeron del Ébola, nadie preguntó: ¿nos van a pagar? Nunca me ha preocupado eso. Mira, si me hubiese interesado el dinero hubiese dicho: no, espérate, no voy. Yo tengo ya un poco de misiones de riesgo, tengo derecho a cumplir una misión compensada con mejores condiciones. Te digo más, yo estaba de certificado, tengo un dedo del pie fracturado, eso aquí no lo sabe nadie, y me dije: ¡me voy!”

III
Esos médicos y esos peloteros, los que rechazan las ofertas que pisotean principios y los que las aceptan, viven en la misma sociedad. El problema no es que alguien quiera ganar mucho dinero, es lo que estaría dispuesto a hacer para ganarlo, qué entregaría a cambio. Habrá que construir consensos para la Cuba socialista que queremos y rechazar los que construye la globalización capitalista. Los consensos no son verdades. Fidel es irrepetible, pero ello no significa que debamos domeñar los sueños. Los que creen que las cosas sin él ya no pueden ser, no confían en el pueblo (ni entendieron a Fidel). Es lo que cree el imperialismo, por eso podemos vencerlo. Los cientos de médicos y enfermeros que partieron hacia África, son una prueba irrefutable: en el pueblo hay reservas morales que esperan, que necesitan ser convocadas.

Ébola: los medios han descubierto la colaboración cubana en África


El pasado 04 de noviembre de 2014 la Organización Mundial de la Salud (OMS) reiteró la urgencia de personal médico internacional en el terreno para brindar tratamiento a los enfermos de ébola y contener el avance de la enfermedad en los países más afectados del África occidental donde también faltan camas y laboratorios.

Para los emporios mediaticos internacionales había sido algo anecdótico y casi extravagante que el secretario general de la ONU Ban Ki-moon, el martes 9 de septiembre de 2014, realizara una solicitud expresa de ayuda al presidente cubano Raúl Castro entre los estadistas de grandes potencias como el primer ministro británico, David Cameron, el jefe de Estado francés, Francois Hollande y el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. [1]

Cuba respondió con eficacia y prontitud. Ya, el 3 octubre partió a Sierra Leona el primer grupo de 165 sanitarios cubanos. Una segunda brigada de 51 trabajadores lo hacía a Liberia y Guinea Conakry el 23 de octubre, en total 216 y continúan preparándose otros en la Isla, de los varios cientos que se han ofrecido voluntarios.

Ah, pero resulta, que de no presentarse la tragedia africana y la amenaza mundial que representa el flagelo en países con sistemas de salubridad precarios y aguda pobreza, los grandes informativos continuarían silenciando que Cuba durante décadas ha destacado en el continente a sus profesionales de la salud, en número superior a Médicos Sin Frontera, la OMS o cualquier otro país, todos juntos.

Con asombro o porque no se puede tapar el sol con un dedo, el The New York Times se decidió a editorializar la “impresionante contribución de Cuba contra el ébola" [2]También lo han hecho otros importantes medios y la prestigiosa revista científica Science [3]

Y, ante la abrumadora evidencia, reconocida por los países afectados y la OMS, hasta el mismísimo secretario de Estado norteamericano Jonh Kerry y la prepotente embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Samantha Power, han dado opiniones justas, de conformidad con el planteamiento cubano de no politizar el asunto y colaborar profesionalmente en algo que atañe a todos los países y regiones.

Pero, la revista The New Yorker [4] que tiene una amplia audiencia fuera de Nueva York, aunque vuelve con la matraca de la “diplomacia médica” cubana, publicó atinadamente este 5 de noviembre que:

“Cuba siempre ha sido reconocida por sus equipos itinerantes de médicos y enfermeras. De hecho, Cuba, una nación insular de once millones de personas, con ochenta y tres mil médicos -una de las mayores proporciones de médicos por habitantes- se ha convertido en la nación del mundo con el primer nivel de respuesta ante las crisis internacionales en los últimos años” y recordó la presencia de cientos de médicos cubanos en Pakistán después de un terremoto en el año 2005, y en Haití, tras el catastrófico terremoto de 2010.

“Este es el resultado de una estrategia a largo plazo que el gobierno cubano ha mantenido desde que tomó el poder en 1959”, añadió.

Asimismo mencionó que cientos de miles de estudiantes de África, Asia, América Latina y hasta de Estados Unidos, se han preparado en la Escuela Latinoamericana de Medicina, que tiene su campus principal en el Oeste de La Habana. En 2013, unos 19.500 estudiantes de más de un centenar de países se habían matriculado allí. La Salud es una fuente de ingresos para el país, y también de orgullo, admite la revista.

Faltaría señalar lo que se está haciendo de conjunto con los países del ALBA y la capacitación a expertos de la región en estos momentos.

Es adecuado que visibilicen los hechos, pero lamentable que el drama africano tan olvidado y silenciado sea lo que haga saltar a primeros planos informativos estas realidades.

Aunque, más repugnante que lamentable, resulta la furia de la ultraderecha en Estados Unidos con la actuación del gobierno revolucionario de la Isla y sus admirables trabajadores de la salud, reflejada por los medios dedicados a las campañas contra Cuba, y las declaraciones despreciables de los vividores de la disidencia cubana a quienes les importa un pito el bienestar de sus coterráneos y menos aún el de los sufridos africanos pobres.

Notas

[1] http://islamiacu.blogspot.com/2014/09/raul-castro-entre-los-preside...
[2] http://www.nytimes.com/2014/10/20/opinion/la-impresionante-contribu...
[3] http://islamiacu.blogspot.com/2014/09/revista-cientifica-science-de...
[4] http://www.newyorker.com/news/daily-comment/cubas-ebola-diplomacy 

Presidente de Nestlé: El agua no es un derecho humano y debe ser privatizada

De acuerdo con el exdirector general y ahora presidente del mayor fabricante de productos alimenticios del mundo, las grandes empresas deben disponer de todo el agua del planeta y la población no debería disfrutar de ella si no la paga.

Nestlé, que notificó a finales de octubre el envío de hordas de 'guerreros de Internet' para defender la empresa y sus acciones en línea, defiende la postura de Monsanto y su "seguridad comprobada". No en vano, el exdirector general de Nestlé, Peter Brabeck-Letmathe, admite que su idea sobre la privatización del agua es muy similar a la de los transgénicos de Monsanto. En una entrevista Brabeck-Letmathe afirmó que nunca ha habido "enfermedad alguna" causada por el consumo de organismos genéticamente modificados, según Anthony Gucciardi, comentarista del portal NaturalSociety.

Gucciardi recuerda que el gigante Nestlé es una empresa que extrae el agua subterránea para algunos de sus productos, destruyendo por completo el suministro en zonas rurarales sin compensación alguna.

Como informó Corporate Watch, Nestlé y su exconsejero delegado tienen un largo historial de desprecio a la salud pública y de abuso del medio ambiente pese a tener ganancias anuales del orden de 35.000.000 dólares por la venta de botellas de agua. "La producción de agua mineral Nestlé implica un abuso de los recursos hídricos vulnerables. En la región de Serra da Mantiqueira de Brasil, el bombeo excesivo ha provocado daños y agotamiento a largo plazo", asegura Corporate Watch.

"¿Entonces, es el agua un derecho humano, o debe ser propiedad de grandes corporaciones? Bueno, si el agua no es de todos, entonces tal vez el aire deba ser propiedad de grandes corporaciones también. Y en cuanto a los cultivos, Monsanto ya está trabajando duro para asegurarse de afianzar su monopolio sobre nuestros cultivos básicos y más allá", afirma NaturalSociety.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

¿Cómo podrían Estados Unidos y Cuba modificar sus relaciones al asistir a la Cumbre de las Américas?

Durante las últimas dos décadas, la Cumbre de las Américas ha convocado a los jefes de estado del Hemisferio Occidental sin la participación de Cuba. Eso es probable que cambie. En abril de 2015, Panamá será anfitrión de la próxima. Al gobierno cubano se le enviará una invitación.
Durante mucho tiempo, Estados Unidos se ha opuesto a la participación de Cuba en la Cumbre –y el presidente Obama aún no ha confirmado la asistencia de Estados Unidos– pero todo indica que tanto él como el presidente Raúl Castro estarán allí. En diciembre de 2013, se dieron brevemente la mano en el funeral del expresidente sudafricano Nelson Mandela. Aquel encuentro provocó gran conmoción y ningún cambio de política. ¿Será diferente esta Cumbre?
Esta reunión está llena de oportunidades para que los dos países se ataquen entre sí. Estados Unidos está presionando para agregar un componente de sociedad civil a la agenda que coloca a la democracia en el centro de las discusiones. Cuba pudiera utilizar las discusiones económicas para subrayar los daños causados por el embargo. Pero la Cumbre también pudiera presentar una oportunidad para implementar opciones de políticas que reducen tensiones y abren la puerta a una cooperación ulterior.
En el Foco de este mes preguntamos: ¿Cómo podrían Estados Unidos y Cuba tener impacto sobre sus relaciones al asistir a la Cumbre de las Américas?
He aquí tres panoramas:
  1. Las relaciones mejoran
  2. Las relaciones empeoran
  3. Las relaciones permanecen iguales

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Primer escenario: Las relaciones mejoran
Si Estados Unidos y Cuba usan la cumbre para mejorar las relaciones bilaterales, veremos la acción bastante antes de la propia Cumbre. Al igual que la mayoría de las reuniones de alto nivel, las agendas y las consultas se determinan de antemano. Como la Cumbre enfocará a la región en su conjunto, las oportunidades formales para acercamientos bilaterales y cambios de política están restringidas hasta que se acerque la Cumbre. Una mejoría de la relación EE.UU.-Cuba desbrozaría el camino para una reunión menos tensa y más productiva.
Varias opciones de política están a disposición de la administración Obama. Estados Unidos podría reanudar las relaciones diplomáticas y sacar a Cuba de la lista de estados promotores del terrorismo, la cual incluye también a Siria, Irán y Sudán. Aunque muy discutidas, no es probable que se tomen estas medidas antes de la Cumbre. El gobierno cubano actualmente facilita las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y las FARC, una organización guerrillera terrorista que ha contribuido a cincuenta años de violencia en Colombia. Si Cuba logra que se llegue a un acuerdo, esto puede servir como justificación para sacarla de la lista de estados promotores del terror –pero es improbable que el acuerdo se logre antes de la Cumbre.
En su lugar, la Casa Blanca puede considerar ampliar aún más las regulaciones de viajes para permitir el “viaje con sentido” –esto incluye actividades relacionadas con propósitos religiosos, educativos y humanitarios, y otros temas similares– bajo una licencia general, lo que permitiría que muchos más norteamericanos viajen a Cuba. El presidente Obama comenzó por permitir que los norteamericanos enviarán remesas a Cuba (similar a la política implementada originalmente por el presidente Clinton), lo cual podría ser ampliado a permitir la inversión formal en negocios privados. Una nueva clase empresarial ha emergido en años recientes bajo las reformas económicas de Raúl Castro y un flujo de inversiones norteamericanas podría fortalecer estos pequeños negocios incipientes. Apoyar a tales empresas fortalece el libre mercado en Cuba, un objetivo central de Estados Unidos. La administración también puede explorar vías para que operen en Cuba firmas de telecomunicaciones con sede en EE.UU. Esto traería nuevos ingresos a las firmas norteamericanas, mientras que ayuda a reducir los costos de comunicación para los pequeños negocios independientes. Se podría expandir ampliamente el acceso a Internet.
Pero la cooperación no es una calle en un solo sentido. Cuba también puede buscar mejorar las relaciones bilaterales como prueba de su deseo para la cooperación hemisférica. La opción más evidente para Cuba sería liberar al contratista de la USAID Alan Gross. Después de cumplir cinco años de una condena a prisión de quince años, Gross se encuentra en precario estado de salud física y mental. Su encarcelamiento es un obstáculo para las relaciones EE.UU.-Cuba, mientras que su liberación podría abrir la posibilidad de una negociación con Cuba. Estados Unidos ha estado reacio a un intercambio con prisioneros cubanos –originalmente conocidos como los Cinco de Cuba, y ahora los Tres de Cuba– pero eso puede cambiar en el esfuerzo por traer de vuelta a Gross a Estados Unidos.
Finalmente, la crisis del ébola en África Occidental presenta una oportunidad singular para la cooperación. Estados Unidos ha prometido enviar a 3 000 soldados a los países afectados y ha establecido un centro de tratamiento en Monrovia, Liberia. Cuba se ha comprometido con enviar a 465 trabajadores de la salud a la región, más que cualquier otro gobierno. La coordinación será decisiva entre gobiernos y ONGs, lo que la convertirá en terreno fértil para la cooperación entre EE.UU. y Cuba. La Habana fue anfitriona de una reunión el 29 de octubre en busca de una respuesta latinoamericana a la crisis, y Estados Unidos envió a un representante del Centro para el Control de Enfermedades, una refrescante demostración de la voluntad de ambos países para coordinar en asuntos de preocupación mutua.
Segundo escenario: Las relaciones empeoran
Si ninguno de los dos países toma medidas para mejorar las relaciones, en la Cumbre habrá una atmósfera tensa. Sin duda Estados Unidos se empeñará en tratar el tema de los derechos humanos y la democracia en Cuba con énfasis en el papel de la sociedad civil. Si Cuba se siente atacada, Castro probablemente contraatacará con la retórica acerca del imperialismo norteamericano. Esperen que los amigos de Cuba, como Venezuela, Nicaragua y Bolivia, apoyen las acusaciones de Castro.
La Cumbre pudiera convertirse en una tormenta de fuego de pedanterías provenientes de ambos países, lo que impediría el progreso acerca de asuntos de importancia. Estados Unidos y Cuba podrían dar marcha atrás a recientes medidas que aliviaron las restricciones, lo que resultaría en regulaciones más estrictas a los viajes; más limitaciones al movimiento de diplomáticos; y una negativa a participar en esfuerzos conjuntos como la coordinación para la limpieza medioambiental, el crimen transnacional e inmigración.
Si la Cumbre es secuestrada por este conflicto de décadas, será dañino no solo para la relación bilateral, sino para las relaciones de cada país con la región. Estados Unidos tiene más que perder en términos de apalancamiento e influencia regionales, ahora que está haciendo un énfasis renovado en una mayor asociación. Seguramente exasperaría a los líderes latinoamericanos que una reunión regional se enfocara en este feudo. El futuro y el valor de la Cumbre toda serían cuestionados.
Tercer Escenario: Las relaciones permanecen iguales  
El presidente Obama ha mostrado poca disposición a gastar capital político en lo que muchos consideran asuntos marginales o incorregibles. Cuba cabe en ambas categorías. Con tantas crisis globales a la mano, el presidente Obama puede que no esté dispuesto a correr los riesgos políticos necesarios para implementar cualquier cambio en la política hacia Cuba.
Las encuestas muestran sin lugar a dudas que la mayoría de los norteamericanos apoyan el fin del embargo a Cuba, pero no es una prioridad de política. La Cumbre pudiera servir de escenario a otro apretón de manos que hiera a algunos que apoyan el embargo y sea aplaudido por los defensores del cambio, pero que es olvidado con el próximo ciclo de noticias.
Cuba, por su parte, no carece de relaciones diplomáticas globales. Si el presidente Raúl Castro considera que la Cumbre es simplemente otro foro internacional en el que su país es bienvenido –a pesar de las protestas de Estados Unidos– puede pensar que es una victoria suficiente. La Cumbre y la participación de Cuba sirven como evidencia más que bastante del gran prestigio de Cuba ante otras naciones.
Mantener el status quo de la relación EE.UU.-Cuba no descarta que sea una Cumbre productiva. Otros asuntos deben ser discutidos. Sin embargo, con la presencia del presidente Obama y del presidente Castro en el mismo salón será un reto hacer que la prensa se enfoque en otra cosa.
(Tomado de The Atlantic Council. Traducido por Progreso Semanal)