Blog_CubaSigueLaMarcha

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miércoles, 3 de septiembre de 2014

«Mi Bandera» poema de Bonifacio Byrne

Poema "Mi Bandera".
Una de las poesías más conocida de Bonifacio Byrnees "Mi Bandera". Fue compuesta por el autor al regresar a Cuba después de terminada la Guerra Cubano-Hispano-Americana, y en ella expresa su angustia frente a la incertidumbre del futuro nacional amenazado por una bandera extranjera, que él pudo ver desde el barco en que entraba en la bahía de La Habana, izada en la fortaleza del Morro junto a la bandera cubana. 
Al volver de distante ribera,
con el alma enlutada y sombría,
afanoso busqué mi bandera
¡y otra he visto además de la mía!
¿Dónde está mi bandera cubana,
la bandera más bella que existe?
¡Desde el buque la vi esta mañana, 
y no he visto una cosa más triste... !
Con la fe de las almas austeras,
hoy sostengo con honda energía,
que no deben flotar dos banderas
donde basta con una: ¡la mía!
En los campos que hoy son un osario
vio a los bravos batiéndose juntos,
y ella ha sido el honroso sudariode
los pobres guerreros difuntos.
Orgullosa lució en la pelea, 
sin pueril y romántico alarde;
¡al cubano que en ella no crea 
se le debe azotar por cobarde!
En el fondo de obscuras prisiones 
no escuchó ni la queja más leve, 
y sus huellas en otras regiones
son letreros de luz en la nieve...
¿No la veís? Mi bandera es aquella 
que no ha sido jamás mercenaria,
y en la cual resplandece una estrella, 
con más luz cuando más solitaria.
Del destierro en el alma la traje
entre tantos recuerdos dispersos,
y he sabido rendirle homenaje 
al hacerla flotar en mis versos.
Aunque lánguida y triste tremola,
mi ambición es que el Sol, con su lumbre,
la ilumine a ella sola, ¡a ella sola!
en el llano, en el mar y en la cumbre.
Si deshecha en menudos pedazos 
llega a ser mi bandera algún día...
¡nuestros muertos alzando los brazos
la sabrán defender todavía!...
Bonifacio Byrne. Poeta cubano, nació en la provincia de Matanzas, Cuba el 3 de marzo de1861 y murió en su ciudad natal el 5 de julio de 1936.  
El poema titulado Mi bandera, incluido en el volumen Lira y espada, es una de las obras más conocidas del autor matancero Bonifacio Byrne, y fue publicado en Cuba a poco de regresar el poeta de Estados Unidos, donde estuvo exiliado a finales del siglo XIX . 
Los versos aparecidos en el volumen Lira y espada, recogen las vivencias del poeta yumurino, a su regreso a la Patria, recién liberada del yugo español. Al pasar junto a la farola del Morro habanero, en el barco que lo
traía de regreso al país, Byrne vio que junto a la bandera de la estrella solitaria flotaba la de Estados Unidos, como un símbolo de la ocupación yanqui en la isla. Y de esa vivencia salió su inspiración cuando escribió el poema. 

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martes, 2 de septiembre de 2014

Los cinco mayores fiascos de la política exterior de EE.UU. de la historia contemporánea

-Más grupos de odio en Estados Unidos

Más grupos de odio en Estados Unidos.

Recientemente dos hombres en un auto llegaron a un estacionamiento en Carolina del Norte. Allí habían citado a un reportero de la cadena Al Jazeera America. Le pidieron que los siguiera a un campo de girasoles y en el lugar bajaron del auto. Vistiendo túnicas blancas y capuchas puntiagudas que les cubrían cabeza y rostro, con dos agujeros a la altura de los ojos, los hombres se identificaron como miembros de Loyal White Knigths, un ala del grupo racista de supremacía blanca Ku Klux Klan (KKK).
Robert Jones, como se identificó uno de los hombres, explicó al periodista que su grupo está molesto con la llegada de niños migrantes indocumentados a Estados Unidos. “Si no podemos regresarlos, creo que disparándole a un par de ellos y dejando sus cadáveres en la frontera verán que hablamos en serio cuando decimos que hay que detener la inmigración”, dijo Jones en una fría e increíble sentencia. Hasta 2013 existían 940 grupos de odio activos en territorio norteamericano de acuerdo con el reporte que realiza cada año la organización Southern Poverty Law Center (SPLC). La mitad de ellos se ubica en la zona sur, es decir, en 14 de los 50 estados. Tan sólo en los cuatro que colindan con México —California, Arizona, Nuevo México y Texas— operan 160.
 “En los últimos años hemos visto que hay más grupos de odio cerca de la frontera”, explica el investigador Mark Potok. Especialmente se aprecia ese incremento en California y Arizona, donde los grupos son antiinmigrantes y antilatinos. En Texas, el número es un poco menor porque en esa área la frontera estuvo abierta por 150 años; la gente está acostumbrada a escuchar el español y a trabajar con latinos. Lo que ocurre en California y Arizona, en cambio, se debe a lo que expertos definen como un choque cultural: un número elevado de blancos se mudan ahí para retirarse y pasar sus últimos años en un sitio soleado; vienen de estados del norte, menos diversos, y les impacta ver una cultura diferente. De 2000 a 2013, el número de grupos de odio en Estados Unidos creció en un 56%. Ese periodo coincide con el reforzamiento de la seguridad en la frontera tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el incremento del porcentaje de inmigrantes no blancos, la recesión económica de 2008-2009 y el triunfo de Barack Obama, el primer presidente afroamericano. 
Los últimos datos que se tienen al respecto, incluyen clasificaciones que abarcan desde neonazis, KKK, racistas skin head, blancos nacionalistas, hasta anti-LGBT, antimusulmanes, negros separatistas, extremistas nativistas, vigilantes de la frontera y otros grupos antiinmigrantes. La lista compilada se basa en publicaciones y sitios de internet de los propios grupos, reportes ciudadanos, noticiosos y de agencias del orden, e incluye a aquellos que han participado en actos criminales, marchas, manifestaciones y publicidad. El término “crimen de odio” fue adoptado tras la Segunda Guerra Mundial por la Oficina Federal de Investigación (FBI), que inició un registro en el cual incluyó al KKK y a decenas de organizaciones más. 
En su último reporte, el FBI registra 5 mil 796 crímenes de odio, que involucraron a más de 7 mil víctimas. De ellos, 48% fueron por motivos raciales. Más de la mitad de agresores fueron de raza blanca y una cuarta parte afroamericanos. En el caso de las víctimas que fueron agredidas por su nacionalidad u origen étnico, seis de cada 10 eran latinas. En la frontera…el odio La frontera se ha convertido en espacio reciente del accionar de los grupos de odio contra inmigrantes. 
Por ejemplo, en Texas, la ley permite portar un arma de fuego sin ser exhibida públicamente, previo trámite de permiso; pero su uso en áreas rurales es abierto, es decir, puede ser mostrada en público. En el caso de Arizona, cualquier persona mayor de 21 años puede llevar un arma abiertamente, sin necesidad de permiso. Es en ambos estados donde se desplegará con mayor intensidad la nueva operación de Minuteman. Ira Mehlman es el portavoz de FAIR, la Federación para la Reforma de Inmigración Americana. “Nosotros no nos oponemos a que la gente venga; la pregunta es qué impacto tiene la llegada de otros en la sociedad estadounidense (...)

Por ejemplo, si vienen más niños, hay un impacto en los salones de clases, especialmente si los recién llegados no hablan inglés”, dice. SPLC ha reportado vínculos de FAIR con grupos de supremacía blanca y eugenésicos, y sus dirigentes con frecuencia realizan declaraciones racistas.
Tomado de Radio Rebelde

-La OTAN se prepara para una ciberguerra con Rusia

En la próxima cumbre de la OTAN, que se celebrará los días 4 y 5 de septiembre, Barack Obama y los líderes de otros países miembros de la OTAN decidirá, entre otros temas, una nueva táctica sobre ciberguerra.
Por primera vez un ataque cibernético contra cualquiera de los 28 países que forman parte de la OTAN puede ser considerado como un ataque contra toda la alianza, como si se tratara de un bombardeo por aire o tierra o una invasión, apunta The New York Times.
El blanco más obvio de esta política podría ser Rusia, a cuyos informáticos culpan de haber perpetrado varios ataques cibernéticos. 

Sin embargo, en vísperas de la cumbre de la OTAN que se celebrará los días 4 y 5 de septiembre, los propios aliados reconocen que les faltan especialistas calificados en seguridad cibernética. A pesar de disponer de un nuevo Centro de Seguridad Informática en Tallin, capital de Estonia, y de ejercitarse regularmente, la Alianza no tiene armas cibernéticas ni dispone de una estrategia para emplearlas.

Actualmente, los Estados Unidos y el Reino Unido están invirtiendo miles de millones de dólares en el desarrollo de programas secretos de armas cibernéticas, pero todavía se niegan a informar a otros Estados de la OTAN sobre qué armas pueden proporcionar a la organización en caso de un ataque.

La respectiva declaración sobre la seguridad cibernética será ratificada esta semana, según funcionarios de la OTAN. El documento ya fue aprobado por los ministros de Defensa de los aliados en junio de este año.

Mientras tanto, no está claro exactamente cómo cambiará la definición del artículo 'Ataque armado a un Estado miembro de la OTAN' si se aprueba la declaración sobre ciberseguridad. Tampoco se conoce qué alcance debe tener un ataque cibernético para ser considerado una agresión contra la Alianza.

"Todo va a depender del grado de exposición a los ataques cibernéticos", señaló el embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Douglas Lute, en julio en un foro sobre temas de seguridad en Aspen (Colorado, EE.UU.).

Esta explicación genera preocupación por la posibilidad de que la OTAN pueda comenzar un conflicto armado para defender a uno de sus miembros de un ataque cibernético.

- Se agotan fusiles rusos AK-47 en EE.UU.

Tres días después de anunciada la prohibición de importar los fusiles Ak-47 debido a las sanciones impuestas a Rusia por su participación en el conflicto con Ucrania, los coleccionistas y compradores de armas salieron y arrasaron con todo el inventario.
Según reportó el periódico Washington Post, los fusiles AK-47 de fabricación rusa se agotaron porque algunos compradores piensan que EE.UU. busca prohibir esas armas de manera permanente.
Algo similar sucedió cuando se discutía en el Congreso las restricciones para el uso de armas, luego de la matanza en una escuela primaria en 2012 cuando las armerías se quedaron sin armas ni municiones, pese a que la ley nunca se aprobó.
El diario reportó que la empresa importadora Atlantic Firearms, localizada en Bishopville, Maryland, está trabajado a toda máquina para cumplir con los pedidos de los clientes y que ya el producto está agotado.
Señaló también que algunos clientes compraron de ocho a 10 fusiles por un valor de $1.000 dólares cada uno.
El presidente de la empresa importadora de armas, Blain Bunting, declaró que “la comunidad de las armas se movió muy rápido y que se desconoce para cuándo se termine con esta restricción o veda”.
El AK-47 se ha convertido en el fusil de combate más popular del mundo y cada año se venden en EE.UU. decenas de miles en su versión semi-automática.
Su creador fue Mijail Kalashnikov, y su aporte data a los años cercanos a finales de la Segunda Guerra Mundial.
VOA

- Defensa cultural de América Latina

 
1
¿Cómo defender los cambios logrados  y aquellos todavía en proyecto en América Latina y el Caribe? Un dogma oponía los ejércitos latinoamericanos a los cambios sociales. El axioma dejó de ser cierto en las sociedades con ejércitos de oficialidad de origen policlasista. La institución armada apoya decisivamente las reformas en Venezuela, Ecuador y desde luego en Nicaragua, y no se opone a ellas en Argentina y Brasil, entre otros países.
2
Sin embargo, en la región persisten fracciones de sus ejércitos que han intentado golpes contra los presidentes electos,  y perduran más de seis decenas de bases de potencias imperiales. Rafael Correa demostró que se las puede expulsar, al actuar con decisión y patriotismo contra la base de Manta. Atilio Borón ha señalado que así como Estados Unidos libró sus primeras batallas por la hegemonía en América Latina, librará también allí las últimas. Debemos prepararnos.
3
El desafío internacional de América Latina consiste en abogar por la Independencia de los territorios de la región todavía sometidos al colonialismo, tales como Puerto Rico o las Malvinas, y enfrentar a la Alianza del Pacífico, integrada en parte por gobiernos herederos de regímenes que soportaron prolongadas intervenciones,  aplicaron drásticas políticas de eliminación física de la izquierda, aceptan bases estadounidenses y se someten al Consenso de Washington. Quizá las nuevas organizaciones integracionistas deban concertar alianzas militares o tratados de paz y no agresión que dificulten los conflictos y sobre todo la injerencia imperial en ellos. América Latina, zona de paz, sólo debería esgrimir las armas contra agresores extraños a la región.
4
En América Latina y el Caribe problemas comunes afortunadamente coexisten con una cultura esencialmente común, en donde la preponderancia de dos lenguas romances y de una religión abre caminos para la intercomunicación de diferencias y semejanzas. La conciencia de la latinoamericanidad es el fundamento de todos los proyectos de integración social, económica, política, diplomática y estratégica. El desafío consiste en reafirmarla con sistemas educativos y académicos abiertos a todos  que analicen nuestras realidades, sus problemas y las formas de resolverlos mancomunadamente.
5
Repetidamente  preconizamos medidas tales como: Revisión y divulgación de nuestra Historia común. Libertad y fomento de la circulación de bienes culturales entre nuestras repúblicas. Rescate, preservación y enaltecimiento de nuestro patrimonio cultural. Desarrollo de políticas para eliminación definitiva del analfabetismo, gratuidad de la enseñanza en todos sus niveles, sistemas masivos de educación a distancia y normas integrales de validación y reválida de estudios. Rescisión de todos los acuerdos y tratados mediante los cuales Estados Unidos y  Europa ejercen influencia o control sobre los contenidos y métodos de nuestros sistemas educativos y de investigación. Orientación de la investigación académica y científica hacia nuestros problemas regionales. Protección para la música, la cinematografía, la televisión regional. Red de agencias informativas regionales. Rigurosas normas de responsabilidad social para los medios de comunicación. Multiplicación de emisoras alternativas y de servicio público con alcance continental. Creación de redes de Institutos de Estudios Latinoamericanos y del Caribe. Adscribir la difusión y el apoyo para el cumplimiento de estas metas a redes de medios de comunicación de servicio público: libres, alternativos  y comunitarios que nos ayuden a pensar a la región como un cuerpo interdependiente e integrado.
La conciencia cultural presente es el más invulnerable escudo contra la agresión venidera. Forjémosla.

-Venezolanos valoran que Maduro es fiel al legado de Chávez

En Venezuela, un nuevo sondeo demuestra que el 67 % de los venezolanos cree que el presidente Nicolás Maduro ha sido fiel al legado de su predecesor, el fallecido líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez.
La encuesta realizada por la empresa Hintelaces, que entrevistó a más de 1200 personas del 22 al 24 de agosto, revela además que el 60 por ciento de los encuestados considera que Maduro es el nuevo líder de la Revolución Bolivariana.
Asimismo, 57 por ciento de los consultados considera que es cierto que el presidente “está haciendo muchas cosas para ayudar a los pobres”, de acuerdo con el periodista José Vicente Rangel, quien difundió la información el domingo.
De igual manera, el 54 por ciento de los venezolanos asegura que Maduro está promoviendo las misiones sociales impulsadas por el difunto Chávez.
De acuerdo con el 65 por ciento de los encuestados, el jefe del Gobierno bolivariano está construyendo muchas viviendas para los pobres.
Los resultados de un sondeo publicado el pasado 19 de agosto demostraron que Maduro sigue siendo el líder que recibe el mayor apoyo a nivel nacional.
Según esa encuesta llevada a cabo por la Agencia de Inteligencia de Venezuela, Hinterlaces, dos de cada tres venezolanos respaldan el modelo socialista impulsado por Chávez y consideran a Maduro como un fiel seguidor de este camino.
HISPAN TV

-ONU: Las tecnologías sin control humano son un primer paso hacia los robots asesinos

Naciones Unidas considera que el uso de robots militares que abran fuego sin ningún tipo de control humano debe ser contemplado como actividad ilegal.
Según la ONU, el uso de robots militares que abran fuego sin ningún tipo de control humano debe ser asumido como actividad ilegal. La Alta Representante de la ONU para Asuntos de Desarme, Angela Kane, advierte que pronto se podrían crear aparatos militares capaces de disparar sin un control de este tipo, informa ‘The Telegraph’, y considera que las autoridades deben ponerse de acuerdo para prohibir del uso de estas tecnologías, según cita a Kane el periódico británico.
“Cualquier arma es terrible, pero si se puede activar sin intervención humana aún es peor. Esto complica y deshumaniza la guerra”, afirma Angela Kane. “De esta manera la guerra se despersonaliza, por eso creo que las armas sin control humano deben ser ilegales. Y la decisión debe ser anunciada por los estados capaces de desarrollar este tipo de armas”, añadió la Alta Representante.
Según señala ‘The Telegraph’, las mayores potencias militares no han expresado aún ninguna intención de discutir el problema. Mientras tanto, Kane cree que los automóviles sin conductor que actualmente están siendo probados marcan el primer paso hacia la técnica militar que puede ser activada sin control humano. “Cada vez se crean más armas automatizadas”, afirma Kane. “El problema radica en las armas con capacidad de elegir y atacar blancos sin ninguna intervención humana. ¿Quién es responsable en este caso?”, se pregunta la Alta Representante.
Las Naciones Unidas ya han celebrado la primera reunión dedicada al tema de las armas automatizadas y planean organizar otra conferencia en otoño, informa la ONU a través de su web oficial.
Las autoridades militares incrementan el uso de robots, entre ellos las unidades de desactivación de explosivos y drones armados, recuerda Ben Farmer, comentarista militar de ‘The Telegraph’. Israel ya ha experimentado con el uso de robots de control fronterizo. Sin embargo, según aclara el experto, todas las armas de estos aparatos son controladas por personal que decide si la situación requiere abrir fuego.
En teoría se podrían crear robots equipados con sensores que activen las armas, pero, según señalan los expertos, incluso las máquinas más avanzadas tienen una capacidad limitada de actuar de la manera independiente.
(Tomado de Ecoportal y RT)

- PENSAMIENTO: ¿Banderas nada más?

PENSAMIENTO: ¿Banderas nada más? 
Portadores de realidades y conceptos, los símbolos no existen al margen de la historia y el entorno social.

Diversidad sí, desarraigo no: ¿Banderas nada más?

Cada día se ven por todas partes más banderas de distintos países o referencias visuales a ellas, usadas unas y otras como “adornos” en ropa y en artículos disímiles. Abundan en vehículos, desde rastras hasta bicitaxis, pasando por ómnibus, autos de paseo y tractores, hasta como forro de asientos. Tal proliferación viola normas establecidas para su uso. 
El modo como se asumen las banderas tiene raíces, motivaciones y alcances significativos. Han tenido alto valor en la representación y la movilización de colectivos humanos, y lo han aprovechado religiones y poderes, como las Cruzadas, que, en el fondo, el expansionismo colonialista europeo extendió. Diferente es el influjo irradiador que para los pueblos de nuestra América, y para otros de similar historia, tienen sus banderas nacidas en las luchas por la independencia, proceso contrario a los designios de los conquistadores y sus herederos directos.
Entre los conceptos vinculados con las banderas descuellan otros que florecieron en el siglo XIX y han llegado por caminos varios a nuestra época, asociados también con ideas de hoy, o con ausencia relativa de pensamiento. El internacionalismo, que calzó principios sembradores, en el auge de la lucha de clases propagó asimismo el criterio de que los obreros no tenían patria.
Ese aserto, en pueblos para los cuales el patriotismo ha sido un valor básico, puede escocer; pero se erigió sobre bases: la emergente burguesía –que llegó al poder usando a los trabajadores como tropas armadas–, y aquellas otras clases que mantuvieron sus privilegios feudales, eran las dueñas de todo: de una totalidad que incluía, junto con los símbolos que los representaban, los estados nacionales regidos por ellas.

Metrópolis van, metrópolis vienen

Así se llegó a la realidad propia de las potencias opresoras, tanto las coloniales de viejo sello como las imperialistas, a menudo también con colonias a la antigua usanza. Contra una potencia del primer grupo, España –que José Martí calificó de filicida y todavía hoy en la estela colonialista algunos siguen llamando “la madre patria”–, le tocó a Cuba protagonizar una intensa y larga lucha de liberación. La victoria que merecía se la arrebató en 1898 la intervención de una potencia de nuevo tipo, los Estados Unidos, hija putativa de la Gran Bretaña colonialista que había pugnado exitosamente con su rival ibérica.
Desde hace tiempo España tiene menor poderío que esas dos potencias, pero sigue siendo, como las otras dos, una nación que se constituyó haciendo uso del llamado “derecho de conquista”. Sobre esa historia existen estudios diversos, y conocimiento más o menos generalizado, aunque se oculte, o se quiera ignorar. Razones de peso explican que las banderas de las tres naciones mencionadas, y las de otras, se sientan asociadas a saqueos de pueblos, y a genocidios. Para la generalidad de los respectivos pobladores que ellas representan oficialmente, carecen del valor afectivo que para los suyos guardan las que se distinguen por encarnar sacrificios en pos de la libertad.
Para conocer esa realidad –en general, y concretamente la de aquellas tres potencias– el mundo tiene una fuente de primer orden en un legado que para cubanas y cubanos ofrece, además, comunicación especialmente familiar: los textos de Martí. Aportan una interpretación luminosa de los nexos entre Cuba y España, de la historia de las potencias colonialistas europeas en su conjunto, y de sus acciones contra otros pueblos. Con especial claridad previsora esas páginas muestran la emergencia, en Norteamérica, del poder imperialista que ya se aprestaba a apoderarse de Cuba y de nuestra América toda, y a romper el equilibrio del mundo.

Símbolos y realidades

Con respecto a las insignias, en particular, de los Estados Unidos y de España, ambos de directa significación para su patria, Martí legó consideraciones cardinales, como suyas. En el pórtico de Versos sencillos se refirió a las maniobras del primero de esos países en “aquel invierno de angustia” de 1889-1890, cuando sesionó, en Washington, la conferencia internacional que marcó el nacimiento, a gran escala, del panamericanismo imperialista. En ese texto plasmó su crispación ante la imagen del águila estadounidense apretando “en sus garras los pabellones todos de la América”.
El águila, que en ese caso simboliza, más que altura, voracidad, no está en la bandera de los Estados Unidos, pero sí en su escudo, y en su relación con el mundo. Las realidades de aquel foro, ocultas para otros, él las denunció en crónicas, discursos y cartas, y le provocaron el malestar físico por el que tuvo que hacer el reposo durante el cual escribió el citado poemario.
Sus estrofas entregan un recuento autobiográfico del revolucionario que en 1895 llegaría con documentación haitiana a Cuba para incorporarse a la guerra que él contribuyó decisivamente a preparar. Al recrear el espectáculo, que él disfrutó en Nueva York, de la célebre bailarina española, testimonia en ese libro: “Han hecho bien en quitar/ El banderón de la acera;/ Porque si está la bandera,/ No sé, yo no puedo entrar”.
La historia de las potencias y su actitud hacia pueblos oprimidos por ellas no acabó en el pasado: vive y se manifiesta de disímiles formas. Encima de quien lo señale caerá, entre otros, el avispero de cosmopolitas ultramodernos apasionados de la globalización, quienes rabiarán contra lo que huela a patriotismo revolucionario y reverenciarán la aldea global diseñada por los poderosos.
Tal es la imagen del mundo que quieren vender, ayudados por sus cómplices, los cabecillas de maniobras encaminadas a dominar –desde sus bases comerciales, militares y mediáticas instaladas también en aldeas, aunque sean de gran tamaño– las aldeas todas del planeta. En sus ardides son capaces de revolver aviesamente, o buscar que otros los esgriman, hasta los postulados de un internacionalismo contrario a ellos desde la médula.

Diversidad sí, desarraigo no

Aunque en profunda crisis sistémica, el capitalismo conserva fuerza para sobornar y confundir. No es casual que por todas partes pululen las banderas de países poderosos, señaladamente la británica y la estadounidense, y también la española, no la de la república asesinada por el nacionalismo fascista y terrorista, sino la del león colonialista y monárquico.
Los juegos olímpicos celebrados en Londres en 2012 sirvieron, entre otras cosas, para producir enormes cantidades de banderas británicas. En Cuba su arribazón podía parecer una forma de celebrar los 250 años de la toma de La Habana por los ingleses. La presencia de esas banderas en todo tipo de objetos perdura, y quizás refuerza la multiplicación de otras.
Salvo las excepciones señaladas, las fotos que ilustran el presente artículo fueron tomadas en seis provincias cubanas, aunque no se indique la procedencia, pues no se trata de subrayar particularidades, sino una realidad que se generaliza. El texto no intenta agotar el tema, que daría para una investigación multidisciplinaria.
El fin principal de la indagación no debe ser la validación de prohibiciones. Quede eso dicho en previsión del avispero anunciado, aunque toda sociedad necesita controles y restricciones. Urge propiciar y fomentar el adecuado pensamiento ante la marcha del mundo en general, y en esa tarea corresponde un papel insustituible a la información y a la educación. No todo puede fiarse a proscripciones, ni dejarse a la espontaneidad y la inercia.
Para pueblos como el cubano el concepto de patria tiene una significación vital. La legitimidad de sus luchas por la independencia la avaló la propia incorporación a ella del incipiente movimiento obrero. Hasta el anarquismo dio aquí pruebas de comprender que, si los obreros no tenían patria, su mejor alternativa sería conquistarla. Esa fue una de las mayores lecciones dadas por el gesto de activistas obreros como José Dolores Poyo, Serafín Bello y otros que, seguidos por numerosos compatriotas, colaboraron con Martí en la fundación del Partido Revolucionario Cubano, apoyo en el que también sobresalieron el marxista Carlos Baliño y el socialista Diego Vicente Tejera.

Dignificación de un símbolo

Lúcidamente en guardia contra el autonomismo y el anexionismo, Martí señaló el derrotero seguido por la enseña que llegó a encarnar los ideales de la verdadera independencia. En “El 10 de abril”, artículo de 1892 publicado en Patria, se refirió a la Asamblea de Guáimaro, de la que en 1869 nació nuestra primera República en Armas, y dijo que allí “el pabellón nuevo de Yara”, “la bandera nueva que echó al mundo Céspedes”, cedió, “por la antigüedad y por la historia, al pabellón, saneado por la muerte de López y de Agüero”. Sí, porque enarbolando esa bandera se había echado “a morir con los Agüeros el Camagüey”.
En el pórtico de Versos sencillos había repudiado Martí el anexionismo de Narciso López. Sabía que la muerte de este, a raíz de la expedición en que trajo la bandera a Cárdenas en 1851, fue una de las que sanearon esa enseña, de la que dijo Martí en su discurso del 17 de abril de 1892 en el Hardman Hall neoyorquino, recién fundado el Partido Revolucionario Cubano: “No levantamos aquí bandera nueva, sino que ondeamos otra vez la bandera de los padres”. La dignificaron definitivamente los patriotas que habían confirmado y seguirían confirmando que el rojo del triángulo honra la sangre derramada para lograr la plena independencia.
Para Cuba su bandera está indisolublemente asociada al sacrificio y el heroísmo, como el Himno Nacional, surgido del independentismo indoblegable. Es un deber cultivar el respeto amoroso hacia ambos, y ello conduce a fomentar también el respeto a los símbolos de otros pueblos, si se sienten representativos de estos, y a no rendir culto, ni en apariencia, a los que puedan verse como emblemas de fuerzas conquistadoras.
Las reglamentaciones sobre el uso de los símbolos patrios deben acendrar el respeto que ellos merecen, no propiciar que, de tan intocables, acaben resultando ajenos. No se estimule que cubanos exitosos se sientan con derecho a estampar su firma sobre la bandera. Pero alegra ver que personas jóvenes, y no tan jóvenes, llevan al cuello escarapelas que la representan y, aunque no sean de óptima factura –mejorarlas sería una meta útil–, recuerdan la que traía Martí al caer en combate y, según lo sabido, había pertenecido a Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria.

Patria y humanidad

Tan injusto y frustrante como convertirlos en dogma y justificación de aislamiento sería olvidar los versos en que, ante la imagen del pabellón estadounidense impuesto por la interventora potencia norteamericana, Bonifacio Byrne exclamó: “Que no deben flotar dos banderas/ Donde basta con una: ¡la mía!” De ella dice: “Orgullosa lució en la pelea,/ Sin pueril y romántico alarde;/ ¡Al cubano que en ella no crea/ Se le debe azotar por cobarde!”.
Cuba ha dado pruebas de un internacionalismo ejemplar. Pero antes que ver a cubanas y cubanos vistiendo camisetas y otras piezas con banderas británicas, estadounidenses o españolas que por distintas vías inundan el país, ¿no sería más estimulante que llevaran la enseña nacional? “Patria es humanidad”, escribió Martí, y añadió: “es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca y en que nos tocó nacer”. Su sentido de universalidad venía del subsuelo, no de la atmósfera.
No nos confundan los cosmopolitas que, aunque diciendo otra cosa, vengan a proponer una diversidad desarraigada. Más atendible es el disgusto de una compañera latinoamericana ante jóvenes de Cuba envueltos en la bandera de Alemania para celebrar, en el coliseo de la Ciudad Deportiva habanera, el triunfo de aquel país en el reciente campeonato de fútbol dirimido en Brasil.
Además de las banderas foráneas ya mencionadas, otra que abunda en nuestro entorno es la canadiense. En el caso de las latinoamericanas, una apreciación que podría someterse a prueba estadística sugiere que la de Venezuela ha tenido el atractivo que le viene del proyecto bolivariano y la relación de este y su líder Hugo Chávez con Cuba, su pueblo y su Revolución.

Más allá de los goles

Fuera de esos ejemplos, quizás la presencia que alcanzan otras banderas latinoamericanas se relaciona, en especial, con el prestigio que los países respectivos tienen en el reino del futbol. Y este, más que el deporte que debe y merece seguir siendo, parece constituir crecientemente una forma de opio de los pueblos: un opio que remite a las alucinaciones de la globalización y al culto del dinerismo, en dimensiones que difícilmente se expliquen por la importancia de los goles para la humanidad, y con esperanzas que actualizan a gran escala aquella ilusión propulsada con un lema comercial y político: “Usted sí puede tener un Buick”.
Ahora un héroe del futbol –otros deportes requerirían comentarios similares–, un crackafricano, pero triunfador en Europa, se puede establecer en Londres y –no es metáfora ni hipérbole– comprar varios Mercedes Benz para su uso personal. ¿Y qué queda para la generalidad de los jóvenes del mundo, entre ellos también futbolistas? Lo de siempre, el encantador capitalismo tiene una sola cosa mala: no todos pueden ser burgueses y tener un Mercedes.
En lo relativo a las banderas entre nosotros, si se van a violar impune y masivamente las normas que regulan su uso, ¿no sería preferible que proliferasen las cubanas? Para eso, desde luego, su producción tendría que alcanzar las cantidades necesarias, y una distribución adecuada a tal fin, con precios asequibles para el pueblo trabajador.
Mercados vacíos de banderas cubanas favorecen el uso indiscriminado o la invasión de banderas de cualquier otro país, llegadas ya se sabe cómo. Pero no son de cualquier nación precisamente, sino de las poderosas, que con recursos variopintos venden su imagen, su discreto encanto. En el mar de banderas que pululan, ¿se ven acaso algunas de países de África, donde están muchas de nuestras raíces? Frente a excesos y déficits, estimula ver que una joven –pudiera ser también un joven– en una institución del país pinta o hace pintar en su rostro la bandera patria, y no de otras naciones, o de equipos deportivos de otros países.
Tampoco se trata de que la bandera cubana se convierta en imagen para diseñar chancletas y ropa interior, o toallas para secarse todo. Eso se hace en países donde el mercado manda mucho más que el espíritu, mucho más que los valores patrióticos y la emancipación humana, mientras la manipulación del patriotismo justifica masacres “en cualquier oscuro rincón del mundo”.

Melodías celestes

Hace pocos años circuló la imagen de una aspirante de extrema derecha a la vicepresidencia de los Estados Unidos, que posó vistiendo un biquini estampado con la bandera de su país, y apuntando con un fusil. No se trata de apostar a la pudibundez: símbolos son símbolos.
Cuba no está libre del culto a “lo de afuera”, que, propio de excolonias, se refuerza en épocas de crisis material, económica. En ese contexto alcanza un significado específico el hecho de que un establecimiento privado se “engalane” con un pedazo de bandera británica –tal vez porque los propietarios no consiguieron una completa–, y se haga llamar Txiringuito. Así asume la versión en eusquera, lengua vasca, de chiringuito, vocablo que atendibles acarreos lingüísticos identifican como nacido en Cuba, y llevado de aquí a España. En otros lares pueden adaptarlo a distintos idiomas; pero, para nosotros, es natural que siga siendo chiringuito.
Pero acaso más alarmante que transformar sin necesidad esa palabra sea que un hotel cubano, no precisamente de propiedad privada, ostente numerosas banderas y por ningún lado aparezca entre ellas la del país. Hoy en La Habana el blasón del Futbol Club Barcelona (el Barça) puede verse lo mismo en un almendrón particular, compartiendo espacio con la bandera británica, o con otra, que ondeando en la antena de un automóvil estatal. Son signos visuales que no cabe considerar al margen del pensamiento; y, si respondieran a la ausencia de él, requerirían mayor atención aún.
No sobra insistir en que la llamada desideologización no es tal: ninguna persona normal vive sin ideología, aunque lo pretenda. Los promotores del desarraigo procuran desmontar todo pensamiento de raíz y alcance nacionales, emancipador, y sustituirlo por el que conviene a los intereses de la transnacionalización imperialista.
Esta dispone de recursos poderosos para colarse en todas partes, y pasar, ante desprevenidos e incautos, como “el pensamiento moderno”, el conjunto de ideas que no parecen tales, sino melodías celestes válidas para poner en el reino de la moda, también regido por los poderosos, a quien pueble con ellas su cabeza.

En fotos

En un acto de contenido patriótico. Foto: Luis Toledo Sande.
En un acto de contenido patriótico. Foto: Luis Toledo Sande.
La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.
La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.
La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.
La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.
La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.
La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.
¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.
¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.
¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.
¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.
¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.
¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.
De la que algunos llaman “la madre patria”. Foto: Luis Toledo Sande.
De la que algunos llaman “la madre patria”. Foto: Luis Toledo Sande.
Debería representar a un pueblo, y se ha convertido en símbolo de un poder genocida. Foto: Luis Toledo Sande.
Debería representar a un pueblo, y se ha convertido en símbolo de un poder genocida. Foto: Luis Toledo Sande.
La enseña nacional en servicios brindados por cuentapropistas –apláudase tal uso si abona sentimientos patrióticos– y, junto al escudo del Barça, en la alcancía de un ómnibus urbano donde el cobro lo recogía un colaborador del chofer. Foto: Luis Toledo Sande.
La enseña nacional en servicios brindados por cuentapropistas –apláudase tal uso si abona sentimientos patrióticos. Foto: Luis Toledo Sande.
La enseña nacional en servicios brindados por cuentapropistas –apláudase tal uso si abona sentimientos patrióticos– y, junto al escudo del Barça, en la alcancía de un ómnibus urbano donde el cobro lo recogía un colaborador del chofer. Foto: Luis Toledo Sande.
La enseña nacional junto al escudo del Barça, en la alcancía de un ómnibus urbano donde el cobro lo recogía un colaborador del chofer. Foto: Luis Toledo Sande.
Ante este hotel, bien público de administración estatal, Bonifacio Byrne pudo haber exclamado: “¡Cuántas banderas veo, y ninguna es la mía!”. Foto: Antonio Pons Beato.
Ante este hotel, bien público de administración estatal, Bonifacio Byrne pudo haber exclamado: “¡Cuántas banderas veo, y ninguna es la mía!”. Foto: Antonio Pons Beato.
Ante este hotel, bien público de administración estatal, Bonifacio Byrne pudo haber exclamado: “¡Cuántas banderas veo, y ninguna es la mía!”. Foto: Antonio Pons Beato.
Ante este hotel, bien público de administración estatal, Bonifacio Byrne pudo haber exclamado: “¡Cuántas banderas veo, y ninguna es la mía!”. Foto: Antonio Pons Beato.
Centro comercial en Chicago, y Sarah Palin, integrante del poderoso club Tea Party. Promovida como adalid de la familia puritana estadounidense, no se inhibe para mostrar sexismo. Fue Miss Alaska y aspiró a la vicepresidencia de su país en la campaña electoral del también ultraderechista John McCain. Foto: Luis Toledo Sande.
Centro comercial en Chicago. Foto: Luis Toledo Sande.
Centro comercial en Chicago, y Sarah Palin, integrante del poderoso club Tea Party. Promovida como adalid de la familia puritana estadounidense, no se inhibe para mostrar sexismo. Fue Miss Alaska y aspiró a la vicepresidencia de su país en la campaña electoral del también ultraderechista John McCain. Foto: Internet.
Sarah Palin, integrante del poderoso club Tea Party. Promovida como adalid de la familia puritana estadounidense, no se inhibe para mostrar sexismo. Fue Miss Alaska y aspiró a la vicepresidencia de su país en la campaña electoral del también ultraderechista John McCain. Foto: Internet.
Se vive la ilusión de que, aunque raída, la bandera puertorriqueña, hermana de la cubana, se porte para exigir la independencia de aquel pueblo. Foto: Luis Toledo Sande.
Se vive la ilusión de que, aunque raída, la bandera puertorriqueña, hermana de la cubana, se porte para exigir la independencia de aquel pueblo. Foto: Luis Toledo Sande.
Sobre una espalda cubana, ¿qué mejor bandera? Foto: Gilberto Rabassa.
Sobre una espalda cubana, ¿qué mejor bandera? Foto: Gilberto Rabassa.
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(Tomado de la revista Bohemia)
Por LUIS TOLEDO SANDE cultura@bohemia.co.cu 

Luis Toledo Sande

Artículos de Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/