Blog_CubaSigueLaMarcha

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martes, 11 de noviembre de 2014

The New York Times califica de ladrones y charlatanes a Yoani Sánchez y el Coco Fariñas

En Cuba, desventuras al intentar derrocar un régimen
Editorial The New York Times
En 1996, motivados por un apetito de venganza, legisladores estadounidenses aprobaron un proyecto de ley promulgando una estrategia para derrocar el Gobierno de La Habana y “asistir al pueblo cubano a recobrar su libertad”. La Ley Helms-Burton, aprobada por el Presidente Clinton, semanas después de que Cuba derribó dos avionetas civiles estadounidenses, ha servido como fundamento para que el Gobierno norteamericano gastara $264 millones de dólares, durante los últimos 18 años, en un intento por instigar reformas democráticas en la isla.
Lejos de haber logrado su objetivo, las iniciativas han resultado bastante contraproducentes. Los fondos han sido un imán para charlatanes, ladrones y buenas pero infructuosas intenciones. Los sigilosos programas han agravado la hostilidad entre las dos naciones, le han dado a Cuba una bonanza propagandística y han bloqueado oportunidades de cooperar en áreas de interés mutuo.
Estados Unidos debe hacer un esfuerzo por promover mayores libertades personales en la isla poblada por 11 millones de habitantes y flexibilizar la rigidez de uno de los gobiernos más opresivos del mundo. Pero tiene que hacerlo mediante una estrategia nueva, producto de la lección de dos décadas de esfuerzos fallidos por desestabilizar el régimen de los Castro.
Durante los últimos años de la administración Clinton, Estados Unidos gastó relativamente poco en programas para promover reformas democráticas en Cuba bajo Helms Burton. Eso cambió cuando George W. Bush llegó al poder en 2001, con el ambicioso objetivo de liberar pueblos reprimidos en todo el mundo. La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, por su sigla en inglés, mejor conocida por su labor humanitaria que por misiones furtivas, se convirtió en el principal vehículo para implementar proyectos de reforma democrática en Cuba, donde es ilegal.
La inversión en iniciativas para derribar el gobierno aumentó de unos cuantos millones anualmente, a más de $20 millones de dólares en 2004 durante los primeros años de la administración Bush. La mayoría de contratos se otorgaron sin mayores controles a grupos de cubanoamericanos. Uno invirtió el dinero en una estrategia de lobby internacional, de cuestionable legalidad, para persuadir a gobiernos extranjeros a que apoyaran el impopular embargo que Estados Unidos impone sobre la isla. Otro envió montones de revistas de historietas cómicas a la misión diplomática estadounidense en Cuba, desconcertando a sus funcionarios. El dinero también se utilizó para comprar ropa y comida, pero nunca fue posible verificar cuánto llegó a manos de los familiares de presos políticos, como se tenía previsto.
Según un informe publicado en noviembre de 2006 por la Oficina de Rendición de Cuentas, GAO, por su sigla en inglés, un contratista usó los fondos de programas pro democracia para comprar una motosierra de gas, equipos electrónicos, entre ellos Nintendo Game Boys y Sony Play Stations, una bicicleta montañera, abrigos de cuero, carne de cangrejo, y chocolates Godiva. Al momento de hacer una auditoría, los gastos no fueron justificados.
Adolfo A. Franco, el entonces director de la oficina de América Latina de la agencia de ayuda internacional, defendió los programas durante un discurso en la Universidad de Miami, en abril de 2007, afirmando que estaban contribuyendo al gradual fortalecimiento de la oposición política en Cuba. Argumentó que la agencia debía seguir asumiendo “riesgos calculados”, aunque en el Congreso, varios legisladores dudaban de que los esfuerzos estuvieran dando fruto. “Terminar este régimen es una obligación solemne”, declaró Franco, quien es de origen cubanoamericano.
La investigación de la GAO llevó a que la agencia otorgara un mayor porcentaje de los fondos a organizaciones de desarrollo establecidas, incluidas algunas que propusieron iniciativas ambiciosas. En 2008, el Congreso autorizó $45 millones de dólares para los proyectos, una cifra récord.
Un gran proyecto que comenzó durante la administración Bush para expandir el acceso a Internet en Cuba tuvo repercusiones nefastas para el Gobierno de Obama. Una funcionaria de relativo alto rango del Departamento de Estado visitó La Habana en septiembre de 2009, procurando restablecer el servicio postal y cooperar en asuntos migratorios. La visita representó el contacto a más alto nivel con el Gobierno cubano en varios años.
En diciembre, las autoridades en Cuba detuvieron a un subcontratista estadounidense que viajó a la isla cinco veces como parte de una iniciativa de USAID, fingiendo ser turista, para contrabandear equipo de comunicación que no es permitido en la isla.
En ese entonces, varios funcionarios de USAID y el Departamento de Estado no estaban al tanto de la envergadura y naturaleza de algunos de los proyectos encubiertos. Sin embargo, los cubanos, furiosos tras percibir que Washington tenía una política engañosa de dos fases, asumieron una posición rígida frente al prisionero estadounidense, Alan Gross, quien ha sido condenado a 15 años de prisión.
Funcionarios de USAID y el Departamento de Estado quedaron asombrados al caer en cuenta del tipo de riesgos que se estaban tomando, y algunos argumentaron que era hora de suspender los programas encubiertos, llamándolos contraproducentes. Sin embargo, legisladores cubanoamericanos se resistieron enérgicamente para asegurarse de que siguieran en marcha.
Después del arresto de Gross, la agencia de asistencia no volvió a enviar contratistas estadounidenses a Cuba, pero permitió que las misiones las desempeñaran latinoamericanos, que algunas veces fueron detectados por el servicio de inteligencia cubano.
Una investigación de Associated Press reveló un controvertido programa que se llevó a cabo durante el mandato de Obama. De 2009 a 2012, Creative Associates International, una firma con sede en Washington, desarrolló un sistema de mensajes de texto rudimentario, similar a Twitter, conocido como ZunZuneo. El objetivo del proyecto era proveer una plataforma para que los cubanos pudieran difundir mensajes a una audiencia masiva, un mecanismo que finalmente pudiera haber sido usado para organizar multitudes.
El programa fue abolido en 2012. El contratista estaba pagando miles de dólares a la empresa estatal de telecomunicación, y no hubo manera de convertirlo en un proyecto autosuficiente. AP reveló en agosto que USAID estaba enviando a jóvenes latinoamericanos a identificar personas que pudieran ser “agentes de cambio social”, bajo el pretexto de organizar eventos, entre ellos un seminario sobre el virus VIH. Los contratistas, bajo el mando de Creative Associates International, recibieron un poco de entrenamiento para evadir a agentes de inteligencia, y recibieron $5.41 dólares por hora, por una labor que, fácilmente, hubiera podido llevar a que terminaran en la cárcel.
El dinero estadounidense ha proveído comida y alivio a familiares de presos políticos, y ha generado una red limitada de Internet satelital. Pero ha estigmatizado, más que fortalecido, a la comunidad de disidentes.
En lugar de proyectos encubiertos para derrocar el gobierno, los líderes estadounidenses deben encontrar mecanismos para empoderar al cubano común y corriente, expandiendo oportunidades de estudios en el exterior, organizando más enlaces profesionales, e invirtiendo en las nuevas microempresas en la isla. Es positivo que sigan promoviendo mayor conectividad a Internet, pero deben entender que lograr ese objetivo de manera sustancial exige coordinación con el Gobierno cubano. Más importante aún, Washington tiene que reconocer que a lo único que puede aspirar, es a influir de manera positiva en la evolución de Cuba hacia una sociedad más abierta. Para eso, es más productivo lograr un acercamiento diplomático, que insistir en métodos artificiosos.
Nota:
Yo lo dije primero, pero nadie me creyó. El dinero de la USAID ha servido para que los disituristas se conviertan en una clase adinerada, con negocios de restaurantes, casas de alquiler, venta de computadoras y equipos de primera línea en tecnologías, además de remodelaciones y compra de viviendas y autos.
Muchos de los dineros fueron a parar a manos de los disituristas, convertidos en chulos, ladrones, oportunistas, negociantes...

lunes, 10 de noviembre de 2014

Los dos males de Yoani Sánchez

Los dos males de Yoani Sánchez

NYT revela planes intervencionistas de EEUU en Cuba

Las autoridades de Estados Unidos recurrieron a innumerables proyectos intervencionistas con la meta de derrocar al Gobierno de Cuba, revela este lunes el rotativo estadounidense 'The New York Times'.

En un artículo titulado 'Misadventures in Regime Change In Cuba (En Cuba, desventuras al intentar derrocar un régimen)', el citado diario afirma que Washington ha gastado 264 millones de dólares durante los últimos 18 años, bajo el pretexto de desarrollar reformas democráticas en Cuba.

"Los sigilosos programas han agravado la hostilidad entre las dos naciones y han bloqueado oportunidades de cooperar en áreas de interés mutuo", insiste 'The New York Times'.

La Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU. (Usaid, por sus siglas en inglés) ha desempeñado un papel clave a la hora de implementar planes ilegales en Cuba, apostilla el rotativo.

Continúa afirmando que en los primeros años del Gobierno de George W. Bush (2001-2009), se invirtieron cuantiosas cantidades de dinero para acabar con el Gobierno de Cuba, incluso se otorgaron un gran número de contratos a grupo cubanoamericanos.

Uno de los mencionados grupos tenía la responsabilidad de convencer a los Gobiernos extranjeros de que brinden su respaldo al injusto cerco que EE.UU. desde hace más de cincuenta años ha impuesto contra Cuba.

'The New York Times' agrega que, a pesar de los resultados de la investigación de la Oficina de Rendición de Cuentas (GAO, por sus siglas en inglés) en 2006, el Congreso de EE.UU. autorizó en 2008 -45 millones de dólares para los proyectos contra Cuba, una cifra récord-.

Haciendo alusión al arresto del contratista de la Usaid, Alan Gross en 2009 por espionaje, el rotativo expresa que los funcionarios de la Usaid y el Departamento de Estado, decidieron anular los proyectos encubiertos contra Cuba, empero los legisladores cubanoamericanos se resistieron vigorosamente para asegurarse de que siguieran en marcha.

Al concluir, 'The New York Times' pide a las autoridades de la Casa Blanca que adopten ciertas medidas para reanudar las relaciones diplomáticas con Cuba y que dejen al lado sus programas para acabar con el Gobierno de esta isla.

"Washington tiene que reconocer que a lo único que puede aspirar, es a influir de manera positiva en la evolución de Cuba hacia una sociedad más abierta. Para eso, es más productivo lograr un acercamiento diplomático, que insistir en métodos artificiosos", concluye el diario.

No se trata de primera ocasión que el popular rotativo estadounidense difunde artículos sobre Cuba y EE.UU., ya que en menos de un mes ha publicado cinco capítulos sobre el tema y en el más reciente exhortó al mandatario de EE.UU., Barack Obama, a canjear a su compatriota Alan Gross, con los tres cubanos antiterroristas, retenidos en el territorio norteamericano desde 1998. HispanTV

Disidente cubano desea que Alan Gross se pudra en la cárcel

Solo tres palabras le hicieron falta a Orlando Luis Pardo Lazo para rechazar el editorial de The New York Times, que alentaba al presidente norteamericano Barack Obama a canjear a los tres cubanos condenados por luchar contra el terrorismo, para que liberara a Alan Gross, su subcontratista de la USAID.
Interpelado acerca del texto Pardo Lazo dijo: “Que se pudra” en alusión a Gross.
Con la brevedad apropiada de un escritor de ficción y bloguero cubano, recientemente admitido por la Universidad Brown como Miembro del Proyecto Internacional de Escritores, Pardo expuso la verdadera posición de los extremistas acerca de sacar a este norteamericano de su prisión habanera y traerlo a casa.
Ha dicho el señor Pardo cosas aún peores acerca de Gross, pero hace solo seis meses, en comentarios en la Universidad Johns Hopkins, habló acerca del caso con una compasión como por un gatico:
“Mientras hablo aquí, un ciudadano norteamericano bajo contrato de la USAID, Alan Gross, se encuentra como rehén desde diciembre de 2009 en una prisión cubana, donde cumple una condena de 15 años por acusaciones que incluyen el espionaje. Como es judío, solo estaba ayudando a la comunidad cubana judía a tener acceso a Internet…”.
Ya ven, realmente funciona para los prominentes personajes que apoyan las sanciones de EE.UU. contra Cuba como el señor Pardo –fotografiado aquí con los senadores Bob Menéndez (Nueva Jersey) y Marco Rubio (la Florida) –mantener a Alan Gross justamente donde se encuentra.
Su cautiverio es el mayor obstáculo para que la Casa Blanca y el Congreso realicen grandes cambios en sus respectivas políticas hacia Cuba, mientras que su identidad religiosa y el propósito de su misión a Cuba, erróneamente expuesto, simboliza de manera tan perfecta su caso contra Cuba, siempre y cuando cumpla su condena de 15 años en La Habana.
Es por eso que insisten, mes tras mes, años tras año, en que solo hay una manera apropiada para que EE.UU. busque la libertad de Gross; que el gobierno de Cuba lo libere incondicionalmente, lo cual Cuba ha demostrado mes tras mes, año tras año, que sencillamente no está dispuesta a hacer.
La “lógica” de su caso, como la expresan, es la siguiente.
Primero, como dice el senador Rubio, Alan Gross fue “en primer lugar, encarcelado injustamente”.
Segundo, la única manera correcta de garantizar su libertad es que la administración haga –como tuiteó concisamente al estilo de Pardo la representante Ileana Ros-Lehtinen– “Nada de concesiones”.
Tercero, a no ser que el gobierno cubano libere incondicionalmente a Alan Gross, como dice el senador Rubio, “EE.UU. debe tomar más medidas punitivas contra el régimen de Castro”.
Con toda justicia, estas declaraciones reflejan la postura pública de la administración Obama.
El secretario de Estado John Kerry no es el único funcionario de EE.UU. que envía el mensaje, como lo hizo en su testimonio ante el Comité de la Cámara de Representantes para Asuntos Exteriores: “Alan Gross está encarcelado injustamente… No vamos a canjearlo…”.
Esto es lo que hizo que el editorial de The New York Times y sus argumentos a toda prueba a favor del canje fueran tan oportunos y poderosos, y por qué provocó la respuesta “Que se pudra” del bloguero.
¿Qué estaba haciendo en realidad Alan Gross en Cuba? El editorial expresa que se dedicaba a una iniciativa “encubierta pro-democracia”, lo que es ilegal bajo la ley cubana.
“Bajo la dirección de Development Alternatives Inc., la cual tenía un contrato con la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, el señor Gross viajó a La Habana cinco veces en 2009, haciéndose pasar por turista, para introducir de contrabando equipos de comunicación”.
Si los cubanos no quieren liberarlo sin condiciones, ¿qué puede hacer EE.UU.? De nuevo, dice el editorial:
Solo existe una manera posible de sacar al señor Gross de una ecuación ya complicada. La administración Obama debe canjearlo por los tres cubanos condenados que han cumplido más de 16 años de prisión federal.
¿Qué más puede lograr el canje?
“… podría desbrozar el camino hacia el restablecimiento formal de lazo diplomáticos, lo que posicionaría a Estados Unidos a alentar el cambio positivo en Cuba por medio de la expansión del comercio, oportunidades de viaje y mayor contacto entre norteamericanos y cubanos. La no actuación mantendría un ciclo de 50 años de desconfianza y actos de sabotaje por ambas partes”.
En vez de trabajar a favor de terminar con el enfrentamiento, es esta la razón por la que Pardo, al igual que otros, está clamando porque Alan permanezca en La Habana “pudriéndose” en la cárcel, y por qué el Times tiene razón en hacer un llamado al presidente Obama para que actúe.
Debemos quitarnos el sombrero ante Phil Peters, quien escribió un ejemplar comentario acerca del editorial del Times y preservó el comentario del señor Pardo, que Pardo ya eliminó. Quizás ustedes piensen que se avergonzó de haber levantado la paloma de la estrategia, o por la naturaleza insensata de su comentario. Piénsenlo otra vez, o háganse la pregunta, ¿por qué mantuvo su tuit justamente donde está?
(Con información de The Huffington Post)

"Las razas biológicas nunca existieron"

"Las razas biológicas no existen y nunca existieron", sostiene en su libro 'El mito de raza' el antropólogo estadounidense Robert Sussman, para el que la idea de la raza no se basa en una realidad científica.
Sussman explora en su libro cómo surgió la idea de la raza, venenosa y falsa según él, y cómo se convirtió en una construcción social de las justificaciones bíblicas y los estudios pseudocientíficos. 
En su libro el antropólogo rastrea los orígenes de la ideología racista moderna hasta la Inquisición española, llegando a la conclusión de que las teorías de la degeneración racial del siglo XVI se convirtieron en una justificación crucial para el imperialismo occidental y la esclavitud.
 En el siglo XIX, estas teorías se fusionaron con el darwinismo para derivar en el influyente movimiento eugenésico. 
Creyendo que los rasgos de la forma craneal y la inteligencia eran inmutables, los eugenistas desarrollaron jerarquías que clasifican ciertas razas, especialmente las de piel clara de los arios, como una raza superior a los demás, explica en su libro 'El mito de raza'. 
Estos ideólogos propusieron programas para probar la inteligencia, la cría selectiva o la esterilización, que alimentaron directamente en el genocidio nazi. 
A pesar de que la eugenesia está actualmente ampliamente desacreditada, algunos grupos y personas la usan hoy como base científica de suposiciones racistas viejas. 
"Durante los últimos 500 años, las personas aprendieron cómo interpretar y entender el racismo.
 El racismo está en nuestra vida cotidiana. 
Nos han dicho que hay cosas muy específicas que se relacionan con la raza, como la inteligencia, la conducta sexual, las tasas de natalidad, la agresión, el altruismo e incluso el tamaño del cerebro. 
Hemos aprendido que las carreras están estructuradas en un orden jerárquico y que algunas razas son mejores que otros", sostiene Sussman en su artículo sobre el libro en Newsweek
"Incluso si usted no es un racista, su vida se ve afectada por esta estructura ordenada. 
Nacemos en una sociedad racista.
Lo que muchas personas no se dan cuenta es que esta estructura racial no se basa en la realidad. Los antropólogos han demostrado desde hace muchos años que no existe una realidad biológica de la raza humana", concluye.

Quinto editorial de The New York Times: acciones contra Cuba han sido “contraproducentes”

Lejos de haber logrado su objetivo, las iniciativas de EEUU para el cambio de régimen en Cuba han resultado bastante contraproducentes, asegura The New York Times en un quinto editorial en menos de 30 días sobre las relaciones bilate....
Publicado en la edición digital este domingo -en la impresa el lunes-, el Comité Editorial del diario titula su nueva entrega “En Cuba, desventuras al intentar derrocar un régimen”, en la que asegura que los llamados fondos para la democracia cubana “han sido un imán para charlatanes y ladrones”, y concluye que ”es más productivo lograr un acercamiento diplomático, que insistir en métodos artificiosos”.
El Times confirma las denuncias que ha hecho la Isla durante años acerca de la venalidad de los fondos estadounidenses para la subversión y el estrepitoso fracaso de la política de cambio de régimen. Reitera la necesidad de un acercamiento diplomático entre ambos países, pero de la mano una manzana envenenada: el llamado Carril II.
A continuación, el texto íntegro:
En 1996, motivados por un apetito de venganza, legisladores estadounidenses aprobaron un proyecto de ley promulgando una estrategia para derrocar el Gobierno de La Habana y “asistir al pueblo cubano a recobrar su libertad”. La Ley Helms-Burton, aprobada por el Presidente Clinton, semanas después de que Cuba derribó dos avionetas civiles estadounidenses, ha servido como fundamento para que el Gobierno norteamericano gastara $264 millones de dólares, durante los últimos 18 años, en un intento por instigar reformas democráticas en la isla.
Lejos de haber logrado su objetivo, las iniciativas han resultado bastante contraproducentes. Los fondos han sido un imán para charlatanes, ladrones y buenas pero infructuosas intenciones. Los sigilosos programas han agravado la hostilidad entre las dos naciones, le han dado a Cuba una bonanza propagandística y han bloqueado oportunidades de cooperar en áreas de interés mutuo.
Estados Unidos debe hacer un esfuerzo por promover mayores libertades personales en la isla poblada por 11 millones de habitantes y flexibilizar la rigidez de uno de los gobiernos más opresivos del mundo. Pero tiene que hacerlo mediante una estrategia nueva, producto de la lección de dos décadas de esfuerzos fallidos por desestabilizar el régimen de los Castro.
Durante los últimos años de la administración Clinton, Estados Unidos gastó relativamente poco en programas para promover reformas democráticas en Cuba bajo Helms Burton. Eso cambió cuando George W. Bush llegó al poder en 2001, con el ambicioso objetivo de liberar pueblos reprimidos en todo el mundo. La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, por su sigla en inglés, mejor conocida por su labor humanitaria que por misiones furtivas, se convirtió en el principal vehículo para implementar proyectos de reforma democrática en Cuba, donde es ilegal.
La inversión en iniciativas para derribar el gobierno aumentó de unos cuantos millones anualmente, a más de $20 millones de dólares en 2004 durante los primeros años de la administración Bush. La mayoría de contratos se otorgaron sin mayores controles a grupos de cubanoamericanos. Uno invirtió el dinero en una estrategia de lobby internacional, de cuestionable legalidad, para persuadir a gobiernos extranjeros a que apoyaran el impopular embargo que Estados Unidos impone sobre la isla. Otro envió montones de revistas de historietas cómicas a la misión diplomática estadounidense en Cuba, desconcertando a sus funcionarios. El dinero también se utilizó para comprar ropa y comida, pero nunca fue posible verificar cuánto llegó a manos de los familiares de presos políticos, como se tenía previsto.
Según un informe publicado en noviembre de 2006 por la Oficina de R..., por su sigla en inglés, un contratista usó los fondos de programas pro democracia para comprar una motosierra de gas, equipos electrónicos, entre ellos Nintendo Game Boys y Sony Play Stations, una bicicleta montañera, abrigos de cuero, carne de cangrejo, y chocolates Godiva. Al momento de hacer una auditoría, los gastos no fueron justificados.
Adolfo A. Franco, el entonces director de la oficina de América Latina de la agencia de ayuda internacional, defendió los programas durante un discurso en la Universidad de Miami, en abril de 2007, afirmando que estaban contribuyendo al gradual fortalecimiento de la oposición política en Cuba. Argumentó que la agencia debía seguir asumiendo “riesgos calculados”, aunque en el Congreso, varios legisladores dudaban de que los esfuerzos estuvieran dando fruto. “Terminar este régimen es una obligación solemne”, declaró Franco, quien es de origen cubanoamericano.
La investigación de la GAO llevó a que la agencia otorgara un mayor porcentaje de los fondos a organizaciones de desarrollo establecidas, incluidas algunas que propusieron iniciativas ambiciosas. En 2008, el Congreso autorizó $45 millones de dólares para los proyectos, una cifra récord.
Un gran proyecto que comenzó durante la administración Bush para expandir el acceso a Internet en Cuba tuvo repercusiones nefastas para el Gobierno de Obama. Una funcionaria de relativo alto rango del Departamento de Estado visitó La Habana en septiembre de 2009, procurando restablecer el servicio postal y cooperar en asuntos migratorios. La visita representó el contacto a más alto nivel con el Gobierno cubano en varios años.
En diciembre, las autoridades en Cuba detuvieron a un subcontratista estadounidense que viajó a la isla cinco veces como parte de una iniciativa de USAID, fingiendo ser turista, para contrabandear equipo de comunicación que no es permitido en la isla.
En ese entonces, varios funcionarios de USAID y el Departamento de Estado no estaban al tanto de la envergadura y naturaleza de algunos de los proyectos encubiertos. Sin embargo, los cubanos, furiosos tras percibir que Washington tenía una política engañosa de dos fases, asumieron una posición rígida frente al prisionero estadounidense, Alan Gross, quien ha sido condenado a 15 años de prisión.
Funcionarios de USAID y el Departamento de Estado quedaron asombrados al caer en cuenta del tipo de riesgos que se estaban tomando, y algunos argumentaron que era hora de suspender los programas encubiertos, llamándolos contraproducentes. Sin embargo, legisladores cubanoamericanos se resistieron enérgicamente para asegurarse de que siguieran en marcha.
Después del arresto de Gross, la agencia de asistencia no volvió a enviar contratistas estadounidenses a Cuba, pero permitió que las misiones las desempeñaran latinoamericanos, que algunas veces fueron detectados por el servicio de inteligencia cubano.
Una investigación de Associated Press reveló un controvertido programa que se llevó a cabo durante el mandato de Obama. De 2009 a 2012, Creative Associates International, una firma con sede en Washington, desarrolló un sistema de mensajes de texto rudimentario, similar a Twitter, conocido como ZunZuneo. El objetivo del proyecto era proveer una plataforma para que los cubanos pudieran difundir mensajes a una audiencia masiva, un mecanismo que finalmente pudiera haber sido usado para organizar multitudes.
El programa fue abolido en 2012. El contratista estaba pagando miles de dólares a la empresa estatal de telecomunicación, y no hubo manera de convertirlo en un proyecto autosuficiente. AP reveló en agosto que USAID estaba enviando a jóvenes latinoamericanos a identificar personas que pudieran ser “agentes de cambio social”, bajo el pretexto de organizar eventos, entre ellos un seminario sobre el virus VIH. Los contratistas, bajo el mando de Creative Associates International, recibieron un poco de entrenamiento para evadir a agentes de inteligencia, y recibieron $5.41 dólares por hora, por una labor que, fácilmente, hubiera podido llevar a que terminaran en la cárcel.
El dinero estadounidense ha proveído comida y alivio a familiares de presos políticos, y ha generado una red limitada de Internet satelital. Pero ha estigmatizado, más que fortalecido, a la comunidad de disidentes.
En lugar de proyectos encubiertos para derrocar el gobierno, los líderes estadounidenses deben encontrar mecanismos para empoderar al cubano común y corriente, expandiendo oportunidades de estudios en el exterior, organizando más enlaces profesionales, e invirtiendo en las nuevas microempresas en la isla. Es positivo que sigan promoviendo mayor conectividad a Internet, pero deben entender que lograr ese objetivo de manera sustancial exige coordinación con el Gobierno cubano. Más importante aún, Washington tiene que reconocer que a lo único que puede aspirar, es a influir de manera positiva en la evolución de Cuba hacia una sociedad más abierta. Para eso, es más productivo lograr un acercamiento diplomático, que insistir en métodos artificiosos.

Universidad en el umbral de la sinergia (+ fotos)

La integración de dos centros de altos estudios en uno con el nombre de José Martí polariza criterios en la comunidad universitaria. Especialistas emiten recomendaciones. La Uniss se abre a las propuestas.
Aquel día, durante un recorrido exploratorio, Martín Santana Sotolongo tuvo la certeza de que se había perdido demasiado tiempo. Allí, frente a él, en un laboratorio de Física de la otrora Universidad de Ciencias Pedagógicas (UCP), estaban las bobinas, como burlándose de sus esfuerzos de tantos años en los que viajó, unas veces solo y otras acompañado por grupos de estudiantes, a Ciego de Ávila para magnetizar semillas.
En sus empeños al frente del Departamento Agropecuario, que luego devendría facultad del centro de altos estudios en su metamorfosis hasta el momento actual, buscaba elevar la capacidad de germinación y el potencial de desarrollo de las simientes. Solo en su homólogo avileño se disponía de equipamiento para ese fin. Al menos eso se pensaba entonces.
Desde su cargo de vicerrector primero explica con su humildad peculiar los beneficios de la integración de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez con la UCP, todo un acontecimiento que marcó la arrancada del presente período académico en territorio del Yayabo.
Como queriendo llevar las plantaciones hasta el momento mismo de la recogida del fruto, lanza otro ejemplo demostrativo: “Ahora disponemos de una finca que se puede utilizar además como área experimental, en lugar de realizar los ensayos en terrenos productivos de otras entidades, como era habitual”.
DE LAS CONTRADICCIONES AL DESARROLLO
En un sondeo de opiniones acerca de la importante transformación, Escambray constató que cierto hálito de misterio la ha estado rondando e incluso varias contradicciones la signan, pues mientras muchos no se cansan de subrayar ventajas y ganancias, otros manifiestan escepticismo y hasta realizan confesiones, grabadora en off,  por aquello de “ahí no puede aparecer esto en boca mía”.
Así, se escuchan afirmaciones de los más diversos matices: que si nos van a pedagogizar con toda esa didáctica, que esto fue impuesto, pues no contaron con nadie y las jefaturas no se llevaron a votación; que si ahora estamos apiñados en un local casi 50 profesores, que si se hablaba de reducir plantilla y estuvimos con la angustia de quedarnos fuera, que los de allá se creen mejores y no hacen lo que les toca, que si pareceremos correcaminos, entre un local y otro; que la comida de la nueva sede no hay quien se la dispare; que si van a sacar a los extranjeros de su albergue habitual para acomodarlos en la residencia…
“Debió haberse hecho antes”, espeta, categórico, el doctor en Ciencias Eberto Pablo Gutiérrez Morales, miembro del Centro de Estudios de Técnicas de Dirección de la hoy Facultad deCiencias Empresariales.
“Los beneficios son muchos—asevera—, no solo por la potencialidad en la infraestructura física de las instituciones, que se unen y se fortalecen; en el personal, en las especialidades, en todos los recursos financieros y estructurales. Además de todo ello, hay cuatro procesos esenciales que le dan un carácter pertinente a la universidad en cualquier parte del mundo: el pregrado, el posgrado, las investigaciones y la extensión de la Universidad fuera de sus muros; todos y cada uno salen ganando. Puede haber una resistencia inicial, pero paulatinamente se recupera”, redondea el primer director con que contara la flamante Filial Universitaria Espirituana, que en el curso 1978-1979 sentara sus oficinas justo en el edificio que por largos años ocupara la Escuela Formadora de Maestros, devenida luego Instituto Superior Pedagógico y más tarde  UCP.
Desde una experiencia dividida en las dos instituciones precedentes, el profesor Miguel Salvat, del Departamento de Agronomía, pondera lo que considera un acierto clave: “Vamos a recibir una influencia pedagógica y organizativa, habilidades muy importantes en un profesor que no eran el fuerte de nuestra antigua universidad, donde a veces creíamos que la docencia era algo secundario”.
“La universidad siempre fue una y todos nos graduábamos de ella con bastante rigor. Aquí los locales están bien cerca unos de otros, el más lejano es más próximo que cualquier edificio en la UCLV”, arguye Luis Mario Valdés, vicedecano docente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y profesor de Zootecnia.
Especializada en temas relacionados con la comunicación, la motivación, la cultura organizacional, el cambio y el liderazgo, la profesora Adilén Carpio subraya fortalezas que ahora se combinan: “La maestría pedagógica de la antigua UCP, sus centros autorizados y su cultura docente. Junto a ello, la cultura de producción científica de la UNISS, su forma de publicar resultados, de hacer relaciones internacionales para el desarrollo y promocionar eventos”.
Con una ambivalencia en materia de presupuestos que lastra los intentos iniciales de acoplar esfuerzos y con los servicios informáticos aún divididos, el alma máter espirituana pugna por limar asperezas y lograr estabilidad en su arrancada.
LOS RETOS DEL COMIENZO
Si se camina por los seis edificios que conforman la nueva universidad en busca de señales, es posible encontrar desde caras risueñas y oficinas bien arregladas hasta rostros recelosos y computadoras en desuso, apiñadas en hileras de mesas. La actual Residencia 1, compuesta por albergues con muchos estudiantes y pocos baños, desató un mar de quejas por su precario estado, en el que filtraciones y salideros hicieron mella en el ánimo de los nuevos allí. Según afirman quienes llevan las riendas del asunto, la situación ha ido cambiando para bien, con el apoyo de las autoridades políticas y gubernamentales de la provincia.
“Ninguna de las decisiones que se han tomado es inamovible — advierte Naima Trujillo Barreto, rectora de la Uniss—. Se trata de una primera experiencia. No ha implicado la reducción de ningún trabajador, docente o no docente. Todo dependerá de cómo podamos gestionar mejor nuestros recursos y de las potencialidades que vayan surgiendo en la integración verdadera que vendrá después, porque ahora es un poquito formal”, apunta la también doctora en Ciencias Pedagógicas y profesora titular.
“Era un proceso todavía de consulta con el liderazgo de las universidades y de los ministerios involucrados—puntualiza—; escuchamos el parecer de los miembros del grupo provincial y de sus subgrupos, porque todavía no podíamos abrirnos a toda la comunidad universitaria, como queríamos. Se procuró que estuvieran representadas las dos universidades, con las organizaciones estudiantiles y políticas.
“Pero estamos abiertos a todas las propuestas que nos hacen los grupos de trabajo, convocamos a la participación. Estamos dispuestos a escuchar las alertas, que todo el mundo sepa que se necesita de mucha creatividad e inteligencia. Tratamos de retroalimentarnos en todo lo posible”, expone.
A diferencia de otros territorios (hay cinco provincias más en la misma situación), en Sancti Spíritus tuvo lugar un cambio de mando y no un simple nombramiento, ya que el rector anterior había sido promovido a otras funciones dentro del Ministerio de Educación Superior (MES). De modo que la integración, paralela al inicio de curso, estuvo acompañada por el proceso de entrega del rectorado y cambio de mando en un lapso corto, según aduce Naima.
En el esquema de la institución figuran seis facultades distribuidas en los tres edificios destinados a la docencia. Como las de mayores matrículas emergen Ciencias Pedagógicas y Humanidades, en tanto a la de Ciencias Técnicas se le adicionó la carrera de Ingeniería Informática, sujeta al traslado de sus laboratorios del antiguo Edificio Docente 1 hacia el local de la otrora UCP, donde ahora reciben clases. De acuerdo con la rectora, se espera que dicha labor esté completada en diciembre.
Mientras la Facultad de Cultura Física se regodea en los amplios espacios de la escuela conocida como Anexa y agradece la proximidad de las instalaciones deportivas, el personal de la de Ciencias Agropecuarias también reconoce las mejoras en su edificio de siempre: “Casi no respirábamos, era un lugar demasiado pequeño. Este salón tan espacioso es gracias a la integración. Tenemos numerosos locales, lo cual debe redundar en una labor de más alcance, sobre todo en la producción científica”, declara Abel Hernández Muñoz, máster en Ciencias y jefe de la recién abierta carrera de Ingeniería Forestal.
Junto a la rama agropecuaria, fundadora de los estudios superiores por estos predios, ocupan el inmueble presidido por la estatua de José Martí otras estructuras, entre ellas un Centro de Posgrado que pondrá fin a las constantes rotaciones de sus alumnos por escuelas del territorio.
Pero no todo versa alrededor de locales. En lo adelante se impone una adecuada interrelación entre las personas que los ocupan y de tales menesteres se encarga ya la Sección de Comunicación Organizacional subordinada a la Dirección General de Extensión Universitaria. Dicho aparato auxiliar, a decir de algunos, ya ha contribuido a prodigarle mayor visibilidad al centro de altos estudios.
ESTUDIANTES AL HABLA
En una mañana lluviosa de finales de octubre, en que debió ser suspendido el primer claustro del año escolar, Escambray sorprendió a Maykel Hernández Morales, alumno ayudante de cuarto año de Ingeniería Informática, en la húmeda plaza del campus universitario adonde lo trajeron los cambios.
“Uno tiene que adaptarse, ya que somos los únicos perjudicados y eso nos golpeó psicológicamente. Los demás amigos se quedaron allá y a nosotros nos botaron, como quien dice. Caminar no es problema, sino las condiciones. Antes estábamos en una de las mejores becas del país. Acá los baños son colectivos, existen filtraciones, la comida no es tan buena…”.
Sus condiscípulos aluden a la doble sesión que se impone, debido a la necesidad de trasladarse a la vieja sede por cuenta de los laboratorios y del correo electrónico. Pero no son los únicos en admitir también: “aquello por la noche se cerraba, aquí se hacen actividades y hay encuentros entre carreras, hay canchas, más estudiantes, para beneficio general”. Otros respiran tranquilos al saber que cesó la “pedidera y/o alquiladera” de recintos para grandes actos o graduaciones, porque ahí está el teatro con todas las condiciones necesarias. “Y esto aquí es bonito, hay hasta más mujeres, porque allá éramos muchos varones”, adereza Maykel, en un intento por suavizar su descarga.
ALERTAS DESDE LA SAPIENCIA
Aunque mucho puede hablarse aún sobre la estructura y las potencialidades del nuevo centro de altos estudios, que aglutina ahora a 32 carreras y a más de 100 doctores en Ciencias,Escambray prefiere reseñar las reflexiones de algunos especialistas sobre el proceso en marcha, a modo de tejas que puedan prevenir probables goteras:
“Somos una universidad politécnica a la que se llega con prácticas diferentes (…), ambas se deben acercar para construir una cultura del docente universitario que distingue e identifica a todas las universidades del mundo. Creo que en este momento se debe ser cuidadoso en cualquier medida o cambio que se vaya a emprender. En el futuro habrá que preguntarse quiénes son los verdaderos líderes que deben dirigir la Universidad en todas sus estructuras, para mejorar los procesos de dirección” (José Ignacio Herrera Rodríguez, profesor del Centro de estudios de Ciencias de la Educación Superior).
“Que la balanza se incline hacia una dirección u otra dependerá de tres factores: La atención y cuidado que las autoridades del MES y de las organizaciones políticas y gubernamentales en los territorios le den al asunto; la agudeza y cuidado que ponga el directivo al frente de la nueva institución, quien debe ponerse guantes de seda para tratar con los trabajadores, pues el choque de culturas organizacionales es muy serio; y la actitud de los trabajadores, docentes o no, el cómo la gente asuma este proceso” (Adilén Carpio, profesora del Centro de Estudio de Técnicas Avanzadas de Dirección, doctora en Psicopedagogía).
“En este momento (…) es importante estar monitoreando todo el proceso en cada una de sus estructuras, porque allí surgen las contradicciones, pero también las nuevas ideas y las soluciones, y en la contradicción nace el desarrollo” (doctor en Ciencias Eberto Pablo Gutiérrez Morales).
En tanto el equipo de dirección apela a toda la capacidad creativa del claustro, llama a sostener lo mejor de las dos culturas e insta a ir resolviendo deudas pendientes en cada una de las instituciones integradas, a escasos metros de la rectoría un hombre que frisa los 70 años parece inmutable entre papeles, equipos y teléfonos.
Leo Ignacio Torres Rodríguez, quien vio surgir la universidad desde su simiente, continúa inamovible en esa suerte de puente entre los estudios superiores de Sancti Spíritus y el resto del país. Luego de 34 años en el mismo edificio donde fungió primero como jefe de despacho y luego como asesor del rector, los cambios de local y de jefe no parecen afectarle.
Con su clásico olor a cigarro y esa curvatura en la espalda que le imprimió el tiempo, lanza una sentencia aleccionadora: “Siempre los humanos rechazamos el cambio, aunque sea para bien; luego nos percatamos de los beneficios. Esto aquí está bonito, las personas son agradables. Podemos armar una gran universidad, depende de nosotros que sea grande”.

La mala idea

Los que han sido víctimas del terrorismo saben que esa práctica, marcada por la mala idea, no es cosa del pasado: está latente. 
Hay doblez en lagénesis moral de los imperios. Por eso no sorprenden la simulación y elcinismo del país que se autoproclamaparadigma de lademocracia y los derechos humanos, y líder mundial en el combate alterrorismo, cuando al mismo tiempo lo ha ejercido sin escrúpulo alguno como política estatal, además de emplear y brindar protección a los más connotados terroristas.

Esa mala idea genética también caracterizó a los gobiernos monárquicos o republicanos del imperio español, cuando en el siglo XIX se valieron hasta de los más inhumanos medios para tratar de mantener el dominio colonial contra el independentismo cubano. Tras los discursos en defensa de supuestos nobles derechos seculares se practicó el genocidio de reconcentrar a la población rural para que muriera sin remedio de hambre y enfermedades, y se urdieron planes de asesinato  contra Maceo, Gómez y Martí.

El nuevo poder imperial hegemónico tras la segunda conflagración mundial no se quedó a la zaga de cualquier antecesor en cuanto al doble lenguaje encubridor de la barbarie y el terror. Justificó y jamás se avergonzó de ser la única potencia nuclear que ha empleado esa arma devastadora para cegar e inutilizar cientos de miles de vidas de niños, mujeres  y ancianos en dos populosas ciudades japonesas, Hiroshima y Nagasaki, que aún sufren las secuelas del horrendo crimen, impune. Como los millones de víctimas del napalm y el agente naranja en Vietnam, o los propios soldados agresores afectados por el uranio empobrecido lanzado contra poblaciones árabes, o por los suicidios e incurables traumas de culpabilidad en la ejecución de torturas y masacres.

Cuba ha sido blanco perpetuo de esa práctica infame del terrorismo. La invasión mercenaria de Girón y las bandas de alzados, los probados actos de sabotaje con armas y explosivos contra instalaciones y personas en territorio nacional y en el exterior, el avión siniestrado en pleno vuelo,  la introducción de plagas y epidemias, la planificación de cientos de atentados contra la vida de Fidel y otros líderes revolucionarios… fueron acciones realizadas o instigadas por los servicios de inteligencia yanquis, muchas de ellas documentadas en actas del Congreso de los EE.UU. y las cuales han costado valiosas vidas y sufrimientos imborrables a miles de familias cubanas.

¿Y de qué otro modo puede calificarse la feroz guerra económica sostenida durante más de medio siglo, a pesar del permanente y cada vez mayor rechazo universal? Bajo el falaz argumento de promover libertades para el pueblo cubano, ¿cuál ha sido y es la verdadera lógica imperial para implantar el férreo bloqueo más extenso y repudiado de la historia? Según sus propios documentos secretos desclasificados, tal decisión obedece al propósito de rendir por hambre y enfermedades a un pueblo heroico, a la vez que  manipular su conciencia, para obligarlo a volcar su desesperación contra su propio Gobierno y abrirle las puertas al regreso de un pasado de sometimiento e ignominia.

A nuestros Cinco Héroes antiterroristas les fueron aplicadas absurdas condenas, que todavía cumplen tres de ellos, en tanto que criminales confesos como Luis Posada Carriles y una larga lista de otros connotados mafiosos ostentan la protección oficial del sistema político estadounidense, ese cuya dirección continúa enfrascada en inconsecuentes e ineficaces cruzadas, ahora con más ataques aéreos y mayores “bajas colaterales”, contra fanáticos extremistas, utilizados por ellos mismos contra Gobiernos insumisos.

Cuba, lo ha reiterado Raúl, está siempre abierta al diálogo y la cooperación, sin condiciones previas y en el único plano posible de la absoluta reciprocidad y mutuo respeto. EE.UU. conoce muy bien la capacidad y seriedad negociadora de su pequeño y hostigado vecino caribeño, que ahora mismo da otro admirable ejemplo solidario en el enfrentamiento del letal embate del ébola. 

Tendencias hacia un cambio de política hacia Cuba –no por rectificación ética, sino ante la evidencia del fracaso- se abren paso en la opinión pública y en parte del propio stablishmentnorteamericano, no obstante los mañosos enfoques que, como alertó Fidel, buscan el mayor beneficio para los intereses imperiales. La buena intención de los agredidos es responsablemente consciente de que la mala idea del agresor no es asunto del pasado. Ojalá que algún día lo sea el terrorismo, en un mundo de paz y solidaridad globalizadas.
COLUMNA EDITORIAL