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martes, 14 de abril de 2015

Fallece Eduardo Galeano, uno de los grandes de América Latina

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Fallece Eduardo Galeano, uno de los grandes de América Latina

RESUMEN LATINOAMERICANO – Eduardo Galeano es considerado uno de los autores más destacados de la literatura latinoamericana Eduardo Galeano es considerado uno de los autores más destacados de la literatura latinoamericana |
 Galeano, autor entre otros de ‘Las venas abiertas de América’, murió en Montevideo, su ciudad natal. El escritor y periodista uruguayo, Eduardo Galeano, falleció este lunes a los 74 años, según informó el diario local uruguayo Subrayado. La confirmación de la muerte también fue reseñada por el diario español El País y Europa Press. Galeano es considerado uno de los más destacados autores de la literatura latinoamericana. Entre sus numerosas obras destacan “Memoria del fuego”, “Los días siguientes”, “Guatemala, país ocupado”, “Su majestad el fútbol”, “El fútbol a sol y sombra”, “Crónicas latinoamericanas”, “La contraseña”, “Úselo y tírelo”, “Patas arriba. La escuela del mundo al revés” y la universalmente reconocida “Las venas abiertas de América Latina”. Su obra se distinguió por trascender géneros ortodoxos y combinar documental, ficción, periodismo, análisis político e historia.
Uno de los episodios más complicados de su vida fue superar el cáncer de pulmón que lo aquejaba y del que salió airoso en 2007. En 1985 regresó a Uruguay, donde le gusta frecuentar es el café El Brasileiro y dirige su editorial El Chanchito.
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Eduardo Galeano: Escritor, periodista, poeta, revolucionario
(Eduardo Hugues Galeano; Montevideo, 1940) Escritor y periodista uruguayo cuya obra, comprometida con la realidad latinoamericana, indaga en las raíces y en los mecanismos sociales y políticos de Hispanoamérica.
Se inició en el periodismo a los catorce años, en el semanario socialista El Sol, en el que publicaba dibujos y caricaturas políticas que firmaba como Gius. Posteriormente fue jefe de redacción del semanario Marcha y director del diario Época. En 1973 se exilió en Argentina, donde fundó la revista Crisis, y en 1976 continuó su exilio en España.
Eduardo Galeano
Regresó a Uruguay en 1985, cuando Julio María Sanguinetti asumió la presidencia del país por medio de elecciones democráticas. Posteriormente fundó y dirigió su propia editorial (El Chanchito), publicando a la vez una columna semanal en el diario mexicano La Jornada. En 1999 fue galardonado en Estados Unidos con el Premio para la Libertad Cultural, de la Fundación Lanna.
Su obra, traducida a mas de veinte lenguas, es una perpetua y polémica interpretación de la realidad de América Latina, estimada por muchos como una radiografía del continente. Galeano es, sin duda, uno de los cronistas de trayectoria más incisiva, inteligente y creadora de su país. Una de sus obras más conocidas es Las venas abiertas de América Latina, un análisis de la secular explotación del continente sudamericano desde los tiempos de Colón hasta la época presente que desde su publicación en 1971 ha tenido más de 30 ediciones.
En dos ocasiones obtuvo el premio Casa de las Américas: en 1975 con su novela La canción de nosotros y en 1978 con el testimonio Días y noches de amor y de guerra. En la primera obra, La canción de nosotros, abordaba el complejo tema de la lucha armada y la relación entre las fuentes culturales populares y la militancia de izquierdas de la pequeña burguesía.
La segunda, Días y noches de amor y de guerra, es una crónica novelada de las dictaduras de Argentina y Uruguay, aunque hay continuas referencias al entorno latinoamericano. En ella se relatan las vivencias de un periodista en un país aplastado por el poder militar y paramilitar en un período atroz, marcado por la violencia ejercida sobre los discrepantes. Sin embargo, junto al horror de amigos que desaparecían en ocasiones “por error” y otras simplemente por pensar por sí mismos, están el amor, los amigos, los hijos, el paisaje, todo aquello que aun en la oscuridad de una guerra sucia y despiadada contra los más débiles sigue siendo motivo para vivir, defender las ideas y alzar la voz contra los que actuaban impunemente para implantar el miedo y la consiguiente paralización. En primera página ya se anuncia: “Todo lo que aquí se cuenta, ocurrió. El autor lo escribe tal como lo guardó en su memoria. Algunos nombres, pocos, han sido cambiados”. Aunque los hechos son, pues, dolorosamente reales, están contados con sobriedad, sin llegar al regodeo y la autocompasión.
Su trilogía Memoria del fuego, que combina elementos de la poesía, la historia y el cuento, está conformada por Los nacimientos (1982), Las caras y las máscaras (1984) y El siglo del viento (1986), y fue premiada por el Ministerio de Cultura del Uruguay y también con el American Book Award, distinción que otorga la Washington University. La obra es una cronología de acontecimientos culturales e históricos que proporcionan una visión de conjunto sobre la identidad latinoamericana. Por su audaz mezcla de géneros y su talante crítico es quizá una de las obras más ilustrativas de la labor de Galeano.
En Memoria del fuego, Eduardo Galeano lleva a cabo una revisión de la historia de Latinoamérica desde el descubrimiento hasta nuestros días, con el propósito de enfrentarse a la “usurpación de la memoria” que él denuncia en la historia oficial. Se trata de un texto de carácter híbrido, entre el relato y el informe, entre la recopilación de poemas y la transcripción de documentos, entre la descripción de los hechos y la interpretación de los movimientos sociales y culturales que los sustentan.
Excepto la primera parte de Los nacimientos, titulada “Primeras voces”, la obra se estructura como un mosaico de breves textos independientes que, sin embargo, encajan y se articulan entre sí para formar un cuadro completo de los últimos quinientos años de la historia de América, siempre desde la perspectiva de los desheredados y buscando la diversidad en los temas, las voces y los estilos. Cada uno de estos textos va encabezado por el año y el lugar en el que tiene lugar el episodio que se narra. Al pie del mismo se citan las obras que documentan los datos allí recogidos.
El criterio que se sigue para la ordenación de estos fragmentos es estrictamente cronológico, mientras que el criterio geográfico es intencionadamente ignorado, para mejor conseguir la impresión de unidad de la historia americana, más allá de unas fronteras a menudo fijadas en función de intereses ajenos a las verdaderas realidades nacionales y a golpe de guerra fratricida o de abuso imperialista.
Por otra parte, Galeano huye explícitamente de la imparcialidad, no busca la construcción de un discurso aséptico, en el que los hechos y las gentes queden igualados por una mirada presuntamente objetiva. Su pretensión, y sin duda su logro, es reflejar el drama de América en su multidimensionalidad: el juego del poder; la lucha de los oprimidos en pos de su emancipación; la creación de un arte y una literatura genuinos, más allá del mimetismo colonial; las transformaciones sociales y económicas; la evolución de las relaciones interamericanas y con el exterior, etc. El punto de vista es abiertamente partidista, rechazando todo aquello que ha instalado a América Latina en una subordinación que se pretende inevitable y la brutal explotación y el aniquilamiento a que han sido sometidos los pobres de todo el continente, incluyendo a los marginados del Norte poderoso y opulento, sean indios, negros, chinos o chicanos.
Escritor prolífico, la obra de Eduardo Galeano abarca los más diversos géneros narrativos y periodísticos. Otros títulos suyos a destacar son Los días siguientes (1962), China, crónica de un desafío (1964), Los fantasmas de día de León(1967), Guatemala, país ocupado (1967), Nosotros decimos no (1989), El libro de los abrazos (1989), Las palabras andantes (1993), El fútbol a sol y sombra (1995), Las aventuras de los jóvenes dioses (1998), Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1999), Bocas del tiempo (2004) y Espejos. Una historia casi universal (2008).

Murió Eduardo Galeano

Eduardo Germán Hughes Galeano nació en Montevideo el 3 de septiembre de 1940, era hijo de Eduardo Hughes Roosen y de Licia Ester Galeano Muñoz, de quien tomó el apellido para firmar como escritor o periodista. Cuando era un adolescente comenzó a publicar caricaturas para El Sol, un periódico socialista en Uruguay, con el seudónimo de “Gius”, también fue obrero en una fábrica de insecticidas y pintor de carteles entre otros oficios, a pesar de provenir de una familia de la clase alta. Se inició como periodista a comienzos de 1960 como editor del semanario Marcha y del diario Época luego del golpe de Estado en su país del 27 de junio de 1973 fue encarcelado y posteriormente se instaló en la Argentina. Una década después fue el director de la revista cultural y política Crisis, fundada por Federico Vogelius (1919-1986): “Fue un largo acto de fe en la palabra humana solidaria y creadora (…) Por creer en la palabra, en esa palabra, Crisis eligió el silencio. Cuando la dictadura militar le impidió decir lo que tenía que decir, se negó a seguir hablando”, dijo al cierre en agosto de 1976.Ese mismo año, su nombre integró la lista de condenados por la dictadura militar argentina, presidida por Jorge Rafael Videla, y viajó a España. Allí escribió la trilogía “Memoria del fuego” (Los nacimientos, 1982; Las caras y las máscaras, 1984, y El siglo del viento, 1986) donde revisita la historia del continente latinoamericano.
Cronista de su tiempo, la visión de una América Latina unida se vio reflejada en su narrativa que se remonta a títulos como “Los días siguientes” (1963), los relatos de “Vagamundo” (1973), “El libro de los abrazos” (1989), “Patas arriba. La escuela del mundo al revés” (1998).
En 1985 regresó a Montevideo cuando Julio Marí­a Sanguinetti asumió la presidencia del paí­s por medio de elecciones democráticas. Junto a Mario Benedetti, Hugo Alfaro, entre otros funda el semanario Brecha. Y luego su propia editorial El Chanchito. Además, integró la “Comisión Nacional Pro Referéndum” (entre 1987-1989), constituida para revocar la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, promulgada en diciembre de 1986 para impedir el juzgamiento de los crí­menes cometidos durante la dictadura militar en su país (1973-1985).
Por su obra, Galeano fue galardonado con el Premio Casa de las Américas 1975, 1978; Premio del Ministerio de Cultura del Uruguay 1982, 1984, 1986, American Book Award 1989, Premio Stig Dagerman 2010 y Premio Alba de las letras 2013.
En ocasión de recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de La Habana en 2001, el escritor dijo: “He amado a esta isla de la única manera que es, digna de fe, con sus luces y sombras”, mientras que el jurado definió con certeza al escritor y periodista como “un recuperador de la memoria real y colectiva sudamericana y un cronista de su tiempo”.
En 2004 escribió una “Carta al señor futuro”, que sintetiza sus anhelos. “Nos estamos quedando sin mundo. Los violentos lo patean, como si fuera una pelota. Juegan con él los señores de la guerra, como si fuera una granada de mano; y los voraces lo exprimen, como si fuera un limón. A este paso, me temo, más temprano que tarde el mundo podrí­a no ser más que una piedra muerta girando en el espacio, sin tierra, sin agua, sin aire y sin alma”, advierte en esa carta. “De eso se trata, señor Futuro. Yo le pido, nosotros le pedimos, que no se deje desalojar. Para estar, para ser, necesitamos que usted siga estando, que usted siga siendo -apunta-. Que usted nos ayude a defender su casa, que es la casa del tiempo”.

Eduardo Galeano


El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano falleció este lunes a los 74 años de edad
José Luis Estrada Betancourt 
Estuvo en Cuba en el 2012, cuando vino para presentar Espejos. Una historia casi universal, en su Casa de las Américas (el miércoles 22, a las 3:00 p.m., tendrá lugar allí el homenaje que le tributará América Latina y el Caribe), pero entonces no imaginamos que lo veíamos por última vez, ni que inconscientemente se despedía de un pueblo que lo admira de veras. Pero así es la muerte: no perdona ni a quienes con su obra se han ganado un lugar en la eternidad. Y pasó: en tres brevísimos años se llevó al inmenso escritor Eduardo Galeano, uno de los orgullos del continente.
Cierto, vivió rehuyéndole a Los miedos, porque… El miedo amenaza./ Si usted ama, tendrá sida./ Si fuma, tendrá cancer./ Si respira, tendrá contaminación./ Si bebe, tendrá accidentes./ Si come, tendrá colesterol./ Si habla, tendrá desempleo./ Si camina, tendrá violencia./ Si piensa, tendrá angustia./ Si duda, tendrá locura./ Si siente, tendrá soledad… Valiente quien primero fuera librero, dibujante, pintor, cajero de banco; y después el autor de textos imprescindibles como Las venas abiertas de América Latina, Memorias del fuego, El libro de los abrazos…, pero un cáncer de pulmón castigó su natural rebeldía y lo obligó a dejar de respirar a los 74 años.
Vivió intensamente este uruguayo universal que se convirtió en paradigma para la intelectualidad del mundo, y no solo por sus notables textos, muchos de ellos auténticas radiografías de nuestros pueblos de América, sino también por su coherente comportamiento como ser humano. «No tengo nada que ver con una estatua. Por suerte no me confundí nunca con el bronce, ni con el mármol y esas solemnidades, porque me parecen, además, muy vanas», dijo aquella vez a sus jóvenes colegas de la Isla cuando se reunieron en el Centro de Formación Literaria Onelio J. Cardoso para intercambiar con él.
«No, yo escribo para comunicarme, para conversar con otros. Y lo que más recibo son palabras que las entrego, escritas o dichas a mi modo, y así se van enhebrando redes de comunicación, de amor y de amistad, que me devuelven siempre la certeza de que a la globalización del dinero que manda en el mundo de hoy se le puede oponer un internacionalismo al viejo estilo.
«La literatura me ha dado la inmensa alegría de reconocerme en otros y percibir que hay otros que se reconocen en lo que escribo. Nunca me separo como persona de las palabras que escribo. Y no me creo los cuentos de la fama. Pero el hecho de ser más conocido sí implica una responsabilidad mayor», aseguraba Galeano, quien poseía el don de lograr que sus lectores se identificaran con lo que escribía.
Quizá porque sus libros nacían de experiencias que lo marcaban profundamente, como cuando viajó a Guatemala en el tiempo que se convirtió en el laboratorio de las guerras sucias. «Había ido justo en ese período, al principio con la idea de hacer un artículo o algo así, pero pasaban las semanas y los meses… Explotaban bombas y tiros todo el tiempo, y los grupos estos puestos por los militares a servicio ya se sabe de quién —luego Clinton pidió perdón pero no resucitó ni un solo de los 200 000 muertos de Guatemala—, marcaban con cruces de alquitrán las puertas de los condenados, de aquellos que no verían el amanecer. Y yo sobrevivía, lo cual me parecía milagroso… De modo que decidí escribir un libro», contaba quien se empeñó en «recuperar la realidad como una unidad indivisible».
Y es que, argumentaba, «estamos sometidos a un sistema de poder fundado en una cultura del desvínculo, especializada en divorciarlo todo, en separarlo todo; en separar el pasado del presente, el alma del cuerpo; en separar el corazón de la razón, o sea, al mundo de las emociones del mundo del pensamiento, de las ideas. Todo lo que toca lo rompe el sistema de poder. Lo rompe, lo separa. A mí lo que me gusta es recuperar la unidad perdida. O al menos, ayudar un poquito a recuperarla.
«Nunca me creí ese cuento de que la política era un asunto exclusivo de los partidos, de los sindicatos, de lo que se supone es la vida política de un país. Para mí la política impregna todo, porque dentro de cada uno, dentro de cada persona, se libra una guerra a veces secreta entre la libertad y el miedo, que tiene que ver con nuestras opciones personales, con nuestro modo de vivir o de desvivir, y eso también es política, porque se proyecta en el plano colectivo. ¿Qué es la política, sino una lucha entre la libertad y el miedo?
«A la dictadura del miedo le interesa que este se multiplique. Y que estemos más limitados, prisioneros por el miedo, que es el principal enemigo de la libertad. Y es el que nos impide recordar, ser, vivir, cambiar. El miedo te ata, el miedo es una prisión».
Se sentía ciudadano del mundo, pero América Latina era la tierra que más amaba, la que más le dolía. Y cuando le preguntaban qué tenía que ver un haitiano con un argentino, respondía: «¿No será que nuestra principal virtud es la diversidad? ¿No será que lo mejor que el mundo tiene es la cantidad de mundos que el mundo contiene? ¿No será que lo mejor que nos ocurre es que somos diferentes? ¿No será que nos negamos a aceptar esta imposición disfrazada de destino, la voz del amor que nos dice: Elija quién quiere morir de hambre y quién quiere morir de aburrimiento? No vamos a morirnos de hambre, ni de aburrimiento tampoco».

Galeano: “Dejemos el pesimismo para tiempos mejores”

eduardo galeano
En diciembre de 2001, después del derrumbe de las Torres Gemelas y después que tuviéramos noticias de las terribles sentencias contra Cinco cubanos en Miami por quienes se desató una lucha mundial para que se hiciera justicia, Eduardo Galeano ofreció una entrevista a nuestra editora, Rosa Miriam Elizalde. Recordamos esta conversación como homenaje a este periodista, escritor, hombre entrañable, que sabía expresarse como pocos en el lenguaje y la sensibilidad de nuestros pueblos.
“La solidaridad necesita de la soledad, aunque parezca un contrasentido”, dice  despidiéndonos en la puerta del Hotel Meliá Cohiba, vestido invariablemente de azul y rematando una idea que lo obsesiona: el tiempo para escribir. No le alcanza, y siempre tiene un discurso preparado para quienes lo invitan a congresos y conferencias, el discurso del insustituible aislamiento del escritor que necesita batallar a solas con las palabras. Generalmente quienes lo llaman aceptan sus razones y hasta lo compadecen, pero él termina yendo igual a esos encuentros que lo persiguen por todo el mundo, aunque “lo de este Festival en Cuba es distinto. Yo tengo una relación especial con los organizadores”.
El tiempo es también implacable capataz de esta entrevista. Apenas una hora de conversación -”de todos modos, tú no tienes mucho espacio”, me consuela-, en la que quedan muchas preguntas fuera, pero no el Eduardo Galeano que una se ha imaginado después de leerlo en los libros y perseguirlo en los periódicos. Habla como escribe, le encanta que pirateemos todos sus artículos y hace bromas tiernas, como el niño que es y que cualquiera adivinaría en El libro de los abrazos. Mi compañero de faena, Angelito, quiere enseñarle la fotografía que le ha hecho y que aparece en la pantallita de la cámara digital. “No, por favor, yo no me miro porque me da mala suerte. A menos que ya hayan inventado la cámara que le devuelve el pelo a la gente.”
Galeano es, también, la sensibilidad. Para empezar es él quien pregunta por las noticias del día: “¿qué pasó en el juicio de los cubanos presos en Miami?” “Dos cadenas perpetuas para Gerardo”, le digo. “Eso ya es demasiado, ¿no te parece?”, y hay una pausa larga, incrédula y dolorida, por la que se cuelan, irreverentes, los acordes de un piano.
-Otra noticia de última hora es un vídeo en el que Bin Laden se congratula de los ataques del 11 de septiembre. Esto se presenta como la prueba de las pruebas, y el malo de la película regresa en momentos muy oportunos ¿Qué le parece?
-Las pruebas que se conocieron no son muy convincentes. A mí, personalmente, me da la impresión de que a Bin Laden le encanta atribuirse los atentados, o al menos dejar en el aire la sospecha de que él fue el autor. No sé si eso será verdad o no, quién sabe si alguien sabe. Lo que sí se conoce, porque se puede deducir en todo lo que está ocurriendo desde el 11 de septiembre, es que se nos está invitando a caer en una trampa que nos obliga a elegir entre un fanatismo y otro fanatismo, uno religioso y otro militar, entre un señor que se cree Mahoma y otro que se cree Buffalo Bill.
“De hecho el sistema mundial de poder ha utilizado a Bin Laden y a los atentados como una suerte de salvoconducto para hacer lo que se le ocurra. Te diría que habría que citar a mi nieta Catalina, que tiene tres años y que llegó de la escuela diciéndole a la madre que estaban haciendo, junto con todos los chiquitos, un dibujo sobre la paz. La madre le dijo: ¿pero tú qué sabes lo que es la paz? La niña miró a su madre con piedad, con lástima y perdonándole la vida le respondió: `pero, mamá, cualquiera sabe: la paz es vivir’. Yo creo que esa definición es perfecta y podría servirnos de brújula en tiempos confusos para no ceder a las tentaciones que nos ofrecen los enamorados de la muerte.”
-Muchísimo antes de que se desplomaran las Gemelas usted denunció la dictadura de la imagen y la palabra únicas. Si eso era entonces una realidad palpable, ¿ahora qué estamos viviendo?
-Ahora solo empeoró mucho. Esto que no nació el 11 de septiembre, que venía de antes, es la imposición en la escala universal de un sistema que se disfraza de destino, que dice: “Yo soy la eternidad”, y la verdad sea dicha: desde el 11 de septiembre para acá son muchas las puertas que se han cerrado para los que intentan otras alternativas, los que quieren ofrecer otras respuestas a los desafíos del tiempo y del mundo. Esto ha asestado un golpe muy duro “por supuesto, no un golpe de muerte” a las voces alternativas y a las imágenes alternativas, porque sus posibilidades de discusión se han tornado mucho más complicadas y se han cerrado puertas y caminos. Habrá que atravesar esta etapa difícil, partiendo de la certeza de que la impunidad del sistema, de un sistema enemigo de la tierra y de la gente, puede conducir a un desastre total. Una impunidad que puede conducir -y yo no quiero hablar en términos muy apocalípticos- a… a…
-Al futuro como recuerdo… Hay un proverbio quechua que dice: “la historia es inventada, pero el futuro es recordado”.
-Sí, a cosas muy terribles, a la imposición por el miedo de una suerte de gran prisión universal, donde en nombre de la democracia se imponga una única posibilidad de vivir en el mundo, si es que podemos sobrevivir en él. Una única posibilidad de vivir como si fuéramos todos rehenes de un sistema que decide en lugar de nosotros. La dictadura de la palabra única y de la imagen única, impuestas a partir de esto que llaman globalización, corresponde a lo que es la dictadura del poder en el mundo de hoy, un mundo que dice ser democrático, pero que en realidad está en manos de muy poquitos. No hay más que leer las noticias en los diarios de cada día, o escucharlas por radio, o verlas por televisión.
“Uno se pregunta, ¿quién gobierna realmente?, ¿quién gobierna en el mundo de hoy?, ¿habrá un gobierno que gobierne? Salvo las excepciones que conocemos: creo que eso es algo que a Cuba nadie le puede negar, con todo y las discrepancias y contradicciones que puedan haber. Cuba es la única que trata de salvar en el mundo de hoy eso que se llama derecho a la autodeterminación, el derecho a la dignidad.
“Pero la realidad universal es otra. Uno ve que el pueblo elige un presidente en cualquier país, y después gobierna el clon, no el presidente. El clon es otro señor que es idéntico al presidente, pero que piensa todo lo contrario, que empieza a decir todo lo contrario de lo que dijo; alguien que, por supuesto, actúa al revés de aquel candidato que pronunciaba discursos durante la campaña electoral. Y el clon es un clon obediente. No toma ninguna medida sin que sea aprobada por el gobierno que gobierna a los gobiernos. ¿Y cuál es el gobierno que gobierna a los gobiernos? El que está todos los días en las noticias de los periódicos: el Fondo Monetario, donde hay cinco países que toman las decisiones y que tienen el 45 por ciento del capital -allí el voto es el dólar, de acuerdo con el capital aportado a esta institución financiera tan poderosa. El Banco Mundial es un poquito más democrático: son siete países que deciden. Y en la Organización Mundial de Comercio no se vota jamás, aunque hay derecho a votar, los votos no se usan. A esto podríamos agregar el atentado cotidiano contra la libertad de expresión, que es la concentración del derecho de informar y opinar en muy poquitas manos, drama de nuestro tiempo. Nunca hubo una concentración tan feroz de ese derecho, y este se corresponde solo con el ejercicio del poder financiero, económico, político y militar en el mundo contemporáneo.”
-Quién no está con Estados Unidos, está en su contra, y Dios no es neutral, dijo Bush. Ante esa disyuntiva, ¿con quién está Galeano?
-Con ninguno de los dos: Bush dice lo mismo que Bin Laden, solo que este usa el nombre árabe de Dios, que es Alá. Cada uno se escuda en esta suerte de permiso divino para decidir la suerte del planeta, como si Dios hubiera decidido algo de eso. John le Carré, ese autor de novelas espléndidas, lo sintetizó hace ya algunos días en una frase certera: “Dejen a Dios fuera de este asunto”. Pero esto no tiene nada de nuevo. Siempre las peores atrocidades se han cometido en nombre de Dios. Yo, como tuve buena relación con él cuando era chico, sé que es inocente de las barbaridades que se le atribuyen.

La culpa no es del espejo

-Se ha tratado de culpar a la izquierda antiglobalizadora del odio que inspiró el ataque del 11 de septiembre. ¿Por qué?
-Siempre, siempre, la izquierda tiene la culpa, lo sabemos. Pero la culpa de la cara no la tiene el espejo. Lamentablemente ocurrió esta tragedia de las Torres, pero no hay que perder de vista que es la primera vez que alguien le asesta a los Estados Unidos, lo que estos propinan habitualmente al resto del mundo. Claro, como nadie los había bombardeado desde 1812, cuando los ingleses quemaron la Casa Blanca, pues resulta que es la izquierda la que ha predicado el odio que desembocó en este acto de locura del atentado contra las Torres Gemelas. Si la izquierda ha denunciado los crímenes que se han cometido -y ha sido en cantidades, por todas partes, matando no 5 000 civiles como en las Torres, sino centenares de miles, millones de civiles en todas partes del mundo-, el problema está en esos actos criminales, y no en la voz que los denunció. ¿O acaso el termómetro tiene la culpa de la fiebre?
-Usted es un mago de las palabras, pero no tan bueno como los jefes de la dictadura global. Estamos viendo sinónimos delirantes: islamismo/terrorismo; libertad duradera/justicia infinita; Estados Unidos/civilización; bombas de racimo/paquetes de alimentos… ¿Qué está pasando con las palabras en esta nueva cruzada?
-No solo se está matando inocentes, porque ¿qué tienen que ver esos campesinos afganos que murieron en esta guerra absurda?, ¿qué tiene que ver eso con el atentado que pudo haber cometido Bin Laden, o quien sea el energúmeno?, ¿por qué tienen que pagar eso los pobres afganos que han muerto? A ver, que alguien me lo explique. No solo tuvieron que soportar la dictadura talibán, sino, encima, los bombardeos que los castigaron, que castigaron a los castigados. Esos fueron víctimas inocentes de esta suerte de locura compartida en este mundo de hoy convertido en gran manicomio.
“Pero no son las únicas víctimas. También el diccionario es una gran víctima, el lenguaje. Las palabras están significando nada o poco más que nada, y una de las palabras más sacrificadas es la palabra justicia. ¡Pobre palabra justicia! Esto de justicia infinita no es nuevo. Cuando aniquilaron el barrio más pobre de Panamá, en un bombardeo que el mundo ha olvidado, lamentablemente, y que ocurrió poco antes de la guerra de Iraq, cuando la aviación norteamericana aniquiló al Chorrillo, con sus habitantes adentro, aquel crimen se denominó Causa Justa. O sea, esto de usar la justicia como coartada para hacer injusticias no es una novedad.
“Lo mismo ocurre con las demás palabras, lo que implica un desafío para todos los que trabajamos con ellas, y en ellas creemos y amamos, y siempre sabemos que a veces la mejor palabra es el silencio, y que muchas veces la verdad se expresa callando. Pero también sabemos que hay palabras que no pueden ser traicionadas y que es necesario rescatarlas y cuidarlas para que puedan brotar limpiamente en la boca de la gente que viene, de los tiempos que vienen. Este es un desafío que hoy por hoy se multiplica, porque nunca las palabras han sido tan ensuciadas, ellas también bombardeadas, ellas también asesinadas.”

Guardaespaldas de la verdad

-Tengo por aquí algo que dijo Winston Churchill, el primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial: “En tiempos de guerra, la verdad es tan valiosa, que siempre debe ser custodiada por mentiras como guardaespaldas”. ¿Qué está pasando con la verdad? ¿Dónde la guardaron sus guardaespaldas?
-(sonríe) Mejor que la frase de Churchill, que era un cínico inteligentísimo, un vocero realmente brillante del pensamiento conservador británico, es la vieja frase que se atribuye a muchos, y vaya usted a saber quién la dijo porque son muchos los padres posibles: “en toda guerra la primera víctima es la verdad”.+
“Es cierto, cuando estalla una guerra siempre es más lo que se miente. Nada más hay que ver lo que pasó con la guerra de Iraq. Al principio, las cifras oficiales norteamericanas de bajas iraquíes fueron de 10 000. Luego los muertos aumentaron a 15 000, después pasaron a 20 000, más tarde reconocieron 100 000 -por cierto en el anuario de la revista Time es esa la cifra que dan. Después pasaron a ser 186 000, según los datos del Departamento de Estadísticas. A lo largo de unos meses, de dos o tres años, las cifras crecieron de 10 000 a 186 000, en una batalla que al principio se transmitió al mundo como una guerra inocua en la que nadie moría. Solo veíamos la belleza perversa de las máquinas de matar que iban y venían por la pantalla chica. Muy rara vez se veían las víctimas humanas, la gente que estaba pagando con sus vidas el precio de esa guerra loca. Fíjate, los Estados Unidos bombardearon a Iraq porque había invadido a Kuwait. Pero los EE.UU. venían de invadir Panamá, entonces: ¿por qué no se autobombardearon?”
-Hay otro hecho trágico, la opinión pública en EE.UU. supuestamente está a favor de lo que ocurre. Tengo unos datos: el 53 por ciento de los norteamericanos, ahora mismo, dice que el gobierno tiene derecho a censurar las noticias. Más del 82 por ciento cree que su administración está dando a conocer todo lo que puede sobre la guerra (Centro de Investigación Pew). ¿Cómo es posible que en el país de la “libertad de prensa” millones de personas estén a favor de la censura?
-El efecto rebote de la tragedia del 11 de septiembre ha generado este tipo de cosas, que se corresponden solo con los ciclos victoriosos de la guerra. Esta es la primera etapa de la guerra. Después la gente razona un poquito mejor. Hay una primera reacción que es esta, ¿no? Lamentable reacción de la inmensa mayoría de una sociedad determinada, pidiendo a grito pelado que le mientan: `miéntannos, miéntannos’, dicen. Yo creo que eso no es definitivo, que eso después va cambiando. Tal reacción tiene su lógica: me animaría a decir que la opinión pública norteamericana, el ciudadano medio, es bastante ingenuo. Lamentablemente este país que tiene el nivel tecnológico más alto y que cuenta con la mayor capacidad tecnológica para la comunicación y la información, es también el país peor informado, donde la opinión pública es la más ignorante de todo lo que ocurre más allá de sus fronteras.
“Me impresiona muchísimo, cada vez que voy, que los informativos no otorgan casi ningún espacio al mundo exterior. El planeta fuera de sus fronteras es un gran abismo oscuro, desconocido, donde acechan los demonios, una especie de nebulosa de la cual no se sabe nada, pero que siempre es peligrosa. De ahí pueden surgir los enemigos, movidos por el odio, pero sobre todo por la envidia: ‘no soportan que los norteamericanos seamos tan libres, tan felices.”

El mapa termina en Norteamérica

“Ellos ignoran casi completamente lo que ocurre fuera de su propio mapa. Esto no lo digo por un delirio personal, como algo que a uno le pasa por la cabeza en un mal momento. Lo dicen los propios dueños de los medios de comunicación. Ted Turner “yo se lo escuché” lo dice en esos términos: la opinión pública norteamericana es la más ignorante. Y eso es grave: ese es el país que decide el destino de todos los demás pueblos. George W. Bush es el presidente del planeta y gobierna en un país que ignora a todos los demás, y que se entera muy rara vez de algo que ocurre. Se entera, por ejemplo, cuando muere algún norteamericano fuera. Solo en ese momento, súbitamente, descubren que otra gente vive en ese otro lugar.
“Recuerdo que una vez estaba dando unas clases en la Universidad de Stanford, y de repente alguien me preguntó por Guatemala, porque un norteamericano había muerto por allá. Ahí fue que se enteraron mis alumnos que había una dictadura militar, y que no había sido una sino varias, sucesivas las dictaduras organizadas, armadas y financiadas por los norteamericanos, y que habían asesinado a 200 000 personas, la mayoría indígenas. Aquellos norteamericanos comunes y corrientes no tenían ni la menor idea. Tengo una anécdota que le he contado a mis amigos muchas veces. Allí había un profesor de Ciencias, del cual yo me había hecho compinche, un buen tipo. Un día cenando con él y con su mujer, esta se quedó atónita cuando empecé a hablar de Central America. Ella creía que en el centro de América solo estaba Kansas. No sabía que había una cosa que se llamaba América Central fuera de su país. Si eso llegara hasta ahí estaría bien, pero el problema es que ellos son los que van a decidir qué va a pasar con los 6 000 millones de habitantes de lo que queda del planeta.”
-¿Por qué cree que en unos medios donde tanto se ha fastidiado con la libertad de expresión, los periodistas huyen de la explicación del contexto como si fuera de la peste?
-Es una indiferencia política, también. La política es una cosa que hace el gobierno, pero no es cosa mía, dice el norteamericano medio. Eso es todo lo contrario a lo que pasa en los países latinoamericanos. No importa el contexto, el porqué. Esa cultura se está convirtiendo en cultura universal a pasos agigantados, y se ha globalizado -lo que significa que todos pensamos, sentimos de la misma manera, o eso es lo que se intenta- aceptar como natural que la información nos desinforme.
“Tú hablabas de la guerra. Dime, ¿por qué nadie se pregunta quién vende las armas? Eso jamás lo escucha uno. Ni en los informativos, ni en los artículos de los periódicos, ni en los noticieros de la tele. Nunca nadie me ha dicho ahí quién está vendiendo las armas para esa guerra que está ocurriendo. Esos silencios no son inocentes, porque ocurre que los pocos países que manejan al mundo son también los proveedores de las armas para las guerras. Los miembros del Consejo de Seguridad que tienen derecho de veto, son los fabricantes de armas que hacen el negocio de la guerra. O lo que es lo mismo, los que velan por la paz son los que se ocupan de hacer las armas que matan al prójimo. No tiene nada de inocente ese silencio. Te lo pongo como ejemplo. Hay muchos más. A mí siempre me llamó la atención: ¿en la guerra, quién vende las armas? Nadie lo dice. Hay un negocio del cual todos participan. La industria militar necesita guerra, como los pulmones necesitan el aire, como los fabricantes de abrigos necesitan el invierno. Si no, ¿qué sería de ellos, pobrecitos?”

La esperanza no es invulnerable

-En medio de este contexto, ¿por dónde cree que anda la izquierda?
-Ha cambiado bastante. El marco en el que se concentraban las fuerzas alternativas ha sido desbordado por algunos fenómenos muy interesantes, y que son la contracara de otros fenómenos muy deprimentes, que desalentaban a cualquiera. Es asombroso que en medio de todo esto se están abriendo espacios para multiplicar la esperanza, en tiempos donde más que nunca cobra vigencia aquel grafitti que vi una vez en la pared, en Bogotá, creo, que decía: `Dejemos el pesimismo para tiempos mejores’.
“Hay una multiplicación de movimientos, que no están encuadrados en lo que serían las estructuras tradicionales de los partidos y los sindicatos obreros -que siguen en pie, y que a menudo dan respuestas estimulantes a los desafíos de la realidad. Pero ahora hay otros movimientos alternativos que han brotado como hongos por todas partes, y que son una fuente de esperanza para los que creemos que mañana no es otro nombre de hoy.”
-Hablando de esperanza, hay una frase en su novela que a mí me consterna: ¿siente de verdad que “la esperanza es una puta estéril de tanto asesinarse personitas en el vientre”?
-(se ríe) Estaría yo medio deprimido cuando escribí eso. Es muy fuerte… Lo que pasa es que a veces uno se cae, y eso es legítimo. No creo en esa especie de invulnerabilidad de la esperanza. Ella es humana. Se parece a nosotros porque de nosotros brota, y por eso a veces se cae, y a veces se levanta, como nos levantamos nosotros; se lastima, y a veces se cura y a veces no se cura…
-¿Por qué cree que la esperanza de Cuba no se cayó?
-Eso tiene numerosas implicaciones. Tiene que ver con la capacidad de resistencia del pueblo cubano, con la solidaridad internacional, pero como suele ocurrir con la realidad, también tiene sus misterios. ¿Por qué a Cuba no se la almorzaron con cuchillo y tenedor, habiéndolo intentado tantas veces? ¿Por qué se atravesó este bocado en la garganta del poder? ¿Y por qué sobrevivió con todos los contras que la realidad cubana hoy puede tener? Yo he tratado de ser siempre honesto, diciendo lo que me gusta y lo que no de esta Revolución. Pero el hecho irrebatible es que está viva, se diga lo que se diga, está ahí, viva y coleando. Yo creo que es por eso que te decía antes, y también por otros misterios que habrá que consultar en la santería.
-Usted, que fundó o participó en revistas que son paradigmas del periodismo de resistencia, se ha quejado bastante de la incapacidad patética que tiene la izquierda para comunicar sus ideas. ¿Sigue pensando lo mismo?
-Ha mejorado, es un poquito más flexible… La aparición de fenómenos interesantísimos, como el movimiento zapatista y de su vocero, el subcomandante Marcos, ha contribuido a descongelar el lenguaje de la izquierda, y le ha incorporado mucho humor al asunto. Esto ha venido a demostrar que tenía razón aquel viejo amigo mío brasileño que un día me dijo: “Eduardo, no te tomes en serio nada que no te haga reír”.
-¿Qué se siente cuando alguien, desde el oficio de la palabra, no solo es leído y citado en los congresos, sino querido? Buena parte de mi generación lo ve a usted como al hablador de esas extrañas tribus del Amazonas, un brujo capaz de entenderse perfectamente con los dioses y con sus criaturas…
-Este elogio me deja mudo.
EDUARDO GALEANO (Montevideo, 1940-2015)
Escritor y periodista. Fue uno de los más activos y prestigiosos periodistas de su país -jefe de redacción del Semanario Marcha y director del diario Época- antes de convertirse en 1972 con la publicación del ensayo Las venas abiertas de América Latina, en uno de los más importantes autores de su generación en el continente. En Buenos Aires fundó y dirigió la revista Crisis (1973-1976), considerada entonces una de las más combativas entre las publicaciones culturales latinoamericanas. Vivió exiliado en Argentina y España. Autor de numerosos libros, traducidos a más de veinte idiomas y de una profusa obra periodística. Después de haberse dedicado a escribir cuentos (Vagamundo) y un romance (La canción de nosotros), Galeano se concentró principalmente en la reconstrucción de la historia de América Latina, a través de una inspirada trilogía -Memoria del fuego (Los nacimientos, Las caras y las máscaras y El siglo del viento)- que recibió un resonante éxito. Obtuvo en dos ocasiones el Premio Casa de las Américas – en el género novela por La canción de nosotros (1975) y en testimonio por Días y noches de amor y de guerra (1978). Otros títulos sobresalientes de su bibliografía son: El libro de los abrazos (1989), El fútbol a sol y sombra (1995), así como Las aventuras de los jóvenes dioses y Patas arriba. La escuela del mundo al revés, ambos de 1998. Recibió en la Universidad de La Habana, el título de Doctor Honoris Causa en Letras.

http://auto-hermes.ning.com/profiles/blogs/fallece-eduardo-galeano-uno-de-los-grandes-de-am-rica-latina 

viernes, 10 de abril de 2015

Hijos del Ché: Presencia de Félix Rodríguez intenta boicotear la Cumbre de Panamá

El Che y su familia. Foto. Archivo

El Che y su familia. Foto. Archivo

Hijos del Ché: Presencia de Félix Rodríguez intenta boicotear la Cu...

Nota de los hijos del Che por la presencia de Félix Rodríguez en el contexto de la Cumbre de las Américas.
Hace apenas unos días nos enteramos de la abrumadora noticia que se difundió, como pólvora, por todas partes:  Félix Rodríguez (El Gato) fue a Panamá, con el objetivo de asistir a un espurio Simposio por la Unidad Cubana que se desarrolló, si pensamos con ingenuidad inaudita, coincidentemente con la Cumbre de las Américas. Junto a otros de la misma laya, en un arrebato de patriotismo, intentaron brindar un homenaje al Apóstol de la independencia de Cuba, José Martí, gesto que, “casualmente”, también coincidía con el que llevaba a cabo parte de nuestra delegación, en el monumento que se encuentra frente a la sede de la Embajada cubana en la capital panameña. Tenemos entendido que tamaña afrenta no quedó sin respuesta por parte de los amigos de Cuba revolucionaria y los compañeros cubanos que estaban allí.
Precisamente con este tipo de individuo, que toda su vida ha sido una marioneta del Gobierno Norteamericano, que organizó e intervino en la invasión a Playa Girón, en la criminal guerra de Viet Nam y en muchas otras acciones orquestadas por su amo, las cuales enlutaron a innumerables familias, en diversas partes del Mundo; que perteneció a la CIA, al Ejército norteamericano, incluso, escaló en su jerarquía, obviamente, hasta donde le permitían llegar a un ser de esta calaña, ya sabemos bien que se les reconoce como traidores y, aunque se les paga, se les desprecia y, en la misma medida, se les trata; es con el que pretende el imperio norteamericano dialogar con Cuba. Es acaso esta una propuesta de entendimiento o es solo un intento de atemperar la presencia de Cuba en estas lides, dispuesta como viene a denunciar lo que otros callan y a defender las causas más justas y nobles, como, por ejemplo, la de Venezuela.
Alguien puede olvidar el pasado y presente de quien no deja de vanagloriarse por haber prestado sus servicios para apresar y después asesinar al Che Guevara en Bolivia, acaso los que les invitaron u organizaron el mencionado simposio no sabían que el autor de “El Soldado en la Sombra” fue y es un servil esclavo de los poderes yanquis. Entonces cabe preguntarse qué propósito puede tener esto, sino el de boicotear una Cumbre que tiene como objetivo aunar las voluntades de todos nuestros pueblos en beneficio de la paz, el diálogo y el progreso.
Osó Félix Rodríguez presentarse en la tierra de Omar Torrijos, enfundado en una piel de cordero que le facilitó su dueño, pero desnudo como el lobo que es, en las sombras o a plena luz del día, tendrá que regresar sin glorias. Pues lo que es un hecho, es que Cuba sabe defenderse y dejará en claro su postura ejemplarizante para que este tipo de artilugios no se presenten nuevamente, ni ahora, ni nunca.
Revolucionariamente,
Hijos del Che

jueves, 9 de abril de 2015

Cumbre: SEPA TODO del “Gato” Rodríguez, el agente CIA que mató al CHE… ¡ y que sigue LIBRE!

Cumbre: SEPA TODO del “Gato” Rodríguez, el agente CIA que mató al C...

Gato Che
Cuba pidió que el asesino Félix “El Gato” Rodríguez Mendigutía fuera expulsado de Panamá y argumentó la solicitud recordando el triste pedigrí de quien participó en la captura y asesinato del Che Guevara en Bolivia. AQUI el pedigrí detallado de este asesino, publicado en 2003 por Jean-Guy Allard. Sigue vigente.
JEAN-GUY ALLARD – CUENTA entre las más famosas crápulas que alberga Miami, la ciudad norteamericana que contiene, sin duda, más asesinos, esbirros, torturadores y criminales de cualquier índole, por metro cuadrado….
En aquella retrógrada metrópoli floridana, se cuenta cómo George Bush, el padre, entonces operativo de la CIA encargado de operaciones anticubanas, conoció a Félix Rodríguez Mendigutía, ex agente de la policía de Batista, mientras reclutaba a emigrados cubanos para conformar una tropa de matones y saboteadores. Después de un riguroso entrenamiento, el grupo “de élite” iba a actuar en territorio cubano simultáneamente a la invasión de Playa Girón en el marco de la famosa Operación 40 concebida por el vicedirector de la CIA, Charles Cabell.
Así fue como se reunió a individuos tales como: Luis Posada Carriles, Frank Sturgis, E. Howard Hunt, Guillermo e Ignacio Novo Sampoll, Rafael Quintero, José Basulto, Herminio Díaz y Bernard Barker, que luego aparecieron vinculados a los trucos más sucios de los que conformaban ya la mafia miamense.
Sobrino de José Antonio “Toto” Mendigutía Silvera, Ministro de Obras Públicas y cercano colaborador del dictador cubano Fulgencio Batista, el joven Félix Rodríguez (más precisamente Félix Ismael Fernando José Rodríguez Mendiglutía), ex alumno de la Havana Military Academy y agente del aparato represivo batistiano, tenía todas las características para sumarse a esta tropa de sicarios.
Apenas reclutado, Félix Rodríguez parte hacia la base norteamericana del canal de Panamá para recibir entrenamiento en sabotaje y terrorismo.
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Con los otros sicarios CIA de la Operación 40, festejando en México.

UNA PRIMERA MISIÓN DESASTROSA
Pocos meses más tarde, a finales de 1960, la CIA le confía su primera misión.   Llega a Cuba el 14 de febrero de 1961, con otros agentes, a bordo de una lancha rápida que los deja en una zona próxima a Arcos de Canasí, en los límites de las provincias de La Habana y Matanzas.
Desembarca con dos toneladas de equipos y explosivos que son descubiertos, pocos días después, por la Seguridad de Estado cubano, gracias a un agente infiltrado en la operación.
Félix Rodríguez también venía con instrucciones para la contrarrevolución interna para que, entre otras operaciones, se provocara la voladura del puente de Bacunayagua en los momentos en que se produjera la invasión proyectada.
Llega el momento de la invasión de Playa Girón (Bahía de Cochinos). Fracasa miserablemente, en menos de 72 horas. La Revolución Cubana no sólo aplasta entonces a la fuerza invasora sino que se capturan a más de un millar de mercenarios.
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Perseguido por la Seguridad del Estado, Rodríguez se esconde en casa de un contrarrevolucionario y contacta con un funcionario de la embajada española, agente de la CIA, quien organiza su salida del país a través de la embajada venezolana.
Tras la derrota de Playa Girón los círculos extremistas de Miami acusaron furiosamente al gobierno de Kennedy de haberlos “traicionado”. Pero el presidente estaba también furioso. Despidió al director de la CIA, Allen Dulles, a su vicedirector, Charles Cabell, y al jefe de las operaciones encubiertas, Dick Bissell.
En 1963, Kennedy es asesinado. La implicación de varios conspiradores cubanos, incluyendo a Félix Rodríguez, Frank Sturgis, Herminio Díaz, Orlando Bosch, los hermanos Guillermo e Ignacio Novo Sampoll y, particularmente, Luis Posada Carriles, es considerada por varios investigadores del tema. Por otro lado, el papel de George Bush, Richard Nixon y de varios reyes del petróleo de Texas es también cuestionado.
George Bush estaba en Texas aquel día. Siempre dijo no recordarse con precisión de sus actividades. Tampoco Félix Rodríguez se recuerda. Sin embargo, años después, fue desclasificada una carta del Jefe del FBI, en la cual J. Edgar Hoover explicaba cómo un tal “Señor George Bush de la CIA” había informado acerca de la reacción de los círculos cubano-americanos de Miami después del asesinato.
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EN FORT BENNINGS, CON POSADA Y MAS CANOSA
A su regreso de Cuba, por órdenes de la CIA, Félix Rodríguez pasa un curso en Fort Bennings con los elementos más fanáticos de la Operación 40, entre otros Luis Posada Carriles, futuro jefe de pandilla terrorista, y Jorge Mas Canosa, quien fundará y dirigirá la terrorista Fundación Nacional Cubano-Americana.
Luego fue enviado a Nicaragua con un grupo de agentes que atacó el buque español Sierra de Aranzazu como represalia por las relaciones mantenidas por España con Cuba. El ataque terrorista crea tal escándalo que la CIA retira su tropa anti-cubana, supuestamente de élite.
Según su propio testimonio desclasificado, en junio de 1967, Félix Rodríguez recibe una llamada de un oficial de la CIA que se identifica como Larry S. quien le propone sumarse a una operación destinada a capturar al Che Guevara cuya presencia en Bolivia está confirmada. Rodríguez usará el nombre de “Félix Ramos Medina”. Terminará con el apodo de “El Gato”.
Viajará con otro mercenario cubano americano de apellido González, con el cual llega a La Paz, la capital boliviana, el 2 de agosto de 1967. Son recibidos por el oficial de caso, denominado Jim, y un oficial boliviano de inmigración. La estación CIA es dirigida por John Tilton. Otro cubano-americano, Gustavo Villoldo, se sumará pronto a Rodríguez y González.
El 31 de agosto, Rodríguez tiene una primera oportunidad de ejercer sus “talentos” en materia de interrogatorio. José Castillo Chávez, “Paco”, un miembro de la tropa del Che cae preso. Rodríguez se desplaza por avión desde Santa Cruz hasta Vallegrande, acompañado por el Mayor Arnaldo Saucedo.
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El 22 de septiembre, los guerrilleros toman el caserío de Alto Seco pero luego caen en una emboscada en la población de Jagüey donde mueren Coco Pedredo, Manuel Hernández Osorio y Mario Gutiérrez Arcaya. Los militares atan los cadáveres sobre unos burros y aparecen así ante los campesinos horrorizados de Pucará, a poca distancia. El informe sobre el incidente estará entregado directamente al agente de la CIA Félix Ramos.
Este día el guerrillero Antonio “León” Domínguez Flores aprovecha el combate para alejarse de sus compañeros y luego entregarse al ejército. “El Gato” Ramos se encargará de sacarle toda la información. Incluso torturándolo y usándolo de informante al encarcelarlo junto al guerrillero preso Ciro Roberto Bustos.
La traición de León y la muerte de tres compañeros significaron indiscutiblemente un golpe muy grave para la guerrilla del Che.
Rodríguez afirma que impulsó entonces al Coronel Joaquín Zenteno Anaya, jefe de la Octava Division del Ejército boliviano, desplazar a su 2do Batallón de Rangers desde su cuartel general de La Esperanza hacia Vallegrande.
Los soldados bolivianos conformando el batallón han sido entrenados por los instructores dirigidos por el Mayor norteamericano de Tropas Especiales “Pappy” Shelton.
El 29 de septiembre, el Coronel Zenteno ordena a sus 650 Rangers dirigirse hacia el sector de Vallegrande con el objetivo de rodear a la tropa guerrillera. Rodríguez acompaña. Protegiendo más que nunca su verdadera identidad, el oficial CIA se hace designar exclusivamente bajo el nombre de “Capitán Ramos”.
El 30 de septiembre, el Che y su grupo son ubicados en el sector de Valle Serrano.
El 8 de octubre, en los alrededores de las 3:30 de la tarde, el Che cae preso después de agotar sus municiones en un combate donde recibe una herida en la pierna. El enfrentamiento dejó muertos a tres guerrilleros y dos soldados.
A las 4:00 PM, es conducido frente a un capitán de apellido Prado quien ordena a su operador radio de avisar a Vallegrande de la captura.
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INSULTA AL CHE AMARRADO EN EL SUELO
El mensaje “Caída de Ramón confirmada” revela la noticia al Coronel Zenteno en Vallegrande quien, asombrado, exige una segunda confirmación y luego de obtenerla ordena el traslado del Che a La Higuera… justo antes de avisar a Félix Rodríguez, en Vallegrande, con otro mensaje en clave.
En las horas siguientes, el Presidente norteamericano Lyndon B. Johnson es avisado por su asesor Walt Rostow, con un memorándum urgente, que el Che está preso en Bolivia.
Según su versión de los eventos, Félix “Ramos” Rodríguez llega en helicóptero a La Higuera a las 6:15 de la mañana, el día 9, con Zenteno Anaya quien dejó en Vallegrande a su propio jefe de inteligencia, Saucedo Parada, por falta de espacio en el pequeño aparato. “El Gato” trae un potente radio y una cámara.
Observa al Che tendido en el suelo, los brazos atados en la espalda y sus pies amarrados y empieza a insultarlo con desprecio.
Luego, transmite con su radio un mensaje cifrado a la estación CIA más cercana para su retransmisión hacia el cuartel general de la CIA en Langley, Virginia. Empezó a fotografiar sistemáticamente todos los documentos encontrados con el Che, incluso su diario, página por página.
Realiza un número de fotos del Che que la CIA mantiene secretas hasta hoy.
Este mismo día, el dictador boliviano Barrientos recibe del embajador norteamericano Henderson la orden de muerte del Che.
Félix Rodríguez recibe luego un mensaje cifrado dando el código establecido para la ejecución.
Según los documentos norteamericanos desclasificados, será el propio mercenario cubano americano que informará, una hora más tarde, al Coronel boliviano Zenteno de la decisión.
Sobre este tema, Ramos-Rodríguez pretenderá luego que tenía la orden de sus superiores de la CIA de mantener al Che vivo “a todo costo”. Según sus pretensiones, la CIA y el Gobierno norteamericano habían preparado condiciones para llevarse al Che a Panamá, usando “helicópteros y aviones”. Lo que no corresponde de ninguna manera a lo que sucederá.
Rodríguez afirmará que frente al Coronel Zenteno quien dice que debe obedecer a las órdenes recibidas (a través de Ramos), decidió “dejar la historia seguir su curso”.
En su relación de los eventos, Rodríguez-Ramos, agente de la CIA y torturador formado en Fort Bennings toma la precaución de atribuirse sentimientos humanitarios, algo obviamente absurdo de parte de una crápula de tal dimensión.
Aquellas afirmaciones del hombre que luego participará, en Vietnam, en la operación de exterminio  de militantes comunistas denominada “Phoenix” -una verdadera masacre- sólo merecen estar archivadas al lado de las frases inventadas del Che que la CIA difundió y sigue difundiendo, hasta en Internet.
Lo cierto es que será al “Capitán Ramos” y no al coronel boliviano a quien llega la orientación de matar al Che. “El Gato” la comunica al coronel boliviano y luego dirige la ejecución.
Según el joven soldado Eduardo Huerta Lorenzetti quien estaba de guardia en la escuelita donde yace el Guerrillero Heroico, el agente cubano-americano de la CIA entra repentinamente y zarandea al Che atado por los hombros para que hablara, lo hala bruscamente por la barba y le grita que lo va a matar.
Huerta trata de intervenir pero “El Gato” lo amenaza gritándole “¡boliviano de mierda!”.
La discusión quedó interrumpida por la llegada de un cadáver y otro prisionero, Juan Pablo Chang Navarro “El Chino”, casi ciego.
Ramos le da golpes al preso y luego, con una bayoneta, le provoca varias heridas intentando que hable, sin lograrlo.
“MANDÉ A TERÁN QUE CUMPLIERA LA ORDEN”
Félix Rodríguez, alias Capitán Ramos, alias “El Gato”, ordena entonces al Sargento Jaime Terán a asesinar al Che.
Lo confesó a la revista española Cambio 16, edición del 18 de diciembre de 1998: “Salí y mandé a Terán que cumpliera la orden. Le dije que debía dispararle por debajo del cuello porque tenía que parecer muerto en combate”.
Asustado, Terán no llega a disparar sobre el Guerrillero Heroico.
- ¡Dispara cojudo, dispara!, le grita Ramos a Terán.
Terán sigue sin disparar y sale de la escuelita.
”El Gato” grita amenazas y le ordena terminantemente entrar de nuevo y cumplir con la orden.
Terán, finalmente, dispara.
Entonces, el agente de la CIA Félix Rodríguez imitando cobardemente a unos militares presentes, dispara hacia el cuerpo del Guerrillero Heroico.
Esta misma tarde, Rodríguez sale de La Higuera en helicóptero hacia Vallegrande.  Contará que al llegar “sabiendo que la gente de Castro estarían mirando para agentes de la CIA”, se puso la gorra del ejército boliviano.
El corresponsal de The Guardian, el inglés Richard Gott, escribe en aquel momento que al llegar el cuerpo del Che en Vallegrande, la operación fue dejada en manos de un hombre en traje de campaña cuya descripción corresponde a Félix Rodríguez.
“! VAMOS A LLEVARNOLOS PAL’CARAJO!”
El cadáver fue trasladado a un camión.
Gott contó cómo “Las puertas del camión se abrieron de repente y el agente americano saltó, emitiendo un grito de guerra: “!Vamos a llevárnoslos pal’carajo!”
A uno de los corresponsales quien le preguntaba de dónde venía, Ramos-Rodríguez le contestó bruscamente: “¡De ninguna parte!”
Gott anotó cómo “El Gato” miraba iracundo cada vez que una cámara era dirigida hacia él.  También observó cómo este “capitán” estaba hablando con los oficiales de mayor grado “en términos familiares”.
En el hotel de Vallegrande, los agentes de la CIA, encabezados por Félix “El Gato” Rodríguez, y oficiales bolivianos, festejaron la muerte del Che.
Según los testigos, Félix Rodríguez abrió una botella de whisky y brindó a los presentes.
En las horas siguientes, “El Gato” también participó en la decisión de cortarle las manos al Che para su posterior identificación.
Terminada su bochornosa misión de sicario, Félix Rodríguez salió de Vallegrande para Santa Cruz, luego a Panamá y finalmente a Estados Unidos.
TORTURADOR EN VIETNAM
El 24 de febrero de 1969, Rodríguez obtiene la ciudadanía norteamericana.
La CIA lo manda a Saigón, en Vietnam, donde se dedica a torturar e interrogar a los prisioneros al lado de Ted Shackley, quien fuera Jefe de la gigantesca estación CIA JM/Wave de Miami, encargada de las operaciones contra Cuba.
Con extrema violencia, participa en el Programa Phoenix. Según William Colby, ex jefe de la CIA, esta operación de extrema represión dejó 26 369 muertos entre las 33 350 personas detenidas en los centros de interrogatorios norteamericanos.
Félix Rodríguez, integrando la empresa de cobertura Air América, trafica luego heroína desde Laos para la red norteamericana de Santos Traficante, el ex padrino habanero, con el fin de influir en el conflicto laosiano ganándose el apoyo de tribus aisladas. La operación está dirigida por Donald Gregg, quien obedece a las orientaciones de Ted Shackley.
Entre 1972 y 1973, Félix Rodríguez es instructor del Ejército Argentino convocado por el entonces jefe del Cuerpo de Ejército I, general Tomás Sánchez de Bustamante, a quien conoció en Vietnam.
Luego aparece como hombre de confianza y de consulta de la agencia Trident Investigative Services Inc. La agencia es representada en la Argentina por John Battaglia Ponte, un uruguayo nacionalizado estadounidense y ex agente de la CIA, que en los años 70 participó del  “Plan Cóndor” que coordinó el accionar ilegal de los aparatos represivos del Cono Sur.
En agosto de 1974, George Bush, entonces director de la CIA, confía a Orlando Bosch la responsabilidad de reunir el conjunto de los grupos terroristas de Miami en un solo grupo, la famosa Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU) que luego realizará un centenar de atentados en más de 25 países.
Félix Rodríguez colabora con Bosch y cumple entonces varias “misiones” en Uruguay, Brasil, Costa Rica, Honduras, Guatemala y El Salvador. Actúa en América Central y ayuda a la fuga de Anastasio Somoza de Nicaragua.
Bush desinformará al Congreso acerca de la muerte de Orlando Letellier, ex ministro chileno y ex embajador de Chile en EE.UU., y de Ronni Moffit, militante de los derechos humanos, asesinados en pleno Washington por agentes de la dictadura de Pinochet y matones cubano-americanos “prestados” por los hermanos Guillermo y Ignacio Novo Sampoll, discípulos de Bosch, y también “socios” de Félix Rodríguez, desde la famosa Operación 40.
CONDECORADO POR SU MENTOR
En 1976, Bush condecora a su socio Rodríguez con la medalla Estrella al Valor.
En 1979, Rodríguez se vincula al comercio de las armas en América del Sur, en asociación con Ted Shackley, su jefe en Saigón.
En 1981 Reagan y Bush ocupan la Casa Blanca y Félix Rodríguez cumple varias misiones por cuenta de la CIA, paralelamente a sus varios tráficos.
En 1982, el director de la CIA, William Casey, lanza la operación Black Eagle para “ampliar el papel de EE.UU. en América Central”.
En agosto, el vicepresidente George Bush nombra a Donald Gregg (el de Laos) como Consejero para la Seguridad Nacional. Gregg manda a Félix Rodríguez en misiones de apoyo a la Contra nicaragüense.
Rodríguez organiza, con José Basulto (hoy cabecilla de Hermanos al Rescate) lo que luego se calificó de mayor desvío de fondos de seguro social de la historia de EE.UU. bajo el pretexto de organizar ilegalmente servicios hospitalarios para los mercenarios de la Contra nicaragüense.
En octubre 1984, Gerald Latchinian, vice-director de Giro Aviation, una empresa aérea de la CIA manejada por Félix Rodríguez, es arrestado y encarcelado por la importación de 10 millones de dólares de cocaína.
A finales de 1984, Donald Gregg presenta al coronel Oliver North, jefe de las operaciones en América central, a Félix Rodríguez. Rodríguez se entrevista directamente con Bush el 22 de enero de 1985.
NARCOTRAFICANTE EN EL SALVADOR
También a partir de este momento, en El Salvador, el ex miembro de la Operación 40 se encarga de coordinar las operaciones de transporte de enormes cantidades de cocaína desde Colombia hasta los Estados Unidos.
La CIA le ofrece, como principal ayudante, a su viejo socio, el archi-terrorista Luis Posada Carriles, hoy enjuiciado en Panamá por un atentado fracasado contra Fidel Castro.
Un ex agente de la DEA (la agencia federal norteamericana anti-droga), Celerino Castillo III, contó más tarde ante el comité de inteligencia de la Cámara cómo sus informantes descubrieron en la base de Ilopango almacenes de drogas, armas y dinero. También cómo se dieron cuenta de que muchos de los pilotos de los Contras estaban fichados como narcotraficantes en los dossier de la DEA.
El 18 de enero de 1985, Rodríguez se entrevista con Roberto Milán-Rodríguez, el experto en lavado de dinero del Cartel de Medellín, quien se jacta de haber ya “lavado” más de 1,5 mil millones de dólares para su organización. Milán-Rodríguez le entrega 10 millones de dólares, destinados a la Contra nicaragüense.
El 8 de mayo 1985, la oficina de Bush es alertada por Rodríguez de que un aparato C-123 había sido derribado por las fuerzas armadas nicaragüenses. El piloto, Eugene Hassenfus, confiesa trabajar para la CIA bajo los órdenes de Max Gómez (Félix Rodríguez) y Ramón Medina (Luis Posada Carriles).
En diciembre 1985, George Bush recibe abierta y desvergonzadamente a su amigo Félix Rodríguez, torturador, asesino, ladrón y narcotraficante en la Casa Blanca. Rodríguez participa ahí en la celebración de la  Navidad.
En octubre del año siguiente, el General Singlaub se queja de los “contactos diarios” de Rodríguez con la oficina de Bush, temiendo “daños para el presidente Reagan y el Partido Republicano”.
“HAS GANADO MUCHO RESPETO”
En 1988, una comisión del Senado, dirigida por el senador John Kerry, investiga la escandalosa operación de tráfico de drogas y de armas involucrando a Oliver North, Donald Gregg, John Poindexter, Elliott Abrams, Otto Reich, Richard Armitage, John Negroponte, Mitch Daniels y Félix Rodríguez. Este último también tendrá que dar un testimonio, al parecer bien arreglado: “Has ganado mucho respeto en el proceso”, le comentará enigmáticamente George Bush en un mensaje personal que le escribió.
En 1989, George Bush consigue la presidencia. En la toma de posesión, Rodríguez está presente, al lado de un gran amigo, el General Rafael Bustillos, jefe de la Fuerza aérea de… El Salvador.
Aunque Félix Rodríguez afirma entonces que abandona la CIA, el semanario Rolling Stone revela que sigue visitando la agencia cada mes para recibir instrucciones y que lleva allí su Cadillac a prueba de balas para darle mantenimiento.
Félix Rodríguez, entretanto, anda por Miami, mafiando con su red de ex agentes, matones, conspiradores…
Publicado por Jean-Guy ALLARD en 2003. Sigue vigente.)
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Con su amiga Ileana Ros-Lehtinen, la congresista anti-Venezuela.
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Con George Bush padre, en la Casa Blanca.
HACIENDO SUS COMPRAS EN COSTCO
En el juicio de los Cinco de Miami, se reveló cómo uno de los patriotas cubanos se encontró, casualmente, algún fin de semana, con Félix Rodríguez, que esperaba detrás de él en la caja de un supermercado Costco de Miami. Pudo luego observar cómo salió, despreocupado, hacia su lujoso vehículo en el parqueo del centro comercial.
Socio de la cúpula terrorista cubano-americana de Miami y de los archí-terroristas Posada y Bosch, torturador en Saigón, ladrón del Watergate, narcotraficante de Laos y El Salvador, el mercenario de Bolivia, “El Gato” Rodríguez se jacta hoy de “haber matado” al Che. Conserva el reloj Rolex del Guerrillero Heroico tal cómo varias reliquias de sus numerosas víctimas.
“Héroe” del Imperio, el asesino condecorado anda libremente Miami, frecuenta a los demás canallas de la cúpula mafiosa y sigue jactándose de sus crímenes.
Vive en una lujosa casa de Miami-Dade.
En su sala exhibe sus trofeos.
Un Rolex GMT Master de acero y una pipa que pertenecieron al Che.
Así viven los asesinos, esbirros, torturadores y criminales de cualquier calaña en su santuario estadounidense de South Florida.

Panamá: Piden expulsión de Félix Rodriguez, el asesino CIA del Che

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LIBRERED – Cuba pidió que el asesino Félix “El Gato” Rodríguez Mendigutía fuera expulsado de Panamá y argumentó la solicitud recordando el triste pedigrí de quien participó en la captura y asesinato del Che Guevara en Bolivia, en la escandalosa operación de tráfico de drogas y armas en El Salvador y Nicaragua y en la invasión mercenaria a Playa Girón.
El conocido terrorista Félix Rodríguez Mendigutía se encuentra en estos momentos en Panamá para participar en un llamado Simposio por la Unidad Cubana, dice el texto de la Carta Pública leída por Ricardo Guardia Lugo, presidente de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE) en las afueras del hotel El Panamá.
Añadió que “para la juventud latinoamericana que lucha por un mundo mejor el Che sintetiza los más puros ideales éticos y revolucionarios de hoy y de siempre. Nos repugna que un sujeto como Félix Rodríguez Mendigutía, con semejante historial, venga a Panamá a reunirse con traidores que inexplicablemente han sido aceptados en el Foro de la Sociedad Civil para opinar sobre el destino de nuestra patria.
El líder estudiantil fue enfático en su solicitud a las autoridades panameñas para que expulsen del país a Rodríguez Mendigutía y también para que los organizadores del Foro de la Sociedad Civil eviten una confrontación mayor y pidan a los mercenarios que “abandonen de inmediato el evento”.
Guardia Lugo explicó además a la prensa local y extranjera que dio cobertura a la improvisada conferencia de prensa que la verdadera sociedad civil cubana apoya el proceso de negociaciones abierto entre La Habana y Washington con vistas a iniciar el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, sobre todo porque significa el reconocimiento de Estados Unidos de que ha errado en su política contra Cuba.
El hotel El Panamá es la sede de los foros de la Sociedad Civil y de los Jóvenes, principales escenarios de la manipulación que en contra de Cuba se ha montado en esta Cumbre de las Américas, mostrar una sociedad civil construida desde las oficinas de la Ned y la Usaid, agencias pantallas de la CIA.
Las Cumbres de las Américas reúnen a los Jefes de Estado y de Gobierno del Hemisferio para debatir sobre diversos asuntos e intentar concertar acciones a nivel nacional y regional. Entre el 10 y el 11 de abril de 2015, en la Ciudad de Panamá, se encontrarán por séptima ocasión. Será la primera en la que Cuba participa y lo hace gracias al reclamo solidario de la mayor parte de las naciones Latinoamericanas y Caribeñas. En este contexto también se ha convocado a una Cumbre de los Pueblos donde estarán representados los movimientos sindicales y sociales de la región.
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Resumen Latinoamericano – CARTA PÚBLICA DEL PRESIDENTE DE LA ORGANIZACIÓN CONTINENTAL LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA DE ESTUDIANTES (OCLAE) A LOS ORGANIZADORES DEL FORO DE LA SOCIEDAD CIVIL DE LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS
Señores:
Me dirijo a ustedes a partir de una noticia que está circulando desde ayer en medios digitales. El conocido terrorista Félix Rodríguez Mendigutía se encuentra en estos momentos en Panamá para participar en un llamado “Simposio por la Unidad Cubana”, junto a algunos de los mercenarios acreditados en el Foro de la Sociedad Civil y a politiqueros de la ultraderecha cubanoamericana de Miami.
Desde la llegada a esta ciudad, nuestra delegación denunció el vínculo de estos personajes con connotados terroristas y mostró evidencias de que trabajan a sueldo de entidades fachada de la CIA como la NED y la USAID. Ya distribuimos la publicación Mercenarios en Panamá (véase www.cubadebate.cu; www.cubaperiodistas.cu) con una foto reveladora del también terrorista y genocida Luis Posada Carriles acompañado por uno de los inscritos en este Foro.
Félix Rodríguez Mendigutía participó en la invasión por Playa Girón como miembro de la Brigada 2506, estuvo implicado en la operación de tráfico de armas y drogas en apoyo a la contrarrevolución nicaragüense que estalló en el escándalo “Irán-Contra” y atacó embarcaciones civiles que llevaban mercancías para Cuba. Y lo más indignante y doloroso para nosotros es su implicación directa, por indicación de la CIA, en el asesinato del Che Guevara en Bolivia.
Para la juventud latinoamericana que lucha por un mundo mejor el Che sintetiza los más puros ideales éticos y revolucionarios de hoy y de siempre.
Nos repugna que un sujeto como Félix Rodríguez Mendigutía, con semejante historial, venga a Panamá a reunirse con traidores que inexplicablemente han sido aceptados en el Foro de la Sociedad Civil para opinar sobre el destino de nuestra patria.
Solicitamos a las autoridades panameñas que expulsen del país a Félix Rodríguez Mendigutía y exigimos a los organizadores del Foro de la Sociedad Civil que los mercenarios abandonen de inmediato el evento.
Ricardo Guardia Lugo
Presidente de la OCLAE